Etiología

Becoña (I999, 2002, 20I9). El proceso de comenzar a consumir drogas no es simple; es un proceso complejo. Pasa por una fase previa, o de predisposición, y puede seguir la de conocimiento, la de experimentación e inicio al consumo de sustancias, la de consolidación, de dependencia, de abandono o mantenimiento, y de recaída.

El proceso de comenzar a consumir drogas no es simple, en la fase previa o de predisposición hay toda una serie de factores que incrementan o disminuyen la probabilidad del consumo de drogas. Pueden ser de tipo biológico, psicológico y sociocultural. En la fase de conocimiento de la sustancia su contacto y su conocimiento van a depender de la disponibilidad, del interés que surja por ella, del efecto que crea que producen (expectativas), y de si los amigos o los propios familiares le inducen a su consumo. La fase de conocimiento puede llevar a la experimentación e inicio al consumo de distintas sustancias o bien puede seguir sin consumir. Conocer adecuadamente los factores de riesgo y protección y las características de la etapa adolescente es de gran relevancia en esta fase. La fase de consolidación del consumo de una sustancia es aquella donde se da el paso del uso al abuso y a la dependencia. La última fase es la de abandono o mantenimiento.

Factores de predisposición históricos, ecológicos y de la especie humana

  • Factores ecológicos, históricos y socioculturales. Nuestro mundo actual se estructura en grupos sociales. Y, dentro de nuestro grupo social, las creencias, expectativas y conductas se modulan por una historia previa que ha llevado a la constitución de una cultura específica en la interrelación mutua del hombre con su ambiente a lo largo del tiempo. Y ciertas drogas se llevan consumiendo años o siglos en esa cultura (p. ej., el alcohol).
  • Predisposición biológica. Distintos estudios han mostrado la existencia de una predisposición biológica para el consumo de distintas sustancias, aunque esto varía de persona a persona. Se considera que los factores genéticos explicarían el 49% de la variando en el riesgo para la dependencia del alcohol (en gemelos monocigóticos).
  • Predisposición psicológica: el aprendizaje, la personalidad y la inteligencia. Sin aprendizaje no hay conducta. El poder reforzante de la droga hace que la asociación con distintos estímulos neutros sea muy amplia. Al producirse el consumo frecuentemente en contextos sociales o en grupo, aumenta más la probabilidad de condicionamiento a elementos parciales o totales de ese contexto. Este refuerzo va a fortalecer posteriormente el proceso de búsqueda de la droga. Y sin olvidar que el consumo de drogas no depende siempre de sus propiedades farmacológicas, sino de sus propiedades esperadas (expectativa). Varios estudios han encontrado una asociación entre menor coeficiente de inteligencia (CI) y abuso o dependencia del alcohol.

Factores de predisposición contextúales y cercanos

  • La biología. En este modelo el sustrato central para explicar el consumo de drogas sería biológico, con base genética. La mayor parte de los estudios en este campo se corresponden con los denominados factores genéticos, sobre todo para el consumo de alcohol y de drogas de los padres y el posterior consumo de sus hijos. También los estudios que se basan en los cambios biológicos que producen las drogas en el organismo en distinta dianas biológicas, sobre todo en el cerebro, la existencia de receptores específicos en el cerebro, el papel de la dopamina y el centro del reforzamiento cerebral, etc. Esto ha llevado al planteamiento en los últimos años de la adicción como una enfermedad cerebral.
  • El ambiente. El ambiente familiar es uno de los más relevantes para la evolución de la persona. Tipos de ambientes determinan distintos comportamientos y son un elemento esencial para el proceso de socialización. Otros ambientes, como el escolar, referido al tipo de escuela en donde estudia, o como el barrio influyen en un modo u otro de socializarse. Con posterioridad, conforme la persona llega a la adultez, o al final de la adolescencia, es posible seleccionar el ambiente en el que uno puede vivir.
  • El aprendizaje. Sin aprendizaje no hay conducta.
  • La socialización. Desde el nacimiento, el medio influye en el desarrollo humano a través de dos procesos: el de aprendizaje y el de socialización. Hoy la socialización tiene lugar primero en la familia, que es el agente más importante de la misma, siendo aquí relevantes los estilos de crianza. La socialización sigue luego en la escuela, instituto y ambiente escolar. Los compañeros tienen en este momento un papel destacado. Finalmente, están los medios de comunicación, sobre todo hoy vía internet. Después de la adolescencia también otras personas contribuyen al proceso de socialización, dado que este no finaliza hasta que muere la persona.
  • Leyes y normas sobre las sustancias legales e ilegales. Cuanto más restrictivas son las leyes y normas sobre el consumo de drogas, menos consumo se hace, sobre todo en el caso de las drogas legales.
  • Internet, redes sociales y otros medios de comunicación. Hay muchos contenidos pro-consumo circulando sin ningún control.
  • Factores cognitivos: las expectativas y creencias. Las expectativas representan los mecanismos a través de los cuales las experiencias y el conocimiento pasado son utilizados para predecir el futuro. El consumo de cualquier droga no depende siempre de sus propiedades farmacológicas, sino de sus propiedades esperadas (expectativa). También, cada vez tenemos más pruebas de que las percepciones cognitivas inadecuadas o erróneas mantienen el consumo tanto en personas normales como en personas con problemas de dependencia del alcohol.

