EL PAPEL DE LOS PADRES EN EL DESARROLLO SOCIOEMOCIONAL INFANTIL

Bronfenbrenner (1977, 2005). Desde la teoría del apego y, posteriormente desde el modelo ecológico se propone que la familia es el primer contexto que impacta de manera importante en el desarrollo.
Darling y Steinberg (1993). Los estilos de crianza o estilos educativos parentales, son un constructo psicológico que se refiere al clima emocional en el que los padres crían a sus hijos.

Dentro del sistema familiar, ocupan un lugar central los padres como figuras que modulan y guían las competencias emocionales y sociales de sus hijos gracias a las relaciones entre ellos. Aunque la práctica totalidad de los modelos del desarrollo actuales consideran que dichas relaciones han de ser entendidas como un sistema en el que todos los miembros (padres e hijos) se influyen mutuamente, se ha estudiado especialmente cómo los padres pueden influyen en el desarrollo infantil y, para lo que nosotros nos interesa, el desarrollo socioemocional.

Las prácticas parentales se definen como comportamientos específicos que los padres utilizan para para transmitir a sus hijos las normas y comportamientos socialmente aceptables. Por su parte, los estilos de crianza o estilos educativos parentales, son un constructo psicológico que se refiere al clima emocional en el que los padres crían a sus hijos.

Impacto de los estilos educativos en el desarrollo

Diana Baumrind (1975, 2013). Pionera en la investigación sobre los estilos de crianza, sus estudios sobre la autoridad en el contexto de las relaciones padres-hijos permitieron establecer las coordenadas del ámbito de investigación sobre los estilos parentales de socialización y su impacto en el desarrollo.
MacCoby y Martin (1983). Revisaron las dimensiones propuestas por Baumrind y señalan que es necesario distinguir un cuarto tipo de estilo parental que denominan negligente/indiferente.
Hart, Newell y Olsen (2003). En sus estudios, mantienen la dimensión control e incluyen otras como el grado de aceptación del niño, la implicación de los padres en la crianza y el grado de autonomía que los padres conceden a sus hijos siguen permaneciendo en sus características generales los estilos parentales propuestos previamente.

Diana Baumrind registró y analizó las interacciones de 134 niños de tres años con sus padres. Categorizó los comportamientos y las respuestas de los padres acerca de las pautas de crianza que utilizaban con sus hijos, en torno a dos grandes dimensiones que denominó control y receptividad. En ambas dimensiones, pueden darse niveles altos o bajos.

  • Dimensión control. Se refiere al nivel de presión o demanda de los padres para que los hijos ajusten su comportamiento a las órdenes o límites impuestos por ellos.
  • Dimensión receptividad o afecto. Hace referencia al grado de apoyo o cercanía emocional, a la sensibilidad y disponibilidad de los padres ante las demandas o necesidades de sus hijos, la aceptación del niño y sus características, así como la implicación de los padres en la crianza de sus hijos.

La combinación de los dos factores y sus niveles dan lugar a tres tipos o estilos de crianza: autoritario (o disciplina autoritaria); no restrictivo o permisivo (denominado también como disciplina permisiva) y el estilo democrático (o en palabras de la autora, disciplina autoritativa). Posteriormente MacCoby y Martin añadio un cuarto tipo de estilo parental que denominan negligente/indiferente.

Aunque en estudios posteriores, mientras la dimensión control permanece, se incluyen otras como el grado de aceptación del niño, la implicación de los padres en la crianza y el grado de autonomía que los padres conceden a sus hijos, siguen permaneciendo en sus características generales los estilos parentales propuestos previamente.

Características de los estilos educativos y su impacto en el desarrollo
Papalia, Wendkos y Duskin (2009). La investigación sobre el impacto de los diferentes estilos en el desarrollo también se ha ampliado introduciendo el análisis del efecto de factores como la influencia en el rendimiento académico o, a largo plazo, en el estilo de vida de los adolescentes o la competencia psicosocial. Así mismo, se estudia el papel de las diferencias culturales en los estilos de socialización parental.

