El debate Skinner-Chomsky

La explicacio?n del lenguaje desde el conductismo y, ma?s concretamente, desde el condicionamiento operante tiene su mejor representante en la figura de Skinner. Llevo? los postulados conductistas sobre el lenguaje a su extremo ma?s radical, fundamentalmente por dos vi?as: por una parte, negando la validez psicolo?gica, por su cara?cter mentalista y poco objetivo, de los conceptos mismos de lenguaje, si?mbolo o significado, y proponiendo su sustitucio?n por el ma?s gene?rico de conducta verbal y, por otra parte, negando la validez de toda explicacio?n psicolo?gica de la conducta verbal ma?s alla? de los esti?mulos y las respuestas. Es decir, cualquier explicacio?n habri?a de basarse necesariamente en el ana?lisis funcional de las respuestas de los sujetos y de las contingencias de refuerzo determinadas por el ambiente.

Esta concepcio?n se recoge en su libro Verbal behavior (Conducta verbal), cuya redaccio?n comenzo?, al parecer, en 1932 y cuya primera edi­ cio?n aparecio? ma?s de 20 an?os despue?s (Skinner, 1957). En este libro el autor trata de demostrar que toda habla humana puede ser atribuida al condicionamiento de los hablantes por su am­ biente. Entiende el lenguaje como un conjunto de operantes verbales o respuestas verbales del sujeto, adquiridas por mero condicionamiento. Pretende explicar el lenguaje como un conjunto de ha?bitos que se van formando durante la vida, sin necesidad de apelar a complejos mecanismos innatos o mentales. Lo u?nico que hace falta es la observacio?n sistema?tica de los sucesos que aconte­ cen en el mundo exterior y que llevan al hablante a articular sonidos.

Sus explicaciones sobre el lenguaje se basan en trabajos sobre ratas y palomas. Habi?a logrado de­ mostrar que, con tiempo suficiente, se podi?a adies­ trar a estos animales en la ejecucio?n de una enorme variedad de rareas en apariencia muy complicadas (p. ej., tocar una melodi?a en un piano), siempre y cuando se siguieran dos principios elementa­ les: primero, las rareas debi?an descomponerse en una serie de pasos cuidadosamente graduados, y segundo, habi?a que recompensar repetidamente a los animales en la medida en que sus respuestas se aproximaban a las deseadas.

Según Skiner, respecto al lenguaje, lo u?nico que hace falta es identificar las variables controladoras que nos permiten predecir ciertos enunciados lingu?i?sticos. Por ejemplo, asi? como es posible afirmar que la conducta de la rata de apretar una palanca se halla parcialmente «bajo el control de una luz encendi­da», tambie?n puede decirse que una sensacio?n de hambre puede «controlar» o predecir la emisio?n de una frase como «Por favor, pa?same el pan y la mantequilla», o la presencia de un bello cua­dro puede «Controlar» y provocar la exclamacio?n «¡Oh, que? bonito!», o que un mal olor nos pue­ de llevar a decir «¡Que? mal huele!». Conceptual­mente, la explicacio?n skinneriana de la conducta verbal se asienta en la descripcio?n de las secuencias de esti?mulos y respuestas. De acuerdo con su valor funcional, Skinner clasifica las unidades de conducta lingu?i?stica en varios tipos, como comportamientos repetitivos, textuales, intraverbales, etc.

La aportación de Skinner a la psicología del lenguaje se ha dejado sentir más en el ámbito aplicado, gracias al diseño de programas de adiestramiento lingüís­tico para la enseñanza de segundas lenguas, o el tratamiento de problemas graves del lenguaje.

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A) Burrhus F. Skiner. B) Noam Chomsky.

Dos an?os despue?s de la publicacio?n de Verbal behavior, el entonces joven y brillante lingu?ista Noam Chomsky escribe una cri?tica muy dura a la posicio?n de Skinner en su arti?culo Review of B.F Skinners Verbal behavior publicado en el volumen 35 de la revista Language (Chomsky, 1959). Chomsky sostiene que las secuencias sencillas y bien definidas de sucesos que ocurren en las cajas de las ratas y palomas sencillamente no pueden aplicarse al lenguaje humano, y que la terminologi?a empleada en esos experimentos no puede extrapolarse sin ma?s al a?mbito lingu?i?stico, sin incurrir en una extrema vaguedad. Gran parte de la cri?tica de Chomsky se asienta en la enorme creatividad o productividad del lenguaje. La mayor parte de las oraciones que dice un hablante, o que escucha un oyente, son nuevas gracias a esta propiedad clave del lenguaje humano. George A. Miller estimo? en unos 100 quintillones el nu?mero de frases de 20 palabras que podri?an construirse correctamente en ingle?s y ser, en principio, emitidas y comprendidas por hablantes del idioma. Cualquier hablante distingue sin esfuerzo si una secuencia de palabras constituye una oracio?n correcta o no en su idioma y, al mismo tiempo, es poco probable que se haya enfrentado (y condicionado) a ella con anterioridad. Por otra parte, la variedad de «esti?mulos» que podri?an estar asociados al lenguaje es impredecible.

La cri?tica chomskiana no recibio? respuesta por parte de Skinner, lo que contribuyo? a acrecentar esta sensacio?n de fuerza demoledora, unida al hecho de que, incluso en ingle?s, ha tenido mucha ma?s difusio?n el arti?culo de Chomsky que el libro de Skinner.

An?os despue?s no faltaron algunas voces que se alzaron en defensa de Skinner, con argumentos ad hominem, pero bueno… Baye?s (1980), en su introduccio?n, dice: «En nuestra opinio?n, los juicios bruscos, ten?idos de emotividad, de Chomsky, se encuentran bastante alejados del modelo de cri?tica cienti?fica, respetuosa hacia los autores pero implacable con los errores que es preciso no tanto denunciar como demostrar». MacCorquodale (1970) se queja de que «probablemente, la razo?n de ma?s peso por la que nadie ha replicado a la cri?tica es su tono. Es duro hasta la ofensa; humillante, intransigente, obtuso y resentido».

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020. Print.
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