Epidemiología y curso evolutivo TDAH

Prevalencia

Novick et al. (2006). En un estudio con población clínica, la ratio niño/niña cambiaba entre los distintos países analizados, con un rango de 3:1 a 16:1 entre países. La falta de coincidencia entre países se atribuye a diferencias en el mayor o menor número de diagnósticos de TDAH que se hace a las niñas, y también a diferencias en los sistemas y procedimientos de registro de prevalencia.
Polanczky et al. (2007). Señalan que las diferencias en función de las variables geográfico-culturales juegan un limitado papel a la hora de explicar la variabilidad en las cifras de prevalencia, variabilidad que ellos explican, más bien, como debida a diferencias metodológicas de los distintos estudios en los distintos países (p. ej., debidas a las diferencias en los criterios de diagnóstico empleados: DSM-IV o CIE-10; debidas a la fuente de información; a la exigencia o no del requisito de discapacidad para el diagnóstico).
Centers for Disease Control (2010); Fulton et al. (2009). En ausencia de biomarcadores (como ocurre en la mayoría de los trastornos psicopatológicos), el diagnóstico se basa fundamentalmente en juicios subjetivos que permiten amplias variaciones en la prevalencia.
Polanczky et al. (2014). Entre continentes, no hubo diferencias significativas entre, por un lado, Norteamérica y, por otro, Europa, América del Sur, Asia u Oceanía, aunque sí entre, por un lado, Norteamérica y, por otro, África y Oriente Medio (siendo la prevalencia en Norteamérica más alta). Posteriormente, estos autores confirmaron estos resultados, y también que no se ha producido un cambio en la prevalencia del trastorno en las tres últimas décadas.
Kooij et al. (2019). Es preciso estudiar si en adultos el trastorno tiene una presentación diferente entre hombres y mujeres que pueda explicar las diferencias en prevalencia entre ambos sexos.

En cuanto a la prevalencia en función del sexo, y habiendo también diferencias en función de los distintos estudios, el DSM-5 informa que en la población general aparece una mayor frecuencia de niños que de niñas (2:1), siendo de 1,6:1 en el caso de los adultos (APA, 2013). Mientras que las niñas con TDAH suelen presentar más inatención que los niños, en los niños con TDAH encontramos más síntomas de hiperactividad-impulsividad, a veces acompañada de agresividad, lo que provoca una mayor demanda de los padres en los servicios de salud en comparación con las niñas. En cuanto a las formas de presentación, la más frecuente es la combinada (cerca de las tres cuartas partes), luego la inatenta (en torno a una cuarta parte) y finalmente la hiperactiva-impulsiva (muy infrecuente). Sobre un hipotético sobrediagnóstico debería contrabalancearse que décadas atrás pudiera haberse dado un infradiagnóstico (unido a un menor conocimiento del trastorno, a una menor conciencia social y sanitaria sobre el problema, y a una menor demanda de asistencia sanitaria por parte de las personas que lo sufrían) que frecuentemente se sustituía por un juicio moral de las personas afectadas.

Debido a la polémica sobre la prevalencia del TDAH y sus implicaciones científicas, profesionales, socio-sanitarias y mediáticas, reviste un particular interés observar la evolución de los datos de prevalencia del TDAH en los últimos años. Una limitación de los estudios analizados es que en pocos casos utilizaron muestreo poblacional aleatorio y la mayoría eran de ciudades o regiones, lo que limita la generalización.

Sistema de clasificaciónPrevalencia niñosPrevalencia adolescentesPrevalencia adultosPrevalencia
DSM-III-R (APA, 1987)3 %
DSM-IV (APA, 1994)3-5 %
DSM-IV-Tr (APA, 2000)3-7 %
DSM-V (APA, 2013)5%2,5 %
OMS. Aportó los datos de un estudio en diez países, con sujetos de 18 a 44 años.3,4%
Polanczky et al. (2007). Revisión sistemática de la prevalencia del TDAH en la infancia y la adolescencia a nivel mundial. 6,482,74%5,29%
Simon et al. (2009), en un estudio de metaanálisis, estimaron que la prevalencia de TDAH en población adulta, si bien consideran que la validez poco clara de los criterios de diagnóstico del DSM-IV puede conducir a tasas de prevalencia reducidas, al subestimar la prevalencia del TDAH en adultos.2,5 %
Catalá-López et al. (2012). Metaanálisis de los estudios de prevalencia de TDAH en menores de 18 años en España.6,8 %
Thomas et al. (2015). Metaanálisis a nivel mundial en el que se incluyeron estudios de niños que utilizaron los criterios de diagnóstico de DSM-III, DSM-III-R y DSM-IV en cualquier idioma. 7,2 %

Curso

Caye et al. (2017); Cooper et al. (2016); Faraone y Biederman (2016). El inicio en la infancia constituye un requisito para el diagnóstico del TDAH en adultos (tal como ocurre en el DSM-5), pero este requisito ha estado rodeado de controversia. Estudios recientes han revisado la trayectoria del TDAH desde la infancia hasta la edad adulta, encontrando evidencias que apoyan un síndrome de inicio tardío, por lo que los resultados de estos estudios no respaldan el supuesto de que el TDAH en la edad adulta es necesariamente una continuación del TDAH infantil sino que, más bien, sugieren la existencia de dos síndromes que tienen distintas trayectorias de desarrollo.

La hiperactividad-impulsividad pueden ser visibles antes de los seis años, aunque todavía pueden resultar difíciles de identificar como pertenecientes al trastorno. En esta etapa, los síntomas se asocian a dificultad para la adquisición de hábitos de autonomía (comer, higiene, dormir, orden …), de cuidado (presentan más accidentes), de disciplina escolar y de los primeros aprendizajes de lectura, escritura, razonamiento matemático, y dificultades en las primeras relaciones con iguales. En la etapa de la enseñanza primaria (6-12 años), se hace más evidente la inatención, sobre todo en la medida en que suponga una dificultad para el rendimiento académico. En la adolescencia, algunas personas presentan comportamientos antisociales y, tanto en la adolescencia como en la edad adulta, la mayoría de individuos muestran una disminución de la hiperactividad motora (que puede manifestarse como inquietud e impaciencia), pero pueden mantenerse síntomas de impulsividad y, con mayor probabilidad, puede persistir la inatención y la poca planificación (APA, 2013).

Los casos de TDAH que tienden a perdurar en la edad adulta son aquellos más graves. En la edad adulta, los síntomas pueden estar compensados por el uso de estrategias que la persona ha ido aprendiendo a lo largo de su vida (estrategias de organización, planificación, evitación de olvidos, autocontrol, etc.).

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.

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