Los estilos educativos parentales deben entenderse como tendencias de comportamiento general de los padres. En ocasiones, dependiendo de factores tanto del niño, de los propios padres o del entorno, los padres pueden exhibir un balance diferente entre el grado de control y la demostración de afecto. De forma general, los estilos educativos parentales se representan integrando los modelos de Baumrind y de MacCoby y Martin y en relación con las dimensiones de afecto y control definidos por la primera.

CONTROL PARENTAL ALTOCONTROL PARENTAL BAJO
AFECTIVIDAD
PARENTAL ALTA
DEMOCRÁTICO
Reglas y límites adecuados al momento evolutivo del niño.
Posibilidad de negociación de determinadas normas.
Relaciones afectuosas y de apoyo incondicional.
Elevada autoestima.
Autocontrol.
Habilidades sociales.
Relaciones sociales adecuadas.
Autonomía.
Metas a largo plazo.
PERMISIVO
Reglas y límites relajados o inexistentes.
Otras figuras son las responsables de la enseñanza de límites.
Demostración de afecto.
Escasas habilidades sociales.
Impulsividad.
Poca tolerancia a la frustración.
Dependencia.
Falta de responsabilidad.
AFECTIVIDAD
PARENTAL BAJA
AUTORITARIO
Reglas y límites excesivos y rígidos. Resaltan lo esencial en la relación.
El afecto puede ser visto como debilidad.
No se tienen en cuenta las necesidades emocionales de los niños.
Baja autoestima.
Escasa competencia social.
Impulsividad.
Agresividad.
Pobre autorregulación.
INDIFERENTE
Inexistencia de reglas y límites.
Inatención a las necesidades emocionales de los hijos.
Puede constituir una forma de maltrato (negligencia).
Ausencia de metas a largo plazo.
Impulsividad.
Prácticas de riesgo (tabaco, alcohol…).
Problemas de conducta (vandalismo…).
Tomado de Braumbrind y MacCobby y Martin. Estilos de Crianza y sus características.

El conocimiento de cómo afectan las prácticas parentales a diversos ámbitos del progreso psicológico infantil es de gran relevancia, ya que nos aproxima a los factores promotores o de riesgo para el desarrollo, a la vez que permite implicaciones de intervención para los padres.

Estilo educativo democrático
Baumrind (1978); Mansager y Volk (2004). Los niños criados con este estilo de relación con sus padres suelen mostrar buenas competencias sociales, puntuaciones mayores en autoestima, seguridad en sí mismos e independencia.

Los padres que se caracterizan por un estilo educativo democrático son aquellos que tienen un elevado control sobre sus hijos, porque piensan que es necesario para el buen desarrollo del niño la interiorización progresiva de normas, valores y pautas de comportamiento. Las normas y límites son flexibles y adecuados a las necesidades y momento evolutivo del niño. Utilizan el razonamiento, la negociación y el diálogo para hacer comprender a sus hijos los motivos de las normas y las exigencias. Estos padres también utilizan límites y consecuencias negativas cuando se necesita, pero siempre dentro de un contexto de afecto, implicación emocional y de manera ajustada. La comunicación entre padres e hijos es bidireccional y positiva. Se fomenta la autonomía y la independencia.

Estilo educativo autoritario
Maccoby y Martin (1983); Baumrind (1966); Belsky, Sligo, Jaffe, Woodward y Silva (2005). Este estilo de crianza es el que tiene peores consecuencias para el desarrollo, ya que se relaciona con baja autoestima, niños reservados, poco persistentes y seguros a la hora de alcanzar metas y tienden a tener una interiorización pobre de valores y normas.

