Características clínicas de las distintas drogas

Alcohol

El alcohol es la sustancia que más años lleva consumiéndose en nuestro medio. Es nuestra droga social por excelencia. De ahí su alta prevalencia y la problemática que ocasiona. Dado que el alcohol es soluble tanto en medio lipídico como acuoso puede atravesar fácilmente las membranas de las paredes del estómago. Con ello es rápidamente absorbido y distribuido por el sistema circulatorio a los tejidos, incluido el cerebro, de forma rápida. De ahí que su efecto se note en poco tiempo, en minutos. La mayoría del alcohol se elimina por el hígado.

El alcohol consumido en exceso produce importantes daños tanto en la salud física como en la mental y el funcionamiento social del individuo. Farmacológicamente, el alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central.

Pequeñas dosis Embriaguez👁️‍🗨️ DSM-5
Interfiere con distintas funciones (p. ej., autocrítica),
e la persona siente sedación y sensación de excitación.
Alteraciones del comportamiento, reducción de la capacidad
de autocrítica, mala coordinación de movimientos y alteraciones
en la capacidad perceptiva.
La intoxicación por alcohol se caracteriza por una ingestión reciente de alcohol, junto a cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos, clínicamente significativos (sexualidad inapropiada, comportamiento agresivo, labilidad emocional, deterioro de la capacidad de juicio) que se presentan durante la ingestión de alcohol o poco tiempo después. Esto se acompaña de una serie de signos o síntomas que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de alcohol, como: habla disártrica; incoordinación; marcha inestable; nistagmo; deterioro de la atención o de la memoria; y estupor o coma.

El síndrome de abstinencia del alcohol se produce cuando se reduce o se deja de consumir alcohol después de un tiempo prolongado de consumo. Los síntomas característicos son: hiperactividad autonómica (p. ej., sudoración o más de 100 pulsaciones); temblor distal de las manos; insomnio; náuseas o vómitos; alucinaciones visuales, táctiles o auditivas transitorias, o delirios; agitación psicomotora; ansiedad, y crisis comiciales de gran mal (epilepsia alcohólica). También se debe especificar si es o no con alteraciones perceptivas. Tarda en desaparecer, si no se trata, de cinco a siete días. De ahí que si la persona no busca ayuda, y no se le trata, aumenta la probabilidad de recaída.

En el caso del alcohol, su síndrome de abstinencia es de los pocos que puede llevar a la muerte al individuo. En los casos graves la persona entra en un estado confusional, que también puede ser violento, apareciendo un delirium, con o sin alucinaciones. Esto suele ser debido a la existencia de una enfermedad médica previa. Las personas que tienen graves problemas con el alcohol tienen asociadas múltiples enfermedades físicas. Entre ellas, la cirrosis hepática, úlcera estomacal o duodenal, pancreatitis, cáncer de esófago, cáncer de estómago y de otras partes del tracto intestinal, hipertensión, incremento del colesterol y triglicéridos, déficits cognitivos, amnesia grave, síndrome de Wernicke-Korsakoff. En mujeres alcohólicas embarazadas puede darse el síndrome alcohólico fetal o abortos espontáneos. Se suelen tener alucinaciones visuales de insectos, animales pequeños u otras distorsiones, junto con terror y agitación. Aunque en la mayoría remite en unos días, puede llegar a durar cuatro o cinco semanas. Sin tratamiento su mortalidad es del 10-20%.


La comorbilidad que se encuentra frecuentemente en relación con los problemas debidos al consumo de alcohol son problemas de conducta, depresión, ansiedad, insomnio, disfunción eréctil y mayor riesgo de suicidio, entre otros. Las personas que lo sufren tienen más accidentes de tráfico, laborales y problemas por conducta violenta. Es importante hacer el diagnóstico diferencial con el trastorno por consumo de sedantes, hipnóticos y ansiolíticos.

