D E M O C R A T O P I A

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Características transdiagnósticas AS/TAS

Se ha llegado a un consenso sobre el valor de las características transdiagnósticas como una forma de organizar la disfuncionalidad en la psicopatología. En el caso del trastorno de ansiedad social, se considera importante tener en cuenta ciertos procesos transdiagnósticos en el desarrollo y mantenimiento de las disfunciones mentales. La identificación de estos procesos es uno de los avances más importantes en la psicopatología actual, y también se aplica al campo de la ansiedad social.

Regulación cognitiva y emocional.

Morrison y Heimberg (2013). En particular, en la AS/TAS se materializa en el procesamiento anticipatorio y post-evento que ha sida incrementalmente estudiado en la literatura.
Dryman y Heimberg (2018). La evidencia disponible muestra que la supresión expresiva aumenta las emociones negativas y disminuye las positivas, por lo que constituye una estrategia generalmente desadaptativa, a pesar de que, en casos específicos, pueda ser útil utilizarla. Otra de las estrategias de regulación emocional que se han estudiado a lo largo de los últimos años y que tiene un peso específico en la AS/TAS es la reevaluación cognitiva.

Existen diversas estrategias transdiagnósticas que se ven afectadas por alteraciones en la regulación emocional. Entre ellas, cabe mencionar la supresión expresiva, que se define como el intento de esconder o eliminar la expresión emocional. Es decir, se trata del intento de no transmitir la emoción que el individuo siente internamente hacia el exterior. Un ejemplo ilustrativo de esto es la frase «poner cara de póquer», que se refiere a la expresión gestual, postural y verbal que difiere de la experiencia interna.

La evidencia disponible muestra que la supresión expresiva aumenta las emociones negativas y disminuye las positivas, por lo que es una estrategia generalmente desadaptativa. Sin embargo, en casos específicos, puede ser útil utilizarla (Dryman y Heimberg, 2018). A largo plazo, esta estrategia se asocia con niveles más bajos de bienestar, satisfacción vital y autoestima.

Aunque se ha identificado la supresión expresiva en un conjunto diverso de condiciones clínicas, su componente intrínsecamente interpersonal la convierte en un foco particularmente relevante para la AS/TAS. La utilización de esta estrategia implica compartir en menor medida tanto las emociones positivas como las negativas, incluso con los vínculos primarios. Como resultado, las personas que utilizan esta estrategia también suelen recibir menos apoyo por parte de las personas más cercanas y tienen un menor grado de rapport con personas poco conocidas o desconocidas. Este ciclo se retroalimenta de manera negativa en la medida en que disminuye la motivación para la interacción social, sesga el procesamiento de la información durante las situaciones sociales, limita el desarrollo de habilidades y aumenta las conductas de evitación.

Otra estrategia de regulación emocional que se ha estudiado en los últimos años y que tiene un peso específico en la AS/TAS es la reevaluación cognitiva (Dryman y Heimberg, 2018). Asimismo, la rumiación, muchas veces entendida como una estrategia de regulación emocional, también tiene un valor transdiagnóstico importante. En particular, en la AS/TAS se manifiesta en el procesamiento anticipatorio y post-evento que ha sido estudiado cada vez más en la literatura (Morrison y Heimberg, 2013).

Sesgos atencionales

Clark y Wells (1995). El miedo a la evaluación negativa, un elemento nuclear de la AS/TAS, se conjuga con la autoimagen negativa que las personas con este problema suelen tener de sí mismas y, por lo tanto, tienden a focalizar la atención en indicios internos, con la intención de verificar si los temores anticipados respecto de su ejecución se confirman (p. ej. el tartamudeo, el rubor, la falta de claridad expositiva, la inseguridad al hablar, en la postura corporal, etcétera).
Schultz y Heimberg (2008). Seguramente la auto-focalización juegue un rol preponderante, así como la atención focalizada, en estímulos externos distintos de aquellos que la persona juzga como amenazantes.
Wermes et al. (2018). Hay posturas que enfatizan que la atención se dirige particularmente a las amenazas, tanto internas como externas, y hay otras que consideran que el sesgo atencional es producto de conductas de evitación más que de una atención excesivo a los estímulos amenazantes.
Claudino et al. (2019). Resulta plausible que, a un primer momento de hipervigilancia hacia estímulos negativos, le siga una evitación pronunciada de dichos estímulos.

