Fundamentos teóricos y filosóficos de la TREC

La TREC considera al ser humano como un organismo complejo y biopsicosocial con una fuerte tendencia a establecer metas y propósitos y tratar de conseguirlos. Las dos metas básicas son a) supervivencia y b) hedonismo (obtener el mayor bienestar posible y evitar el malestar innecesario). De estas metas básicas se derivan todo el resto de submetas que las personas se van proponiendo a lo largo de la vida y que, además de proporcionarles felicidad, les permiten da cierto sentido a su vida.

Los ABCs de la TREC

Ellis (1984). Postula el modelo ABC: «A» son los acontecimientos activadores a los que respondemos, «C» la respuesta cognitiva, emocional o conductual que damos y «B» las creencias que tenemos sobre «A» que son las que explican en mayor medida nuestra respuesta «C», siendo, «B» el mediador fundamental entre «A» y «C».

Cuando los individuos intentan conseguir sus metas, en los distintos ambientes que conforman su entorno, se van encontrando con acontecimientos activadores (A) que les permiten o dificultan la consecución de sus metas en función de las valoraciones que realicen de estas situaciones estimulares, creencias racionales e irracionales (B) y las consecuencias emocionales, conductuales y cognitivas (C).

Por ejemplo, un accidente laboral en el que se pierde un brazo (A) puede producir consecuencias (C), como depresión, pérdida del trabajo, evitación a la gente, imposibilidad de hacer deporte, sentimientos de ser muy desgraciado, inútil, etc. y generar «creencias irracionales» (B) del tipo «nunca encontraré trabajo debido a mi mutilación», «nadie me querrá», «jamás podré ser feliz», etc. Las consecuencias derivadas de A (sentimiento de frustración, depresión, etc.) pueden a su vez influir, igualmente, en la activación o creación de creencias irracionales (B), por ejemplo, del tipo: «me siento fatal, no puedo soportarlo», «esto es tan horrible que nunca lo superaré», etc., que a su vez pueden influir nuevamente en C incrementando la sensación de malestar y convirtiendo la valoración realizada sobre el estado emocional en una nueva consecuencia (C) de mayor intensidad.

Mecanismos cognitivos del malestar

Ellis (1994; 1995). Define las creencias racionales como cogniciones evaluativas de significado personal que son de carácter preferencial que se expresan en forma de «deseo», «preferencia», «gusto» «agrado» y «desagrado».
Maultsby (1975). Señala tres de los criterios que cumplen las creencias o esquemas irracionales:
1) No responden a los principios de la lógica porque se basan en interpretaciones incorrectas y son inconsistentes con la evidencia empírica.
2) Son automáticos, y el individuo no es consciente del papel mediador que ejercen sobre sus pensamientos, sentimientos y conducta.
3) Obstaculizan la consecución de las metas y propósitos básicos.
Ellis (1984). Postula que las creencias irracionales de catastrofismo, baja tolerancia a la frustración y depreciación global, se derivan de las demandas o exigencias absolutistas de los debería o tendría
Wessier (1984). Postula que los cuatro tipos de creencias irracionales pueden ser primarios y en ocasiones ser los pensamientos irracionales relacionados con demandas y exigencias absolutistas (debería, tendría) los que se deriven de alguno de los otros tres (catastrofismo, baja tolerancia a la frustración y depreciación de uno mismo).
Dryden, David y Ellis (2010). Asumen la interdependencia de las creencias absolutistas por un lado, y por otro, de los pensamientos catastrofistas, baja tolerancia a la frustración y depreciación, considerándolos como dos caras de la misma moneda.
DiGiuseppe (2010). Considera que sería más exacto denominar a las creencias irracionales esquemas irracionales. Las creencias irracionales se pueden considerar esquemas de amplio espectro, tácitos, que operan a muchos niveles, conjuntos de expectativas o creencias sobre lo que es y debería ser el mundo, y lo que es y debería ser bueno o malo.