Tabaco

Becoña (2006). La nicotina tiene un gran poder adictivo pues tarda menos de diez segundos en atravesar la barrera hematoencefálica y en activar los receptores colinérgicos-nicotínicos.

Hoy es la principal causa evitable de mortalidad por las enfermedades que produce, sobre todo, en el árbol bronquial (enfisema, cáncer de pulmón), y por los problemas cardiovasculares que ocasiona. La nicotina es un alcaloide muy adictivo, líquido e incoloro, que adquiere un tono marrón cuando entra en contacto con el aire. Además es altamente tóxica. Se absorbe por vía oral, digestiva, dérmica y conjuntival y se elimina por la saliva, la orina, la leche materna, el sudor, en las secreciones mucosas y en el pelo recién lavado.

El alquitrán, producto de la combustión, contiene muchas sustancias irritantes y nocivas para la salud. Es una sustancia muy adictiva, que llega en pocos segundos al cerebro. Otro componente, el monóxido de carbono, es un gas incoloro, que se desprende de la combustión del cigarrillo. Al ser absorbido por la vía pulmonar, se combina con la hemoglobina de la sangre y forma la carboxihemoglobina, una sustancia que limita el aporte de oxígeno al organismo. Otros componentes, como el amoníaco, que se añade en la producción de los cigarrillos, permite potenciar de dos a cuatro veces más el poder adictivo de la nicotina. También lleva añadidas otras sustancias, como saborizantes, potenciadores del sabor, etc., que añadidos a la planta en el proceso de producción de los cigarrillos, los hacen más adictivos

Los efectos psicofarmacológicos de la nicotina se deben a su poder altamente reforzante, tanto a través del refuerzo positivo (placer después de fumar) como del refuerzo negativo (evitación de los síntomas del síndrome de abstinencia). Entre los factores que contribuyen al reforzamiento positivo se encuentran: la mejora de la concentración, del estado de ánimo, disminución de la ira y el peso, efecto en el cerebro casi inmediatamente después de la inhalación, capacidad de modular la cantidad que se necesita con la profundidad de las caladas, conducta que se repite continuamente a lo largo del día y que se asocia a distintas señales que dan lugar a la repetición de la conducta por condicionamiento.

Se estima que el tabaco es responsable de unos seis millones de muertos en el mundo cada año; en España más de 52.000 muertos prematuros anuales. En el caso del cáncer de pulmón, el tabaco explica casi el 90% de ellos. También es responsable de al menos el 30% de las muertes por enfermedades cardiovasculares: aneurismas, paradas cardíacas, arteriesclerosis, enfermedad cardíaca isquémica (angina de pecho e infarto de miocardio) y síndrome coronario agudo, hipertensión y enfermedad cerebrovascular. También sabemos que fumar incide en la salud mental, encontrándose una relación consistente entre fumar y tener distintos trastornos mentales, en muchos casos por las propiedades de la nicotina, como la esquizofrenia, trastorno bipolar, trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, etc.

DSM-IVDSM-VCIE-10CIE-11
Si incluye la intoxicación por el tabacoNo incluye la intoxicación por el tabaco.Si incluye la intoxicación por el tabaco6C4A Trastornos debidos al consumo de nicotina
El síndrome de abstinencia del tabaco se caracteriza, para el DSM-5, por la aparición en las 24 horas después del cese del consumo de irritabilidad, frustración o ira, ansiedad, dificultad para
concentrarse, aumento del apetito, intranquilidad, estado de ánimo deprimido e insomnio.
6C4A.4 Síndrome de abstinencia de la nicotina

Cafeína

Yamamoto et al. (2015). Dosis muy altas (p. ej., de 1000 a 5000 mg) pueden producir crisis de gran mal y fallo respiratorio que pueden llevar a la muerte, como se ha documentado.
Temple et al., 2017. Los efectos de la cafeína suelen duran de tres a siete horas en los adultos. La cafeína se une a los receptores de la adenosina, localizados en el SNC y periférico, así como en varios órganos como el corazón y los vasos sanguíneos.
Grosso et al. (2017). Los efectos beneficiosos de la cafeína se achacan a las propiedades antioxidantes de la cafeína y a su acción antiinflamatoria.
Wikoff et al. (2017). Hasta 400 mg de cafeína/día se considera segura en la población adulta sana; en embarazadas sanas se reduce a un máximo de 300 mg/día.

