Apuntes sobre la violencia

Conceptos básicos

La agresividad es un estado emocional que consiste en el deseo de dañar a otra persona, animal u objeto. Aquello que impide a la persona tener aquello que desea puede activar la agresividad.

La violencia es la expresión de la agresividad. Podemos clasificarla en función de los objetivos: instrumentales y no instrumentales (si tiene un objetivo o no); en función del grado de control: conscientemente controlada o impulsiva; en función de su naturaleza física: acciones físicas o afirmaciones verbales; en función del desplazamiento: directa o indirecta (no se agrede al causante de la agresión sino que se desplaza contra un objeto), o si es una función interna o externa (autoagresión (suicidio) o heteroagresión).

Emoción viene del latín emotio que significa «impulso que conduce a la acción» mientras que sentir deriva de sentire que es «percibir por los sentidos», «darse cuenta», «pensar», «opinar». En estas dos acepciones se encuentran los componentes fundamentales de las emociones y sentimientos: los estados fisiológicos/corporales asociados, conocidos como emociones y las sensaciones subjetivas conscientes, denominadas sentimientos. Esta diferenciación entre los componentes corporales y los componentes vivenciales permite discriminar entre emoción y sentimiento. De modo que se utiliza el término emoción para describir el estado corporal, y el término sentimiento para hacer referencia a la sensación y vivencia consciente y subjetiva que produce cada emoción en cada organismo. En otras palabras, una emoción sentida de forma consciente produce un sentimiento. Las emociones y los sentimientos surgen como una respuesta a demandas externas o internas del organismo y movilizan al sujeto hacia la acción mediante una serie de cambios psicobiológicos; por ello, tienen un valor informativo sobre las demandas y/o necesidades del sujeto que las experimenta. Las emociones de asco, miedo, ira están involucradas en la mayoría de los tipos de violencia.

Estímulo. En psicología social, es cualquier fenómeno cuya presencia provoca en el organismo una reacción diferente a la que provocaría en su ausencia. En sociología se habla de “estímulos sociales” como aquellos que generan una respuesta en el individuo como miembro de grupo. Estímulos sociales son la opinión pública, los usos y costumbres, los fenómenos de masas y otros. 

Técnicas para El proceso de la violencia.

Para poner en marcha el proceso de la violencia solo es necesario un estímulo que puede ser externo (una palabra, un gesto, etc.), o interno (un pensamiento). Ese estímulo activa una emoción y a partir de ahí lo que suceda depende de nuestra cultura y educación (educación emocional). Obviamente una buena gestión emocional es clave para evitar las conductas violentas, cuando identificamos una emoción asociada a la violencia podemos poner en marcha alguna técnica de afrontamiento y solución de problemas como son el Entrenamiento en Autoinstrucciones, entrenamiento en Inoculación del Estrés o la terapia de solución de problemas.

Entrenamiento en Autoinstrucciones (EA)

Básicamente su objetivo del EA es enseñar a pensar y para ello emplea diferentes estrategias que no están dirigidas a resolver problemas en sí, sino que facilitan el acceso a las habilidades específicas necesarias para resolver el problema, entre ellas:

  • Aprendizaje y memoria: aprender a aprender y recordar lo aprendido.
  • Pensamiento: aprender a pensar.
  • Atención: aprender a prestar atención.
  • Flexibilidad cognitiva: aprender a cambiar la estrategia cuando el contexto lo requiera.

El EA tiene su origen en tres fuentes principales:

  • El desarrollo de trabajos sobre deficiencias infantiles en mediación, producción y comprensión.
  • Las aportaciones teóricas de Luria y Vigotsky sobre interiorización del lenguaje y su papel en el control de la conducta.
  • La teoría del aprendizaje social de Bandura.

En general el EA suele utilizarse como parte de un programa de intervención multicomponente, en combinación con técnicas de modelado, técnicas de autocontrol (auto-observación, autoevaluación y auto-refuerzo), procedimientos de aproximaciones sucesivas, técnicas operantes, entrenamiento en habilidades específicas y entrenamiento en resolución de problemas, entre otras.