Desde el punto de vista psicológico, la idea central de la teoría de la TREC estaría en la distinción entre creencias racionales e irracionales y su decisiva contribución en el desarrollo de las emociones, conductas y pensamientos adecuados o disfuncionales. Los pensamientos racionales son flexibles y ayudan al individuo a establecer libremente sus metas y propósitos. Los pensamientos irracionales son, por el contrario, cogniciones evaluativas de carácter absolutista y dogmático, se expresan de forma rígida con términos tales como debería de y tendría que y generan emociones negativas perturbadoras que interfieren claramente en la consecución de metas y propósitos que proporcionan felicidad.

La racionalidad e irracionalidad no se define en la TREC en un sentido absoluto, sino relativo porque lo que realmente dificulta o ayuda a conseguir las metas dependerá de la persona y de su situación particular. Las creencias irracionales se pueden considerar esquemas de amplio espectro, tácitos, que operan a muchos niveles, conjuntos de expectativas o creencias sobre lo que es y debería ser el mundo, y lo que es y debería ser bueno o malo.

Desde los comienzos de la TREC, Ellis (1962) ha ido identificando más de 200 creencias irracionales que tienen una clara influencia en los trastornos psicológicos. Las 11 creencias más significativas y relevantes son:

  1. Necesito el amor y la aprobación de todas las personas importantes de mi entorno.
  2. Para considerar que soy valioso debo ser absolutamente competente y tengo que ser capaz de conseguir todo lo que me propongo.
  3. Hay personas a las que se debe considerar malvadas, infames o inmorales y deben ser culpadas y castigadas por sus malas acciones.
  4. Realmente es terrible, horrible y catastrófico que las cosas no salgan o no sean como yo deseo.
  5. Los seres humanos no podemos hacer nada o casi nada para evitar o controlar las desgracias y los sufrimientos que padecemos porque son producidos por causas externas sobre las que tenemos muy escasa influencia.
  6. Cuando ocurre o puede ocurrir algo peligroso o amenazante, debo sentirme tremendamente preocupado y pensar constantemente que puede ocurrir lo peor.
  7. Es mucho más fácil evitar que afrontar las dificultades y responsabilidades que se presentan en la vida.
  8. Se debe depender de los demás; se necesita tener a alguien más fuerte que uno mismo en quien confiar.
  9. Las cosas que me ocurrieron en mi historia pasada son determinantes de mi conducta actual y de mi conducta futura porque siempre y de manera definitiva me influirán.
  10. Debo preocuparme mucho y constantemente por los problemas y perturbaciones de los demás.
  11. Existe una solución precisa, acertada y perfecta para cada problema y es horrible y catastrófico no encontrarla.

En la actualidad, más que describir nuevas creencias irracionales concretas, la teoría de la TREC se centra en resaltar la importancia de cuatro formas de pensamiento irracional:

  • Demandas o exigencias (p.ej. «Si mi pareja me quisiera, no se negaría a tener sexo en la playa»).
  • Catastrofismo (p.ej. «Como los resultados de la biopsia no sean positivos será horrible, yo me muero»).
  • Baja tolerancia a la frustración (p.ej. «no me presento al examen de junio porque me da miedo que me suspendan, es durísimo, yo soy muy sensible y no podría soportarlo»).
  • Depreciación o condena global de la valía humana (p.ej. «Me han suspendido el examen de Pensamiento, el ED es un incompetente absoluto». «He vuelto a reventar el espejo retrovisor al aparcar. Soy una inútil, todo lo hago mal»).

Estas formas de pensamiento se consideran irracionales porque son falsas, ilógicas, extremas y tienden a interferir con las metas y propósitos básicos de la personas.

