Entrenamiento en Inoculación de Estrés (EIE)

Introducción

Meichenbaum y Cameron (1973). La Inoculación de Estrés fue el nombre que se dio a un paquete de técnicas cognitivo-conductuales diseñado inicialmente para el tratamiento de problemas de ansiedad.
Meichenbaum (1992). El Entrenamiento en Inoculación de Estrés (EIE) puede considerarse una forma heurísticamente útil de conceptual izar el estrés y los factores que pueden promover el cambio, para proporcionar así ayuda para diseñar tratamientos de cambio específicos y preventivos.

El entrenamiento en inoculación de estrés (EIE) se ajusta a unos principios generales y procedimientos clínicos que señalan las fases concretas que conforman su diseño. Además de las pautas concretas a seguir en las diferentes fases, y contemplar diferentes técnicas de aplicación, el EIE debe adecuarse a cada individuo, en función de las características específicas de la situación y del problema de estrés que se pretende prevenir o eliminar.

El Entrenamiento en Inoculación de Estrés es de utilidad para afrontar las cuatro categorías de estrés señaladas por Eliot y Eisdorfer (1982):

  • Estresores agudos de tiempo limitado. Aquellos acontecimientos estresantes que se dan en un momento determinado y son de corta duración. Entrarían en esta categorías estresores relacionados con exámenes médicos puntuales (mamografías, biopsias, etc.) o situaciones de evaluación específica (examen oposiciones , examen carnet piloto de aviones, etc.).
  • Secuencias de estrés. Acontecimientos vitales estresantes concretos importantes como pérdidas afectivas, desempleo, asalto con violencia, pueden desencadenar una secuencia de problemas de ajuste que van acompañados de nuevas reacciones de estrés.
  • Intermitencia crónica. En general viene provocada por la exposición repetida a situaciones estresantes (combates militares, chequeo médico, inventario, etc.).
  • Estrés crónico continuado. Incluye el afrontamiento de enfermedades médicas o psiquiátricas de larga duración o problemas afectivos, familiares y/o de abuso físico o sexual prolongado, situaciones laborales que implican riesgos elevados permanentes como es el caso de trabajar en una empresa con un clima laboral toxico.

Fundamentos teóricos del Entrenamiento en Inoculación de Estrés

Epstein (1990); Janoff-Bulman (1990). Los acontecimientos estresantes, claramente amenazantes o aversivos, pueden llegar a invalidar o a cuestionar, a nivel profundo experiencial, las creencias básicas fundamentales de las personas relacionadas con la visión de uno mismo y el mundo.
Meichenbaum (1992). En la EIE se presta especial atención a los procesos de preparación y asimilación de los acontecimientos estresantes puesto que la sorpresa y la falta de preparación dificultan los esfuerzos de afrontamiento y facilitan el desajuste emocional.

Las influencias teóricas fundamentales que sustentan el EIE son el modelo transaccional del estrés, el modelo de determinismo recíproco de Bandura y los distintos modelos teóricos que ponen de relieve el impacto del estrés sobre los procesos cognitivo-afectivos. En el modelo del EIE se asume que el estrés ocurre cuando el individuo percibe que las demandas de la situación superan sus recursos de afrontamiento. Como en el modelo de determinismo recíproco se considera que en el desarrollo del estrés existe una clara interacción e influencia recíproca entre las variables personales y situacionales. El EIE considera que los factores cognitivos, afectivos, fisiológicos, conductuales y ambientales están interrelacionados y que cualquiera de ellos, o su interrelación, puede ser el origen del desarrollo y mantenimiento de trastornos emocionales.

Partiendo de estos supuestos, se considera que el terapeuta, utilizando un estilo socrático y didáctico, ayuda de forma interactiva a resolver problemas de individuos concretos de manera creativa, utilizando para ello aquellas técnicas y procedimientos terapéuticos a su alcance, en función del tipo de problema, de las características idiosincrásicas de la persona y de la situación.

La práctica del Entrenamiento en Inoculación de Estrés

Los objetivos de tratamiento del EIE se centran en tres áreas fundamentales:

  1. La promoción de una actividad autorreguladora adecuada que implica reducir o suprimir la intensidad de auto-verbalizaciones, imágenes y emociones perturbadoras e incrementar o instaurar aquellas que proporcionen un funcionamiento más adaptativo según la situación.
  2. La modificación de conductas desadaptativas y el incremento o instauración de conductas adaptativas.
  3. La revisión y modificación de estructuras cognitivas (creencias, supuestos básicos, etc.) que estén promoviendo valoraciones negativas de uno mismo y del mundo.

