Discurso

El discurso, o texto en el lenguaje escrito, es el nivel ma?s alto de organizacio?n del lenguaje. Se situ?a en un plano supraoracional, que implica varias oraciones, pero no es simplemente la suma de ellas. Para que formen un discurso es necesario que esas oraciones mantengan una unidad de sentido o coherencia. Veamos los siguientes ejemplos tomados del libro de Manuel de Vega (de Vega, 1984):

  • Luis fue a la fiesta de cumplean?os de Pedro. Pedro abrio? sus regalos. Luis comio? la tarta y se fue.
  • Luis fue a la fiesta de cumplean?os de Pedro. Pedro estudio? la carrera de farmacia. Luis pesa 80 kilos.

En ambos casos hay tres oraciones, pero so?lo en el primero se puede hablar de texto coherente. En el segundo ejemplo cada una de las frases es comprensible, pero no hay coherencia entre ellas y, por lo tanto, no forman un discurso. Adema?s de la coherencia, hay otros feno?menos especi?ficos que emergen en el discurso, como son las inferencias; es decir, las piezas de informacio?n que no esta?n expli?citas en el texto y que el lector debe an?adir para que haya coherencia. Por ejemplo, consideremos el siguiente microtexto:

  • El polici?a disparo? al delincuente que habi?a secuestrado a la cajera. E?ste recibio? una herida en el hombro.

El lector con seguridad infiere muchos detalles, basa?ndose en el propio texto, pero tambie?n en su conocimiento del mundo. Por ejemplo, el polici?a disparo? con una pistola, quien resulto? herido fue el ladro?n (no el polici?a), la herida en el hombro la produjo el disparo del polici?a, etce?tera.

Otra peculiaridad del discurso es que, dada su complejidad, es obligado que el lector/oyente gestione inteligentemente sus recursos cognitivos (p. ej., la memoria de trabajo), con el fin de construir y recordar el sentido general del texto sin perderse en los detalles. Es decir, dirigiendo el foco de atencio?n sucesivamente a diferentes ideas del texto, pero tambie?n extrayendo las ideas principales y mantenie?ndolas en la memoria.