Las autoinstrucciones pueden adoptar diferentes formas:

  • Nominal: Musthapa, párate un momento y cuenta hasta 10.
  • En primera persona: Me voy a parar un momento y voy a contar hasta 20.
  • En segunda persona: Será mejor que pares un momento y cuentes hasta 30.
  • Imperativa: Para ya y ponte a contar hasta 10.

Un ejemplo de autoinstrucciones para el abordaje de una tarea de examen podría incluir los siguientes pasos y verbalizaciones:

 Definición del problema: ¿Qué tengo que hacer? Tengo que comenzar a realizar el examen de Terapia de Conducta).
• Aproximación al problema: ¿Cómo es el examen? Es tipo test.
 Focalización de la atención: ¿En qué tengo que fijarme? En falsar cada una de las respuestas que voy leyendo. La que no pueda falsar es la correcta.
• Auto-refuerzo: Muy bien, estoy contestando una a una y saltándome las que no me sé.
• Verbalizaciones para hacer frente a los errores: Me he equivocado en esta pregunta, me he dejado llevar (maldito heurístico de confirmación). No pasa nada, leo con calma todas las opciones y lo soluciono.
• Auto-evaluación: ¿He contestado todas las preguntas que me sé? Voy a comprobarlas todas. Parece que está bien, tenemos margen para contestar 3 o 4 preguntas en modo casino.
 Auto-refuerzo: Genial. He conseguido no ponerme muy nervioso y contestar casi todas las preguntas.

Entrenamiento en Inoculación de Estrés (EIE)

El entrenamiento en inoculación de estrés (EIE) se ajusta a unos principios generales y procedimientos clínicos que señalan las fases concretas que conforman su diseño. Además de las pautas concretas a seguir en las diferentes fases, y contemplar diferentes técnicas de aplicación, el EIE debe adecuarse a cada individuo, en función de las características específicas de la situación y del problema de estrés que se pretende prevenir o eliminar.

El Entrenamiento en Inoculación de Estrés es de utilidad para afrontar las cuatro categorías de estrés señaladas por Eliot y Eisdorfer (1982):

  • Estresores agudos de tiempo limitado. Aquellos acontecimientos estresantes que se dan en un momento determinado y son de corta duración. Entrarían en esta categorías estresores relacionados con exámenes médicos puntuales (mamografías, biopsias, etc.) o situaciones de evaluación específica (examen oposiciones , examen carnet piloto de aviones, etc.).
  • Secuencias de estrés. Acontecimientos vitales estresantes concretos importantes como pérdidas afectivas, desempleo, asalto con violencia, pueden desencadenar una secuencia de problemas de ajuste que van acompañados de nuevas reacciones de estrés.
  • Intermitencia crónica. En general viene provocada por la exposición repetida a situaciones estresantes (combates militares, chequeo médico, inventario, etc.).
  • Estrés crónico continuado. Incluye el afrontamiento de enfermedades médicas o psiquiátricas de larga duración o problemas afectivos, familiares y/o de abuso físico o sexual prolongado, situaciones laborales que implican riesgos elevados permanentes como es el caso de trabajar en una empresa con un clima laboral toxico.

Las influencias teóricas fundamentales que sustentan el EIE son el modelo transaccional del estrés, el modelo de determinismo recíproco de Bandura y los distintos modelos teóricos que ponen de relieve el impacto del estrés sobre los procesos cognitivo-afectivos. En el modelo del EIE se asume que el estrés ocurre cuando el individuo percibe que las demandas de la situación superan sus recursos de afrontamiento. Como en el modelo de determinismo recíproco se considera que en el desarrollo del estrés existe una clara interacción e influencia recíproca entre las variables personales y situacionales. El EIE considera que los factores cognitivos, afectivos, fisiológicos, conductuales y ambientales están interrelacionados y que cualquiera de ellos, o su interrelación, puede ser el origen del desarrollo y mantenimiento de trastornos emocionales.