En el EIE se pueden distinguir tres fases que en ocasiones se solapan entre sí: 1) fase de conceptualización, 2) fase de adquisición y entrenamiento en habilidades y 3) fase de aplicación de las habilidades adquiridas.

Fase de conceptualización

Los objetivos generales en la fase de conceptualización son identificar y definir el problema que presenta la persona, ayudarle a entender su naturaleza y sus efectos en sus emociones y conductas, y definir los objetivos terapéuticos.

Evaluación y diagnóstico de los problemas

Para identificar el problema o problemas que presenta la persona es necesario ayudar a definir los problemas de forma concreta y específica, en términos conductuales, procurando evitar las descripciones generales. En este mismo sentido, se enseña al usuario a analizar y describir cada uno de los problemas de forma independiente, tratando de no hacer una valoración global de todos ellos. Una vez realizada la primera aproximación al problema tal y como lo describe la persona, es necesario llevar a cabo una evaluación más exhaustiva que permita averiguar el mayor número posible de variables internas o externas implicadas en el desarrollo y mantenimiento del problema, así como las interrelaciones existentes entre las distintas variable. Para ello en el EIE se recomienda utilizar los distintos procedimientos de evaluación al uso: entrevista con el cliente y personas allegadas; reconstrucción en la imaginación y mediante el recuerdo de la experiencia estresante incluyendo el mayor número posible de detalles; cuestionarios específicos y biográficos, evaluaciones conductuales en vivo, autorregistros, role-playing, etc.

El entrenamiento en habilidades de auto-observación es primordial para conseguir la recopilación, integración e interpretación de emociones, cogniciones y conductas.

Conceptualización del problema

Se proporciona una reconceptualización del problema en los términos que permitan abordarlo de forma más efectiva. Esta reconceptualización implica transmitir al cliente que el estrés tiene diferentes componentes y diferentes fases. Es importante también enseñar al usuario a reconocer las situaciones o estresores que no pueden cambiarse, de los que sí pueden hacerlo con el fin de poder ajustar sus recursos y esfuerzos. Finalmente, una parte esencial del proceso de reconceptualización es desmontar las creencias erróneas o los mitos que consideran que:

  1. Existe una homogeneidad en las respuestas emocionales o reacciones al estrés que ha de experimentarse ante determinadas situaciones o acontecimientos vitales.
  2. Los síntomas de estrés o malestar emocional ante situaciones difíciles son un signo de anormalidad, psicopatología o signos de debilidad.
  3. Las personas no deberían experimentar reacciones de estrés mucho después de que hayan ocurrido los acontecimientos vitales estresantes.
Fase de adquisición y entrenamiento de habilidades

Con la ayuda del terapeuta, el usuario revisa, aprende y entrena estrategias de afrontamiento que le permitan abordar las situaciones específicas generadoras de estrés que se detectaron en la fase de conceptualización.

Acciones a llevar a cabo durante la fase de adquisición y entrenamiento en habilidades

El procedimiento de intervención en la fase adquisición y entrenamiento de habilidades implica:

  • Determinar qué estilo de coping es más adecuado para el usuario y para la situación que es necesario afrontar.
  • Examinar qué nivel de esfuerzo conlleva afrontar el problema y qué factores internos o externos pueden estar interfiriendo.
  • Entrenar estrategias de coping centradas en el problema y orientadas a la modificación, evitación y minimización del impacto de los estresores.
  • Cuando la situación estresante es incontrolable o inmutable, entrenar estrategias de afrontamiento paliativas.
  • Entrenar al usuario a buscar, utilizar y mantener el apoyo social de forma efectiva, identificando el tipo de apoyo que necesita.
  • Ayudar al usuario en el desarrollo y ejecución de distintas respuestas de coping para facilitar la flexibilidad a la hora de la elección, favoreciendo que el nivel de destreza vaya adquiriéndose gradualmente.
  • Promover la integración y ejecución de estrategias de afrontamiento mediante ensayo de conducta y técnicas de imaginación de forma progresiva.
  • Utilizar modelos de afrontamiento reales o mediante video, comentando, discutiendo y proporcionando feedback de las estrategias que se van entrenando.
  • Utilizar entrenamiento auto instruccional para ayudar al cliente a desarrollar mediadores internos tales como respuestas de autorregulación de las estrategias de coping.
  • Discutir las posibles dificultades y los obstáculos que se van apareciendo al utilizar las estrategias de coping.
Entrenamiento en habilidades y estrategias de afrontamiento
ESTRATEGIASTÉCNICAS
COGNITIVAS– Técnicas de solución de problemas
– Autorrefuerzo
– Reestructuración cognitiva
CONTROL DE LA ACTIVACIÓN EMOCIONAL– Relajación
– Ejercicios de respiración profunda
CONDUCTUALES– Exposición en imaginación
Modelado
– Exposición graduada
– Técnicas operantes
– Entrenamiento en habilidades sociales
APRONTAMIENTO PALIATIVO– Toma de perspectiva
– Contacto con personas en situación similar
– Desviación de la atención
– Apoyo social
– Expresión emocional
Principales técnicas entrenadas durante la fase de adquisición de habilidades de afrontamiento.

