Cocaína

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La hoja de coca, que se extrae del arbusto de la coca (Erythroxylum coca), tiene una dilatada historia en América del Sur. Se puede consumir en forma de hojas de coca, como clorhidrato de cocaí­na (lo que se conoce como cocaína), como crack, que es cocaína amalgamada con bicarbonato sódico, y el basuco o pasta base de cocaína, que es el residuo que queda de hacer el clorhidrato, más peligroso por ser procesado con ácido sulfúrico y queroseno. La cocaína tal como hoy la conocemos no se descubrió hasta el siglo XIX por parte de Biemann y Wolter, cuando consiguieron aislar el alcaloide cocaína, curiosamente, para tratar en aquel momento a los morfinómanos. Los principales efectos de la cocaína (intoxicación) son euforia, labilidad emocional, grandiosidad, estado de hiper-alerta, agitación psicomotriz, insomnio, anorexia, hipersexualidad, tendencia a la violencia y deterioro de la capacidad de juicio. Como ocurre en otras drogas, el consumidor de cocaína suele serlo también de otras sustancias, como alcohol, hipnóticos o ansiolíticos, con el objetivo de aliviar los efectos negativos de la intoxicación por cocaína. Algunos de los efectos producidos por la abstinencia de cocaína son la depresión, irritabilidad, anhedonia, falta de energía y aislamiento social. Igual que ocurre con el cannabis, puede haber disfunción sexual, ideación paranoide, alteraciones de la atención y problemas de memoria. Altas dosis de cocaína producen una serie de síntomas entre los que se incluyen agitación, irritabilidad, juicio deteriorado, conducta sexual potencialmente peligrosa e impulsiva, agresión, un incremento generalizado de la actividad psicomotora y, potencialmente, síntomas de manía. Los principales síntomas físicos asociados son la taquicardia, la hipertensión y la midriasis. Hay que tener en cuenta la especificación de la presencia de alteraciones perceptivas. Si las alucinaciones están presentes en la ausencia de juicio de realidad intacto, el diagnóstico apropiado es un trastorno psicótico inducido por cocaína con alucinaciones. Después de dejar de consumir cocaína, o después de la intoxicación aguda, aparece una depresión caracterizada por disforia, anhedonia, ansiedad, irritabilidad, fatiga, hiper-somnolencia, y algunas veces, agitación. Con un consumo leve o moderado, estos síntomas duran unas 18 horas. Con un consumo elevado, los síntomas pueden prolongarse durante una semana, alcanzando su punto álgido entre los dos y cuatros días después de interrumpir el consumo. En algunos pacientes este síndrome se puede prolongar durante varias semanas o meses. Los síntomas de abstinencia pueden estar también asociados con ideación suicida. Durante el período de abstinencia, el deseo de cocaína (craving) puede ser muy intenso, dado que la persona sabe que tomando cocaína puede aliviar los síntomas molestos del síndrome de abstinencia. Las personas que experimentan el síndrome de abstinencia suelen tomar alcohol, sedantes, hipnóticos o ansiolíticos.

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