Tendencias biológicas básicas

Ellis sugiere que los seres humanos tienen dos tendencias biológicas importantes:

  • La tendencia a pensar irracionalmente. Se refiere a la tendencia a convertir sus fuertes preferencias en exigencias absolutistas.
  • La capacidad de elegir cambiar sus creencias irracionales si así lo desean. Se refiere a la capacidad de los seres humanos de poder elegir cambiar sus pensamientos y conductas disfuncionales. Esto implica que las personas, a pesar de su tendencia al pensamiento irracional, no son esclavas de ella puesto que pueden trascender sus efectos eligiendo, aunque con esfuerzo, si desean cambiar su forma de pensar irracional y, como consecuencia, eliminar sus emociones negativas perturbadoras.
1Todos los seres humanos tienen algún tipo de pensamiento irracional y de autoderrota.
2Pensamientos Irracionales que tienen que ver con creencias absolutistas y generan perturbación emocional se encuentran en personas de todas las culturas.
3La mayoría de las conductas autodestructivas que llevamos a cabo, por ejemplo, postergar actividades y responsabilidades (procrastinación), o la falta de autodisciplina son contrarias a lo que tratan de enseñar los padres, profesores o medios de comunicación.
4Incluso las personas más brillantes e Inteligentes a menudo, después de renunciar a pensamientos Irracionales, suelen adoptar otros nuevos igualmente irracionales.
5Incluso las personas que se oponen enérgicamente a diferentes creencias Irracionales (p.ej. Ideologías o pensamientos absolutistas), a menudo suelen caer en la misma Irracionalidad (p.ej. rechazo de esos pensamientos o creencias absolutistas con argumentos también absolutistas).
6Tomar conciencia de la irracionalidad de los pensamientos, sentimientos o conductas sólo ayuda parcialmente a modificarlos
7Los seres humanos suelen volver a sus hábitos y patrones de conducta de autoderrota incluso aunque hayan trabajado duramente para superarlos.
8Las personas a menudo encuentran más fácil aprender conductas de autoderrota que de autosuperación.
9Los terapeutas que se supone deberían preferiblemente ser buenos modelos a seguir de racionalidad, a menudo actúan irracionalmente en su vida personal y profesional.
10Las personas con frecuencia se engañan a si mismos creyendo que ciertas malas experiencias nunca les ocurrirán a ellos.
Ellis y Dryden (1997). 10 argumentos en los que se apoyan para defender la base biológica del pensamiento irracional.

Emociones adaptativas y desadaptativas

Ellis (1994). Las emociones negativas y positivas saludables estarían asociadas a pensamientos o creencias racionales y las emociones negativas y positivas perturbadoras lo estarían a pensamientos irracionales

La TREC considera que no todas las emociones negativas son disfuncionales, ni todas las emociones positivas adaptativas o saludables. Las emociones adecuadas son todos aquellos sentimientos positivos y negativos que va experimentando un individuo a lo largo de su vida que no interfieren con el establecimiento y consecución de metas. Entre los sentimientos positivos inadecuados estarían la grandilocuencia o prepotencia que podrían interferir con la consecución de metas y propósitos; entre los negativos estarían los sentimientos de ira, depresión, ansiedad, desesperación, desesperanza, incapacidad o inutilidad. Estos sentimientos negativos se consideran inadecuados porque incrementan la percepción subjetiva de malestar o frustración y suelen bloquear las acciones que facilitan el afrontamiento de las dificultades que surgen en todo proceso de consecución de metas.

Emociones negativas
insanas
Creencia irracional asociada
Emociones negativas
sanas
Creencia irracional asociada
Ansiedad«He trabajado mucho para conseguir este puesto. No debería perderlo bajo ningún concepto, si ocurre sería terrible»Preocupación«He trabajado mucho para conseguir este puesto.
Espero no perderlo porque supondría que la empresa se pasa el convenio por el forro de los cojones».
Depresión«Los Borbones no tendría que haber abandonado España. Es terrible que se haya ido»Tristeza«Siento mucho que los Borbones se haya ido de España, pero ahora los ciudadanos elegimos al jefe del estado»
Vergüenza«He metido la pata. Es terrible, no
debería haberlo hecho. Todos pensarán
que soy un auténtico estúpido
Decepción«He metido la pata, me lo tomo como un aprendizaje, y no le doy demasiada importancia a lo que puedan pensar los demás».
Culpa«Me he enfadado con Nuria sin razón.
Cómo he podido ser tan vil. No debería
nunca hacer estas cosas, no tengo
perdón»
Remordimiento«Me he enfadado con Nuria sin razón. La verdad es que lo he hecho fatal. En cuanto la vea le pediré disculpas»
Ira«Esa chica es una sinvergüenza, se ha colado y es inadmisible. Tendría que haber hecho lo que debe
como hacemos todos: esperar su tumo»
Enfado«Vaya cara que tiene esa chica, se ha colado, podría haber esperado su turno como todos»
Emociones negativas y creencias.