Las habilidades y estrategias específicas que se entrenan dependerán de las características de la persona, de la naturaleza del problema y de otros factores ambientales, no obstante, hay una serie estrategias de afrontamiento que se utilizan habitualmente en el EIE porque son efectivas para abordar la mayoría de los problemas.

Estrategias cognitivas

Meichenbaum y Cameron (1987). Denominan habilidades de afrontamiento paliativo a todas aquellas estrategias que pueden ayudar a mitigar el malestar producido por una situación cuyo grado de aversividad o amenaza es sostenida y de difícil alteración o controlabilidad, por ejemplo, un dolor intenso y prolongado, enfermedades incurables u operaciones graves inminentes.
Meichenbaum y Deffenbacher (1988). Resaltan cuatro tipo de autoinstrucciones de solución de problemas que se entrenan especialmente: 1) Ver la situación estresante como un problema concreto a resolver, 2) Analizar los requisitos que son necesarios para abordar el problema, 3) Dividir la situación estresante en unidades más pequeñas y manejables y 4) Solucionar el problema estableciendo un plan de acción en función de la meta establecida.
  • Estrategias de solución de problemas. Resaltan las autoinstrucciones de solución de problemas:
    1. Ver la situación estresante como un problema concreto a resolver.
    2. Analizar los requisitos que son necesarios para abordar el problema.
    3. Dividir la situación estresante en unidades más pequeñas y manejables.
    4. Solucionar el problema estableciendo un plan de acción en función de la meta establecida.
  • Entrenamiento en autorrefuerzo. El entrenamiento con autoinstrucciones positivas relacionadas con autoeficacia y competencia en el afrontamiento y la ejecución, es el procedimiento más utilizado en EIE para fomentar el autorrefuerzo.
  • Reestructuración Cognitiva. Se utiliza especialmente el análisis de la evidencia confirmatoria o disconformatoria de pensamientos o creencias mediante diálogo socrático entre terapeuta y cliente y la realización de experimentos conductuales. Al mismo tiempo, se van confeccionando listas de pensamientos alternativos que podrían ser más adaptativos o relevantes para cada una de las secuencias importantes en que puede descomponerse cada situación conflictiva. Se presta especial atención al entrenamiento en autoinstrucciones que puede servir de guía para poner en marcha las estrategias más adecuadas en cuatro momentos específicos de afrontamiento de la situación:
    1. Preparación para enfrentarse al estresor. Autoinstrucciones encaminadas a ayudar al cliente a centrarse en los requisitos específicos de la tarea o estresor, combatir el pensamiento negativo asociados y recalcar la planificación y preparación que requerirá el afrontamiento «Sólo he de poner el foco en lo que sé que tengo que hacer, obviar distractores».
    2. Confrontación con el estresor. Autoinstrucciones encaminadas a controlar la reacción de estrés, reafirmar que uno puede abordar la situación, interpretar los signos de estrés que van apareciendo de manera constructiva, reforzar el uso de respuestas de afrontamiento entrenadas como la relajación o habilidades específicas, permanecer entrado en la tarea o en la situación «no pensar en estresores, poner el foco en la tarea e ir paso a paso.
    3. Afrontamiento de las sensaciones de estrés o malestar si se producen. Autoinstrucciones encaminadas a poner en marcha estrategias que permitan afrontar el peor momento que puede ocurrir en una situación como sentirse abrumado, desbordado o sin control. «Comienzas a sentirse nervioso o alterado o estresado, haces una pausa y respira profundamente; Valoras el estrés en una escala de 0 a 10 y te fijas como cambia».
    4. Valoración de los esfuerzos de afrontamiento. Autoinstrucciones encaminadas a evaluar lo que realmente le ayudó y lo que no, en qué nivel pudo poner en marcha las estrategias entrenadas, la utilidad de las estrategias utilizadas para afrontar el estresor, reconocer y valorar los avances aunque sean pequeños, reforzarse y felicitarse por el intento.
  • Estrategias de control de la activación emocional. En general, se suele enseñar a los usuarios diferentes técnicas de relajación, ejercicios de respiración profunda y cualquier otro procedimiento que sirva al cliente para aliviar los síntomas fisiológicos y la tensión emocional. Además se enseña a detectar algunos de los indicios que preceden al incremento de la activación con el fin de controlar la activación, ansiedad o estrés, en el momento en que comienza a producirse. También es importante entrenar al cliente en el uso de técnicas de relajación y control de la activación en los momentos de máxima tensión y en aquellas situaciones que requieren cierto grado de control de la activación pero no es posible o conveniente su eliminación.
