D E M O C R A T O P I A

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Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

Algunos principios éticos que debe seguir un consultor y que errores debería evitar

Quijano (2006). Han recogido diversos sesgos y faltas éticas que hacen referencia a la praxis profesional. Por ejemplo, el «sesgo managerialista» que significa que el evaluador se coloca de parte del cliente que paga la intervención, se establece una relación de complicidad y cordialidad y que se refleja en la metodología elegida para diagnosticar el problema, la presentación de los resultados, las conclusiones, las recomendaciones.

El papel del consultor implica trabajar con relaciones, intervenciones e información confidencial, estableciendo una relación de confianza con el cliente. Es crucial para el éxito de cualquier proyecto que el consultor establezca y mantenga una buena relación con el cliente, lo que implica la necesidad de tener un alto nivel de ética y profesionalismo.

Sin embargo, en la práctica profesional de la consultoría, se han identificado varios sesgos y faltas éticas, como el «sesgo managerialista», en el que el consultor se enfoca únicamente en las necesidades y deseos del gerente o líder de la organización, sin considerar el impacto en los empleados o la organización en su conjunto. Es por eso que es fundamental que los consultores cumplan con un código de buena conducta y mantengan valores éticos en su trabajo.

A nivel internacional, el Institute of Management Consultants de Estados Unidos (IMC 2005) tiene un Código Ético que consta de 15 artículos que regulan la profesión del Consultor Organizacional en cuanto a su compromiso con el cliente, la administración pública y la profesión y la sociedad. Este código establece que los consultores deben ser competentes, mantener la confidencialidad y la privacidad, actuar con integridad y objetividad, y evitar conflictos de intereses.

A nivel nacional, la Asociación Nacional de Consultoría ofrece un Libro Blanco (2011) con recomendaciones de buenas prácticas para consultores en cualquier área de negocio, que incluyen eficiencia, calidad, honestidad y responsabilidad, entre otros valores. Este libro también enfatiza la importancia de mantener la confidencialidad y evitar conflictos de intereses.

En el ámbito de la Psicología, el Código Deontológico del Psicólogo en España (1984) regula la profesión del consultor que tiene formación en Psicología, abarcando principios generales, de competencia profesional y de relación con otros profesionales, intervención, investigación, obtención y uso de la información, publicidad, honorarios y garantías procesales. Este código establece que los psicólogos deben actuar con responsabilidad, evitar prácticas engañosas, mantener la confidencialidad y respetar los derechos de los clientes.

En conclusión, el papel del consultor implica trabajar con relaciones, intervenciones e información confidencial, estableciendo una relación de confianza con el cliente. Es fundamental que los consultores cumplan con un código de buena conducta y mantengan valores éticos en su trabajo, y existen diversos ejemplos de códigos éticos a nivel internacional y nacional que establecen los principios y valores que deben guiar el trabajo de los consultores.

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Un consultor debe seguir una serie de principios éticos para garantizar su profesionalismo y credibilidad. A continuación se mencionan algunos de estos principios:

  1. Confidencialidad: El consultor debe respetar la privacidad y confidencialidad de la información y datos de sus clientes.
  2. Objetividad: El consultor debe ser imparcial y objetivo en su análisis, recomendaciones y decisiones, evitando prejuicios o intereses personales o de terceros.
  3. Integridad: El consultor debe actuar con honestidad y transparencia en todas sus actividades y decisiones.
  4. Competencia: El consultor debe poseer el conocimiento y habilidades necesarias para cumplir con las expectativas y necesidades de sus clientes.
  5. Responsabilidad: El consultor debe ser consciente de su responsabilidad social y profesional, y tomar en cuenta las consecuencias de sus recomendaciones y decisiones.

Al mismo tiempo, existen una serie de errores que un consultor debe evitar, como por ejemplo:

  1. Conflictos de interés: El consultor no debe estar influenciado por intereses personales o de terceros, sino estar enfocado en el beneficio del cliente.
  2. Falta de objetividad: El consultor no debe estar influenciado por prejuicios o estereotipos, sino basar sus recomendaciones y decisiones en datos y análisis objetivos.
  3. Incumplimiento de confidencialidad: El consultor no debe compartir información confidencial con terceros sin el consentimiento explícito del cliente.
  4. Falta de transparencia: El consultor debe ser transparente y honesto en su comunicación con el cliente, informándolo de todas las actividades y decisiones tomadas.
  5. Incompetencia: El consultor no debe aceptar proyectos para los que no tiene el conocimiento y habilidades necesarias.

En resumen, un consultor debe seguir principios éticos que incluyen la confidencialidad, objetividad, integridad, competencia y responsabilidad, mientras que debe evitar errores como conflictos de interés, falta de objetividad, incumplimiento de confidencialidad, falta de transparencia e incompetencia. Al seguir estos principios y evitar estos errores, los consultores pueden proporcionar servicios profesionales de alta calidad a sus clientes y ganar su confianza y respeto.

Sin sustituir ninguno de los anteriores, puede resultar de interés los principios señalados por França (1996) como principios de actuación del consultor organizacional. Así, se estructura la ética profesional en torno a tres principios básicos:

  • Principio de Beneficencia: Realizar el trabajo de forma adecuada y sin perjuicio a terceras personas.
  • Principio de Autonomía: Decidir y gobernarse por si mismo sin coerción externa.
  • Principio de Justicia: Establecer relaciones de igualdad entre seres humanos y la necesidad de evitar actitudes discriminatorias.

Es éticamente importante que el consultor tenga la libertad de elegir a sus clientes según sus valores y metas propuestas, no solo basándose en criterios económicos. La consultoría de calidad requiere un aprendizaje permanente y desarrollo profesional continuo, siendo crítico y abierto a nuevas experiencias y conocimientos. Además, el consultor debe adoptar una actitud crítica ante los conocimientos y modelos mentales previos, y estar siempre dispuesto a aprender y actualizarse para ofrecer un desempeño competente y ético.

Referencias

  • Palací Descals, Francisco José ., and Miguel . Bernabé Castaño. Consultoría Organizacional. Madrid: Sanz Y Torres : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2013. 
  • ChatGPT

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