La cafeína (1,3,7-trimetilxantina) es la sustancia psicoactiva estimulante de mayor consumo en el mundo. Es un alcaloide de tipo xantina. Se encuentra en el café, té, chocolate, refrescos con cafeí­na, bebidas energéticas, bebidas de cola, y como aditivo de varios medicamentos, alimentos y vitaminas. Es soluble en agua y lípidos. Cruza fácilmente la barrera hematoencefálica y se concentra en todos los fluidos corporales. Puede estar presente en el feto y leche materna. Se metaboliza en el hígado.

Por su efecto estimulante, incide en la cognición y, con ello, en el aprendizaje, la memoria, la atención y la vigilancia o concentración, facilitándola. Reduce la fatiga, permite estar más alerta y disminuye el sueño. Alivia también el dolor, de ahí que a veces sea un componente de ciertos medicamentos para el dolor. Su consumo eleva la tensión arterial, incrementa la tasa metabólica y la diuresis. La tasa cardíaca se incrementa al inicio pero, luego, a los 30 minutos, desciende. En altas dosis incide negativamente en el sistema cardiovascular.

BEBIDADOSIS DE CAFEÍNA (EN MG)
Café filtrado (1 taza)100-150
Café expreso (1 taza)85-150
Café instantáneo (1 taza)60-100
Café en cápsulas (1 taza)60-90
Café descafeinado (1 taza)0-15
Té (1 taza)25-50
Bebida de cola (330 ml)25-50
Chocolate a la taza (1 taza)30-100
Bebida energizante (250 ml)40-100
Bebidas que contienen cafeína (en mg). Por taza nos referimos al modo de presentación de la bebida. Las tazas varían en tamaño por bebidas (p. ej., de café, té o chocolate). Los mg que indicamos es por este tipo de taza.
Hasta 400 mg de cafeína/día
se considera segura en la población adulta sana.
Más de 300 mg.Más de 400 mg.Más de 600 mg.Más de 1000 mg.
✅Disminuye el riesgo de cáncer de mama.
✅Disminuye el riesgo de cáncer colorrectal.
✅Disminuye el riesgo de cáncer de colon.
✅Disminuye el riesgo de cáncer de endometrio.
✅Disminuye el riesgo de cáncer de próstata.
✅Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
✅Enfermedad de Parkinson.
✅Diabetes tipo 2.
✅En algunos estudios se ha encontrado que mejora la depresión
Efectos negativos en mujeres embarazadas, como bajo peso al nacer, abortos y otros problemas posteriores en los niños. Puede causar daños, aunque no en todas las personas.❌ Incrementa el colesterol.
❌ úlceras gástricas.
❌ problemas de sueño.
❌ hipertensión.
❌arritmias.
❌ migrañas.
❌ cáncer.
❌artritis reumatoide.
produce dependencia; a veces:

❌agitación y desorientación.
delirio.
❌disnea.
❌arritmia cardíaca.
❌mioclonías.
❌náuseas.
❌vómitos.
❌hipoglicemia e hipocalcemia.
❌insomnio.
❌inquietud.
❌temblor.
❌dolor de cabeza.
❌dolor abdominal.
❌diarrea y enuresis.
❌pueden aparecer espasmos musculares.
❌divagaciones de pensamiento y del habla.
❌taquicardia o arritmia cardíaca. ❌periodos de infatigabilidad y agitación psicomotora.
❌delirium tremens.
❌cuadros psicóticos.
❌alteraciones leves sensoriales, como zumbido de los oídos y destellos luminosos.


