D E M O C R A T O P I A

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Etiología y factores de riesgo del TB

Jones y Craddock (2001). Hay estudios que indican que los doce meses posteriores al parto son críticos en cuanto a presentar un episodio psicótico que, en un porcentaje importante, corresponderá al episodio inicial de un TB. La prevalencia mundial de psicosis posparto es de 0,5%.
Colina (2011). La manía no hace referencia tanto a felicidad o regocijo como a excitación y activación, reflejando la cara opuesta de la melancolía.
Gibbs et al (2015). El cannabis, el alcohol y los opioides se han asociado con mayor riesgo de TB, mientras que para la cocaína no hay acuerdo entre los diferentes estudios, posiblemente porque en ocasiones resulta complicado distinguir entre una auténtica descompensación maníaca de una excitación excesiva secundaria al consumo, ya que se trata de
una droga estimulante.
Palmier-Claus et al (2016). Las personas que han sufrido abusos de cualquier tipo en la infancia tienen más probabilidad de desarrollar un trastorno mental. Concretamente, los abusos psicológicos son los que parecen estar más relacionados con el espectro bipolar, ya que multiplican por cuatro el riesgo de TB en la etapa adulta y aumentan la probabilidad de desarrollar un cuadra bipolar en pacientes con antecedentes depresivos.
Palmier-Claus et al (2016). Variables como la pérdida de un progenitor a edad temprana, el suicidio de un familiar directo, cambios en el estado civil como el divorcio o casarse y perder el trabajo, son patentes acontecimientos en la vida de la persona que se han relacionado con la presencia de recaídas.
De Barros et al (2017). Dos estudios recientes han encontrado que la presencia de anticuerpos de Toxoplasma gondii en la madre durante el embarazo aumentan la probabilidad de TB en la descendencia.

La etiología del trastorno bipolar se debe a una compleja interacción entre factores genéticos y ambientales, y aunque se han producido avances importantes en la investigación, no se disponen de factores etiológicos causales claros. El modelo explicativo propuesto es el de interacción gen-ambiente y el papel de la epigenética, lo que produce cambios en la persona afectada a nivel biológico, psicológico y social que se manifiestan en las observaciones clínicas diarias.

En cuanto a los factores genéticos, el TB es el trastorno mental en el que más influye el papel de los genes, como se demuestra en las tasas de concordancia entre gemelos homocigóticos del 40-70%, o que los familiares de primer grado de pacientes bipolares tengan hasta un 10% de riesgo de desarrollar el trastorno. En dos familiares de primer grado, también es mayor el riesgo de otros trastornos mentales como la depresión, la esquizofrenia y el autismo, lo cual indica que el papel de la genética trasciende las categorías diagnósticas actuales. La herencia genética en el TB no sigue un patrón mendeliano, sino que se basa en el polimorfismo de los nucleótidos, concretamente de genes que codifican los canales de calcio y del factor neurotrófico cerebral en las neuronas, entre otros. Los estudios van mostrando que ciertas variantes en estos genes pueden conferir un mayor riesgo de presentar un cuadro bipolar, pero aún no se ha aislado un gen específico que ayude a predecir el riesgo individual para el trastorno, su curso o el efecto de los tratamientos.

Es necesario aclarar que los polimorfismos de nucleótidos se diferencian de las mutaciones aisladas en el hecho de que están presentes en al menos el 1% de la población, e indican ciertas regiones de los genes con más probabilidad de presentar cambios en una de las bases y, por tanto, de estar asociados a un fenotipo dado. Existe un riesgo promedio diez veces superior de sufrir la enfermedad entre los familiares adultos de los pacientes con TB tipo I y II, y la magnitud del riesgo aumenta con el grado de parentesco.

En cuanto a los factores ambientales, se pueden diferenciar entre los prenatales y perinatales, y los postnatales. En lo que respecta a los primeros, en las últimas dos décadas, muchos autores han intentado estudiar si los pacientes bipolares presentan ciertas características que expliquen la presencia del trastorno. Si bien se van produciendo algunos avances, actualmente no se han establecido relaciones de causa y efecto ni se ha podido aislar el riesgo individual de alguna variable clínica. Los metaanálisis tratan de sintetizar la evidencia disponible y mediante técnicas estadísticas resumen el grado de evidencia disponible. Dos estudios recientes de este tipo han encontrado que la presencia de anticuerpos de Toxoplasma gondii en la madre durante el embarazo aumenta la probabilidad de TB en la descendencia

En resumen, el trastorno bipolar es una condición compleja que se debe a una interacción entre factores genéticos y ambientales, cuya relación aún no se comprende completamente. Aunque se han producido avances en la investigación, aún no se han identificado factores etiológicos causales claros.

etiopatogenia del TB

Resumen de la etiopatogenia del trastorno bipolar.

