D E M O C R A T O P I A

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Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

Clasificación de los principales tipos de actividad psicofisiológica

El proceso de Evaluación Psicológica implica con frecuencia recopilar información de diversas fuentes. A menudo, esta información se puede observar o recoger directamente del sujeto en estudio. Sin embargo, hay ocasiones en que esto no es posible, ya que necesitamos obtener datos que no podemos observar directamente ni el evaluado puede proporcionar con precisión. Por ejemplo, en la evaluación de la ansiedad que provoca hablar en público, no es sencillo observar o que la persona proporcione información precisa sobre cambios en su presión arterial, frecuencia cardíaca o tensión muscular. En estos casos, es necesario evaluar este tipo de respuestas psicofisiológicas.

La evaluación de dichas respuestas, junto con otras relacionadas, es parte de la evaluación psicofisiológica. Esta, junto con las técnicas cognitivas y motoras, se incluye dentro de lo que tradicionalmente se ha denominado técnicas objetivas (Calero, Márquez, Vizcarro y Fernández-Ballesteros, 2011). Calero y Fernández-Ballesteros (2004) definen estas técnicas como «procedimientos para recoger información de eventos psicológicos observables o amplificables, la mayoría de los cuales no son controlables voluntariamente, aplicados mediante instrumentos avanzados que permiten una administración, registro, puntuación y análisis objetivos, generalmente mecánicos o electrónicos, sin intervención del evaluador». Sus características principales son: 1) necesitan instrucciones y materiales estandarizados aplicados en condiciones controladas; 2) las respuestas del evaluado no pueden ser alteradas a voluntad; y 3) las respuestas se registran, codifican y procesan de manera objetiva.

Las técnicas cognitivas abarcan la evaluación de la percepción (auditiva, visual, táctil) y de otros procesos cognitivos como atención, vigilancia, aprendizaje y memoria, así como aspectos emocionales como miedo o estrés. Instrumentos para evaluar la percepción incluyen el Sonómetro o el Estensiómetro, mientras que para evaluar procesos cognitivos se pueden usar el Polirreactígrafo o el Taquistoscopio. Las técnicas motoras se refieren a la evaluación de aspectos como la coordinación manual o bimanual, y la estabilidad, utilizando instrumentos como el Test de Precisión Manual de Purdue o el Test de Coordinación de Brazos. También se usa la «actimetría» para medir movimientos generales del cuerpo, útil en la evaluación de la hiperactividad o calidad del sueño.

Originalmente, estas técnicas se usaban en laboratorios para investigar procesos psicológicos básicos, pero su aplicación se ha extendido a campos como la evaluación neuropsicológica, la evaluación de problemas neurológicos, la valoración de efectos de fármacos o drogas, el estudio de síntomas relacionados con ansiedad o demencia, y en ámbitos como la revisión de conductores, obtención de permisos de armas, selección de personal especializado, marketing, deportes de élite y clínica infantil. Pueden complementar el diagnóstico de varios trastornos y evaluar el progreso de un paciente o la eficacia de un tratamiento. Para una revisión completa de estas técnicas y sus aplicaciones, se puede consultar a Calero et al. (2011). Estos instrumentos también se usan en terapias como el biofeedback y en técnicas basadas en la interacción cerebro-ordenador (Brain Computer Interface, BCI).

En los últimos años, la evaluación psicofisiológica ha experimentado un notable crecimiento tanto en investigación como en práctica aplicada, destacándose especialmente en el ámbito de la Evaluación Psicológica en Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Esta disciplina, la Psicofisiología, estudia los correlatos fisiológicos del comportamiento, integrando la Psicología con ciencias biológicas como Fisiología, Genética y Endocrinología. La Evaluación Psicofisiológica implica aplicar técnicas, conceptos y teorías psicofisiológicas para evaluar factores que influyen en la salud y enfermedad (Yila y Guerra, 2017).

Los elementos esenciales en las técnicas de evaluación psicofisiológica incluyen el registro fisiológico y el contexto psicológico. Las técnicas de registro generalmente requieren equipos específicos y seguir una serie de pasos o fases secuenciales. El contexto psicológico durante el registro conecta los procesos psicológicos con los cambios fisiológicos observados, permitiendo su interpretación psicológica. Las tareas que realiza el evaluado dependen del aspecto psicológico a estudiar y pueden variar, incluso cuando se registren las mismas variables fisiológicas.

