Introducción a la representación del mundo

INTRODUCCIÓN

Uno de los rasgos que más diferencia a los humanos del resto de los animales y quizá la clave del éxito adaptativo de nuestra especies sea nuestra capacidad de representación. Esta capacidad representacional nos permite llegar a formar modelos muy elaborados y muy ajustados sobre cómo es y cómo funciona el mundo. Sin dichos modelos seríamos incapaces de actuar tal y como lo hacemos, pues para actuar necesitamos representaciones o modelos que nos permitan comprender la situación en la que nos encontramos. Existen representaciones de muchos tipos pero hemos de tener presente que ese conocimiento no lo tenemos compilado de forma explícita, las representaciones no están listas, configuradas con todas sus partes integradas en todo momento en nuestra mente. Por el contrario parecen que se generan de acuerdo con las necesidades del momento.

La capacidad de representación permite al ser humano anticipar lo que puede suceder, así como prever el resultado de sus acciones antes de llevarlas a cabo. Además, las representaciones nos permiten planificar el curso de nuestras acciones a partir del conocimiento que tenemos de las situaciones en las que nos encontramos. La planificación resulta indispensable para muchas de las actividades en las que nos vemos involucrados, y sólo resulta posible a partir de la representación que nos formamos de la situación. Las representaciones no se generan únicamente para poder actuar, sino también para entender lo que sucede o para comprender a otros.

LA COMPLEJIDAD DELAS REPRESENTACIONES: MODELOS LOCALES Y GLOBALES EN INTERACCIÓN

Cuando un sujeto se encuentre con un nuevo problema debemos construir una explicación que va a depender básicamente de nuestras capacidades cognitivas, de nuestra experiencia anterior, y del objetivo que nos planteamos a la hora de resolver dicho problema. Para eso debemos tener en cuenta los elementos concretos de la situación a la que nos enfrentamos, y los modelos referentes al tipo de realidad que tenemos delante.

Ante cada situación en la que se halla una persona tiene que construir modelos locales vinculados a la situación, pero relacionados con otros modelos más generales, formados a partir de características comunes de las situaciones concretas. Los sujetos van a establecer lo que podríamos denominar concepciones del mundo que suponen dar un tratamiento común a una parcela de la realidad que se considera relacionada: el mundo físico, el de los seres vivos, el psicológico y el social. Esas grandes representaciones, o modelos globales contienen tanto presupuestos ontológicos como presupuestos epistemológicos acerca de cómo está constituida una parcela del mundo y cómo se va a comportar. Esos presupuestos ontológicos acerca de los distintos dominios de la realidad no son explícitos, pero constituyen formas de ver el mundo muy arraigadas, que se manifiestan cuando los sujetos tienen que resolver un problema.

Los sujetos comienzan por elaborar modelos de la realidad sobre la que están actuando que recogen algunas propiedades y resistencias de ésta. Es lo que hemos denominado «modelos locales». Pero esos modelos locales llevan a la constitución de «modelos globales» que incluyen presuposiciones acerca de cuáles son las propiedades básicas de un tipo de realidad (cómo se produce el movimiento de los objetos cuando los soltamos, o las razones por las que actúan los se res humanos en el desempeño de su trabajo), lo que provoca la constitución de dominios separados de conocimiento que se atribuyen a la realidad; asistimos entonces a la formación de tipos de realidades o parcelas del mundo. Es decir, que las personas elaboramos modelos locales que nos permiten entender y actuar en una situación concreta a partir del marco formado por los modelos globales, las características de la situación y los fines que perseguimos.

moedlos locales

LOS DOMINIOS DE LA REALIDAD Y SU CONSTRUCCIÓN PROGRESIVA

Enesco y Delval (2006). Al tener experiencias diferentes sobre los aspectos de cada dominio se irán descubriendo las características específicas de cada uno de ellos y se irán relacionando con una determinada forma de funcionamiento que es diferente del funcionamiento de otras parcelas de la realidad.

Las representaciones que construimos las personas para poder dar significado al mundo contienen elementos de realidades muy diferentes (dominios): el mundo de los objetos físicos, el mundo de los seres vivos, el mundo de los objetos con mente (los seres humanos en tanto que sujetos psicológicos), y el mundo de las instituciones sociales en las que viven los seres humanos.

A lo largo del desarrollo los sujetos vamos estableciendo las propiedades de los objetos y acontecimientos con los que entran en relación y descubren en ellos propiedades semejantes o diferentes lo que les permite organizarlos en grupos. Eso supone categorizar la realidad en distintos tipos según sus propiedades, y al mismo tiempo establecer cuáles de ellas son fundamentales. Por ejemplo, sabemos que una realidad física inanimada no tiene intencionalidad ni capacidad de actuación propia, los objetos no realizan acciones.

La división de la realidad en parcelas a las que se atribuyen diferentes propiedades es el resultado del proceso de construcción de representaciones que tiene lugar a lo largo del desarrollo y se ve muy determinado por la adquisición de conocimientos científicos que se realiza en la escuela y en otros lugares. El proceso de desarrollo da lugar a una parcelación de la realidad en diferentes dominios que tienen propiedades ontológicas y epistemológicas específicas, y esas propiedades específicas son precisamente las que caracterizan los dominios. Cuando construimos y organizamos nuestras representaciones los humanos vamos abstrayendo progresivamente estas diferencias y asimilando los principios de funcionamiento que rigen cada uno de los dominios. Por lo tanto los dominios serían el resultado de un proceso de construcción y no estarían prefijados desde un inicio. De forma que no podemos considerar que los dominios existan de forma previa a la experiencia, sino que se tienen que construir con ella. La especificación paulatina de los dominios se realizaría a partir de procesos progresivos de diferenciación, oposición, integración y coordinación de los diferentes aspectos de los fenómenos naturales, psicológicos y sociales. Por lo tanto, los niños van pasando de una indiferenciación general de dominios en la que mezclan las propiedades de los distintos dominios, para posteriormente comenzar a ver diferencias en las propiedades que atribuían a los fenómenos, hasta que finalmente establecen una diferenciación plena entre dominios.

REFERENCIAS

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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