D E M O C R A T O P I A

Deseo ofrecer una disculpa y clarificación con respecto al contenido disponible en este espacio. Es importante destacar que la naturaleza del material publicado en esta página no es original, sino que consiste en gran medida en resúmenes derivados de diversos manuales de estudio mejor o peor referenciados. Estos resúmenes varían en su grado de textualidad y en la calidad de las referencias académicas utilizadas, abarcando desde citas directas hasta interpretaciones más libres de los textos originales.

Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

La clasificación-Q (Q-SORT)

La clasificación-Q, también conocida como Q-Sort, es un método basado en la metodología-Q propuesta por Stephenson en 1953, utilizada principalmente para investigar aspectos del autoconcepto. Esta técnica implica que los individuos clasifiquen un conjunto de afirmaciones o descripciones valorativas de acuerdo con su relevancia personal, de acuerdo con un sistema de puntuación que debe ajustarse a una distribución normal. Es decir, en una escala de 1 a 9, un número específico de afirmaciones se asigna a cada valor de la escala, imitando la forma de una campana de Gauss en su distribución.

Por ejemplo, si se evalúan 100 afirmaciones como «soy amable», «soy hipócrita», «soy optimista», etc., se asignarán cinco descripciones a las puntuaciones más bajas (1) y más altas (9), ocho descripciones a las siguientes puntuaciones más bajas (2) y más altas (8), y así sucesivamente, hasta llegar a la puntuación media (5), a la cual se asignarán dieciocho descripciones.

Para la implementación efectiva del Q-Sort, se requiere un conjunto de descripciones significativas que sean relevantes para la persona o la tarea en cuestión. Estas descripciones pueden aplicarse al mismo sujeto en diferentes momentos o situaciones, permitiendo análisis estadísticos que brinden datos sobre variaciones dentro del mismo individuo. Según Anastasi y Urbina (1998), esta técnica genera datos que son más ipsativos, es decir, idiosincrásicos del individuo, que normativos, lo que significa que reflejan cómo los sujetos ven sus propios «rasgos» en lugar de cómo se comparan con los demás.

La clasificación-Q se caracteriza por:

  1. Flexibilidad en el material utilizado, que se adapta a los objetivos del investigador y consiste en una muestra de elementos del universo de interés.
  2. El uso de un conjunto de declaraciones o descripciones verbales o escritas como base para la muestra.
  3. La autoaplicación de estas declaraciones por parte del sujeto, según su frecuencia o aplicabilidad, ya sea a sí mismo o a otros.
  4. Un sistema de puntuación de elección forzada que sigue una distribución normal.
  5. Condiciones de aplicación determinadas por los objetivos de la investigación.
  6. Análisis estadístico ajustado a los fines del estudio, manteniendo un enfoque intraindividual.

Aunque la Clasificación-Q ha sido criticada por su falta de estandarización, ha servido de base para técnicas más desarrolladas con diversas aplicaciones, como la Técnica de Clasificación de California Q-Set para la evaluación estandarizada de la personalidad, la Metodología-Q de Fierro para la evaluación del autoconcepto basada en conceptos rogerianos, y la Técnica de Ajustes de Modelos para evaluar las interacciones persona-situación en psicología de la personalidad.

La clasificación-Q ha encontrado aplicación en diversos campos, tales como la evaluación de estudiantes, la comparación de grupos, la evaluación de cambio terapéutico y la investigación clínica, demostrando su utilidad y versatilidad como herramienta de investigación en psicología y áreas relacionadas.

Imagina que eres un psicólogo y quieres investigar el autoconcepto de un grupo de estudiantes universitarios. Diseñas un estudio utilizando el Q-Sort para obtener una imagen detallada de cómo estos estudiantes se ven a sí mismos.

Paso 1: Preparar las declaraciones Creas un conjunto de 100 declaraciones que describen diferentes características personales o comportamientos, como:

  1. «Disfruto estando con otras personas.»
  2. «Suelo postergar mis tareas.»
  3. «Me considero una persona creativa.»
  4. «A menudo me siento ansioso.»
  5. «Prefiero liderar proyectos en lugar de seguir a otros.»

Paso 2: Instrucciones a los participantes Reúnes a los estudiantes y les das un conjunto de tarjetas, cada una con una de las declaraciones. Les pides que ordenen estas tarjetas en una serie de pilas según cuán característico o no es cada uno de los enunciados sobre ellos. Les proporcionas una hoja de puntuación que refleja una distribución normal, lo que significa que solo pueden colocar unas pocas tarjetas en las categorías ‘Muy característico’ (9) y ‘Nada característico’ (1), y la mayoría deberán ser clasificadas en las categorías intermedias, con el mayor número en la categoría central ‘Moderadamente característico’ (5).

Paso 3: Realizar la clasificación Los estudiantes comienzan a clasificar las tarjetas. Por ejemplo, un estudiante puede sentir que ser «creativo» es muy característico de sí mismo y colocar esa tarjeta en la pila con la puntuación 9. Otro estudiante puede sentir que la procrastinación es algo que no lo caracteriza en absoluto, por lo que coloca «Suelo postergar mis tareas» en la pila con la puntuación

FIGURA 9.2 eva
Hoja de respuesta de la Técnica-Q del Autoconcepto de Fierro
(1982)

Paso 4: Recoger y analizar los datos Una vez que todos los estudiantes han clasificado sus tarjetas, recoges los datos y los analizas. Por ejemplo, puedes encontrar que la mayoría de los estudiantes se consideran «creativos» y «disfrutan estando con otras personas», pero hay variabilidad en la autopercepción de la procrastinación y la ansiedad.

Paso 5: Interpretación y aplicación Puedes utilizar estos datos para entender mejor cómo los estudiantes se ven a sí mismos, lo que podría tener implicaciones para su bienestar y rendimiento académico. También podrías comparar estos autoconceptos con su rendimiento real y relaciones interpersonales para ver si las autopercepciones se alinean con las acciones observables.

Este es un ejemplo simplificado, pero ilustra cómo el Q-Sort puede ser utilizado para obtener datos cuantitativos y cualitativos sobre cómo las personas se ven a sí mismas, lo cual es valioso en la investigación psicológica y en la práctica clínica.

Referencias

  • Moreno Rosset and Ramírez Uclés (2019) Evaluación psicológica : proceso, técnicas y aplicaciones en áreas y contextos. Madrid: Sanz y Torres.

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