La evaluación psicofisiológica ha crecido considerablemente en años recientes, aplicándose tanto en contextos experimentales como aplicados. Ha investigado casi todos los procesos psicológicos básicos y, en el ámbito clínico y de salud, ha ganado popularidad por varias razones, incluyendo su relevancia en el tratamiento de trastornos psicosomáticos o psicofisiológicos y su aplicación en tratamientos psicológicos que impactan directamente en respuestas psicofisiológicas, como el biofeedback. Además, los avances tecnológicos han facilitado su aplicación en diversos contextos profesionales.

«Blade Runner» (1982) de Ridley Scott, basada en la novela «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» (1968) de Philip K. Dick. En esta película, se muestra una evaluación psicofisiológica a través de la prueba de Voight-Kampff para determinar si un personaje es humano o un replicante.

Clasificación de los principales tipos de actividad psicofisiológica

Las técnicas psicofisiológicas se clasifican tradicionalmente en función del sistema o mecanismo de control neurofisiológico que las regula. Al tomar en consideración el sistema predominante en la emisión de la respuesta, se distinguen tres categorías principales: las reguladas por el Sistema Nervioso Autónomo o Vegetativo (SNA), por el Sistema Nervioso Somático (SNS), y por el Sistema Nervioso Central (SNC).

En la categoría del SNA, encontramos la actividad electrodérmica, los parámetros cardiovasculares, las respuestas pupilares, la temperatura corporal, la actividad gastrointestinal y las respuestas sexuales. Todas estas funciones son reguladas principalmente por este sistema.

Por otro lado, el SNS controla respuestas como la actividad muscular, los movimientos oculares y la actividad respiratoria, elementos cruciales para la interacción con nuestro entorno y la realización de tareas motoras.

Finalmente, el SNC abarca actividades como la actividad electroencefalográfica y técnicas derivadas de esta, incluyendo los potenciales evocados, la magnetoencefalografía y diversas técnicas de neuroimagen funcional, como la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética funcional.

Cada una de estas categorías proporciona información valiosa acerca de cómo el cuerpo y la mente interactúan, y el entendimiento de estos procesos es fundamental para el avance en campos como la psicología, la medicina y la neurociencia.

Actividad regulada por Sistema Nervioso Vegetativo o Autónomo

La información proporcionada describe cómo el Sistema Nervioso Autónomo (SNA), también conocido como Sistema Nervioso Vegetativo, regula diversas actividades en el cuerpo, incluyendo la actividad electrodérmica (AED) y funciones cardiovasculares. La comprensión de cómo el SNA regula estas actividades es crucial para diversos campos, incluyendo la Psicología, la Medicina y la Investigación Biomédica, ya que permite interpretar las respuestas fisiológicas en el contexto de la salud y el comportamiento humano. A continuación se proporciona un resumen y explicación de los puntos principales:

¿Qué es el Sistema Nervioso Autónomo (SNA)?

Imagina que tu cuerpo es una ciudad grande y compleja, y el SNA es como el sistema que controla todas las funciones automáticas sin que tengas que pensar en ellas, como la circulación de la sangre, la respiración y la digestión. Se divide en dos partes principales: la simpática y la parasimpática.

Actividad Electrodérmica (AED)

  • ¿Qué es?: Piensa en tu piel como una pantalla que muestra cambios eléctricos. La AED mide esa «pantalla».
  • ¿Cómo se mide?:
    • Monopolar: Mide la electricidad natural de tu piel.
    • Bipolar: Aplica una corriente eléctrica y mide cómo tu piel responde.
  • Tipos de Medidas:
    • Tónicas: Muestra el nivel general de actividad.
    • Fásicas: Muestra las respuestas rápidas a cosas específicas.
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Actividad electrodérmica: métodos de registro y tipos de medidas.