En el EIE se pueden distinguir tres fases que en ocasiones se solapan entre sí: 

  1. Fase de conceptualización. Se proporciona una reconceptualización del problema en los términos que permitan abordarlo de forma más efectiva. Esta reconceptualización implica transmitir al cliente que el estrés tiene diferentes componentes y diferentes fases. Es importante también enseñar al usuario a reconocer las situaciones o estresores que no pueden cambiarse, de los que sí pueden hacerlo con el fin de poder ajustar sus recursos y esfuerzos. Finalmente, una parte esencial del proceso de reconceptualización es desmontar las creencias erróneas o los mitos que consideran que:
    1. Existe una homogeneidad en las respuestas emocionales o reacciones al estrés que ha de experimentarse ante determinadas situaciones o acontecimientos vitales.
    2. Los síntomas de estrés o malestar emocional ante situaciones difíciles son un signo de anormalidad, psicopatología o signos de debilidad.
    3. Las personas no deberían experimentar reacciones de estrés mucho después de que hayan ocurrido los acontecimientos vitales estresantes.
  2. Fase de adquisición y entrenamiento en habilidades. Con la ayuda del terapeuta, el usuario revisa, aprende y entrena estrategias de afrontamiento que le permitan abordar las situaciones específicas generadoras de estrés que se detectaron en la fase de conceptualización. El procedimiento de intervención en la fase adquisición y entrenamiento de habilidades implica:
    1. Determinar qué estilo de coping es más adecuado para el usuario y para la situación que es necesario afrontar.
    2. Examinar qué nivel de esfuerzo conlleva afrontar el problema y qué factores internos o externos pueden estar interfiriendo.
    3. Entrenar estrategias de coping centradas en el problema y orientadas a la modificación, evitación y minimización del impacto de los estresores.
    4. Cuando la situación estresante es incontrolable o inmutable, entrenar estrategias de afrontamiento paliativas.
    5. Entrenar al usuario a buscar, utilizar y mantener el apoyo social de forma efectiva, identificando el tipo de apoyo que necesita.
    6. Ayudar al usuario en el desarrollo y ejecución de distintas respuestas de coping para facilitar la flexibilidad a la hora de la elección, favoreciendo que el nivel de destreza vaya adquiriéndose gradualmente.
    7. Promover la integración y ejecución de estrategias de afrontamiento mediante ensayo de conducta y técnicas de imaginación de forma progresiva.
    8. Utilizar modelos de afrontamiento reales o mediante video, comentando, discutiendo y proporcionando feedback de las estrategias que se van entrenando.
    9. Utilizar entrenamiento auto instruccional para ayudar al cliente a desarrollar mediadores internos tales como respuestas de autorregulación de las estrategias de coping.
    10. Discutir las posibles dificultades y los obstáculos que se van apareciendo al utilizar las estrategias de coping.
  3. Fase de aplicación de las habilidades adquiridas. Las acciones que han de llevarse a cabo en esta tercera fase pueden agruparse en dos bloques: a) las relacionadas con la aplicación de las estrategias de coping y b) las que van encaminadas a preparar el mantenimiento de los resultados obtenidos y fomentar la generalización a otras situaciones aversivas o estresantes.
    1. Promover la aplicación de las estrategias de coping:
      1. Preparar la exposición a las situaciones aversivas o amenazantes utilizando las auto-instrucciones ya entrenadas para así facilitar la puesta en marcha de las estrategias de coping que se requieren en los distintos momentos en los que se puede dividir el afrontamiento del estresor (antes, durante, en el momento de máxima intensidad y al finalizar la exposición).
      2. Llevar a cabo la exposición a las distintas situaciones de forma gradual, comenzando por las que producen menor nivel de malestar, hasta llegar a las de mayor nivel. Utilizar la exposición graduada para afrontar cada estresor, partiendo de técnicas de imaginación o role -playing en las sesiones, hasta llegar a la exposición en situaciones reales.
      3. Utilizar las estrategias de afrontamiento entrenadas para prevenir recaídas.
      4. Fomentar y reforzar atribuciones de la autoeficacia revisando y valorando tanto los esfuerzos de afrontamiento, en función del nivel de amenaza o aversión del estresor, como del éxito total o parcial.
    2. Mantenimiento y generalización:
      1. Ir gradualmente trabajando la generalización, animando al usuario a exponerse a diferentes situaciones, potencial y realmente, estresantes, y así poner en marcha los recursos de afrontamiento adquiridos y generar de forma autónoma nuevas habilidades.
      2. Ir gradualmente distanciando las sesiones, para terminar con el tratamiento, y programar sesiones de seguimiento posteriores.
      3. Implicar a otras personas relevantes en el tratamiento y que estén presentes en el mantenimiento.
      4. Alentar a la persona a entrenar a otras personas con un problema similar para afianzar las habilidades de coping entrenadas.

