D E M O C R A T O P I A

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Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

EL RAZONAMIENTO CONDICIONAL

VERSIÓN 2.0

INTRODUCCIÓN

El razonamiento condicional es un área de investigación importante en la psicología del razonamiento deductivo. Se centra en las relaciones contingentes expresadas mediante los operadores lógicos «si, entonces» (implicación material) y «si y solo si, entonces» (equivalencia material). Sin embargo, esta formulación presenta algunas dificultades cuando se interpreta desde el modelo normativo lógico.

Para ilustrar estas dificultades, consideremos el siguiente ejemplo: Manuela nos informa que si Pepa va a cenar a casa de sus padres, entonces se queda a dormir. Lógicamente, esperaríamos que si nos dice que Pepa va a cenar a casa de sus padres, entonces esa noche se queda a dormir (Modus Ponens). Sin embargo, si nos dice que Pepa durmió anoche en casa de sus padres, ¿podríamos inferir que anoche también cenó con sus padres? Si lo inferimos de esta manera, estaríamos cometiendo un error llamado «la afirmación del consecuente». Del mismo modo, si nos hubiera dicho que Pepa ayer no cenó con sus padres y nosotros inferimos que entonces no durmió en casa de sus padres, estaríamos cometiendo el error de «la negación del antecedente». No obstante, si sabemos que Pepa no se ha quedado a dormir, podemos inferir lógicamente que no ha cenado con sus padres (Modus Tollens).

La estructura lógica de un argumento condicional consta de dos premisas y una conclusión. La premisa mayor contiene una afirmación que relaciona el antecedente (p) con el consecuente (q) mediante el operador «si, entonces». Por convención, se utiliza la letra p para representar el antecedente y la letra q para representar el consecuente. En la premisa menor, se puede afirmar o negar el antecedente o el consecuente para obtener una conclusión. Una conclusión es deductivamente válida si sigue necesariamente de premisas que se asumen como verdaderas, es decir, la conclusión no puede ser falsa cuando las premisas son verdaderas.

El modus ponens es la inferencia válida más fácil, frecuente y natural. Si asumimos que tanto el antecedente como el consecuente son verdaderos, podemos deducir que cuando se cumple el antecedente (p), también se cumple el consecuente (q). Por otro lado, el modus tollens es la inferencia válida más difícil. Es común responder indicando que no hay conclusión válida. No solemos pensar que la falta del consecuente implica necesariamente que el antecedente no ocurrió, ya que es difícil creer que la ausencia del consecuente implica la no ocurrencia del antecedente. Una forma menos natural de expresar la relación necesaria sería: «Pepa va a cenar a casa de sus padres solo si se queda a dormir». Por lo tanto, si Pepa no duerme en casa de sus padres, podemos inferir lógicamente que no ha cenado con ellos.

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Los dos errores habituales en la implicación material son:

  • Falacia de la negación del antecedente: concluir que no se cumple el consecuente porque no se ha cumplido el antecedente.
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  • Falacia de afirmación del consecuente: concluir que se cumple el antecedente porque se cumple el consecuente.
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La investigación en razonamiento condicional se ha centrado en las relaciones contingentes expresadas mediante los operadores lógicos «si, entonces» (implicación material) y «si y solo si, entonces» (equivalencia material). Si Manuela hubiera utilizado el bicondicional «si y solo si Pepa va a cenar a casa de sus padres, entonces se queda a dormir», las inferencias mencionadas anteriormente habrían sido válidas. Sin embargo, independientemente de si interpretamos el condicional como implicación o equivalencia material, las inferencias válidas presentan diferentes niveles de dificultad.

El modus ponens es una inferencia muy fácil y natural, mientras que el modus tollens es más difícil cuando se interpreta como implicación material (Johnson-Laird, Byrne y Schaeken, 1992). Un metaanálisis de 65 estudios con más de 700 sujetos mostró que aproximadamente el 97% evaluaba como válidas las inferencias modus ponens, el 74% las inferencias modus tollens, el 64% la falacia de afirmar el consecuente y el 56% la falacia de negar el antecedente (Schroyens, Schaeken y D’Ydewalle, 2001). La explicación de esta dificultad no puede basarse estrictamente en una correspondencia con las reglas de inferencia lógicas.

Además, el intercambio entre la interpretación condicional y bicondicional no ocurre con cualquier formulación de «Si p, entonces q», sino que depende de las diferentes funciones semánticas del condicional, como implicación indicativa, causalidad, advertencia, promesa, permisos, etc.

Las tareas experimentales utilizadas para el estudio del razonamiento condicional se ajustan a la estructura normativa. Según esta estructura, se presentan las premisas y la tarea del sujeto puede consistir en evaluar la validez de la conclusión, seleccionar la conclusión válida entre un conjunto de alternativas o generar su propia conclusión. Los estudios sobre tablas de verdad se diseñan de acuerdo con el modelo normativo, presentando enunciados condicionales y pidiendo al sujeto que evalúe las diferentes combinaciones de los valores de verdad de las proposiciones, premisas y conclusiones, o que genere estas combinaciones. En tareas de selección, se presenta una regla y cuatro tarjetas que corresponden a la afirmación o negación del antecedente y del consecuente. La tarea consiste en seleccionar las tarjetas necesarias para verificar si la regla es verdadera o falsa.

MODELOS DE REGLAS MENTALES

Los modelos de reglas mentales postulan que los individuos poseen reglas de inferencia similares a las reglas lógicas y que estas reglas se aplican a una representación proposicional de los argumentos condicionales para obtener o demostrar la conclusión. Sin embargo, estos modelos no abarcan todas las reglas lógicas, sino solo aquellas básicas y utilizadas de manera natural y sin esfuerzo, como en el caso del modus ponens. Además, se parte del supuesto general de que los problemas de razonamiento serán más difíciles en función del número de pasos involucrados en el proceso de prueba y de las limitaciones de los recursos de procesamiento de la información.

Modelo de deducción natural de Braine y O´Brien

El modelo de deducción natural propuesto por Braine y O’Brien (1978) aborda la falta de correspondencia entre la interpretación lógica de los operadores y su interpretación en el lenguaje natural. Este modelo se basa en el esquema de inferencia del modus ponens como regla mental básica para el condicional.

Esta propuesta fue ampliada y revisada en varios trabajos posteriores. En una de las últimas, la explicación del razonamiento condicional se basa en tres componentes:

  • Entrada léxica, la cual codifica la entrada de la información lingüística del término “si” en esquemas de inferencia independientes del contexto. Solo se interpreta su significado.
  • Componente: programa de razonamiento: con pasos a seguir desde la información interpretada hasta la conclusión.
  • Procesos de comprensión pragmática: junto a la entrada léxica, interpretan el condicional según sea el contexto en que ocurra.

El modelo consta de tres componentes: la entrada léxica, el programa de razonamiento y los procesos de comprensión pragmática. La entrada léxica codifica la información lingüística del término «si» en esquemas de inferencia independientes del contexto. El programa de razonamiento establece los pasos a seguir desde la información interpretada hasta la conclusión. Los procesos de comprensión pragmática interpretan el condicional en función del contexto en el que se presenta.

Los esquemas de inferencia utilizados en la codificación del término «si» son el modus ponens y un esquema para la demostración condicional. El modus ponens permite inferir una conclusión «q» a partir de las premisas «Si p entonces q» y «p». Por ejemplo, el esquema de inferencia del modus ponens especifica que se obtiene la conclusión «voy al cine» a partir de las premisas «Si llueve, entonces voy al cine» y «llueve». El esquema para la demostración condicional permite evaluar la validez del argumento y determinar si se puede afirmar que «Si p entonces q» a partir de cualquier proposición «q» que se siga de la suposición «p».