Sistema Cardiovascular

  • ¿Qué hace?: Es como el sistema de transporte de tu ciudad corporal, llevando sangre, oxígeno y nutrientes a todas partes.
  • ¿Cómo se mide?:
    • Frecuencia Cardíaca: Mide cuán rápido late tu corazón.
    • Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca: Mide cuán variado es el ritmo de tu corazón, lo cual es importante para entender tu bienestar.
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Componentes del ciclo cardíaco.

¿Cómo se relaciona el SNA con todo esto?

  • División Simpática: Es como el acelerador de tu carro, activando y acelerando funciones.
  • División Parasimpática: Es como los frenos, calmándote y ayudándote a relajarte.

Importancia en Psicología y Medicina

  • ¿Para qué se usa la AED?: Es como un detector que nos ayuda a entender cómo reacciona tu cuerpo a diferentes situaciones, y se usa mucho en Psicología.
  • ¿Por qué es importante?: Todas estas medidas nos dan pistas sobre cómo estás por dentro, tanto física como emocionalmente, y son herramientas valiosas para doctores y psicólogos.

Herramientas y Técnicas

  • ¿Qué se usa para medir?: Se utilizan herramientas especiales como electrodos para captar todas estas señales de tu cuerpo, y nos ayudan a traducir eso en información que podemos entender y usar.

Los registros pletismográficos y otros métodos de medición mencionados están relacionados con diferentes sistemas del cuerpo y están regulados en gran medida por el Sistema Nervioso Autónomo (SNA), que se divide en las divisiones simpática y parasimpática.

  1. Registros Pletismográficos y Flujo Sanguíneo Periférico: Los registros pletismográficos detectan el flujo sanguíneo periférico y los movimientos pulsátiles de la sangre a su paso por las extremidades. Esta técnica se utiliza también para calcular la frecuencia cardíaca, y la medición se realiza comúnmente en las falanges distales de los dedos. La principal medida obtenida es el volumen de pulso sanguíneo.
  2. Presión Arterial: La presión arterial refleja la fuerza que soportan las arterias debido al paso de la sangre. Puede registrarse de manera continua y se divide en presión sistólica y diastólica. Esta medida es crucial en estudios relacionados con el estrés, las emociones y trastornos psicosomáticos.
  3. Respuesta Pupilar: Dependiendo de la actividad del SNA, las pupilas pueden contraerse o dilatarse. La contracción está mediada por la actividad parasimpática, mientras que la dilatación depende de la actividad simpática. Estos cambios se pueden medir mediante pupilometría.
  4. Temperatura de la Piel: Dependiente del sistema vascular periférico, la temperatura de la piel puede variar con el ejercicio físico, la temperatura exterior y otros factores. La cámara termográfica de alta definición es una herramienta moderna que se utiliza para estudiar emociones a través de los cambios en la temperatura facial.
  5. Sistema Gastrointestinal: En términos de actividad gastrointestinal, la variable más frecuentemente evaluada es la motilidad gástrica. Se ha observado que la activación simpática disminuye la motilidad gástrica. Esta actividad puede ser un índice emocional y también se utiliza en investigaciones sobre el estrés.
  6. Respuestas Sexuales: Las respuestas sexuales son evaluadas mediante técnicas pletismográficas. En los hombres, se mide la circunferencia del pene, mientras que en las mujeres, se evalúa la vasocongestión vaginal mediante fotopletismógrafos vaginales.

En resumen, el SNA juega un papel crucial en la regulación de diversas funciones corporales y respuestas fisiológicas. Los métodos de registro y medición mencionados proporcionan información valiosa para el diagnóstico y tratamiento de diversas condiciones médicas y psicológicas, así como para la comprensión de la relación entre el cuerpo y las emociones.

Actividad regulada por el Sistema Nervioso Somático

La actividad muscular, objeto de estudio por Jacobson en los albores del siglo XX, proporcionó fundamentos tecnológicos cruciales para la moderna electromiografía (EMG), técnica que registra la actividad eléctrica generada por los músculos durante la contracción o en respuesta a un estímulo eléctrico. En la Imagen se ilustra cómo se colocan los electrodos de electromiografía superficial para analizar la actividad del músculo corrugador superciliar, un aspecto particularmente fascinante cuando se explora la expresión emocional mediante la electromiografía facial de superficie. Esta técnica también encuentra aplicación en el estudio de la relajación, las cefaleas tensionales, la fatiga y la rehabilitación neuromuscular.