  • Estrategias conductuales. Supone el análisis y ensayo de estrategias específicas que faciliten el afrontamiento según la problemática concreta presentada por el usuario. En los casos en que se produzcan conductas de evitación, como en las fobias y miedos, se suelen entrenar técnicas de exposición en imaginación o en la realidad. Cuando los problemas están relacionados con el dolor, una vez realizada la evaluación pertinente sobre el tipo de dolor y las recomendaciones médicas para abordarlo, se iniciará el entrenamiento en conductas que ayuden a aliviarlo, por ejemplo, eliminar o implantar hábitos, realizar determinados ejercicios, etc.
  • Habilidades de afrontamiento paliativo. Denominamos habilidades de afrontamiento paliativo a todas aquellas estrategias que pueden ayudar a mitigar el malestar producido por una situación cuyo grado de aversividad o amenaza es sostenida y de difícil alteración o controlabilidad, por ejemplo, un dolor intenso y prolongado, enfermedades incurables u operaciones graves inminentes. En este grupo de situaciones se incluirían igualmente el temor o la alerta permanente a la que se ven sometidas las personas que son posibles objetivos de terroristas incontrolados (personas migrantes, homosexuales, políticos, etc.).
    • Toma de perspectiva. Es una técnica especialmente útil para aquellas personas que tienden a incrementar o a magnificar subjetivamente el ya elevado grado de aversión que presenta la situación a la que están sometidos. Se le puede pedir para ello que evalúe en una escala que vaya de 0 a 100 la intensidad de dolor que experimenta a lo largo del día para que pueda comprobar que existen oscilaciones importantes. Este tipo de comprobaciones pueden ayudar a la persona a que en los momentos de máximo dolor pueda decirse a sí mismo «se que este dolor tan intenso se va a reducir» en lugar de decirse «este dolor tan intenso nunca se me va a reducir». Igualmente sucede en aquellas situaciones que suscitan alta tensión emocional y que en el momento que se están padeciendo la persona tiende a pensar que la situación jamás terminará, es insoportable, incrementando al malestar real, el que se deriva de la sensación de indefensión al creer que esa situación o malestar jamás terminará y que no se tienen los recursos personales suficientes para tolerarlo.
    • Contacto con personas en situación similar. Otro procedimiento para ayudar al cliente a tomar cierta distancia es ponerse en contacto con personas o grupos que estén pasando por la misma situación.
    • Desviación de la atención. Puesto que la capacidad atencional es limitada, una forma de reducir el malestar, sobre todo cuando es inevitable, es desarrollando y practicando distintas estrategias de distracción externas e internas que permitan restar recursos atencionales a los estímulos dolorosos o aversivos.
    • Apoyo social. Disponer un apoyo social adecuado es imprescindible para poder afrontar las circunstancias adversas de la vida. Si su ambiente no cubre sus necesidades, ha de aprender a buscar dónde y qué tipo de personas pueden proporcionarle lo que no consiga en su medio, evitando con ello el aislamiento y promoviéndose, mediante su acción y la ayuda necesaria, mejores estrategias de afrontamiento.
    • La expresión adecuada de los afectos. Podría ser de especial utilidad realizar un entrenamiento en expresión emocional a aquellas personas que controlan en exceso sus sentimientos o aquellas que, por el contrario expresan tanto sus emociones que se convierte en su único tema de conversación y, por tanto, les resulta difícil distraer su atención de su malestar o tomar cierto distanciamiento emocional o poner en marcha estrategias de afrontamiento más adecuadas.
Fase de aplicación y consolidación de las habilidades adquiridas
Meichenbaum (1992, 2009). Las acciones que han de llevarse a cabo en esta tercera fase pueden agruparse en dos bloques: a) las relacionadas con la aplicación de las estrategias de coping y b) las que van encaminadas a preparar el mantenimiento de los resultados obtenidos y a fomentar la generalización a otras situaciones aversivas o estresantes.