Braine y sus colegas proponen un repertorio de 18 esquemas de inferencias para el razonamiento deductivo, que se consideran reglas básicas y universales. Estos esquemas son utilizados por medio de rutinas y estrategias en el programa de razonamiento. Las rutinas son comunes a todos los sujetos y se aplican de manera directa con poco esfuerzo. En el caso del condicional, la rutina busca el emparejamiento entre el modus ponens y las premisas «si p entonces q» y «p». Si se requiere generar la conclusión «q» (voy al cine) y esta conclusión forma parte de una cadena de razonamiento, la inferencia se incorpora al conjunto de premisas con las que se está trabajando.

Cuando se evalúa la validez de un argumento, se verifica si hay correspondencia o contradicción entre las proposiciones del conjunto de premisas y la conclusión. El emparejamiento entre un esquema de inferencia y una proposición es el mismo, pero la inferencia resultante se agrega al conjunto de premisas y se verifica su consistencia o contradicción con la conclusión del argumento.

En el caso de que la conclusión del argumento sea un condicional, el proceso de evaluación se realiza de la siguiente manera:

  1. Se considera al antecedente de la conclusión como una suposición dentro del conjunto de premisas y el consecuente como la conclusión que será evaluada.
  2. Se aplica uno de los esquemas de inferencia básicos para reformular la premisa menor en una afirmación positiva. Por ejemplo, si la premisa menor es «Es falso que no hay una A» (F[F(p)]), se reformula como «Hay una A» (p).
  3. Se infiere «Hay una A y una B» (p ∧ q) a partir de la suposición «Hay una B» (q) y la inferencia anterior «Hay una A» (p). El resultado de esta inferencia coincide con el antecedente de la premisa mayor.
  4. Aplicando el modus ponens, se obtiene «No hay una C» (q) a partir de la premisa mayor «Si hay una A y una B, entonces no hay una C» (Si p entonces q) y el resultado de la última inferencia «Hay una A y una B» (p).
  5. Se evalúa el argumento como inválido al encontrar que el resultado de la última inferencia «No hay una C» (q) es incompatible con la conclusión «Hay una C» del argumento que se está evaluando.

En resumen, el modelo de deducción natural propuesto por Braine y O’Brien busca subsanar la falta de correspondencia entre la interpretación lógica y el lenguaje natural. Se basa en el uso del modus ponens como regla básica de inferencia para el condicional y utiliza esquemas de inferencia y procesos de comprensión pragmática para evaluar la validez de los argumentos.

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El componente de comprensión pragmática del modelo propuesto por Braine y O’Brien permite explicar las falacias de negar el antecedente y afirmar el consecuente, así como la inferencia del modus tollens. Según este componente, al interpretar la afirmación condicional «Si p entonces q», los sujetos también agregan las inferencias invitadas sugeridas por el contexto, como «Si no p, entonces no q». Esta interpretación se corresponde con el bicondicional (si y solo si p, entonces q) y va en contra de la prescripción lógica del compromiso mínimo, que limita la interpretación a lo que está explícitamente expresado en las premisas (si p, entonces q).

Para explicar la inferencia lógicamente válida del modus tollens, también se recurre a las inferencias invitadas del bicondicional, pero en este caso se llega a una conclusión válida debido a una interpretación errónea. La falta de respuesta o la mayor dificultad del modus tollens en la interpretación del condicional como implicación material se explica porque esta regla no forma parte de los esquemas de inferencia básicos. Para obtener una conclusión válida en este caso, se requeriría utilizar la estrategia de reducción al absurdo, donde se parte de una suposición que lleva a una contradicción, lo que permite concluir que la suposición inicial es falsa.

Según el modelo de deducción natural de Braine y O´Brien, ¿cómo las personas hacen las cuatro inferencias que se derivan del condicional? Las personas tendríamos una regla por defecto, el modus ponens, de ahí que se resuelva por la mayoría de las personas y de forma rápida. ¿Cómo inferimos entonces las otras inferencias modus tollens, negación del antecedente y afirmación del consecuente? Se recurre a la pragmática, el contexto de la frase. Según este componente, cuando los sujetos interpretan «si p entonces q» también añaden las inferencias invitadas (sugeridas por el contexto) «si no p, entonces no q». Esta interpretación se corresponde con el bicondicional (si y solo si p, entonces q). Evidentemente esta interpretación limita el significado del condicional al no incluir la implicación material, de ahí que la mayoría de las personas entiendan el condicional como bicondicional, no como implicación material. Después dice que las personas dicen correctamente que la inferencia del modus tollens es válido, pero, aunque la respuesta es correcta han utilizado una interpretación equivocada.

Equipo Docente.

Cuando las rutinas de razonamiento directo fallan, el modelo también incluye estrategias de razonamiento que no son universales, lo que da lugar a una amplia variedad de diferencias individuales en las estrategias que los sujetos pueden utilizar. Estas estrategias pueden ser procesos heurísticos, como la transferencia del problema a otros procedimientos de razonamiento, como el razonamiento analógico o probabilístico, o el uso de esquemas previamente aprendidos que se activan según el contexto o el contenido del problema.

En general, el modelo de deducción natural propuesto por Braine y O’Brien busca explicar las discrepancias entre la interpretación lógica y el lenguaje natural al considerar tanto las reglas básicas de inferencia como los procesos pragmáticos y estratégicos que intervienen en el razonamiento condicional.

Teoría Psycop (psicología de la prueba) de Rips

La Teoría Psycop de Rips, desarrollada a partir de su modelo computacional ANDS, proporciona una explicación de la deducción como un proceso de prueba mental. En este modelo, se identifican tres componentes clave: estructuras de memoria, un gestor para el control de la aplicación de reglas y reglas mentales de inferencia.

En el marco de esta teoría, se postula que las reglas mentales se utilizan para generar y comprobar una prueba mental dentro de la memoria de trabajo, bajo la supervisión de un gestor que se encarga de aplicar correctamente estas reglas mentales. La dificultad en el razonamiento deductivo se atribuye al número y tipo de reglas mentales involucradas, mientras que los errores pueden ser causados por factores que dificultan la aplicación de las rutinas, como limitaciones de la memoria de trabajo o la falta de la regla adecuada.

El procedimiento de prueba consta de dos jerarquías: el árbol de asertos y el árbol de submetas. El árbol de asertos incluye las premisas y las proposiciones que se derivan de ellas, mientras que el árbol de submetas incluye la conclusión y las proposiciones que la respaldan. Las reglas de inferencia se utilizan para colocar las premisas en ambas configuraciones, y el argumento se considera probado cuando se produce un emparejamiento entre las submetas y los asertos.

En este modelo, se distinguen dos tipos de reglas:

  1. Reglas hacia delante: Estas reglas se utilizan para derivar las implicaciones desde las premisas hacia la conclusión. Se aplican para construir el árbol de submetas.
  2. Reglas hacia atrás: Estas reglas se utilizan para comprobar la validez del argumento y operan desde la conclusión hacia las premisas. Se aplican para construir el árbol de asertos.

En algunos argumentos, puede ser necesario utilizar uno de estos tipos de reglas, lo que aumenta la dificultad. En otros casos, puede ser necesario utilizar ambos tipos de reglas, lo que aumenta la complejidad. También es posible encontrarse con argumentos donde no haya una conclusión clara.