El DSM-5 no reconoce un trastorno por consumo de cafeína, pero sí la intoxicación, la abstinencia, el trastorno inducido y el trastorno relacionado no especificado por la cafeína. La intoxicación por cafeína se produce, para el DSM-5, después de un consumo reciente de cafeína a altas dosis (más de 250 mg) y cuando aparecen cinco o más de los siguientes síntomas: intranquilidad, nerviosismo, excitación, insomnio, rubor facial, diuresis, trastornos gastrointestinales, espasmos musculares, divagación de los pensamientos y del habla, taquicardia o arritmia cardíaca, periodos de infatigabilidad y agitación psicomotora.

El CIE-11 si reconoce el trastorno por consumo de cafeína. Los trastornos debidos al consumo de cafeína se caracterizan por el patrón y las consecuencias de su consumo. La cafeína es un psicoestimulante suave y diurético que se encuentra en los granos de la planta del café (especie Coffea) y es un componente del café, bebidas de cola, chocolate, una gama de «bebidas energéticas» patentadas y ayudas para bajar de peso. Es la sustancia psicoactiva más utilizada en todo el mundo y se describen varias condiciones clínicas relacionadas con su uso, aunque los trastornos graves son comparativamente raros considerando su ubicuidad. Se describe la intoxicación por cafeína relacionada con el consumo de dosis relativamente más altas (es decir,> 1 g por día). La abstinencia de cafeína es común al cesar su uso entre las personas que han consumido cafeína durante un período prolongado o en grandes cantidades. Se ha descrito el trastorno de ansiedad inducido por cafeína, a menudo después de intoxicación o uso intensivo.

La abstinencia de cafeína produce cefalea; fatiga o somnolencia notable; disforia, desánimo o irritabilidad; dificultades para concentrarse; y síntomas gripales (náuseas, vómitos y dolor o rigidez muscular). El dolor de cabeza, a veces fuerte y molesto, es un síntoma característico de la abstinencia de cafeína. La abstinencia aparece poco tiempo después de dejar de consumirlo, a las 12-24 horas. El pico se da a las 20-48 horas. A la semana suele remitir.

Cannabis

Andreason et al. (1987). En un estudio sueco con 50.000 reclutas que no tenían psicosis, pero que consumían cannabis, se encontró que 15 años después el riesgo de tener esquizofrenia era el doble que los que no consumían cannabis.
Ródner et al. (2008). En los últimos años han cogido relevancia otras especies del cannabis, como la Cannabis indica y la Cannabis ruderalis, junto con otras variedades cruzadas entre las tres. El cultivo de cannabis, que hasta hace pocos años solo se daba fundamentalmente en Marruecos y otros países como Afganistán, ha llegado también a Europa, de tal modo que actualmente el 30% de todo el cannabis que se consume en Europa se cultiva en su propio territorio.
Hall (2014); Volkow et al. (2014). Los efectos negativos de su consumo son importantes, con claros riesgos en la salud en consumidores crónicos.
Hall (2014). El riesgo de padecer una psicosis se dobla de aproximadamente de 7 de 1.000 no consumidores a 14 de 1.000 consumidores regulares de cannabis.
Becoña (2016). Es frecuente que aumente el apetito después de su consumo.
Becoña et al. (2020). La edad de inicio en el consumo de cannabis se considera hoy un factor determinante para la aparición y gravedad de las consecuencias negativas que el mismo produce. Empezar a consumirlo antes de los 16 años tiene importantes repercusiones, como la cronicidad posterior, el incremento de problemas físicos (p. ej., incremento de padecer tumor de testí­culos) y distintos trastornos mentales.