Se caracterizan por un elevado control sobre el comportamiento de los hijos. Para estos padres, la obediencia es una virtud y el control, las tradiciones y el orden, son las coordenadas de la educación y la crianza. Su visión del desarrollo es que los niños progresan cuando se ajustan a las normas socialmente impuestas y piensan que la única forma que tienen de aprender es castigando sus errores o incumplimientos. Los aspectos emocionales o afectivos no se consideran importantes para el desarrollo, de ahí que sean padres poco afectuosos y poco sensibles a las demandas y necesidades afectivas de sus hijos, tanto que el rechazo explícito forma parte de las estrategias utilizadas para conseguir el control y la obediencia.

Estilo educativo permisivo
Banham, Hanson, Higgins y Jarrett (2000). Este estilo educativo fomenta niños en apariencia alegres y vitales pero dependientes. Además, los niños criados en entornos permisivos muestran mayores porcentajes de conducta antisocial y una mayor tasa de comportamientos que denotan inmadurez y falta de autorregulación.

Supone el polo opuesto de los padres autoritarios. Padres que muestran un alto grado de afecto en la relación con sus hijos, pero no ejercen ningún control sobre su comportamiento, únicamente cuando pone en peligro su supervivencia física. Evitan el uso de castigos o incluso, contrariar los deseos, impulsos y comportamientos «naturales» de los niños. En esencia, no se interpretan a sí mismos como figuras de autoridad frente a sus hijos, minimizando sus exigencias y demandas.

Estilo educativo indiferente / negligente
Sierra y Jiménez (2002). El caso extremo de un estilo de crianza indiferente es la negligencia, es decir, la falta absoluta de interés y preocupación por procurar las condiciones físicas y emocionales básicas para procurar un adecuado desarrollo y bienestar infantil. Ello supone una forma de maltrato.
Torío, Peña y Rodríguez (2008). Este estilo de crianza se relaciona con peores resultados en ajuste social y psicológico, mayores puntuaciones en impulsividad y exhiben con mayor probabilidad, conductas de riesgo.

Este estilo educativo se explica por las circunstancias personales de los padres, entre las que se encuentra su propia historia familiar, una situación vital desajustada o alteraciones como la depresión. Los padres indiferentes, intentan que la crianza y la educación de sus hijos no les interfiera en su vida, ni les suponga esfuerzos adicionales. Sólo ponen límites a la conducta del niño, o responden a sus deseos y demandas en función de su comodidad y tranquilidad. El caso extremo de un estilo de crianza indiferente es la negligencia.

Las influencias de los padres en la relación con los iguales

Ladd y Pettit (2002). Los padres utilizan dentro de sus prácticas de crianza estrategias socializadoras que facilitan, promueven o evitan el contacto de sus hijos con otros niños de su edad.

Algunos investigadores se han preguntado acerca de la influencia de los padres en el desarrollo de las competencias sociales de sus hijos con los niños de su edad y en las relaciones que los niños despliegan dentro del grupo de iguales. Los padres utilizan dentro de sus prácticas de crianza estrategias socializadoras que facilitan, promueven o evitan el contacto de sus hijos con otros niños de su edad. Ladd y Pettit dividen estas prácticas socializadoras parentales en aquellas que tienen influencia directa o indirecta en el desarrollo socioemocional de los niños.

Influencia parental directa
Influencias parentales directas en las competencias sociales
del niño con sus iguales. A partir de Ladd y Pettit (2002).


Los padres también influyen de manera indirecta en la relación de sus hijos con el grupo de iguales. Estas influencias parentales indirectas se refieren a aspectos de las relaciones entre padres e hijos que no se conectan directa o explícitamente con el grupo de iguales. Entre las influencias indirectas que pueden afectar a la calidad de las relaciones con los pares, se encuentran:

  • El tipo de apego.
  • Los estilos parentales (autoritario, democrático, permisivo o indiferente)
  • Cogniciones parentales (las percepciones, actitudes y creencias de los padres acerca de su papel en el desarrollo de sus hijos).


Los estudios señalan que los niños con apegos seguros tienen mejor ajuste con sus iguales (como ya se comentó cuando hablamos del impacto de los diferentes patrones de apego en el ajuste social) y que el estilo democrático es el más beneficioso respecto a otros estilos parentales.

Referencias

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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