En el proceso de construcción de los árboles de asertos y submetas, el modelo puede utilizar suposiciones para asumir que una proposición es verdadera y generar inferencias adicionales. Estas suposiciones se colocan en nodos subordinados del árbol de asertos.

En resumen, la Teoría Psycop de Rips y su modelo computacional ANDS proponen una explicación de la deducción como un proceso de prueba mental, donde las reglas mentales, las estructuras de memoria y el gestor desempeñan un papel crucial. Los árboles de asertos y submetas se utilizan para representar y evaluar los argumentos, y las suposiciones pueden utilizarse para generar inferencias adicionales.

En el ejemplo dado, se ilustra el uso del modelo computacional ANDS de Rips para evaluar un argumento. Las proposiciones se enumeran según el orden de entrada en la estructura de memoria. La premisa se coloca en el árbol de asertos (1), mientras que la conclusión se coloca en el árbol de submetas (2).

Para probar la validez del argumento, se asume que el antecedente «No hay una M» es verdadero y se coloca como una suposición en un nodo subordinado (3). Luego, se agrega una nueva submeta «R» en el árbol de submetas para probar que el consecuente es verdadero.

La inferencia necesaria para demostrar que «R» es verdadero se deriva del aserto 1. Es necesario probar que «No hay una m o no hay una P» es verdadero. Luego, se agrega una nueva submeta en el árbol de submetas para probar «No hay una M». Al coincidir con el aserto 3, se puede suponer que la submeta «R» es verdadera.

En resumen, el modelo ANDS evalúa la validez de un argumento examinando las reglas de inferencia disponibles y buscando emparejamientos entre las submetas y los asertos. Si no hay reglas que permitan encontrar un emparejamiento, el modelo evaluará el argumento como inválido.

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No hay que saber cada paso, sino la idea de que el pensamiento se basa en reglas mentales y el procedimiento básico general.

Equipo Docente.

El modelo explica el razonamiento condicional como un proceso de generación de pruebas en la memoria de trabajo, donde se admiten suposiciones. Estas suposiciones no tienen que ser necesariamente verdaderas, pero permiten guiar el proceso de inferencia.

El modelo utiliza dos estructuras principales: el árbol de asertos y el árbol de submetas. El árbol de asertos representa los pasos lógicos que van desde las premisas hasta la conclusión, mientras que el árbol de submetas guía el proceso desde la conclusión hacia las premisas.

Rips propone un conjunto de catorce reglas de inferencia hacia atrás y diez reglas hacia adelante. Estas reglas se aplican en un orden de preferencia, comenzando por las más sencillas. Entre estas reglas se encuentran dos variantes del Modus Ponens: hacia adelante y hacia atrás.

La regla del Modus Ponens hacia adelante permite inferir una proposición «q» si se encuentran en el árbol de asertos las proposiciones «si p, entonces q» y «p». Por otro lado, la regla del Modus Ponens hacia atrás se aplica en el árbol de submetas cuando las condiciones iniciales buscan deducir «q» y cuentan con el aserto «si p, entonces q». En este caso, el sistema genera la submeta «p» y se infiere «q», que es el consecuente de la proposición del árbol de asertos.

Es importante destacar que el modelo no cuenta con un procedimiento directo para detectar argumentos inválidos. Un argumento se considera inválido solo si no se pueden encontrar reglas para probarlo. Sin embargo, análisis de protocolos verbales han mostrado que los sujetos también evalúan argumentos inválidos de forma directa, sin necesidad de realizar una búsqueda exhaustiva.

Es importante señalar que existen diversas perspectivas teóricas que no están de acuerdo con el enfoque lógico de estos modelos. Estas perspectivas destacan la falta de explicación de los efectos del contenido sobre el proceso de razonamiento y plantean críticas hacia este tipo de modelos.

En resumen, el modelo aborda el razonamiento condicional como un proceso de generación de pruebas mentales con suposiciones en la memoria de trabajo. Utiliza reglas de inferencia hacia adelante y hacia atrás en un orden de preferencia. Sin embargo, existen diferentes perspectivas teóricas que cuestionan el enfoque lógico y subrayan la necesidad de considerar el efecto del contenido en el proceso de razonamiento.

TEORÍA DE LOS MODELOS MENTALES

Modelos mentales del condicional

La teoría de los Modelos Mentales (TMM) (Johnson-Laird, 1983; Johnson-Laird y Steedman, 1978) propone que el razonamiento deductivo se realiza a través de la construcción de modelos mentales que representan las premisas y la conclusión de un argumento. Estas etapas de comprensión, combinación y validación permiten al sujeto generar una representación mental de la situación planteada y evaluar su validez.

  • En la etapa de comprensión, el individuo utiliza su conocimiento y experiencia para construir un modelo mental inicial basado en las premisas.
  • En la etapa de combinación, se buscan las relaciones entre los modelos mentales construidos a partir de las premisas para generar una descripción sencilla que puede servir como conclusión tentativa del argumento.
  • En la etapa de validación, se buscan posibles modelos alternativos de las premisas que podrían contradecir la conclusión tentativa. Se evalúan estos modelos alternativos para determinar su consistencia con las premisas y si pueden falsar la conclusión.

La TMM también aborda la interpretación de enunciados condicionales, como «si p entonces q». Según la teoría, la interpretación de estos enunciados depende del significado lingüístico y del contexto. El modelo mental generado representará el estado actual descrito en el antecedente y la relación entre el consecuente y el antecedente en ese contexto específico.

Por ejemplo, en el enunciado condicional «Si Juana se manifiesta el 8M, entonces es feminista», el antecedente representa la posibilidad de que Juana se manifieste el 8M, y el consecuente representa lo que es verdadero cuando ocurre el antecedente, es decir, que Juana es feminista. El modelo mental inicial representará exhaustivamente el antecedente, indicado por un corchete, y representará el consecuente solo en relación con el antecedente.

Sin embargo, existen otros modelos mentales implícitos que no se representan explícitamente, pero pueden hacerse explícitos cuando no se obtiene una conclusión a partir del modelo inicial. Estos modelos implícitos pueden desarrollarse o desplegarse en modelos explícitos de dos formas distintas, dependiendo de la interpretación del condicional como implicación material o implicación relevante.

Las personas cuando escuchan un condicional: «si estoy en casa, entonces evito el coronavirus». Representan generalmente un modelo inicial para comprenderlo: Estoy en casa y evito el coronavirus. ….. (modelos implícitos).
Se representa con «puntos suspensivos» los modelos implícitos. Esto significa que nosotros, aunque representamos un sólo modelo explícitamente, hay otros modelos implícitos del condicional, pero generalmente no lo representamos debido a nuestra memoria limitada. Esto no significa que nosotros podamos representar explícitamente todos los modelos mentales del condicional.

MODELOS EXPLÍCITOS:

  1. Estoy en casa y evito el coronavirus.
  2. No estoy en casa y no evito el coronavirus.
  3. No estoy en casa y evito el coronavirus”.
Equipo Docente.

En resumen, la Teoría de los Modelos Mentales propone que el razonamiento deductivo se basa en la construcción de modelos mentales que representan las premisas y la conclusión de un argumento. Las etapas de comprensión, combinación y validación permiten al sujeto generar y evaluar estos modelos mentales para determinar la validez de un argumento. Además, la teoría aborda la interpretación de enunciados condicionales y cómo se representan en los modelos mentales.

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La Teoría de los Modelos Mentales (TMM) proporciona una explicación más completa de los procesos de inferencia en comparación con las teorías basadas en reglas mentales. Mientras que las teorías de reglas mentales tratan de acomodar los efectos del contenido a un componente para la comprensión de los enunciados, manteniendo intacta la estructura formal de las reglas, la TMM tiene en cuenta el contenido y el contexto en la construcción y combinación de los modelos mentales.

