Criterios diagnósticos DSM-5 y CIE-11

Canal-Bedia (2007). Los criterios diagnósticos del TEA se han ido modificando en el transcurso de los años paralelamente a los cambios conceptuales que ha sufrido el término. Desde la concepción del «autismo» como una psicosis infantil en la que los criterios diagnósticos se centraban en las conductas raras y extravagantes hasta la inclusión del autismo infantil deniro dentro los trastornos generalizados del desarrollo.

El DSM-5 (APA, 2013) y la CIE-11 (OMS, 2018) incluyen el TEA dentro de los trastornos del neurodesarrollo, Para ambas clasificaciones en el diagnóstico del TEA se deben tener en cuenta tres dominios:

  • Afectación de la interacción social.
  • Alteraciones en las habilidades de comunicación.
  • Presencia de intereses restringidos y comportamientos repetitivos.

Los profesionales de la salud mental insisten en que el diagnóstico debería realizarse antes de los tres años, no obstante, es más frecuente que se haga a partir de los cuatro años.

Criterios diagnósticos del DSM-5

Canal-Bedia et al. (2016). El diagnóstico clínico, basado en los criterios del DSM-IV-TR, el DSM-5 y en el juicio clínico, se mantiene estable a través del tiempo en un 96% de los casos. Si se valora la estabilidad diagnóstica, teniendo en cuenta los resultados de la «Escala de observación diagnóstica del autismo-genéricas (ADOS-G), también en el 87% de los casos el diagnóstico de TEA se mantiene.
  • 1952: DSM-I. El autismo se consideraba como una categoría de la esquizofrenia infantil.
  • 1968: DSM-II. El autismo se consideraba como una categoría de la esquizofrenia infantil.
  • 1980: DSM-III. El autismo pasó a integrarse en los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), considerado como categoría diagnóstica independiente denominada «autismo infantil».
  • 1987: DSM-III-R. Se mantiene la categoría TGD, pero pasa a denominarse «trastorno autista».
  • 1994: DSM-IV. Cambios en los criterios diagnósticos muy significativos, destacando sobre todo tres síntomas claves que constituyen el núcleo del «espectro del autismo»: alteración en la interacción social, alteraciones en la comunicación y patrones de comportamiento, así como la presencia de intereses y actividades restringidas, repetitivas y estereotipadas. El autismo pasa a considerarse una etiqueta genérico y engloba cinco subcategorías con sus síntomas característicos:
  • 2000: DSM-IV-TR. Sin cambios respecto al DSM-IV.
  • 2013: DSM-V. Agrupa en un mismo criterio las alteraciones de las relaciones sociales y las alteraciones de la comunicación; elimina como criterio diagnóstico el trastorno del lenguaje y señala la importancia de valorar las sensibilidades sensoriales inusuales. El DSM-5 incluye todos los subtipos de autismo en lo que denomina «trastorno del espectro del autismo» (TEA):
    • Trastorno autista.
    • Trastorno desintegrativo infantil.
    • Trastorno de Asperger.
    • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

El DSM-5 en lugar de hacer distinción entre estos subtipos, especifica tres niveles de gravedad en los síntomas. Otro cambio es la edad de aparición del trastorno. Ya no se indica que los síntomas del TEA deben aparecer antes de los tres años de edad (36 meses); en el criterio C se recoge que «los síntomas han de estar presentes en los primeras fases del período de desarrollo…»

Nivel de gravedadComunicación socialComportamientos restringidos y repetitivos
Grado 3 «Necesita ayuda muy notable»Las deficiencias graves de las aptitudes de comunicación no verbal causan alteraciones graves del funcionamiento, inicio muy limitado de las interacciones sociales y respuesta mínima a la apertura social de otras personas.La inflexibilidad de comportamiento, la extrema dificultad de hacer frente a los cambios y otros comportamientos restringidos/repetitivos interfieren notablemente con el funcionamiento en todos los ámbitos. Ansiedad intensa/dificultad para cambiar el foco de acción.
Grado 2 «Necesita ayuda notable»Deficiencias notables de las aptitudes de comunicación social verbal y no verbal; problemas sociales aparentes incluso con ayuda in situ; inicio limitado de interacciones sociales, y reducción de respuesta o respuestas no normales a la apertura social de otras personas. La inflexibilidad de comportamiento, la dificultad de hacer frente a los cambios u otros comportamientos restringidos/repetitivos aparecen con frecuencia claramente al observador casual e interfieren con el funcionamiento en diversos contextos. Ansiedad y/o dificultad para cambiar el foco de acción.
Grado 1 «Necesita ayuda» Sin ayuda in situ las deficiencias en la comunicación social causan problemas importantes, Dificultad para iniciar interacciones sociales y ejemplos claros de respuestas atípicas o insatisfactorias a la apertura
social de otras personas. Puede parecer que tiene poco interés en las interacciones sociales.
La inflexibilidad de comportamiento causa una interferencia significativa con el funcionamiento en uno o más contextos, Dificultad para alternar actividades. Los problemas de organización y de planificación dificultan la autonomía.

El DSM-5 intenta una aproximación dimensional al TEA y por ello establece niveles de severidad o gravedad del trastorno que son útiles para describir la sintomatología actual, teniendo presente que la gravedad puede variar según el contexto y fluctuar con el paso del tiempo.

Criterios diagnósticos de la CIE-11

Los criterios diagnósticos de la CIE-11 para el TEA coinciden básicamente con los criterios del DSM-5. Existen algunas diferencias entre ambos sistemas de clasificación:

  • La CIE-11 da mayor libertad al clínico para realizar el diagnóstico, ya que no es necesario cumplir rigurosamente un número de criterios como establece el DSM-5.
  • La CIE-11 señala pautas para distinguir entre TEA con y sin discapacidad intelectual, y también incluye la pérdida de competencias previas adquiridas como una característica a tener en cuenta en el diagnóstico; por el contrario,
  • El DSM-5 solamente hace referencia a que el TEA y la discapacidad intelectual pueden presentarse juntas.
  • En la CIE-11 desaparece el diagnóstico de síndrome de Asperger (se pone en duda su existencia).
  • En la CIE-11 se excluyen del TEA el síndrome de Rett y el trastorno desintegrativo infantil.
TEA
TEA y discapacidad Intelectual según la CIE-11.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.

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