El DSM-5 considera que para que haya intoxicación por cannabis tiene que haber un comportamiento problemático o cambios psicológicos clínicamente significativos (p. ej„ descoordinación motora, euforia, ansiedad, sensación de paso lento del tiempo, alteración del juicio, aislamiento social) que aparecen durante, o poco tiempo después del consumo de cannabis, junto a algunos de los siguientes síntomas que aparecen sobre unas dos horas después de su consumo: inyección conjuntival, aumento de apetito, boca seca y taquicardia.

Con relación al síndrome de abstinencia del cannabis, este se ha encontrado cuando el nivel de consumo es muy alto, habitualmente cuando es diario o casi diario. Con consumos menores o esporádicos puede no darse. De ahí que el DSM-IV no incluía el síndrome de abstinencia del cannabis, pero sí el DSM-5. En este se indica la irritabilidad, rabia o agresividad; nerviosismo o ansiedad; dificultades para dormir (insomnio, pesadillas…); pérdida de apetito o peso; intranquilidad, estado de ánimo deprimido, y por lo menos uno de los siguientes síntomas físicos que provocan una incomodidad significativa: dolor abdominal, espasmos y temblores, sudoración, fiebre, escalofríos o cefalea.

Estimulantes

El DSM-5 ha incluido dentro de la denominación de trastornos relacionados con estimulantes a la cocaína, la sustancia anfetamínica y otros estimulantes. Las anfetaminas y los estimulantes de tipo anfetamínico son sustancias con una estructura química feniletilamina sustituida, entre las que se incluyen las anfetaminas, la dextroanfetamina y la metanfetamina. De una estructura química distinta, pero también estimulante, incluyen al metilfenidato. Este es un medicamento legal, pero también puede derivarse al mercado ilegal.

La intoxicación de estimulantes produce una sensación de bienestar, confianza y euforia, junto con taquicardia o bradicardia; dilatación pupilar; tensión arterial elevada o reducida; sudoración o escalofríos; náuseas o vómitos; pérdida de peso; agitación o retraso psicomotores; debilidad muscular, depresión respiratoria, dolor torá­cico o arritmias cardíacas; y confusión, convulsiones, discinesias, distonías o coma. Luego le sigue un comportamiento caótico, aislamiento social, comportamiento agresivo y disfunción sexual. En la intoxicación aguda se presenta habla incoherente, dolor de cabeza, ideas de autorreferencia y tinnitus.

La abstinencia de los estimulantes aparece horas o días después de cesar el consumo. Suele caracterizarse por un estado de ánimo disfórico con algunos de estos síntomas: fatiga; sueños vividos y desagradables; insomnio o hipersomnia; aumento del apetito; y, retraso psicomotor
o agitación. Pueden aparecer paranoias y alucinaciones auditivas y táctiles, anhedonia y depresión, amenazas o conducta agresiva, alteraciones de la atención y concentración e ideación suicida.

Cocaína

En el DMS-5 la abstinencia de cocaína está dentro de la abstinencia de estimulantes (anfetamina, cocaína y otros estimulantes). Se caracteriza por padecer un estado de ánimo disfórico y otros cambios fisiológicos (p. ej., fatiga, sueños vividos y desagradables, insomnio o hipersomnia, aumento del apetito, y retraso psicomotor o agitación) que aparecen en unas horas o en unos días después de cesar el consumo de la sustancia. Cuando se deja de consumir cocaína se produce un intenso síndrome de abstinencia (crash), caracterizado por disforia, dolores gastrointestinales y otras sensaciones desagradables, como deseo intenso de consumir (craving), depresión, trastorno de los patrones del sueño, hiper-somnolencia e hiperalgesia.

Distintos estudios han encontrado relación entre los trastornos afectivos y el abuso de cocaína, lo que sugeriría un consumo de la misma para controlar el estado de ánimo depresivo. Esto parece claro cuando, después del síndrome de abstinencia, no remite la depresión, que puede confundirse inicialmente con uno de los síntomas del síndrome de abstinencia de la cocaína. Los síntomas de abstinencia no dejan ninguna secuela fisiológica, aunque los síntomas como disforia, falta de energía y anhedonia pueden durar de una a diez semanas. Ello facilita la recaída ante el recuerdo de los efectos eufóricos de la misma. La cocaína, a diferencia de la mayoría de las drogas, produce un elevado grado de dependencia psicológica y poca dependencia física.