La TMM explica que las inferencias deductivas más fáciles de obtener son aquellas que se derivan directamente del modelo mental inicial. Por ejemplo, el modus ponens se puede obtener fácilmente a partir del modelo mental inicial, donde se representa exhaustivamente el antecedente y el consecuente del enunciado condicional. Sin embargo, para inferencias como el modus tollens, donde se niega el consecuente, es necesario desplegar los modelos mentales implícitos y generar modelos explícitos adicionales.

La teoría también explica por qué ciertas falacias, como afirmar el consecuente y negar el antecedente, ocurren con mayor frecuencia. En el caso de afirmar el consecuente, los sujetos representan exhaustivamente tanto el antecedente como el consecuente en el modelo mental inicial, lo que lleva a la afirmación del antecedente. Para la falacia de negar el antecedente, se requiere la generación de otro modelo mental explícito que representa la negación tanto del antecedente como del consecuente.

Byrne (1989) demostró que la inferencia modus ponens se puede bloquear por el contenido, lo que indica que no es simplemente la aplicación de una regla mental independiente del contenido. Esta evidencia respalda la idea de que las inferencias no se basan únicamente en reglas formales, sino que están influenciadas por el contenido y el conocimiento general.

En contraste, la TMM se ha propuesto como una explicación más completa, ya que puede predecir y explicar un mayor número de resultados experimentales en comparación con los modelos basados en reglas mentales. Aunque se reconoce que los sujetos pueden utilizar tanto reglas de inferencia como modelos mentales en su razonamiento, la TMM proporciona una subteoría de los modelos mentales que es compatible con otras teorías y que tiene en cuenta la representación del conocimiento y el procesamiento cognitivo en la inferencia deductiva.

En resumen, la Teoría de los Modelos Mentales ofrece una explicación más completa de los procesos de inferencia deductiva al tener en cuenta el contenido, el contexto y la construcción de modelos mentales. A diferencia de las teorías basadas en reglas mentales, la TMM puede explicar una amplia gama de resultados experimentales y tiene en cuenta la influencia del conocimiento general en el razonamiento deductivo.

La modulación semántica y pragmática

La Teoría de los Modelos Mentales reconoce que el conocimiento y la comprensión semántica y pragmática son parte integral de la primera etapa de comprensión en el proceso de razonamiento deductivo. Johnson-Laird y Byrne (2002) ampliaron la teoría para explicar los diferentes significados del condicional a través de su modulación. Según esta perspectiva, el consecuente del condicional depende de alguna manera del antecedente, y esta dependencia puede tener diversos significados según el contexto en el que se presente, como relaciones de implicación, causalidad, temporalidad, permisos, obligaciones, entre otros.

El significado central del condicional se puede describir en términos de dos tipos básicos de condicionales:

  1. La interpretación condicional basada en modelos mentales: En esta interpretación, el antecedente del condicional representa una posibilidad y el consecuente describe lo que puede ocurrir en esa posibilidad. La interpretación condicional establece que el antecedente es suficiente para que se cumpla el consecuente, y que el consecuente es compatible con todas las posibilidades representadas en los modelos mentales.
  2. La interpretación tautológica: Esta interpretación se expresa como «si p, entonces posiblemente q». En este caso, se plantean dos modelos mentales iniciales para representar tanto la ocurrencia como la no ocurrencia del consecuente. Por ejemplo, consideremos la siguiente afirmación: «Si me ponen en cuarentena, entonces posiblemente pase esos días en la playa». Esta interpretación tautológica permite la representación de ambas posibilidades, es decir, la ocurrencia y la no ocurrencia del consecuente.

En resumen, la Teoría de los Modelos Mentales reconoce la importancia del conocimiento y la comprensión semántica y pragmática en el proceso de razonamiento deductivo. Además, amplía su enfoque para explicar los diferentes significados del condicional a través de su modulación, destacando la interpretación condicional basada en modelos mentales y la interpretación tautológica que permite la representación de múltiples posibilidades en relación con el antecedente y el consecuente del condicional.

El mecanismo de modulación semántica y pragmática permite ajustar el significado de los condicionales básicos y dar lugar a una amplia variedad de interpretaciones. Esto implica que se pueden bloquear o facilitar la generación de modelos mentales específicos. Al modular el significado, se pueden incorporar conocimientos adicionales que influyen en la relación entre el antecedente y el consecuente.

En el caso de la inferencia modus tollens, los sujetos utilizan su conocimiento previo para inferir que si el consecuente no se cumple (¬q), entonces el antecedente tampoco se cumple (¬p). Esto se ilustra en el ejemplo mencionado: «Si Luis se encuentra en Madrid, entonces está en cuarentena» y «Luis no está en cuarentena». A partir de esta información, se puede concluir fácilmente que «Luis no se encuentra en Madrid» (¬p). La modulación semántica y pragmática permite que los sujetos desplieguen modelos mentales explícitos y realicen este tipo de inferencias.

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Es importante destacar que la modulación semántica y pragmática también agrega información sobre la relación entre el antecedente y el consecuente. A diferencia de la lógica formal, en el lenguaje natural se consideran las posibilidades de ocurrencia, es decir, las diferentes formas en que el antecedente y el consecuente pueden relacionarse entre sí. Esto da lugar a una variedad de interpretaciones posibles y no se limita a evaluar simplemente los valores de verdad de las afirmaciones.

En resumen, la modulación semántica y pragmática en el proceso de interpretación de los condicionales permite ajustar su significado, bloquear o facilitar la generación de modelos mentales y considerar las posibilidades de ocurrencia en lugar de limitarse a los valores de verdad. Esto refleja la naturaleza más flexible y rica de los condicionales en el lenguaje natural en comparación con la lógica formal.

MODELOS DE REGLAS PRAGMÁTICAS

La tarea de selección de Wason (1966), también conocida como la tarea de los cuatro cartas, ha sido ampliamente utilizada en investigaciones sobre el razonamiento condicional. En esta tarea, se presentan cuatro tarjetas que tienen letras en una cara y números en la otra. Junto con las tarjetas, se proporciona un enunciado condicional en forma de regla. El objetivo de los sujetos es voltear las tarjetas necesarias para determinar si la regla es verdadera o falsa.

En su forma básica, la tarea presenta dos tarjetas con letras, una consonante y una vocal (por ejemplo, «p» y «¬p»), y dos tarjetas con números, uno impar y otro par (por ejemplo, «q» y «¬q»). La mayoría de los sujetos tiende a seleccionar la tarjeta que corresponde al antecedente del condicional, en este caso, la letra «p», o seleccionan las dos tarjetas que corresponden al antecedente y al consecuente, es decir, la letra «p» y el número «7». Sin embargo, según el modelo normativo, la respuesta correcta sería seleccionar la letra «p» para confirmar la regla (modus ponens) y el número «2» para falsificarla (modus tollens).

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Se descubrió que al proporcionar contenido concreto a la tarea, el rendimiento de los sujetos mejoraba significativamente. Esto se debía a que los sujetos seleccionaban las tarjetas correctas para confirmar o falsar el enunciado condicional. Sin embargo, se observó que no era el contenido concreto en sí mismo lo que producía esta mejora en el rendimiento, sino más bien si el contenido era conocido por los sujetos. Se interpretó el rendimiento correcto como un proceso de memoria en lugar de la aplicación de reglas lógicas, basado en el repertorio de conocimientos del sujeto.