Terapia de Solución de Problemas (TSP)

La Terapia de Solución de Problemas asume en sus principios que la sintomatología psicopatológica de un individuo puede entenderse como la consecuencia negativa derivada de un afrontamiento ineficaz o no adaptativo. La TSP se ha mostrado efectivo en el manejo de un amplio número de poblaciones clínicas y problemas psicológicos tan diferentes como los trastornos de ansiedad, la depresión, la irritabilidad, dificultades de sueño, sintomatología psicofisiológica. Así mismo, la presencia de un afrontamiento activo puede hacer una diferencia notable a la hora de enfrentarse a problemas médicos de carácter crónico, así como a las dificultades y complicaciones derivadas de ellos. Es el caso del dolor de espalda, la artritis, trastornos cardiovasculares o el cáncer. Incluso para aquellas personas que no padecen ningún problema específico, físico o psicológico, el entrenamiento en solución de problemas puede mejorar el estado anímico, la auto-eficacia, la autoestima o los resultados en el trabajo.

n general, la TSP es una terapia de carácter breve, entre cuatro y doce sesiones de tratamiento, focalizada en aspectos muy concretos y de carácter directivo, que aborda de forma estructurada y ordenada diferentes objetivos como el modificar la naturaleza estresante de una situación o la respuesta emocional suscitada por ella, facilitar la generación de alternativas de solución, analizar y valorar dichas alternativas, establecer la forma de implementación de la solución elegida, etc. Para la consecución de estos objetivos el proceso de intervención incluye elementos como la psicoeducación, ejercicios de resolución de problemas interactivos, tareas prácticas entre sesiones con objetivos motivacionales, y otro tipo de actividades. La TSP pretende ayudar al individuo a adoptar una forma de afrontamiento más realista y positiva, a entender el papel de las emociones de forma más eficaz y a desarrollar creativamente un plan de acción dirigido a reducir el malestar psicológico e incrementar, de esta forma, la sensación de bienestar.

El proceso de solución de problemas es a la vez un proceso de aprendizaje, una estrategia general de afrontamiento y un método de autocontrol. El proceso de solución de problemas da lugar a un cambio en la capacitación de ejecución frente a determinadas situaciones, el PSP puede considerarse un proceso de aprendizaje, no obstante, además incrementa la probabilidad de conseguir resultado adaptativo a través de muy diversas situaciones, de tal forma que puede considerarse una estrategia de afrontamiento general y versátil. Por otra parte, al tratarse de un proceso de aprendizaje y de una estrategia de afrontamiento auto-dirigida, es también un método de auto-control, con importantes implicaciones de cara al mantenimiento y generalización de los efectos del tratamiento y la prevención de problemas futuros.

La principal asunción de la Terapia de Solución de Problemas es que los problemas psicopatológicos pueden entenderse como consecuencia de estrategias de afrontamiento ineficaces o desadaptativas. El fallo en resolver los problemas de la vida puede engendrar importantes problemas conductuales y emocionales. La forma en que los individuos resuelven o afrontan sus problemas tiene mucho que ver, e incluso puede determinar, el grado en que experimentarán problemas conductuales o psicopatológicos de forma crónica.