Las complicaciones orgánicas más importantes que produce el consumo de cocaína son distintas alteraciones cardiovasculares, como arritmias, infarto agudo de miocardio e ictus, incluso en personas jóvenes. También pueden aparecer alteraciones neurológicas, como convulsiones, vasculitis cerebral, cefaleas, etc. Igualmente pueden aparecer complicaciones respiratorias en los que la esnifan, como es la perforación del tabique nasal; complicaciones en las vías aéreas inferiores (p. ej., hemorragia pulmonar); fallo renal agudo, infarto de la arteria renal, o facilitar la progresión de una insuficiencia renal crónica; ginecomastia, disfunción eréctil, amenorrea, infertilidad; perforación yuxtapilórica, lo que exige una intervención quirúrgica, etc. Todo ello indica el gran número de complicaciones médicas que su consumo puede acarrear. En algunos casos pueden llegar a producir la muerte. Igualmente, el consumo agudo o crónico de cocaína puede producir depresión, paranoia transitoria, alucinaciones, psicosis inducida por cocaína, etc. La comorbilidad del consumo de cocaína con otros trastornos suele ser frecuente.

Anfetaminas
Colado eta al. (2006). Los estudios sugieren que los consumidores crónicos de metanfetamina sufren cambios estructurales en el cerebro y se observan cambios cognitivos en áreas como la memoria y el aprendizaje.

Las anfetaminas son potentes estimulantes del SNC. Descubiertas en los años treinta, e inicialmente usadas como descongestivo nasal, pronto se vieron sus potencialidades y problemas de abuso. Las anfetaminas producen una elevación del estado de ánimo, disminución de la sensación de fatiga y del apetito. Finalizados los efectos estimulantes iniciales, surge la depresión y la fatiga. La metanfetamina (speed, hielo, ice, crystall es estructuralmente similar a la anfetamina, pero más potente.

La supresión súbita del consumo provoca la aparición de signos contrarios a la intoxicación: agotamiento, sueño excesivo, apetito voraz y depresión. El síndrome de abstinencia de las anfetaminas, cuando la dosis que se consume es alta, dura muchos días. Para evitar los efectos negativos de la intoxicación por anfetaminas también suelen consumir, abusar o depender del alcohol, sedantes, hipnóticos o ansiolíticos para aliviar los efectos desagradables de la intoxicación por anfetaminas. Algunos de los efectos conductuales más importantes que producen las anfetaminas son depresión, irritabilidad, anhedonia, falta de energía, aislamiento social y, en otros casos, disfunción social, ideación paranoide, alteraciones de la atención y problemas de memoria. Puede incrementarse la agresividad del consumidor en el período de intoxicación.

Opiáceos

Se consideran opiáceos al opio (Papaver somniferum) y distintas sustancias derivadas del mismo. El opio se extrae de la cápsula de su planta, conocida como adormidera. Contiene distintos alcaloides, como la morfina, codeína, tebaína, papaverina y noscapina. De la morfina se extraen otros derivados (p. ej., heroína). La morfina se viene utilizando en terapéutica desde hace mucho tiempo, sobre todo, para el dolor. Igualmente, ha sido habitual su consumo ilegal. Luego surgió la heroína, que pronto pasó al mercado ilegal. Los estudios realizados con morfinómanos indican una elevación del estado de ánimo y una sensación placentera de bienestar asociada a su consumo. Al tiempo que es un analgésico eficaz, también es un potente depresor de los centros respiratorios y de la tos. Produce un intenso estreñimiento y la característica miosis o constricción pupilar. La heroína tiene efectos similares a la morfina, salvo que con una dosis diez veces menor de heroína se obtienen efectos comparables. Ambas sustancias son muy adjetivas; desarrollan rápidamente tolerancia y dependencia. Un problema en los consumidores de heroína es la sobredosis por una intoxicación intensa que puede producirle la muerte. En los últimos años destaca la introducción de nuevos opiáceos, de modo legal o ilegal, como es la oxicodona y los fentanilos. Concretamente, en Estado Unidos, tienen una nueva epidemia de consumo de opiáceos debido a ellos.