Ansiedad perturbadora y ansiedad del yo

Ellis (1990). Generalmente, la ansiedad perturbadora suele ser un síntoma secundario. A veces es difícil reconocer este tipo de ansiedad y puede confundirse con la ansiedad generalizada o flotante, puesto que la ansiedad que puede llegar a provocar la propia sintomatología de ansiedad puede hacer que ésta se manifieste en distintas situaciones, ajenas todas ellas a la situación original que produjo el malestar inicial.
Dryden (2009). En definitiva, la ansiedad perturbadora implica una baja tolerancia a la frustración que se origina porque la persona hace demandas a sí mismo, a los otros o al mundo que tienen que ver con normas dogmáticas sobre las condiciones de bienestar y vida confortable que deberían tener.

Ellis considera que cuando los individuos presentan demandas absolutistas sobre el mundo, otras personas, o ellos mismos, cuando estas demandas fallan, se genera malestar emocional que dará lugar a dos tipos de perturbación psicológica:

Ansiedad del Yo. La ansiedad del yo se define como un malestar emocional intenso que se acompaña con frecuencia por sentimientos fuertes de depresión, vergüenza, culpa o incapacidad. Este tipo de ansiedad la suelen experimentar las personas cuando:

  1. Sienten que su «yo» o su valía personal está amenazado.
  2. «Deben» o «tienen» necesariamente que hacer bien cualquier cosa y/o ser aprobados por los demás.
  3. Sienten que es «horroroso», «terrible» o «catastrófico» no hacer bien las cosas y no ser aprobados por los demás como ellos creen que «deberían» o «tendrían» que serlo.

La ansiedad del yo supondría, por tanto, el auto-desprecio de la persona por no cumplir con las exigencias que tiene sobre ella misma, los otros y el mundo. La alternativa racional y saludable sería la aceptación incondicional de uno mismo reconociéndose como ser falible. La auto-aceptación incluye, entre otras cosas, aprender a evitar calificaciones o valoraciones globales y ser capaz de reconocer que, como ser humano que es, comete y cometerá errores, de ese modo estará en condiciones de realizar un afrontamiento adecuado de los problemas.

Ansiedad perturbadora. La ansiedad perturbadora hace referencia al malestar emocional que experimentan las personas cuando:

  1. Consideran que su vida o bienestar se encuentran amenazados.
  2. Consideran que deben o tienen que conseguir lo que desean necesariamente o «no deben o no tienen» que experimentar o padecer lo que no desean.
  3. Consideran que es terrible, horroroso o catastrófico, en lugar de desagradable o incómodo, no conseguir lo que creen que deben o tienen que tener o sienten lo que creen que no deben o no tienen que sentir.

La tolerancia a la frustración es la alternativa saludable y racional a este tipo de perturbación. La detección de la ansiedad perturbadora es importante porque será el paso previo al tratamiento de los problemas de ansiedad específica. Cuando el cliente haya aprendido a dejar de horrorizarse de sus propios sentimientos de ansiedad, cuando acepte que sentirse ansioso no es tan terrible, dejará de obsesionarse por ese sentimiento y, entonces, según los preceptos de la TREC, podrá trabajar para superar la ansiedad que le producen los estímulos concretos.

Ellis resalta la necesidad de tratar de forma independiente estos dos tipos de ansiedad (perturbadora y del yo) aunque a veces se solapen, porque en cada uno de ellas están implicadas creencias irracionales diferentes.

Filosofía de vida y salud psicológica

La importancia concedida en la TREC a aspectos filosóficos queda reflejada en la consideración de lo que se entiende por creencias irracionales y en lo que a su juicio son las dos principales perturbaciones psicológicas.