A medida que se van adquiriendo las distintas habilidades, estas se van poniendo en práctica, inicialmente en las sesiones y posteriormente en la vida real.

En esta fase tercera se pretende alcanzar varios objetivos:

  • Puesta en práctica ante las distintas situaciones reales de las estrategias aprendidas.
  • Comprobación de la utilidad y eficacia de las habilidades de afrontamiento adquiridas.
  • Abordaje de aquellos problemas que vayan surgiendo durante el proceso de exposición.

Las acciones que han de llevarse a cabo en esta tercera fase pueden agruparse en dos bloques: a) las relacionadas con la aplicación de las estrategias de coping y b) las que van encaminadas a preparar el mantenimiento de los resultados obtenidos y fomentar la generalización a otras situaciones aversivas o estresantes.

  • Promover la aplicación de las estrategias de coping:
    • Preparar la exposición a las situaciones aversivas o amenazantes utilizando las auto-instrucciones ya entrenadas para así facilitar la puesta en marcha de las estrategias de coping que se requieren en los distintos momentos en los que se puede dividir el afrontamiento del estresor (antes, durante, en el momento de máxima intensidad y al finalizar la exposición).
    • Llevar a cabo la exposición a las distintas situaciones de forma gradual, comenzando por las que producen menor nivel de malestar, hasta llegar a las de mayor nivel. Utilizar la exposición graduada para afrontar cada estresor, partiendo de técnicas de imaginación o role -playing en las sesiones, hasta llegar a la exposición en situaciones reales.
    • Utilizar las estrategias de afrontamiento entrenadas para prevenir recaídas.
    • Fomentar y reforzar atribuciones de la autoeficacia revisando y valorando tanto los esfuerzos de afrontamiento, en función del nivel de amenaza o aversión del estresor, como del éxito total o parcial.
  • Mantenimiento y generalización:
    • Ir gradualmente trabajando la generalización, animando al usuario a exponerse a diferentes situaciones, potencial y realmente, estresantes, y así poner en marcha los recursos de afrontamiento adquiridos y generar de forma autónoma nuevas habilidades.
    • Ir gradualmente distanciando las sesiones, para terminar con el tratamiento, y programar sesiones de seguimiento posteriores.
    • Implicar a otras personas relevantes en el tratamiento y que estén presentes en el mantenimiento.
    • Alentar a la persona a entrenar a otras personas con un problema similar para afianzar las habilidades de coping entrenadas.

Estudios de eficacia del Entrenamiento en Inoculación de Estrés

Chambless et al. (1998). El apoyo empírico al EIE se ha venido sucediendo en el tiempo, siendo considerado desde hace casi dos décadas un tratamiento eficaz, bien establecido, para el afrontamiento de estresores y para el tratamiento el trastorno de estrés postraumático.
Meichenbaum (1992). Hace una revisión de los trabajos publicados desde 1972 a 1992 en los que se describen aplicaciones del EIE a problemas y trastornos muy diversos con resultados positivos en todos los casos. Las revisiones de años posteriores han presentado también datos positivos acerca de la eficacia del EIE.
Foa, Rothbaum, Riggs y Murdock (1991); Foa, Dancu, Hembree, Jaycox, Meadows, y Street (1999). A pesar de ser muy extenso el número de estudios publicados sobre las aplicaciones del EIE, son pocas las investigaciones metodológicamente controladas que se han llevado a cabo y que presentan evidencia empírica sobre su eficacia comparativa con otro tipo de tratamientos.

Aunque las primeras aplicaciones del EIE se realizaron con problemas de ansiedad y de control de la ira, el hecho de que este tipo de procedimiento terapéutico pueda considerarse fundamentalmente una metodología de intervención, ha facilitado que en la actualidad se encuentren en la literatura informes de aplicaciones del EIE en prácticamente cualquier problema relacionado con estrés o ansiedad.