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Colocación de electrodos para registro de actividad electromiográfica en el músculo corrugador superciliar. El electrodo superior a la izquierda es el de referencia o tierra.
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Localizaciones más comunes de los electrodos para el registro de los movimientos oculares.

Los movimientos oculares desempeñan un papel fundamental en dirigir la imagen de un objeto hacia la fóvea, evaluándose comúnmente a través de la electro-oculografía (EOG) y dispositivos óptico-electrónicos. La EOG detecta cambios en el potencial córneo-retiniano, producidos por los desplazamientos oculares, captados mediante electrodos situados alrededor de las órbitas oculares. Por otro lado, los dispositivos óptico-electrónicos, o sistemas de seguimiento ocular, se fundamentan en el movimiento de un haz de luz proyectado sobre la pupila y su reflejo posterior, siendo la información capturada analizada para extraer los movimientos oculares y los cambios en los reflejos corneales. Estos sistemas son utilizados en campos comerciales no clínicos para anticipar las reacciones del público o segmentos específicos de la población ante estímulos visuales, como parte de un campo emergente de investigación aplicada denominado neuromarketing.

El estudio de los movimientos oculares es esencial para evaluar la atención visual y determinar con precisión los objetos o elementos en los que una persona fija su mirada, el recorrido visual exploratorio y los puntos de fijación. Este análisis es útil en diversas aplicaciones, desde la evaluación de la conducta ocular en conductores hasta la determinación de las preferencias estimulares en individuos incapaces de comunicarse verbalmente, como los lactantes.

En cuanto a la actividad respiratoria, se evalúan habitualmente la profundidad y la frecuencia respiratoria mediante la pneumografía pletismográfica, y la espirometría, que mide directamente diferentes parámetros respiratorios. Estas mediciones son relevantes en contextos emocionales, ya que la respiración se altera en situaciones de excitación emocional y se regula durante la relajación. Además, son herramientas valiosas para evaluar trastornos psicosomáticos y entender cómo el esfuerzo mental afecta la respiración. La medición detallada de las características de la respiración, tanto torácica como abdominal, es fundamental para complementar los ejercicios de entrenamiento en relajación.

Actividad regulada por el Sistema Nervioso Central

La electroencefalografía (EEG) es una técnica clave en la exploración de la actividad bioeléctrica cerebral, obtenida a través de electrodos ubicados estratégicamente en el cuero cabelludo. Este procedimiento es esencial en diversas áreas de investigación y diagnóstico clínico, tales como el estudio de las etapas del sueño, la actividad cortical durante la realización de tareas específicas, el procesamiento de información cognitiva y emocional, y el análisis del funcionamiento hemisférico cerebral.

Mejoras en la Descripción y Análisis de la EEG

Detección y Procesamiento de la Señal: La actividad eléctrica cerebral capturada por los electrodos es meticulosamente procesada para derivar indicadores que pueden correlacionarse con patrones de comportamiento tanto normales como patológicos. Uno de los indicadores más relevantes en este ámbito son los potenciales evocados cerebrales, los cuales se obtienen promediando la actividad eléctrica cerebral en respuesta a la presentación repetitiva de un estímulo.

Análisis de Potenciales Evocados: Estos potenciales están compuestos por diversas ondas que varían en función del estímulo desencadenante, mostrando diferencias en polaridad, latencia, frecuencia y amplitud. Estas ondas se clasifican y denominan en función de su polaridad y el tiempo en milisegundos que tardan en alcanzar su punto máximo. Un ejemplo claro de esto es el potencial P300, una onda de polaridad positiva que alcanza su máximo aproximadamente a los 300 milisegundos tras la presentación de un estímulo inusual o que requiere una decisión.

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Gorro con electrodos para registro de la actividad electroencefalográfica (EEG) y medidas derivadas.
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Nomenclaturas utilizadas para denominar los componentes de los potenciales evocados.