Sin embargo, se encontraron algunos problemas con contenido concreto pero no familiar que aún generaban mejoras en el rendimiento. Además, el contexto en el que se presentaba la tarea también permitía resolver correctamente los problemas. Estos resultados indicaron que la mera presentación de contenido familiar no era suficiente para explicar en todos los casos la mejora en el rendimiento, lo que llevó a considerar la existencia de procesos de razonamiento específicos del dominio de conocimiento y que están influenciados por el contexto.

En resumen, la tarea de selección de Wason ha demostrado que la inclusión de contenido concreto y conocido mejora el rendimiento de los sujetos. Sin embargo, algunos aspectos sugieren que no es solo el contenido en sí mismo, sino también los procesos de razonamiento específicos y el contexto los que influyen en la resolución correcta de los problemas.

Esquemas de razonamiento pragmático

El modelo propuesto por Cheng y Holyoak en 1985 sugiere que los sujetos utilizan esquemas de razonamiento, que son estructuras de conocimiento que contienen reglas con un nivel intermedio de abstracción definido por el contexto. Estos esquemas contienen reglas que son sensibles a diferentes clases de metas, y se espera que las respuestas sean consideradas correctas en la medida en que sean útiles para la situación en la que se encuentre el sujeto. Los aspectos pragmáticos del razonamiento desempeñan un papel importante en guiar el proceso de inferencia, y la experiencia ante un conjunto de situaciones con metas similares va moldeando los esquemas específicos.

Cuando se presentan problemas con contenido abstracto, si los sujetos tienen conocimientos sobre el razonamiento formal, pueden resolverlos correctamente. Sin embargo, si no tienen esos conocimientos, recurren a otras estrategias, lo que a menudo puede llevar a sesgos de razonamiento.

En este modelo, se identifican esquemas de regulación que se refieren a situaciones en las que se requiere cumplir ciertos requisitos para alcanzar una meta. Estos esquemas hacen explícitas las condiciones bajo las cuales se permite o se obliga a realizar una determinada acción. Los componentes clave de estos esquemas incluyen los conceptos de posibilidad, necesidad, acción y los requisitos que deben cumplirse para lograr una meta.

En resumen, según el modelo de Cheng y Holyoak, los sujetos utilizan esquemas de razonamiento que contienen reglas sensibles a diferentes metas. Estos esquemas se desarrollan a partir de la experiencia y están influenciados por aspectos pragmáticos. Además, el modelo identifica esquemas de regulación que definen situaciones en las que se deben cumplir requisitos para lograr una meta específica. Estos esquemas son sensibles a conceptos como la posibilidad, la necesidad y la acción.

esquemas de permiso

Las reglas de razonamiento pragmático no son reglas lógicas en el sentido estricto, ya que están sensibles al contexto y a la interpretación de los términos utilizados. Estas reglas pragmáticas se basan en la forma en que las personas interpretan y utilizan el lenguaje en situaciones concretas. Los esquemas de razonamiento pragmático pueden variar en función de las metas del sujeto y del contexto en el que se encuentren. Por ejemplo, en situaciones donde se establecen regulaciones y condiciones para alcanzar un objetivo, se pueden evocar esquemas de permiso y obligación. Por otro lado, cuando el objetivo es la predicción de transiciones entre estados del ambiente, se pueden activar esquemas causales.

Según este modelo nos manejamos con una serie de reglas pragmáticas que permitirían resolver la tarea de Wason mejor. Destacan cuatro reglas:

  • Regla 1: Si se va a realizar una acción, entonces debe satisfacerse la precondición. Esta regla responde al modus ponens y establece que si se da el antecedente (la causa), el consecuente debe darse.
  • La Regla 2: Si la acción no se va a realizar, entonces no necesita satisfacerse la precondición. Esta regla nos ayuda a no cometer la falacia de la negación del antecedente, o la bloquea, porque hace explicito que, si no se realiza la acción, es irrelevante la precondición. Recuerda que cuando el antecedente (o la causa) no se produce, no sabemos si se produce o no el consecuente.
  • La regla 3: «Si se satisface la precondición, entonces puede realizarse la acción» bloquea la falacia de la afirmación del consecuente porque una vez más hace explícito que cuando se produce el consecuente, entonces puede (o no) producirse el antecedente. De esta manera bloquea la falacia de la afirmación del consecuente porque la regla hace explicita que cuando se da el consecuente, el antecedente puede (pero no debe necesariamente) darse. Esta regla nos facilita para no cometer esta falacia.
  • La regla 4: si no se satisface la precondición, entonces no debe realizarse la acción» está formulando el modus tollens, nuevamente indica que
    si no se produce el consecuente, el antecedente no debe darse. Teniendo estas reglas en mente nos ayudarían a realizar las inferencias
    correctamente.
Equipo Docente.

Es interesante observar que los resultados de los estudios de Cheng y Holyoak (1985) respaldan la idea de que los sujetos pueden resolver correctamente la tarea de selección cuando se les proporciona el contexto adecuado que evoca los esquemas de razonamiento pragmático. Esto indica que la comprensión y aplicación de los esquemas de permiso son importantes para el éxito en este tipo de tareas.

Además, las investigaciones de Girotto y sus colegas destacan la capacidad de los niños, incluso aquellos en el estadio de las operaciones concretas, para utilizar esquemas de permiso en la resolución de problemas condicionales. Estos hallazgos respaldan la idea de que los esquemas de razonamiento pragmático no solo son relevantes para los adultos, sino también para el desarrollo cognitivo de los niños.

Sin embargo, como mencionas, existen perspectivas alternativas que proponen explicaciones diferentes para el razonamiento humano. Algunas teorías enmarcadas en una concepción evolucionista y social también tienen en cuenta los aspectos pragmáticos del razonamiento. Estas teorías pueden ofrecer una visión más amplia y completa de cómo se desarrolla y se utiliza el razonamiento en diferentes contextos y situaciones.

En general, es importante destacar que la comprensión del razonamiento humano es un tema complejo y en constante investigación. Diferentes enfoques teóricos ofrecen perspectivas complementarias que ayudan a comprender cómo los individuos utilizan los esquemas, el contexto y la pragmática en su razonamiento y toma de decisiones.

Teoría de los contratos sociales

La Teoría del Intercambio Social desarrollada por Leda Cosmides en 1989 propone una interpretación alternativa de los efectos de facilitación observados en la tarea de selección de Wason, la cual se relaciona con la psicología evolutiva y el enfoque del evolucionismo cultural. Esta teoría sugiere que los seres humanos utilizan reglas de inferencia específicas adaptadas al contexto en el que se presenta un problema, y estas reglas pueden variar dependiendo del dominio temático en cuestión.

La Teoría del Intercambio Social comparte similitudes con la Teoría de los Esquemas de Razonamiento Pragmático, en el sentido de que ambas teorías sostienen que los sujetos emplean reglas de inferencia apropiadas al dominio temático del problema. Sin embargo, difieren en el tipo de reglas inferenciales que proponen y en su origen. Mientras que la Teoría de los Esquemas de Razonamiento Pragmático sugiere que estos esquemas se originan a través de la experiencia, la Teoría del Intercambio Social postula que las reglas inferenciales son innatas y producto de la selección natural.

Cosmides sostiene que su teoría constituye una aproximación entre la biología evolucionista y la ciencia cognitiva. Desde un enfoque evolucionista, se considera que la mente humana está compuesta por una serie de mecanismos de procesamiento presentes en el sistema nervioso, los cuales han surgido como resultado de la selección natural y están especializados para generar conductas específicas, como el lenguaje, las relaciones familiares y la cooperación.