La intoxicación por opiáceos, para el DSM-5, incluye la presencia de cambios comportamentales desadaptativos (p. ej., euforia inicial seguida de apatía, disforia, agitación, alteración de la capacidad de juicio, etc.) y algunos síntomas físicos específicos del consumo de opiáceos (p. ej., miosis, somnolencia, lenguaje farfullante, deterioro de la atención o de la memoria). En general, la presencia de un estado de ánimo alterado, retardo psicomotor (inhibición psicomotora), somnolencia, lenguaje farfullante, disminución de la memoria y la atención en la presencia de otros indicadores de un consumo reciente de opiáceos, sugieren un diagnóstico de intoxicación por opiáceos.

El DSM-5 considera para la abstinencia de opiáceos que esta se puede producir tanto por el cese de su consumo como por la administración de un antagonista. Los síntomas serían los de estado de ánimo disfórico; náuseas o vómitos; dolores musculares; lagrimeo o rinorrea; dilatación pupilar, piloerección o sudoración; diarrea; bostezos; fiebre, e insomnio. Aparece varias horas después desde que el individuo tenía que haberse administrado la dosis, sobre las ocho horas desde el último consumo. Alcanza su punto álgido a los dos o tres días y desaparece tras siete a diez días. Los signos y síntomas más importantes, semejantes a una gripe fuerte, son: piloerección, sudoración, lagrimeo, bostezos y rinorrea, al principio; luego, diarrea, dolor generalizado en las articulaciones, incremento de la frecuencia respiratoria, vómitos, dilatación pupilar y pérdida
de peso. Transcurridas 36 horas desde el último consumo, los síntomas de abstinencia aumentan en gravedad, pudiendo aparecer contracciones musculares incontrolables, calambres, escalofríos alternando con sudoración, aumento de la tasa cardíaca y de la presión sanguínea y perturbaciones del sueño. Los síntomas más intensos duran unas 72 horas y disminuyen gradualmente durante los
siguientes cinco a diez días.

Alucinógenos

Dentro de los alucinógenos, el DSM-5 considera, por una parte, a la fenciclidina (p. ej., PCP o polvo de ángel) y otros compuestos menos potentes, como la ketamina, la ciclohexamina y la dizocilpina, los cuales son anestésicos disociativos que se usan ilegalmente. En dosis bajas se usan en anestesia; permiten disociar el cuerpo de la mente. Por otra parte, incorpora otros alucinógenos como las fenilalquilaminas (p. ej., mescalina, MDMA o éxtasis -3,4-metilendioximetanfetamina), indolaminas (p. ej., dietilamina del ácido lisérgico, LSD) y las semillas de gloria de la mañana (pariente cercano del LSD). No incluye el cannabis, aunque este también puede tener efectos alucinógenos. Aparte de los cambios en la percepción que producen todos los alucinógenos (p. ej., intensificación subjetiva de las percepciones, despersonalización, pérdida de contacto con la realidad, ilusiones, alucinaciones, sinestesias), la intoxicación por fenciclidina produce conductas agresivas, impulsividad, agitación psicomotora, juicio alterado y con signos y síntomas como nistagmo vertical u horizontal, hipertensión o taquicardia, entumecimiento o reducción de la respuesta al dolor, ataxia, disartria, rigidez muscular, convulsiones e hiperacusia.