PRINCIPIOENUNCIADO
Interés por uno
mismo
Aunque el sacrificio y el preocuparse por otras personas puede ser conveniente y necesario en determinados momentos o situaciones, como regla general, el interés por uno mismo ha de ser superior al interés que se preste a los demás.
Interés SocialPuesto que somos seres sociables, vivimos en comunidad y una parte importante de nuestras gratificaciones se derivan de la interacción social, es necesario actuar éticamente y defender y respetar los derechos de los demás y contribuir al bienestar y
supervivencia de la sociedad.
AutodirecciónLas personas sanas asumen la responsabilidad de dirigir y gobernar su propia vida sin «necesitar» o «demandar» constantemente el apoyo de los demás.
Tolerancia a la
frustración
Los individuos racionales se conceden a sí mismos y a los demás el derecho a equivocarse, evitando condenar y procuran modificar las condiciones desagradables o adversas si pueden o aceptarlas si no se pueden cambiar.
FlexibilidadLas personas sanas y maduras procuran evitar establecer reglas rígidas e inalterables con ellos mismos y con los demás. Sus planteamientos y actitudes son tolerantes y pluralistas. Mantienen posturas flexibles y están abiertas al cambio.
Aceptación de la
incertidumbre
Es adaptativo y saludable reconocer y aceptar el hecho de que vivimos en un mundo incierto y probabilístico y admitir que, por el momento, no existen certezas o verdades «absolutas», ni probablemente existirán.
Compromiso creativoLas personas tienden a sentirse más felices cuando se implican vitalmente en algún proyecto ajeno a ellas mismas, les interesa algún tema creativo y asumen algún compromiso social al que dedican parte de su vida cotidiana
Pensamiento
científico
Los individuos sanos tienden a ser objetivos, racionales y científicos Autorregulan sus emociones y conductas reflexionando sobre ellos mismos y las consecuencias de sus acciones. Evalúan mediante la aplicación de las reglas de la lógica y del método científico la consecución de sus metas y propósitos.
Auto-aceptaciónLas personas con buena salud mental están contentas de estar vivas. Se aceptan a sí mismas y tienen capacidad para divertirse. No hacen valoraciones globales de sí mismos en función de sus logros externos o del juicio de los demás. Eligen aceptarse a sí mismos de forma incondicional, evitan clasificarse en categorías preestablecidas e intentan disfrutar en lugar de estar probándose continuamente.
Asumir riesgosLas personas sanas tienden a asumir los riesgos que a veces acompañan a la consecución de sus objetivos, aunque exista la posibilidad de fallar. Tienden a ser aventureros, pero no son temerarios
Hedonismo en sentido
amplio
Las personas bien ajustadas son hedonistas porque buscan el bienestar y evitan el dolor pero no están obsesionadas con la obtención de gratificaciones o placeres de forma inmediata. No renuncian al beneficio presente por temor al dolor futuro ni renuncian al beneficio futuro por las dificultades que se pueden encontrar en el presente.
No utopismoLas personas sanas aceptan el hecho de que las utopías son, probablemente, inalcanzables y, por tanto, admiten que no siempre van a obtener todo lo que desean ni van a poder evitar sentir en algunas ocasiones sufrimiento o dolor.
Auto-responsabilidad
por el propio malestar
emocional
Los individuos sanos aceptan la parte de responsabilidad que tienen sobre sus trastornos emocionales en lugar de culpar de forma defensiva a los demás o a los acontecimientos.
Filosofía de vida que, según la TREC, favorece el ajuste emocional


Desde la primera formulación de la TREC, Ellis señala una serie de valores y actitudes que denomina racionales que contribuyen al bienestar psicológico y que tienen que ver con una particular manera de estar y entender la vida. La teoría de la TREC argumenta que si bien una filosofía de vida basada en absolutismos y demandas está en la base de muchos problemas emocionales, una filosofía basada en el relativismo y en lo deseable es una característica central de la persona psicológicamente saludable.