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Leda Cosmides propuso la Teoría del Intercambio Social como una interpretación alternativa a los efectos de facilitación observados en la tarea de selección de Wason. Según esta teoría, las soluciones adaptativas para las situaciones de intercambio social implican el establecimiento de algoritmos de contrato, en los cuales un individuo está obligado a pagar un costo a otro individuo o grupo para tener derecho a recibir un beneficio. Estos contratos requieren el compromiso mutuo y una garantía de cumplimiento, y están diseñados para detectar posibles engaños.

En la tarea de selección de Wason, el contenido se adapta a la estructura de coste/beneficio de los contratos sociales. Los sujetos son instruidos para seleccionar las tarjetas que representan situaciones de «coste no pagado» (¬q) y «beneficio aceptado» (p), ya que estas opciones permiten detectar a los tramposos. Estas respuestas coinciden con los dictámenes de la lógica y reflejan el funcionamiento de los algoritmos de contrato social.

Cosmides y Tooby (1989) argumentan que los resultados obtenidos por Cheng y Holyoak (1985) no respaldan la teoría de los esquemas de razonamiento pragmático, sino que se deben a la introducción de información contextual que convierte las normas de permiso en contratos sociales. Según los investigadores, las predicciones de la teoría del intercambio social se han sometido a diversas pruebas experimentales utilizando la tarea de selección de Wason con contenidos imaginarios presentados en forma de historietas, como el problema de la raíz de «cassava» y el problema del huevo de avestruz.

Cheng y Holyoak (1989) rebaten las críticas de Cosmides a sus experimentos, argumentando que una vacuna que protege a una persona contra una enfermedad no se considera propiamente un «coste» pagado a otra persona o grupo. Además, señalan que el simple hecho de establecer un «requisito P» para realizar una acción A no implica lingüísticamente que la «acción A» sea un beneficio obtenido.

En cuanto al uso de los términos «intercambio social» y «contrato social» por parte de Cosmides, Cheng y Holyoak señalan que ella los utiliza indistintamente. Mientras que la autora amplía su definición de intercambio social para incluir el cumplimiento de un requisito con el fin de obtener un beneficio, los investigadores argumentan que un requisito no puede considerarse propiamente una entidad que se pague a cambio de algo. Parece haber cierta ambigüedad en la definición utilizada por Cosmides, ya que varía según el contexto y el ajuste a la estructura de coste/beneficio de los problemas.

Polémica entre los esquemas de razonamiento pragmático y los contratos sociales

Los esquemas de permiso podrían interpretarse como normas de contrato social y Girotto, Blaye y Farioli (1989) estudian otros esquemas de regulación: obligaciones donde no se da esta ambigüedad. Respecto a las predicciones de Cosmides, se encuentra que sigue la facilitación cuando los problemas se formulan como obligaciones, aun careciendo de estructura coste/beneficio. Concluyen que la teoría de los esquemas de razonamiento pragmático explica número mayor de resultados experimentales tanto interpretando casos como situaciones de regulación social como con la estructura de coste/beneficio.

Los estudios de Girotto, Blaye y Farioli (1989) exploraron esquemas de regulación, específicamente las obligaciones, y encontraron que la Teoría de los Esquemas de Razonamiento Pragmático también puede explicar los resultados experimentales. Descubrieron que, incluso en ausencia de una estructura de coste/beneficio, la facilitación se mantuvo cuando los problemas se formularon como obligaciones. Concluyeron que la teoría de los esquemas de razonamiento pragmático explica una mayor cantidad de resultados experimentales al interpretar tanto los casos como situaciones de regulación social y la estructura de coste/beneficio.

Por otro lado, Markovits y Lesage (1990) encontraron evidencia experimental que respalda el uso de esquemas de razonamiento pragmático cuando se presentan promesas condicionales. Los sujetos parecen poseer esquemas de razonamiento que conducen a la interpretación bicondicional en problemas con promesas condicionales. El efecto de estas promesas dependía del contexto en el que se presentara el problema.

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Gigerenzer y Hug (1992) interpretaron el cambio de perspectiva como evidencia a favor de la Teoría de los Contratos Sociales. Realizaron experimentos para diferenciar entre el concepto de contrato social y el algoritmo para la detección de tramposos. Descubrieron que el porcentaje de respuestas correctas disminuía cuando los sujetos abordaban la tarea desde la perspectiva de un contrato social con situaciones de permiso u obligación, donde la detección de tramposos era irrelevante. Argumentaron que el mecanismo de detección de tramposos desempeñaba un papel importante, minimizando la relevancia del contrato social y descartando los esquemas de regulación.

Platt y Griggs (1993) lograron separar la importancia relativa de algunos factores que previamente habían demostrado facilitación. Descubrieron que la estructura de coste/beneficio era necesaria para obtener efectos facilitadores en problemas de contrato social. La perspectiva de engaño y la presencia de negaciones explícitas solo contribuían a mejorar el rendimiento cuando la tarea era ambigua. El término «debe» producía efectos facilitadores en un mayor número de casos que los dos últimos factores mencionados.

Manktelow y Over (1991) descartaron ambas propuestas y respaldaron una ampliación de la Teoría de los Modelos Mentales que incorpora las utilidades y sus representaciones. Señalaron los efectos facilitadores de los términos deónticos incluidos en los esquemas de permiso y los contratos sociales. Distinguen entre el condicional con términos indicativos (tarea abstracta) y el condicional con términos deónticos (esquemas de permiso y contratos sociales).

Jackson y Griggs (1990) indicaron que los efectos facilitadores en los problemas con contenido abstracto eran producto de dos factores distintos a los esquemas de razonamiento. Estos eran la enunciación de la negación explícita y la presentación de un contexto de búsqueda de posibles violaciones de la regla. Cuando los problemas se formularon como esquemas de permiso abstractos, pero con negación implícita y en un contexto orientado a la comprobación de una regla en lugar de su violación, los efectos de facilitación desaparecieron.

En resumen, existen diferentes perspectivas y enfoques teóricos para explicar los resultados experimentales en la tarea de selección de Wason. Tanto la Teoría de los Esquemas de Razonamiento Pragmático como la Teoría de los Contratos Sociales han sido propuestas y debatidas en la literatura. La delimitación conceptual entre los esquemas de regulación y los contratos sociales puede ser difusa, y algunos estudios han demostrado que la estructura de coste/beneficio es un factor importante para obtener efectos facilitadores en problemas de contrato social.

TEORÍAS DE LA RELEVANCIA

Teoría de la relevancia de Sperber y Wilson

Según la Teoría de la Relevancia propuesta por Sperber y Wilson (1986, 1995) y Sperber, Cara y Girotto (1995), el razonamiento está influenciado por las expectativas de relevancia generadas por el contenido y el contexto de la tarea. En la tarea de selección, se espera que los sujetos elijan información relevante para el proceso de inferencia.

Estos autores sostienen que los procesos cognitivos se guían por la información más relevante en ese momento, y se construye un contexto de supuestos que maximiza la relevancia (Primer principio Cognitivo de Relevancia). Cuanto mayores sean las expectativas sobre los efectos cognitivos, mayor será la relevancia, mientras que los costos del procesamiento afectarán a la relevancia de manera inversa.

El ser humano está naturalmente preparado para interactuar con el entorno y para procesar información relevante y destacada. Sin embargo, la información comunicada difiere de la información ambiental, ya que generalmente despierta relevancia. Cada acto de comunicación transmite una presunción de su propia relevancia (Segundo principio Comunicativo de Relevancia). Este principio asegura que el proceso de comprensión se active espontáneamente ante la emisión de un acto comunicativo.

