Introducción Mindfulness

Hayes (2004); Baer (2006); Hayes, Luoma, Bond, Masuda y Lillis (2006). La técnica de mindfulness se integra dentro de las intervenciones y terapias de tercera generación (TTG). Este nuevo enfoque terapéutico se caracteriza por adoptar una perspectiva más experiencial, enfatizando la importancia de cambiar la relación con la experiencia interna (sensaciones, cogniciones o emociones) a través de la aceptación, en lugar de pretender eliminarla o modificarla. De esta forma, al grupo de terapias que surge incluyendo los componentes de mindfulness y aceptación, se les ha denominado por algunos autores terapias de tercera generación.

Aunque los enfoques terapéuticos basados en el mindfulness y la aceptación tienen una larga historia, sólo recientemente ha surgido el interés por el papel de estos constructos en el campo de la salud mental, integrándose en la psicoterapia a través de enfoques con una clara vocación empírica. Específicamente, la inclusión de la práctica de mindfulness en la psicoterapia occidental obedece a la necesidad de ampliar y optimizar los enfoques terapéuticos existentes para reducir la vulnerabilidad cognitiva al estrés y las respuestas emocionales negativas. Según diversos estudios, mindfulness da cuenta de enormes beneficios, tanto para vivir una vida satisfactoria, como para ayudar a afrontar problemas físicos y psicológicos. Por esta razón, su incorporación dentro del quehacer terapéutico está cobrando una importancia creciente, siendo numerosos y diversos los programas de intervención que en la actualidad incluyen la práctica de mindfulness.

¿Qué se entiende por mindfulness?

Kabat-Zinn (1994). La experiencia de mindfulness guarda relación con el hecho de estar en contacto, de examinar quien somos, de cuestionar nuestra visión del mundo y de cultivar la capacidad de apreciar plenamente cada momento de la vida.

Atención plena, o conciencia plena, son los términos en castellano para hacer referencia al término inglés mindfulness, a su vez mindfulness es la traducción de una antigua palabra india, Satí, que significa conciencia, atención y recuerdo. El término mindfulness normalmente se refiere tanto a una antigua práctica budista de meditación, como también a la genuina experiencia derivada de ella, la conciencia plena. Los clínicos e investigadores comparten la afirmación de que mindfulness es una experiencia caracterizada por la conciencia del momento presente, sin juicios y con aceptación.

Se trata de una estrategia de meditación que pretende la conexión con el aquí y ahora, o simplemente de prestar atención cotidianamente, haciéndonos conscientes de lo que estamos sintiendo, pensando y haciendo en el momento presente, pues la divagación de la mente por los derroteros inciertos del futuro e irrecuperables del pasado suele llevar al abandono de lo que único que es real para el ser humano: su capacidad de actuar en el momento y sobre el contexto presente. Alcanzar el estado de mindfulness requiere una práctica diligente. El hábito diario de meditación va facilitando la suspensión del juicio, la observación y la aceptación, sin pretender nada más que observar, sin querer cambiar los procesos cognitivos y emocionales que resultan en las distintas esferas de nuestra experiencia. En definitiva, el objetivo del mindfulness es cambiar las relaciones que las personas establecen con los pensamientos, sentimientos y sensaciones físicas que activan y mantienen los estados del trastorno mental.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.

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