Teorías psicológicas de los trastornos bipolares

Freud (1917). Concibió las fases maníacas de los TB dentro de un contexto energético. El yo ha superado la pérdida del objeto amado y el superyó, que contiene el objeto introyectado, ya no mantiene una actitud hipercrítica hacia él. Toda la energía que se había utilizado para intentar resolver los conflictos propios de la fase depresiva se libera dirigiéndose hacia el mundo exterior. Eso podría explicar la hiperactividad, la impulsividad y las conductas disruptivas del paciente (de alguna forma habría una victoria del yo sobre el objeto).
Lewin (1950; 1959). Concibió la manía no como el desenlace de la depresión, sino como una interrupción defensiva de la misma. Esta teoría se englobaría dentro de la explicación de los procesos regresivos y de defensa. Para Lewin la manía sería un proceso regresivo en el cual el paciente vuelve a un momento en el cual el yo se relaciona con la realidad mediante el principio del placer. La negación inconsciente de la realidad es la que conduce al paciente al estado maniaco.
Klein (1964). Planteó que el principal mecanismo de defensa del maniaco es la negación, que se gesta desde la primera infancia ante la necesidad de autodefensa de un yo débil. Estas afirmaciones son compatibles con la alta deseabilidad social y la tendencia a desarrollar relaciones de dependencia de muchos pacientes con TB.
Aleksandrowicz (1980). Sugiere que el TB aparece en pacientes aquejados de una personalidad caracterizada por la falta de autoestima, una excesiva sensibilidad al apoyo, aprobación y amor de los demás y un fallo en la regulación de los estados de ánimo. Este sería el caldo de cultivo sobre el cual el paciente respondería de forma «maniaco-depresiva» ante las dificultades de la vida cotidiana. Ambos polos no serían otra cosa que los intentos del yo por alcanzar la homeostasis psíquica del organismo.
Beck (1988). El paciente maníaco se ve a sí mismo como extremadamente atractivo, con recursos para hacer cualquier cosa. Percibe el mundo ausente de todo tipo de obstáculos, lleno de experiencias positivos, y predice un futuro repleto de maravillosas posibilidades. Los individuos maníacos presentan también reglas vitales o actitudes disfuncionales que, como en la depresión, son rígidas y poco realistas, pero en este caso su contenido exagera los aspectos positivos y eleva la autoestima, estando en muchos casos asociado con conductas que son autodestructivos o violan los derechos de los otros.

Existen varias teorías psicológicas para explicar los trastornos bipolares, aunque la mayoría se han centrado en explicar la fase depresiva y hay menos investigación sobre la fase maníaca o hipomaníaca. Las teorías para explicar la fase depresiva pueden aplicarse también a los episodios depresivos de los trastornos bipolares. Una teoría psicoanalítica sugiere que la manía es una reacción frente a la melancolía, en la que toda la energía que se había utilizado para resolver los conflictos de la fase depresiva se libera y se dirige hacia el mundo exterior, lo que explicaría la hiperactividad y la impulsividad.

Actitudes disfuncionales en la manía según la teoría de Beck
✅ Si hay alguna posibilidad de éxito debería aceptar el riesgo, porque ganaré.
✅ Merezco más de lo que tengo.
✅ Mis recursos son ilimitados.
✅ Cada éxito demuestra de nuevo lo superior que soy.
✅ Cuando la gente me mira, me admira.

Otros autores han sugerido que la manía es una interrupción defensiva de la depresión, un proceso regresivo en el que el paciente vuelve a relacionarse con la realidad mediante el principio del placer, negando inconscientemente la realidad. También se ha sugerido que el trastorno bipolar aparece en pacientes con una personalidad caracterizada por la falta de autoestima, una excesiva sensibilidad al apoyo, aprobación y amor de los demás y un fallo en la regulación de los estados de ánimo. Además, la teoría cognitiva de la depresión de Beck se ha extendido para explicar la fase maníaca, sugiriendo que el paciente maníaco se ve a sí mismo como extremadamente atractivo y con recursos para hacer cualquier cosa, percibiendo el mundo ausente de obstáculos y lleno de experiencias positivas.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.
  • ChatGPT

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