Instrumentos de observación

Una de las tareas críticas en una investigación observacional será la selección de aquellos aspectos de la conducta o de la situación que consideramos relevantes para los objetivos del trabajo. La identificación clara y objetiva de las conductas o elementos a observar, y su descripción o definición por parte del investigador constituyen elementos fundamentales del proceso de investigación. Los instrumentos de observación más utilizados son tres: instrumentos que combinan ambos.

  • Formato de campo. El formato de campo es especialmente utilizado cuando no se dispone de marco teórico para la selección de las conductas y se quiere afrontar la tarea de observación con un sistema abierto y flexible, que permita además atender simultáneamente a diversos aspectos de un evento. Se basa en la propuesta inicial de criterios relevantes a considerar y un listado de niveles, o un catálogo de conductas abierto, relacionados con cada uno de dichos criterios. Si se dispone de un marco teórico de referencia que oriente la selección de las conductas relevantes, se construye un sistema de categorías, en el que se hace una relación explícita y completa de las conductas que deben ser registradas.
  • Sistema de categorías. Un sistema de categorías es una forma organizada de descripción de las conductas y/o sucesos a observar y registrar, que plantea un sistema de identificación y clasificación de esos comportamientos o eventos a través de la definición de las categorías. No es fácil que un sistema de categorías creado para un estudio sea aplicable directamente a otro. Deberá ser puesto a prueba en situaciones piloto, revisado y adaptado, si lo precisa, a las necesidades del nuevo estudio. De hecho, es frecuente que los investigadores lleguen a crear un sistema de categorías específico para los objetivos de la investigación. El proceso de creación del sistema, aunque tiene un componente práctico ineludible, es en gran parte un acto teórico, ya que el investigador está decidiendo qué conductas son relevantes y deben ser registradas para dar respuesta a la pregunta de la investigación. En la categorización se seleccionan las conductas pertinentes y se definen los elementos (del comportamiento o del contexto) que formarán parte de una misma categoría (comparten el mismo rótulo y código), especificando cuáles son sus atributos comunes más característicos y cuáles son los que les diferencian de los elementos pertenecientes a otras categorías. Para que un sistema de categorías nos proporcione datos útiles debe reunir las características de exhaustividad y mutua exclusividad, lo que se conoce como condición EME. Como sistema, en su conjunto, debe ser exhaustivo. Debe existir una categoría para todas y cada una de las conductas relevantes que puedan aparecer en la situación de observación, de forma que no provoque vacíos o lagunas en el registro y que los datos que se obtengan tengan validez para alcanzar los objetivos del estudio. La condición de mutua exclusividad se aplica a las categorías, ya que estas deben estar definidas sin ambigüedad, de manera que cada conducta observada solo pueda ser asignada a una de las categorías o códigos de cada dimensión de análisis. En el proceso de creación del sistema de categorías el investigador deberá tomar dos decisiones básicas e interrelacionadas:
    • Determinar las dimensiones o niveles de conducta. El comportamiento que nos interesa puede ser considerado desde una única dimensión o desde varias. Por ejemplo, si queremos analizar la dinámica de las interacciones que se produce en reuniones de toma de decisiones del Comité de Ética de la Investigación de una universidad, podemos tener en cuenta una única dimensión (p. ej., el tipo de intervenciones verbales que realizan sus miembros) o más de una dimensión (p. ej., las intervenciones verbales y también su conducta no verbal, como gestos y posturas).
    • Determinar la unidad de comportamiento. Para poder analizar el comportamiento, que es un flujo continuo, tenemos que realizar una segmentación que permita delimitar los elementos que lo constituyen y que queremos registrar. El investigador determinará el grado de detalle y visibilidad directa de las unidades a observar, es decir, el grado de molecularidad–molaridad de las categorías. Se suele aconsejar que la segmentación tienda a la molecularidad, para facilitar su identificación, denominación y definición. Sin embargo, la complejidad de la conducta es tal que, para poder cumplir con ciertos objetivos de estudio, puede ser necesario considerar categorías que exigen cierto grado de inferencia por parte del observador (como, por ejemplo, tener en cuenta la función de la conducta o la intención del que la realiza).
  • Instrumentos que combinan el formato de campo y el sistema de categorias.

Referencias

  • Quintanilla Cobián, Laura. Fundamentos De Investigación En Psicología. 2ª Ed. [adaptada a 7ª Ed. Normas APA]. ed. Madrid: Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2020. Print. Grado (UNED) ; 6201104.

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