Conectividad y Funcionalidad Cerebral: Más allá de los potenciales evocados, la EEG permite el estudio de las conexiones funcionales entre diferentes áreas cerebrales. Al examinar la sincronía en la actividad eléctrica de regiones interconectadas, se pueden identificar redes de funcionamiento cerebral y proporcionar información valiosa sobre condiciones normales y patológicas.

Técnicas Avanzadas y Neuroimagen: El análisis multivariado de patrones y las técnicas de interacción cerebro-ordenador (BCI) son ejemplos de aplicaciones avanzadas de la EEG, que permiten una traducción casi directa de la actividad cerebral a comportamientos específicos. Adicionalmente, técnicas de neuroimagen funcional como la tomografía por emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética funcional (fMRI) complementan y enriquecen el análisis, proporcionando representaciones visuales detalladas de la estructura y funcionalidad cerebral.

Además de las técnicas descritas previamente, algunos expertos consideran que las respuestas del sistema endocrino también constituyen una parte crucial de las respuestas psicofisiológicas, argumentando que existe una red de comunicación integral entre este sistema y el sistema nervioso. El sistema endocrino juega un papel vital en la regulación de las funciones de diferentes órganos del cuerpo mediante el uso de moléculas señalizadoras conocidas como hormonas, las cuales son secretadas por una variedad de glándulas presentes en este sistema (Myers, 2006).

Recientemente, se han introducido nuevas herramientas psicofisiológicas que emplean análisis químicos de la saliva y la sangre. Un ejemplo de esto es el análisis de la enzima monoamino oxidasa (MAO) presente en la sangre, que parece tener un papel crucial en el rasgo de personalidad denominado «búsqueda de sensaciones» (Ruiz-Caballero, 2003). A partir de muestras de saliva, también es posible medir diversas sustancias relacionadas con procesos psicológicos, tanto normales como patológicos. Esto incluye la enzima alfa-amilasa, que indica el nivel de actividad simpática a nivel central, así como los niveles de diferentes hormonas (Sánchez-Navarro, Maldonado, Martínez-Selva, Enguix y Ortiz, 2012).

Otros indicadores bioquímicos, como el nivel de actividad serotonérgica, la secreción de adrenalina y el nivel de testosterona, han sido vinculados con la impulsividad y la agresividad (Sobral, Romero, Luengo y Marzoa, 2000). Además, la actividad del sistema inmunológico, que está estrechamente relacionado con el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino, también puede detectarse en la saliva mediante inmunoglobulinas, como la IgA y otras sustancias.

El cortisol, una hormona esteroidea secretada por la corteza suprarrenal, es una de las hormonas más estudiadas en este ámbito. Su secreción está regulada por el eje hipotálamo-hipofisiario-suprarrenal y depende específicamente de la liberación de corticotropina en la hipófisis, la cual es inducida por la hormona liberadora de corticotropina (CRH) en el hipotálamo. Los niveles de cortisol en sangre se elevan varios minutos después de la exposición a un agente estresante y actúan inhibiendo la producción de CRH, creando así un bucle de retroalimentación negativa. Esta hormona es sensible a diversos factores, incluyendo el ejercicio físico intenso. Su liberación sigue un ritmo circadiano, alcanzando su punto máximo justo antes de despertar y disminuyendo a lo largo del día y la noche, para volver a aumentar en la segunda mitad de la noche. El cortisol es conocido como la hormona del estrés y sus niveles suelen estar elevados en personas con estrés crónico y en muchos pacientes con depresión. Gracias a su fácil detección de forma no invasiva en la saliva, se ha convertido en el principal indicador psicofisiológico de estrés.

El Test de Estrés Social de Trier (Trier Social Stress Test), desarrollado por Kirschbaum, Pirke y Hellhammer (1993), es una de las pruebas estandarizadas más utilizadas para evaluar el estrés agudo cognitivo y social, y permite una valoración tanto conductual como fisiológica de la respuesta al estrés. La melatonina, otra hormona que se puede detectar en la saliva, es de particular interés en estudios relacionados con el sueño y los ritmos biológicos.

Referencias

  • Moreno Rosset and Ramírez Uclés (2019) Evaluación psicológica : proceso, técnicas y aplicaciones en áreas y contextos. Madrid: Sanz y Torres.

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