La atención es un proceso básico que es relevante en diferentes trastornos psicológicos, ya que el sistema atencional está directamente implicado en la detección de estímulos tanto ambientales como internos que son relevantes para el estado motivacional del organismo. Sin embargo, en el caso del trastorno de ansiedad social (AS), puede ocurrir que el sesgo atencional esté excesivamente enfocado en la detección de estímulos amenazantes, lo que puede llevar a una sobre detección de los mismos. Aunque este aspecto está presente en todos los modelos cognitivo-comportamentales del AS, existen diferencias significativas entre ellos.

Por ejemplo, según Clark y Wells (1995), el miedo a la evaluación negativa, que es un elemento central del AS, se combina con una autoimagen negativa, lo que lleva a que las personas con este trastorno tiendan a centrar su atención en los indicios internos de su ansiedad, con el objetivo de verificar si sus temores se confirman. Como resultado, tienen menos recursos atencionales disponibles para prestar atención a los estímulos externos, lo que puede hacer que sientan que son el centro de atención aunque no lo sean en realidad.

Hay posturas que enfatizan que la atención se dirige particularmente a las amenazas, tanto internas como externas, mientras que otras consideran que el sesgo atencional es producto de conductas de evitación más que de una atención excesiva a los estímulos amenazantes. Es posible que la auto-focalización y la atención focalizada en estímulos externos distintos de los amenazantes jueguen un papel importante en el AS. Es plausible que, a un primer momento de hipervigilancia hacia estímulos negativos, le siga una evitación pronunciada de dichos estímulos.

En el AS, la autofocalización se refiere a la generación interna de información autorreferida, que puede incluir aspectos corporales, cognitivos y emocionales. Los modelos cognitivo-conductuales sugieren que una mayor atención centrada en uno mismo juega un papel importante en el mantenimiento del AS. Por otro lado, es interesante destacar que, a diferencia de las fobias específicas, en el AS la conducta de evitación es una estrategia habitual de seguridad que permite la reducción momentánea de la ansiedad.

Sesgos de memoria

Amir y Brower (2003). La memoria implícita parece mostrar la presencia de un sesgo en lo medida en que los personas con AS suelen mostrar un priming mayor en situaciones de interacción negativa respecto a sujetos sanos.
Kuckertz y Amir (2014). Queda de manifiesto que a diferencia de los sesgos atencionales y de interpretación, los estudios sobre sesgos de memoria en AS/TAS no son suficientemente conclusivos para establecer determinaciones contundentes.

En la AS/TAS, es importante considerar los sesgos de memoria que favorecen la codificación de información aversiva y confirmatoria de los esquemas disfuncionales en lugar de otros estímulos e información. En concreto, se ha observado un mayor priming en situaciones de interacción negativa en personas con AS en comparación con sujetos sanos, lo que sugiere un sesgo en la memoria implícita (Amir y Brower, 2003). En cuanto a la memoria explícita, algunos estudios sugieren que las personas con AS tienden a reconocer y recordar mejor las expresiones faciales negativas en comparación con las neutrales y positivas (Foa, Gilboa-Schechtman, Amir y Freshman, 2000), aunque la evidencia es mixta. En general, como señalan Kuckertz y Amir (2014), los estudios sobre sesgos de memoria en AS/TAS no son concluyentes para establecer determinaciones precisas, a diferencia de los sesgos de atención e interpretación.

Imágenes mentales y memoria autobiográfica negativa

Holmes y Mathews (2010); Ji et al. (2019). Un factor transdiagnóstico, íntimamente relacionado con la anterior, es la existencia o la utilización de patrones cognitivos basados en imágenes mentales que presentan individuos con diversas condiciones cínicos, y también los personas con AS/TAS.
Moscovitch et al. (2018); Romano et al. (2019). La memoria autobiográfica es entendida como un tipo de memoria episódico que involucra determinados memorias explícitas, y la evidencia disponible muestra que las personas con AS/TAS muestran mayor nivel de detalle respecto a memorias aversivas, las valoran de un modo más angustiante e intrusivo que dos participantes senos, además de juzgarlas coma más relevantes a la hora de conformar la autopercepción.

