Indigente cognitivo

Shelley Taylor (1981) denominó «indigente cognitivo» a las personas no se preocupan por la búsqueda científica de la verdad, sino que, dado que nuestra mente tiene una capacidad limitada para procesar la información, escatimamos esfuerzos y buscamos atajos ( heurísticos ) para simplificar todo lo posible las cosas y encontrar soluciones rápidas para salir del paso. Los indigentes cognitivos acostumbran buscan una verdad conveniente a sus intereses particulares, lo que hace que sean personas muy fáciles de manipular. Por ejemplo, el desempleado o un trabajador que vota a partidos con propuestas neoliberales tipo PP-VOX y fantasean con la idea que la puesta en práctica de esas políticas mejoraran su su vida.