En el modelo transaccional de Lazarus el estrés se define como la relación entre un individuo y el ambiente, dónde las demandas del ambiente superan los recursos para el afrontamiento que percibe el sujeto. Esta definición relacional del estrés es similar a la definición de problema en el modelo de solución de problemas sociales, por tanto, un problema es también un estresor. Las situaciones estresantes de la vida son experiencias vitales que enfrenta una persona y que suponen demandas de ajuste personal, social o biológico. Estas situaciones estresantes pueden ser sucesos vitales mayores, que implican un gran cambio en la vida del individuo o sucesos cotidianos menores, que pueden denominarse problemas diarios y que suponen menor impacto emocional, funcional y demandas de cambio o adaptación, que un evento mayor. Ambos tipos de situaciones estresantes se relacionan en la medida en que un evento mayor puede desencadenar numerosos problemas menores, de la misma forma, la acumulación de problemas menores puede contribuir o desencadenar un problema mayor.

El concepto de estrés emocional se refiere a la respuesta emocional inmediata de una persona ante un evento estresante, respuestas que es modulada, transformada o modificada por el proceso de valoración cognitiva y de afrontamiento. El concepto de estrés emocional forma parte de un constructo más amplio, el de bienestar, que abarca el funcionamiento físico, cognitivo, conductual y social.

Las emociones negativas suelen predominar cuando el individuo:

  • Valora la situación como amenazante o dañina.
  • Duda de su habilidad para afrontarla.
  • Pone en marcha estrategias de afrontamiento ineficaces o contraproducentes.


El concepto más importante del modelo relacional de solución de problemas es el de afrontamiento de solución de problemas, un proceso que integra los procesos de valoración cognitiva y las actividades de afrontamiento dentro del marco general de la solución de problemas sociales. Una persona que aplica de forma efectiva una estrategia de solución de problemas:

  1. Percibe la vida como un reto.
  2. Cree que es capaz de resolver el problema de forma exitosa.
  3. Define el problema y establece metas realistas.
  4. Genera diferentes alternativas de solución.
  5. Elige la mejor opción.
  6. Implementa la solución.
  7. Evalúa cuidadosamente los resultados.

A diferencia del modelo transaccional del estrés de Lazarus, que considera la solución de problemas como una estrategia de afrontamiento centrada en el problema que se limita a objetivos dirigidos a resolver la situación problemática, en el modelo relacional de solución de problemas la solución de problemas se concibe de forma más amplia y versátil, y puede estar dirigida a objetivos de solución de problema, de modulación de la respuesta emocional, o a ambos.

El modelo establece dos hipótesis mediacionales: la primera basada en el modelo ABC, dónde las situaciones estresantes (A) proporcionan la ocasión para la puesta en marcha de la conducta de solución de problemas (B), que tiene consecuencias personales y sociales (C) que afectan al bienestar. Si la solución de problemas no es efectiva, el bienestar del individuo se resiente. La segunda hipótesis mediacional asume que la solución de problemas es una variable interviniente en una cadena causal, en la cual los eventos estresantes tienen un impacto negativo sobre la habilidad de solución de problemas y la ejecución. Al contrario que en la hipótesis ABC, las flechas desde los eventos estresantes a la solución de problemas se interpretan como relaciones causales negativas y no sólo como efectos facilitadores. En cuanto a la hipótesis moderadora, la asunción principal es que los eventos estresantes interactúan con la habilidad de solución de problemas para influenciar el bienestar. En otras palabras, una pobre habilidad de solución de problemas incrementa el impacto del estrés en el bienestar, mientras que una buena habilidad de solución de problemas reduce el impacto negativo del estrés sobre el bienestar. Esta hipótesis moderadora coincide con el planteamiento de la hipótesis mediacional ABC. El modelo también asume la influencia recíproca entre los problemas diarios y la habilidad de solución de problemas. Por un lado, los problemas pueden tener un impacto negativo sobre la habilidad de solución de problemas, por otro, una solución de problemas no efectiva puede llevar al desarrollo de mayor número de problemas diarios y más complejos.

Control de impulsos

  1. Identificar los estímulos elicitantes de nuestras emociones.
  2. Reconocer las emociones.
  3. Mejorar nuestra a la frustración.
  4. Distractores.
  5. Relajación.
  6. Afrontar.

Si se te ocurre algo…

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