Adquisición y mantenimiento de las alteraciones psicológicas

Ziegler (2016). Propuesta de explicación de la TREC para la perpetuación de los trastornos psicológicos se deriva de la teoría freudiana sobre los mecanismos de defensa.

La Terapia Racional Emotiva Conductual no ha elaborado ninguna teoría específica para explicar cuál es el mecanismo mediante el que se adquieren los problemas psicológicos. La teoría postula que la tendencia biológica a pensar irracionalmente no es similar en todos los seres humanos. A veces el contexto educativo en el que se desarrolla el individuo puede potenciar o reducir la tendencia a pensar irracionalmente, pero no todas las personas se ven influidas en la misma medida aún estando en el mismo contexto. En definitiva, se asume que las experiencias vividas pueden afectar al proceso de adquisición de la perturbación psicológica, pero lo que realmente es decisivo es cómo nosotros mismos vivimos e interpretamos nuestras experiencias.

La TREC sí hace una propuesta sobre cómo se mantienen o perpetúan los problemas psicológicos. Ellis (1979) señala tres Insights TREC de los que carecen, (no necesariamente de todos), las personas que mantienen trastornos emocionales:

  • Insight n° 1. La perturbación humana viene determinada por las creencias irracionales que se activan ante las situaciones vitales negativas. Sin embargo, si la persona que padece un trastorno emocional considera que se debe a los acontecimientos negativos que le ocurren, tratará de cambiar las situaciones pero no las creencias que se le han activado y son las responsables reales de su malestar.
  • Insight n° 2. Si las personas siguen reafirmando sus creencias rígidas y extremas, éstas se mantendrán. Aunque se reconozca la influencia de sus creencias irracionales en el malestar emocional, si la persona dedica su esfuerzo a encontrar el origen de ellas en lugar de tratar de cambiarlas, éstas se mantendrán.
  • Insight n° 3. Sólo trabajando de forma constante en el presente y en el futuro las creencias irracionales y practicando creencias racionales alternativas se conseguirá cambiar.

Ellis denomina hedonismo a corto plazo para evitar mayor malestar impide en ocasiones alcanzar un mayor bienestar a largo plazo. Por ejemplo, no dejar de fumar por el esfuerzo que requiere y el malestar que entraña (hedonismo a corto plazo), implica mantener una adicción que a largo plazo supone renunciar a un mayor bienestar (hedonismo a largo plazo) psíquico o físico. Según la TREC las personas utilizan diversos mecanismos de defensa (p.ej. evitación, racionalización, negación, etc.) para negar la existencia de problemas o para minimizar su gravedad. Por último, la TREC apunta otros dos factores:

  • La percepción y valoración del coste y beneficio por trabajar el cambio de creencias y su consecuencia emocional.
  • El segundo factor, la profecía autocumplida, implica actuar de acuerdo con las predicciones y evaluaciones realizadas de manera que las respuestas de uno mismo o de los otros permiten confirmar la hipótesis inicial sobre el origen del malestar.


Algunas de las razones que se apuntan en la TREC para que las personas perpetúen su malestar emocional son las siguientes:

  • Considerar que si en lugar de cambiar las creencias irracionales se cambian los acontecimientos o situaciones se eliminará el problema emocional.
  • Creer que el hecho de entender que las creencias irracionales están a la base de sus problemas emocionales es suficiente para que éstas cambien.
  • No trabajar con tenacidad para detectar las creencias irracionales, ni practicar las alternativas racionales a estas creencias para que puedan asumirse como propias.
  • Seguir actuando en consonancia con las creencias irracionales.
  • Creer que mantener las creencias irracionales y sus consecuencias reporta mayor beneficio que el que se obtendría si se llevara a cabo el cambio hacia creencias alternativas más saludables.
  • Vivir en ambientes y realizar conductas que apoyan las creencias irracionales que sustentan sus problemas. (Profecía autocumplida).
  • Tener un déficit importante de habilidades sociales, habilidades de comunicación, destrezas de resolución de problemas o de otras destrezas o competencias relevantes para un adecuado funcionamiento personal, profesional o social.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.

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