Entre los principales problemas o situaciones de estrés en los que se ha aplicado el EIE se encuentran:

  • Problemas de ira y falta de control en adultos (Cahill, Rauch, Hernbree y Foa, 2004; Deffenbacher, McNamara, Stark y Sabadell, P., 1991; Novaco, 1975).
  • Problemas de ira y falta de control en adolescentes (Hains y Szyjakowski, 1990).
  • Problemas de ira y falta de control en niños (Stern y Fodor, 1989).
  • Aplicación en personas con lesiones cerebrales (Franzen y Lovell, 1987),
  • Aplicación en personas con retraso mental (Golden y Consorte, 1982).
  • Aplicación en padres con problemas de control de la ira con sus hijos (Egan, 1983).

Entre los principales problemas relacionados con la ansiedad en los que se ha aplicado el EIE se encuentran:

  • Problemas relacionados con la ansiedad de evaluación (Defenbacher y Hahloser, 1981; Cook-Vienot y Taylor, 2012).
  • Problemas relacionados con la ansiedad ante los exámenes u otras situaciones relacionadas como la ansiedad a las matemáticas (Avia y Ruiz, 1987),
  • Problemas relacionados con el miedo a hablar en público (Jaremko, 1980).
  • Problemas relacionados con la vulnerabilidad a la crítica (Kirschebaum, Wittrock, Smith y Monson 1984).
  • Problemas relacionados con déficit de auto-estima en adolescentes (Szabo y Marian, 2012).
  • Problemas relacionados con trastornos de ansiedad como ataques de pánico, ansiedad generalizada, estrés postraumático (Rabin y Nardi, 1991).
  • Problemas relacionados con fobias específicas (Meichenbaum y Cameron, Barrios y Shigetomi, 1980).
  • Problemas relacionados con momentos de transición y cambios vitales (Caplan, Vinokur, Price y van Ryn, 1989; Hayslip, 1989).

Entre los principales problemas o situaciones traumáticas en los que se ha aplicado el EIE se encuentran:

  • Problemas relacionados con víctimas de abusos sexuales, atracos, agresiones o ataques terroristas (Ayalon, 1983; Foa y Rothbaum, 1998).
  • Problemas relacionados con mujeres víctimas de agresión sexual o física (Trzepacz y Luiselli, 2004).

Dentro del ámbito de la medicina conductual en los que se ha aplicado el EIE se encuentran:

  • Problemas relacionados con la intervención en enfermedades crónicas o de larga duración (García, Simón, Durán, Canceller y Aneiros, 2006; Turk, Meichenbaum y Cenest, 1983).
  • Problemas relacionados con la prevención y preparación para intervenciones o pruebas médicas diagnósticas (Kendall, 1983; Meng y Zastowny, 1982; Moses y Hollandsworth, 1985).

Otros ámbitos en los que se ha aplicado el EIE:

  • Problemas relacionados con el entrenamiento a deportistas de alto rendimiento (Allen, 1988; Smoll y Smith, 1989).
  • Problemas relacionados con el estrés relacionado con actividades profesionales (Meichenbaum y Novaco, 1985; Dunning, 1990).
  • Problemas relacionados con colectivos cuyo objetivo es la seguridad ciudadana y la intervención en conflictos armados (Ilnicki et al., 2012; Lewis et al., 2015).

Los resultados de los estudios controlados realizados parecen indicar que el EIE:

  • Es un tratamiento eficaz para reducir problemas de ansiedad y depresión (Foa, Davidson y Frances, 1999; Hembree y Foa, 2003) y que sus efectos en este tipo de problemas se mantienen a largo plazo.
  • En el caso del trastorno por estrés postraumático (TEPT), la APA recomienda en EIE para el TEPT en sus guías de práctica. Aunque no hay revisiones sistemáticas sobre su aplicación en este trastorno.
  • Un estudios sobre la efectividad del EIE para el TEPT comparó el EIE con el Counseling (Foa et al., 1991), obteniendo mejores resultados para el EIE.
  • Un estudios sobre la efectividad del EIE para el TEPT comparó el EIE con la terapia de exposición (Foa et al., 1999), con el resultado de que ambos tratamientos fueron efectivos, pero la eficacia de la terapia de exposición se mantuvo mejor a largo plazo.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.

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