En el entorno del laboratorio, las tareas suelen ser tan artificiales que las expectativas de relevancia por parte de los individuos son mínimas. Las consecuencias pertinentes pueden probarse directamente en el orden en que están disponibles, y se obtiene una conclusión cuando se alcanzan las expectativas de relevancia.

Algunas de las consecuencias más relevantes son las siguientes:

  1. La regla implica que cualquier tarjeta con una (p) tendrá una (q) en el otro lado.
  2. La regla implica que en la mayoría de los contextos hay casos de (p) y (q).
  3. La regla contradice el supuesto de que hay casos de (p) y (¬q).

Para que los sujetos interpreten el condicional como una negación de los casos (p) y (¬q), es necesario que esta consecuencia sea al menos tan accesible y rica en las expectativas de efectos cognitivos como los casos (p) y (q). Esto se entiende desde la interpretación de la regla y no desde su aplicación.

La regla 3 hace referencia a la posibilidad falsa del condicional «p y ¬q» (quédate con esto y listo). Como sabes, las personas no suelen seleccionar «¬q». De ahí, que se diga que habría que hacer más accesible esta posibilidad «p y ¬q.

Equipo Docente.

Con el fin de generar una tarea de selección efectiva, se proponen algunas directrices:

  1. Seleccionar características sencillas de forma que (p) y (¬q) resulten tan fáciles como (p) y (q). Por ejemplo, utilizar la combinación «soltero» que une «ser varón» (p) y «no estar casado» (¬q).
  2. Generar un contexto en el que los efectos cognitivos de los casos «p y ¬q» sean mayores que los de «p y q», es decir, que el conocimiento de p y q sea trivial.
  3. Presentar la tarea de forma pragmática para evitar que la artificialidad desvíe la atención de los sujetos. Por ejemplo, introducir la regla dentro del contexto de una historia y hacer que uno de los personajes la exponga.

Sperber, Cara y Girotto (1995) llevaron a cabo cuatro experimentos para analizar la versión abstracta y diversas temáticas de la tarea de selección, manipulando los efectos cognitivos y el costo de la relevancia. Los resultados respaldaron las predicciones de la Teoría de la Relevancia y demostraron la utilidad de las directrices propuestas para generar una tarea de selección sencilla y con resultados correctos. La explicación de estos resultados se aplica también a los efectos de facilitación encontrados en la negación explícita y en los términos deónticos.

En la versión deóntica, incluso si el término «debe» no está explícito, los sujetos interpretan la regla como una obligación basada en el contexto pragmático. Esto se evidencia en la interpretación correcta de la tarea cuando se utiliza la negación explícita, como por ejemplo: «Si hay una consonante por un lado, entonces no hay número par por el otro».

Es importante destacar que la versión indicativa y la versión deóntica son dos tareas diferentes dentro de la Teoría de la Relevancia. En la versión indicativa, se razona sobre la verdad de la regla, mientras que en la versión deóntica, se razona a partir del cumplimiento de una regla. Los efectos de facilitación encontrados en la versión deóntica se explican por su interpretación dentro de un contexto pragmático. Incluso si una regla no contiene el término «debe», puede interpretarse como algo que se debe hacer siempre y cuando tenga sentido en el contexto pragmático. En la versión abstracta, la regla no se interpreta como un deber, pero en la versión deóntica sí se interpreta de esa manera, aunque el término «debe» no esté explícito. Por ejemplo: «Si hay una consonante por un lado, entonces «debe» haber un número impar por el otro» (debe siempre), o «Si una persona bebe alcohol, entonces es mayor de edad» (no está el término «debe» pero se interpreta). Cuando se logra la interpretación del condicional como una negación de la existencia de casos de (p) y (¬q) en la versión indicativa, y como la afirmación de la ocurrencia de (p) y (¬q) en la versión deóntica, se resuelve la tarea correctamente.

La Teoría de la Relevancia explica los mismos resultados obtenidos por la Teoría de los Esquemas de Razonamiento pragmático, pero desde una perspectiva teórica distinta. La Teoría de la Relevancia dice que la tarea indicativa y la deóntica son tareas distintas porque la interpretación es diferente según el contexto en el que ocurra. Subraya además que estas diferencias en la interpretación del condicional no se deben al término «debe». La negación implícita se interpreta en afirmativo: «la regla contradice si p, entonces q». Esto es menos costoso que la negación explícita «si p, entonces ¬q», que con la negación del consecuente sería no (¬q), es decir, q.

Equipo Docente.

Teoría heurística y analítica de Evans

Evans (1984, 1984) propone una distinción entre dos procesos cognitivos para explicar el razonamiento: los heurísticos y los analíticos. Los heurísticos son procesos pre-atencionales de naturaleza pragmática que se encargan de seleccionar la información relevante. Esta información seleccionada luego pasa a los procesos analíticos, donde tiene lugar el razonamiento. No existe un compromiso explícito con un modelo específico que explique las inferencias en esta etapa.

Inicialmente, se creía que los sujetos mostraban un sesgo hacia la confirmación de la regla en tareas condicionales. Sin embargo, Evans (1972) descubrió la posibilidad de otro sesgo llamado sesgo de emparejamiento. Este sesgo implica que los sujetos seleccionan las tarjetas que coinciden con los términos de la regla. En las versiones afirmativas de la regla, no se puede distinguir entre ambos sesgos, ya que ambas opciones conducen a respuestas que incluyen tanto el antecedente (p) como el consecuente (q). Para diferenciar los sesgos, Evans y Lynch (1973) introdujeron las negaciones en la tarea de selección.

Por ejemplo, en la tarea condicional: «Si hay una consonante por una cara, entonces hay un número impar por la otra», si los sujetos muestran un sesgo de confirmación, seleccionarían las tarjetas que presentan una consonante y un número par (p y ¬q). Por otro lado, si se da el sesgo de emparejamiento, seleccionarían las tarjetas que coinciden con los términos de la regla sin la negación y, además, serían las respuestas correctas, es decir, una consonante y un número impar (p y q). En este caso, la selección del consecuente sin negación coincide con la falsación de la regla, aunque no mediante la aplicación del modus tollens. Estudios posteriores respaldaron la hipótesis del sesgo de emparejamiento.

Para explicar este sesgo de emparejamiento, Evans propone que la selección de información se rige por dos heurísticos. El primero se activa debido al término «Si» del condicional, lo que lleva al sujeto a centrarse en el antecedente de la regla. El segundo heurístico es más general y dirige la atención hacia el tema del enunciado. En la tarea de selección, los sujetos eligen las tarjetas que consideran relevantes sin necesidad de pasar por la etapa analítica. Sin embargo, en otros tipos de tareas, como las tablas de verdad, se activa la etapa analítica, que filtra parte de la información seleccionada en la etapa heurística. Desde esta perspectiva, la selección de información relevante se encuentra en la etapa heurística, que es un proceso pre-atencional y de naturaleza pragmática, influido por factores individuales y lingüísticos.