En relación con la intoxicación de otros alucinógenos, el DSM-5 incluye la dilatación pupilar, taquicardia, sudoración, palpitaciones, visión borrosa, temblores e incoordinación. Los flashbacks son frecuentes en consumidores de alucinógenos. Es lo que el DSM-5 denomina trastorno perceptivo persistente por alucinógenos. La persona vuelve a experimentar los síntomas de tipo perceptivo (p. ej., alucinaciones, destellos de color, intensificación de los colores, rastros de imágenes de objetos en movimiento, halos alrededor de objetos) sin haber consumido la sustancia. Es un fenómeno característico del consumo de alucinógenos. No se reconoce la existencia del síndrome de abstinencia de alucinógenos.

Las drogas de síntesis son estimulantes tipo anfetamínico, derivadas de las anfetaminas o de las metanfetaminas. Su origen está en la elaboración de anfetaminas sintéticas en la II Guerra Mundial para uso de los soldados alemanes, de cara a mejorar su rendimiento, concentración y evitar el sueño. Son potentes estimulantes del SNC. Su fabricación es sencilla, con ingredientes de bajo coste y fáciles de conseguir, de ahí su gran difusión. A pesar de que hay un gran número de drogas de síntesis, la más importante y consumida es el éxtasis.

Inhalantes

El DSM-5 considera la intoxicación, pero no la abstinencia en los inhalantes. La intoxicación se caracteriza por cambios claramente observables en el comportamiento, como belicosidad, agresividad, apatía, juicio alterado; y con signos y síntomas como mareos, nistagmo, descoordinación, habla disártrica, marcha insegura, aletargamiento, reducción de reflejos, retraso psicomotor, temblores, debilidad muscular generalizada, visión borrosa o diplopía, estupor o coma y disforia.

Sedantes, hipnóticos o ansiolíticos

Los signos característicos de la intoxicación por sedantes, hipnóticos o ansiolíticos son: habla disártrica, descoordinación, marcha insegura, nistagmo, trastorno cognitivo (p. ej., alteración de la memoria o de la atención) y estupor o coma. Su consumo puede producir altos niveles de tolerancia y un agudo síndrome de abstinencia. El síndrome de abstinencia es característico cuando se dejan de tomar, al ser sustancias depresoras del SNC. Uno de los síntomas característicos es el craving. Con frecuencia, el paciente con otros trastornos por consumo de sustancias, como cocaína o anfetaminas, las usan para relajarse tras su uso; o, en pacientes en tratamiento con metadona, para potenciar sus efectos. Otras veces se usan para aliviar el efecto no deseado de otras sustancias o al surgir el síndrome de abstinencia de ellas.

El DSM-5 incluye como síntomas de abstinencia de estas la hiperactividad del SN autónomo (p. ej., sudoración o ritmo superior a 100 Ipm), temblores en las manos, insomnio, náuseas o vómitos, alucinaciones o ilusiones transitorias visuales, táctiles o auditivas, agitación psicomotora, ansiedad y convulsiones tónico-clónicas generalizadas. Este síndrome de abstinencia va a depender de la vida media de la sustancia, oscilando la misma de horas a días, incluso una semana después.

Otras sustancias psicoactivas

Sabemos que existen más de 100 plantas con propiedades alucinógenos en el mundo vegetal, y otras de tipo químico. Derivados anfetamínicos y metanfetamínicos aparecen cada vez más frecuentemente, elaborados en muchos laboratorios del este de Europa. El conocido como éxtasis líquido, que es el GHB (gamma-hidroxibutirato), heroína sintética, derivados de los fentanilos, poppers (nitrito de amilo) y otras sustancias para incrementar la masa muscular (anabolizantes) son algunas de ellas. Existen otras drogas de menor difusión en España y Europa, pero de amplio uso en otros países, como la ayahuasca en Latinoamé­rica, utilizada frecuentemente para fines religiosos y espirituales; el khat (una catinona, en varios países de África, como Yemen, Etiopía y Somalia), etc.

Referencias

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