Entrenamiento en relajación autógena

Johannes Heinrich Schultz (1931). Desarrolla el entrenamiento en Relajación Autógena, publicado inicialmente en su libro «El Entrenamiento Autógeno». En 1933 se adhirió al Partido Nazi; entre 1936 y 1945 trabajó en el Instituto Göring, fundado por Matthias Göring, primo de Hermann Göring, que funcionó en la Alemania Nazi mientras otras instituciones psiquiátricas fueron cerradas, acusadas de propagar la «ciencia judía».

Este método de relajación se basa en el descubrimiento de que la mayoría de las personas son capaces de alcanzar un estado de relajación profunda a través de representaciones mentales de las sensaciones físicas, especialmente de las sensaciones de peso y calor. Este procedimiento parece actuar a través del sistema nervioso autónomo, restableciendo el equilibrio entre las ramas simpática y parasimpática y tiene mayores efectos que otras técnicas de relajación en los trastornos asociados con la disfunción autónoma como la hipertensión o las migrañas.

El procedimiento de aprendizaje que Schultz diseñó se basaba en tres principios básicos:

  1. La repetición mental durante breves periodos de tiempo de fórmulas verbales que describiesen las distintas respuestas psicofisiológicas.
  2. La concentración pasiva del paciente.
  3. La reducción de la estimulación exteroceptiva y propioceptiva.

Procedimiento de la relajación autógena

La práctica del entrenamiento en relajación autógena consta de varios ejercicios de concentración pasiva en las sensaciones de:

  • Peso en brazos y piernas.
  • Calor en brazos y piernas.
  • Movimiento del corazón.
  • Autonomía del proceso respiratorio.
  • Calor abdominal interno (plexo solar).
  • Diferencia de temperatura entre la frente y el aire circundante.

Los ejercicios consisten en centrar la mente en fórmulas cortas y repetitivas y, al mismo tiempo, intentar imaginar de forma intensa lo que sugieren. Es importante cuidar la forma de acabar los ejercicios. La terminación estándar para regresar al estado habitual se realiza en tres etapas: 1) inspiración profunda, 2) fuerte flexión y 3) estiramiento de brazos y piernas y abrir los ojos.

Se trata de un procedimiento muy estructurado que gira en torno a dos Grados o Ciclos: un Grado Inferior o ejercicios propiamente de relajación y un Grado Superior o ejercicios de imaginación.

Grado Inferior

El Grado Inferior del entrenamiento autógeno sirve sobre todo para la relajación. Por lo general, se compone de siete ejercicios que mediante autosugestión dan lugar a sucesivas sensaciones de reposo, pesadez y calor en brazos y piernas, descenso del ritmo cardiaco y respiratorio, calor en el plexo solar y frescor en la frente. La duración recomendada de estas sesiones es de 3 a 5 minutos, nunca se deberá exceder de ese tiempo ya que podría ser contraproducente.

Ejercicio de reposoLleva a un estado de calma al cuerpo y a la mente. Se suelen emplear frases como: «Estoy tranquilo, mi cuerpo y mi mente están tranquilos».
Ejercicio de pesoSe provoca la sensación de peso en las extremidades, Se suele emplear la frase: «mis brazos y mis piernas están muy pesados.»
Ejercicio de calorSe provoca un aumento de la temperatura en las extremidades. Un fórmula típica es «mis brazos y piernas están calientes».
Ejercicio de respiraciónSe producen una inspiración y espiración tranquilas. Se emplea la frase: «mi respiración es tranquila y regular».
Ejercicio para el corazónSe pone la concentración en los latidos del corazón. Se emplean frases como «mi corazón late regularmente».
Ejercicio abdominalSe dirige la atención al plexo solar. Se emplea la frase: «mi abdomen es una corriente de calor».
Ejercicio de la cabezaSe dirige la concentración a la cabeza con frases del tipo «mi mente está clara».
Grado Superior

En el Grado Superior se tratan los problemas mediante la sugestión hasta lograr solucionarlos o, al menos, mitigarlos. Algunos ejercicios que suelen emplearse son los siguientes:

  • Experiencia con colores: dirigir la vista al centro de la frente y hacer surgir un coloren la imaginación.
  • Imaginar objetos concretos: una vela encendida, una rosa, etc.
  • Dar forma a valores abstractos: esperanza, amor, coraje, etc.
  • Imaginar que se va por el fondo del mar.
  • Imaginar que se sube a la cima de una montaña.
  • Imaginarse uno mismo con determinados propósitos, por ejemplo: «Voy a afrontar con éxito esa situación».

El requisito para realizar los ejercicios del Grado Superior es dominar los del Grado Inferior. En esta fase es frecuente vivir sueños lúcidos con posteriores recuerdos claros y permanentes.

Indicaciones generales para la práctica del entrenamiento autógeno

La práctica correcta de este tipo de entrenamiento requiere seguir una serie de indicaciones generales en la forma de proceder:

  • El usuario debe de mantener una imagen representativa de la autosugestión que se está indicando y mantener una actitud de observación pasiva de los cambios.
  • Cada uno de los ejercicios es practicado diariamente y no se ha de introducir un nuevo ejercicio hasta que no se domine el anterior.
  • Cada vez que se avanza con un nuevo ejercicio se deben repasar y practicar los anteriores.
  • Nunca se han de entrenar los ejercicios del Grado Superior hasta que no se hayan dominado los del Grado Inferior.
  • Al iniciar el Grado Superior del entrenamiento el cliente debe girar los globos oculares hacia arriba y hacia adentro como si intentase mirar el centro de la frente.
  • Durante el desarrollo del programa si se presentan sensaciones físicas como hormigueo, excesiva sensación de calor etc. que resultan molestas, éstas pueden ser debilitadas cambiando las fórmulas utilizadas, por ejemplo, en lugar de muy caliente se puede emplear caliente.
  • Si se presentan pensamientos intrusivos se le indica al paciente que debe de completar el pensamiento y volverse a concentrar en la fórmula.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.

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