Factores relacionados con la experimentación e inicio al consumo

  • La adolescencia. Esta es la edad crítica para el inicio del consumo de drogas. Junto a ello hoy cobra relevancia la adultez emergente, desde el final de la adolescencia hasta los 30 años, o momento en que los jóvenes asumen los roles adultos o entran en el mercado laboral.
  • Características sociodemográficas. Los varones consumen más; la edad de inicio al consumo está en torno a la adolescencia, 14-16 años. Otras variables son el barrio donde se vive, zona de la ciudad en la que se está, nivel de pobreza, clase social, etc. El estatus socioeconómico alto actúa como factor de protección entre los hombres y como factor de riesgo entre las mujeres.
  • Características de la sustancia. Un factor que se relaciona claramente con el consumo de drogas es la disponibilidad. Además, como producto, tiene que tener unas propiedades para que sus potenciales consumidores la acepten y se convierta en un elemento más de consumo.
  • La percepción del riesgo de cada sustancia. El grado de riesgo percibido por los jóvenes sobre las distintas drogas influye en su consumo: a mayor riesgo percibido sobre una droga menor consumo, y viceversa.
  • Publicidad (drogas legales), aceptación social del consumo (normalización) y presión social al consumo como una conducta «normal». La publicidad de las drogas legales, directa o indirecta, va orientada claramente a que los consumidores incrementen el consumo de las mismas. A ello hay que añadir la aceptación social del consumo.
  • Creencias, actitudes, normas interiorizadas, valores e intenciones. Las creencias, actitudes, normas interiorizadas, valores e intenciones que se tengan sobre las distintas drogas van a ser un elemento predictor que se lleguen a probar o no y de su posterior consumo o abstinencia.
  • Las drogas como reforzadores. El alcohol, el tabaco y las drogas ilegales, son potentes reforzadores para los individuos. Desde el punto de vista del comportamiento, el consumo de una sustancia psicoactiva está regulada por sus consecuencias inmediatas. Su consumo puede ser placentero por sí mismo (reforzamiento positivo) o por evitar la presencia de un estímulo aversivo.
  • Los iguales y amigos en las situaciones de consumo, ocio y diversión. Los iguales y amigos tienen múltiples funciones, como proporcionar oportunidades para el aprendizaje de habilidades sociales, contribuir a establecer valores sociales, sirven de normas con las cuales se juzgarán a sí mismos y dan o niegan apoyo emocional, refuerzan la conducta, sirven como modelo de comportamiento y se entablan amistades u otras relaciones sociales. Son un predictor del consumo de alcohol y drogas en función de si ellos consumen o no.
  • La interacción con otras conductas problema (TDAH, agresividad, conducta antisocial). El consumo de drogas se relaciona con estas conductas. Existe una comunalidad entre ellas.
  • La personalidad: impulsividad y búsqueda de sensaciones. Destacan los rasgos de impulsividad y búsqueda de sensaciones.
  • Rendimiento escolar y consumo de drogas. Han encontrado una clara relación entre el consumo de tabaco, alcohol y drogas ilegales y un menor rendimiento académico.
  • Trastornos mentales de los padres y consumo de drogas en los hijos. Un gran número de estudios han encontrado que hay una relación consistente entre los trastornos mentales de los padres y el mayor riesgo del posterior consumo de drogas de sus hijos.
  • Estrés y eventos vitales estresantes. El estrés y la exposición a eventos vitales estresantes son factores importantes relacionados con el consumo de drogas legales e ilegales o el incremento en el consumo, y de especial relevancia para explicar en algunas personas el abuso o dependencia del alcohol. Destaca el maltrato infantil, físico, psicológico o sexual, como una forma de estrés. Predice los problemas psicopatológicos posteriores y la dependencia del alcohol y drogas. Cuanto mayor es este, mayor probabilidad de ser un policonsumidor.