Un factor transdiagnóstico relacionado con lo anterior es la utilización de patrones cognitivos basados en imágenes mentales, que es común en personas con diversas condiciones clínicas, incluyendo AS/TAS (Holmes y Mathews, 2010; Ji et al., 2019). La evidencia empírica muestra que las imágenes negativas sobre el self que presentan las personas con AS juegan un papel importante en el desarrollo y mantenimiento del problema (Dobinson et al. 2019; Hirsch et al., 2003; Stopa, 2009). Las imágenes mentales se refieren a la experiencia que acompaña a la información sensorial sin un estímulo externo directo, y a menudo se describen como «ver con el ojo de la mente» (Blackwell, 2018). La utilización de imágenes mentales es un medio con mayor capacidad motivacional, desde el punto de vista emocional, que otras formas simbólicas de cognición, como el pensamiento basado en palabras o el conocimiento semántico (Hirsch et al., 2003; Holmes et al., 2006). La utilización de imágenes positivas puede ser un potente activador de afectividad positiva, mientras que la utilización de imágenes negativas puede ser un indicador presente en trastornos en los que se observa un bajo afecto positivo, como la depresión o AS/TAS (Ji et al., 2019).

La forma en que las personas con AS/TAS estructuran imágenes mentales negativas está relacionada con eventos conflictivos que se produjeron en la vida de la persona, o situaciones socialmente traumáticas ocurridas en la infancia o adolescencia (Takanashi et al., 2019). La memoria autobiográfica juega un papel esencial en el mantenimiento de esta representación negativa del self por medio de imágenes, y por lo tanto se puede conceptualizar la AS/TAS, al igual que otros trastornos del espectro afectivo y traumático, como un déficit en la narrativa personal de la persona afectada.

Variabilidad del ritmo cardíaco

Thayer y Lane (2009). Se ha estudiado el vínculo existente entre la variabilidad del ritmo cardíaco y los trastornos emocionales, pues constituye parte sustancial de la arquitectura sobre la cual se cimentan procesos mentales de regulación emocional.
Beauchaine y Crowell (2020). La arritmia sinusal respiratoria, que responde a la sincronía entre la frecuencia alta de lo variabilidad del ritmo cardíaco y la respiración, se ha propuesto como un factor transdiagnóstico general de psicopatología.

En los últimos años, se ha enfatizado el papel que desempeñan las variables psicofisiológicas en la aparición y mantenimiento de diversos trastornos psicológicos. En particular, se ha estudiado el vínculo entre la variabilidad del ritmo cardíaco y los trastornos emocionales, ya que esta constituye una parte fundamental de la arquitectura que sustenta los procesos mentales de regulación emocional (Thayer y Lane, 2009). La arritmia sinusal respiratoria, que se produce cuando la frecuencia alta de la variabilidad del ritmo cardíaco y la respiración están sincronizadas, se ha propuesto como un factor transdiagnóstico general de psicopatología (Beauchaine y Crowell, 2020). Este proceso psicofisiológico se ve particularmente afectado en todos los trastornos de ansiedad (Chalmers et al., 2011), y la AS/TAS no es una excepción (Alvares et al., 2013). En general, estos índices indican una menor flexibilidad del sistema parasimpático para cambiar de un estado de activación a un estado de reposo, lo que indica una dificultad para inhibir las respuestas excitatorias.

Es importante destacar que el estudio de variables transdiagnósticas en el caso de la AS/TAS puede beneficiarse de la incorporación de tecnologías de la información y la comunicación, como los teléfonos móviles inteligentes y los sensores. El registro continuo de experiencias y conductas en el contexto de la vida cotidiana a lo largo del tiempo permite estudiar cómo ciertos eventos en un contexto específico se relacionan con diversos procesos transdiagnósticos.

Los sensores no solo permiten la evaluación de medidas psicofisiológicas relevantes, como el electrocardiograma para medir la variabilidad del ritmo cardíaco, sino que también pueden evaluar procesos atencionales mediante tecnologías como el eye tracker o la evaluación pasiva a través de sensores de geolocalización, que permiten medir los niveles de activación conductual (Mohr et al., 2017).

En conjunto, las variables transdiagnósticas se relacionan con procesos de regulación en un sentido amplio, incluyendo la regulación emocional, cognitiva, social, conductual y fisiológica. Estas variables pueden funcionar como moderadoras y mediadoras entre las situaciones estructurales de vulnerabilidad y los signos y síntomas asociados con diversas condiciones clínicas, incluyendo la AS/TAS.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.
  • ChatGPT

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