TEORÍAS PROBABILÍSTICAS

Teoría bayesiana del condicional

Teoría bayesiana del condicional. Desde esta perspectiva, se integran los procesos de razonamiento y toma de decisiones, asumiendo que el razonamiento tiene como objetivo tomar una decisión. Según esta visión, al razonar, debemos elegir entre las posibles conclusiones cuál es la más relevante para el problema en cuestión. Kirby (1994) introdujo el análisis de los juicios probabilísticos para explicar el rendimiento de los sujetos en la tarea de selección. Al plantear esta tarea dentro del marco probabilístico, se puede explicar el fracaso de la mayoría de los sujetos al no seleccionar la tarjeta ¬q debido a la baja probabilidad de encontrar p cuando el conjunto de ocurrencias es pequeño. Por ejemplo, en la regla «Si hay una vocal por un lado, entonces hay un número impar por el otro», el conjunto de ocurrencias de p (vocales) es pequeño en comparación con ¬p (consonantes), por lo que los sujetos consideran poco probable que detrás de un número par (¬q) pueda haber una vocal. Como veremos en el próximo capítulo, estas probabilidades son subjetivas y las evaluaciones del tamaño del conjunto de ocurrencias variarán según el conocimiento del sujeto y la información disponible.

Los autores Oaksford y Chater (1994) proponen que las frecuencias de selección de las tarjetas son una función monotónica de la ganancia de información esperada en cada una. Se sitúan en un marco teórico en el que la racionalidad se entiende como adaptativa, es decir, que el comportamiento será racional si se adapta de manera óptima al entorno.

Parten de los siguientes supuestos:

  1. Las metas del sistema cognitivo se centran en la selección de información relevante.
  2. Las propiedades que figuran en las relaciones causales son raras o poco frecuentes en el ambiente.
  3. Los sujetos resuelven la tarea de acuerdo con el modelo bayesiano para la selección óptima de datos y bajo el «supuesto de rareza».
  4. Los sujetos seleccionan la tarjeta (o tarjetas) que, al voltearla, proporciona más información sobre la comprobación de una de las dos hipótesis: a) Existe dependencia en la forma «Si p, entonces q». b) La hipótesis alternativa más simple, que p y q son independientes.

Hay que tener claro los supuestos del enfoque, especialmente el punto (2) que dice «las propiedades que figuran en las relaciones causales son raras o poco frecuentes en el ambiente». Los sujetos seleccionan aquella tarjeta (tarjetas) más relevantes para comprobar la regla. Veamos el ejemplo «Si comes fabada, entonces te pones enfermo». Vamos a suponer que esta relación es rara o poco frecuente en el ambiente. Y hay que comprobar 1) que no existe tal relación y falsar la regla o 2) existe relación entre ambas. Como se dice en el manual, los sujetos seleccionan las tarjetas en la tarea de selección de Wason en función de la ganancia en información que esperan obtener. La tarjeta que pone por la cara que ve el sujeto «fabada» (el antecedente) será informativa cuando los sujetos piensen que son muchos los que comen fabada y pocas las personas que se ponen malas al comer fabada. – Dice que p será informativa en la medida en que la probabilidad de q sea baja. La causa es más informativa en la medida en la que el consecuente es menos frecuente porque si es muy frecuente no sé si es por la relación con el antecedente p o cualquier otra causa. Entonces reamente p es más informativo de su relación con q cuando es poco frecuente. – De la misma manera, q es informativo cuando p y q son poco frecuente. – Si antes nos han dicho que las personas no eligen no-q porque p es baja, ahora nos explican lo mismo, pero con otras palabras, q es informativa cuando p es alta.

Equipo Docente.

Al aplicar el modelo, se obtiene que:

  • La tarjeta (p) será informativa en la medida en que la probabilidad de (q) sea baja.
  • La tarjeta (q) será informativa cuando la probabilidad de (p y q) sea baja para ambas.
  • La tarjeta (¬q) será informativa cuando la probabilidad de (p) sea alta.
  • La tarjeta (¬p) no será informativa.

Se concibe así que el orden de frecuencia en la selección de las tarjetas es p > q > ¬q > ¬p. En las versiones temáticas con términos deónticos, se concibe la tarea de selección como el uso de una regla frente a la comprobación de una regla de versión indicativa. El modelo probabilístico calcula la utilidad esperada, y la regla se utiliza con el fin de maximizar la utilidad esperada que varía en función de la perspectiva.

Green, Over y Pyne (1997) encontraron que las estimaciones que los sujetos hacen sobre la ocurrencia de los contraejemplos de (q) están determinadas por el tamaño del conjunto de (p), aunque señalan que esta relación es algo más compleja porque el valor asignado a la información (confirmación y desconfirmación) también debe compararse con otros beneficios/costos esperados.

Teoría de la suposición

La Teoría de la suposición de Evans y Over (2004) amplía nuestra comprensión del razonamiento condicional al proponer una perspectiva que se centra en la evaluación de las posibilidades hipotéticas en relación con la ocurrencia del antecedente y la probabilidad del consecuente. En contraste con la teoría de los modelos mentales, que se basa en la idea de que las personas construyen representaciones mentales de las diferentes situaciones posibles, la Teoría de la suposición sugiere que el razonamiento condicional implica realizar suposiciones sobre la verdad del antecedente y evaluar la probabilidad o el grado de creencia de que ocurra el consecuente.

La teoría de la suposición defiende que cuando las personas comprenden un condicional «si llevo mascarilla entonces evito el contagio» piensan que: – Dado que llevo mascarilla, ¿cuál es la probabilidad o el grado de creencia de que ocurra el consecuente «evitar el contagio»? Entiende que es irrelevante cuando no llevo la mascarilla, es decir, el antecedente es falso. Esto se opone a la teoría de los modelos mentales que defiende que las personas representan tres modelos cuando comprenden el condicional. La representación de los tres modelos se denomina implicación material: – llevo mascarilla y evito el contagio; – no llevo mascarilla y no evito el contagio; – no llevo mascarilla y no evito el contagio”

Equipo Docente.

Según la Teoría de la suposición, al enfrentarnos a un enunciado condicional «si p, entonces q», evaluamos la probabilidad o el grado de creencia de que ocurra el consecuente (q) dado el antecedente (p). Esta formulación probabilística no permite la no ocurrencia del antecedente, ya que se emite un juicio sobre la probabilidad condicional subjetiva de que ocurra el consecuente cuando se supone que el antecedente es verdadero.

En un estudio realizado por Evans, Handley y Over (2003), se pidió a los participantes que evaluaran la probabilidad de enunciados condicionales en un contexto en el que se especificaba la frecuencia relativa de todas las posibles combinaciones de cartas. Los resultados mostraron que aproximadamente el 50% de los participantes se ajustaron a la interpretación de la probabilidad condicional, mientras que el 43% se ajustó a la interpretación de la probabilidad conjuntiva. La interpretación de la implicación material no fue significativa.

Es importante destacar que Evans y Over no se oponen a la concepción de la teoría de los modelos mentales, pero critican el supuesto de los valores de verdad en relación con el razonamiento condicional. Argumentan que las personas interpretan un enunciado condicional como la probabilidad de que ocurra el consecuente cuando se supone que se ha dado el antecedente, en lugar de considerar únicamente los valores de verdad de los enunciados.
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En resumen, la Teoría de la suposición de Evans y Over propone que el razonamiento condicional implica hacer suposiciones y evaluar la probabilidad condicional del consecuente dado el antecedente. Esta teoría se diferencia de la teoría de los modelos mentales al no centrarse en los valores de verdad y permitir una interpretación más flexible y probabilística del razonamiento condicional.

REFERENCIAS 

  • RESUMEN M. GORETTI GONZÁLEZ 
  • GONZÁLEZ LABRA, M., SÁNCHEZ BALMASEDA, P., & ORENES CASANOVA, I. (2019). PSICOLOGÍA DEL PENSAMIENTO. MADRID: SANZ Y TORRES.

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