En la vida adulta, estresores como el terrorismo, desastres o eventos catastróficos incrementan el consumo de alcohol y drogas, sobre todo en los meses posteriores a tal evento. Este incremento es relevante en las personas que ya hacían consumos de alcohol de riesgo o en los abstinentes que pueden recaer. La pobreza también incrementa el estrés, siendo otro factor relacionado con el consumo. Igualmente, el divorcio, perder el trabajo, tener problemas financieros o legales se relacionan con el incremento del consumo de alcohol, sobre todo en hombres, aunque hay una importante variabilidad entre los estudios ya que algunos no encuentran esta relación. Esto puede deberse a que hay otras variables que modulan o enmascaran esta relación.

  • El estado emocional. El estado emocional tiene hoy una gran relevancia en la explicación del consumo o no de las distintas sustancias, y más todavía una vez que se ha producido el consumo en su mantenimiento.
  • Habilidades de afrontamiento. La persona que a lo largo de su vida ha adquirido habilidades de afrontamiento tienen menor probabilidad de consumir drogas.
  • Problemas internalizantes y externalizantes. El consumo de alcohol y drogas en jóvenes se ha relacionado con varios problemas de salud mental de tipo internalizante. Varios estudios longitudinales han demostrado que los adolescentes con problemas de conducta no solo tienen una mayor probabilidad de abusar del alcohol, sino también de consumir otro tipo de sustancias y de llevar a cabo conductas sexuales de riesgo.
  • Autocontrol. Un factor que se relaciona con la experimentación y el consumo excesivo del alcohol y drogas es la carencia de adecuadas habilidades de afrontamiento (ante el aburrimiento, el control del peso corporal, la timidez, etc.).
  • Efectos de la prueba/no prueba de la sustancia disponible. Todas las variables anteriores en interacción llevan finalmente a una persona a probar o no una determinada sustancia. Si no la prueba, esas variables siguen ahí presentes, favoreciendo el que la pruebe en un momento posterior (riesgo) o aumentando la probabilidad de que no lo haga (protección). Si la prueba, lo que puede ocurrir es que sea una simple experiencia por las consecuencias negativas que le produzca, o bien siga consumiendo por sus consecuencias positivas.
  • La interacción entre los distintos factores. Sería una simpleza pensar que hay un solo factor, o unos pocos factores, que puedan explicar el consumo abusivo de una droga. Siempre están varios presentes, tanto de la esfera social como de la psicológica y biológica. También unos individuos son más vulnerables que otros al consumo o dependencia de drogas.

Factores relacionados con la consolidación del consumo: del uso al abuso y a la dependencia

Lo que va a mantener el consumo de sustancias son las consecuencias, positivas o negativas, que siguen a dicho consumo. En función de estas, la persona decidirá si continúa consumiendo o no. Las consecuencias estarán en relación con sus iguales, su familia y consigo mismo. En función de todo esto, y de la percepción del riesgo de la sustancia una vez que la conoce, le llevará a seguir o no consumiendo o, en caso negativo, a seguir sin consumirla, o a hacer intentos o pruebas de consumo en el futuro.

En el proceso adictivo la persona empezará habitualmente a consumir drogas legales, luego ilegales, hasta pasar del uso, al abuso y a la dependencia. La interacción entre distintas sustancias e incluso entre otras adicciones sin sustancias, reforzará el proceso adictivo. Y, poco a poco, el estado emocional modulará su comportamiento. Cuando ya se está en una fase de dependencia, y se ha mantenido en el tiempo, entonces podemos afirmar que la persona está en una fase de adicción consolidada.

¿Qué lleva al abandono del consumo o al mantenimiento del mismo?

A los 25 años la mayoría de las personas dejan el consumo de drogas o consolidan el mismo. Esto es aún más claro a los 30 años. De los que lo abandonan, el motivo puede ser por causas externas o por causas internas. Las causas externas puede ser la presión familiar, de los amigos, la pareja, presión social, policial, sanitaria, etc., para que abandone el consumo de esa sustancia concreta. De tipo interno, cuando la persona decide dejar de hacer un consumo por los problemas que le acarrea, sean de tipo personal, físico, afectivo, familiar, social, etc.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.

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