La observación

Versión 1.0

Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación
para comprender las cosas que hay más allá.

Hipatia de Alejandría (355/370-415/416)

Introducción

La observación se basa en nuestra capacidad de percepción y de clasificación. La observación científica debe ser capaz de proporcionar conocimiento científico, esto es, conocimiento objetivo, replicable, fiable y válido para responder a una pregunta o aumentar nuestra comprensión de un problema de estudio. La observación se ha consolidado como la opción metodológica idónea para los campos de la Psicología que se plantean como objeto de estudio el comportamiento espontáneo en sus contextos naturales. Una investigación observacional puede plantearse con muy diferentes grados de complejidad en cada una de sus facetas (sistema de categorías, muestreo, sistemas de registro y análisis de datos) y permite utilizar la observación tanto para dar respuesta a preguntas sencillas que necesitan respuestas concretas (como es propio de los estudios aplicados), como para plantear estudios de mayor envergadura que nos permitan comprender fenómenos complejos.

Cuando al investigador le interesa conocer cómo es o cómo se modifica el comportamiento del individuo, manipulando y controlando ciertas variables de la situación para así identificar relaciones de causalidad, utiliza la metodología experimental. Pero cuando lo que interesa es estudiar ciertos fenómenos tal y como se presentan de forma natural se puede emplear la investigación observacional. En estos casos, el interés del investigador está centrado en conocer lo que las personas hacen de manera espontánea: cómo es su comportamiento, cuáles son sus características y qué funciones puede estar desempeñando. A veces, el interés no se centra exclusivamente en el análisis del comportamiento de un solo individuo, sino que interesa conocer cómo los comportamientos se influyen mutuamente en situaciones de interacción, de forma que podamos detectar las relaciones de interdependencia que existen entre ellos. El objetivo de estos estudios es detectar patrones de comportamiento para poder hacer predicciones acerca de cuáles son las conductas que aparecerán con mayor probabilidad en uno de los participantes de la interacción una vez que el otro participante ha realizado una determinada conducta.

Características

Podemos entender la observación científica como una forma de captar la realidad que, aplicada con rigor y sistematicidad, posibilita la recogida de información relevante en un estudio científico. La observación, como fuente de información y forma de acceso a los datos, puede estar implicada en cualquier tipo de diseño de investigación: puede ser la forma de medir las variables de un estudio ex post facto, e incluso como forma de medida de la variable dependiente en un estudio experimental. La aplicación de la observación deberá adaptarse a los objetivos generales de esa investigación y cumplir los requisitos de rigor de procedimiento, de manera que la información que proporcione sea útil, válida y fiable.

Al plantear un estudio con aplicación de la observación es necesario tener en cuenta las claves de la metodología observacional. El objetivo prioritario de la aplicación de la observación es el estudio de la conducta espontánea; por tanto, a diferencia de otros estudios con otras formas de acceso a la información, en los estudios observacionales el investigador no plantea restricciones a las respuestas de los participantes. Cuando el investigador planifica la recogida de datos por medio de la evaluación del rendimiento de los participantes en una tarea o de sus respuestas a un test o cuestionario, ya ha decidido a priori qué aspectos de la conducta le interesan y quiere valorar. Sin embargo, en un estudio observacional el objetivo es conocer el comportamiento espontáneo de los participantes, con toda su riqueza y posibilidades diversas de manifestación. Para poder abordar el análisis de la conducta espontánea se requiere una metodología que plantee las condiciones para la obtención de resultados válidos pero preservando dicha espontaneidad.

Grados de estructuración de la situación

Cuando la situación en la que se observa el comportamiento se realiza en su entorno o contexto habitual y sin ningún tipo de modificación provocada por parte del investigador, hablamos de observación natural. Un buen ejemplo de observación estructurada puede ser la situación para la evaluación del apego en niños diseñada por Ainsworth (1963), que actualmente se sigue empleando tanto en ámbitos de investigación como aplicados. En esta situación, el progenitor, siguiendo las pautas del investigador, en un determinado momento sale de la sala donde se encuentra con su hijo pequeño, para después volver a entrar. Las diferentes reacciones de los niños ante el alejamiento de su madre o padre, y a su regreso, informan al investigador sobre el grado de seguridad y la cualidad del apego del niño a la figura materna o paterna.

Grados de participación

Básicamente podemos distinguir entre:

  • La observación externa o no participante: el observador es ajeno a la situación en estudio, con muy escasa o nula interacción con los participantes estudiados. Estas condiciones de observación facilitan la objetividad del observador en sus decisiones de registro y evitan los riesgos de interferencia en el fenómeno de estudio. Es la forma de observación más utilizada en los estudios realizados con una estrategia cuantitativa.
  • La observación participante: el observador se integra en la dinámica del fenómeno de estudio, participando en las actividades del grupo o del individuo para establecer contacto directo con su realidad. Es la forma de observación propia de la metodología cualitativa, cuyo objetivo es profundizar en la comprensión del fenómeno en estudio.
  • La auto-observación: el propio individuo bajo estudio es el que registra su conducta. Este sistema es especialmente útil para el registro de conductas encubiertas o con gran implicación de estados emocionales (pensamientos, decisiones, deseos, etc.). La posible interferencia de ser a la vez sujeto activo (observador) y objeto de observación puede ser una fuente de sesgo de los datos, por lo que su uso es más frecuente como fuente de información para el diagnóstico y el seguimiento de una intervención (donde la significación clínica se sobrepone a la significación estadística y a la replicabilidad) que para la investigación básica.

Fases de un estudio observacional

Una investigación que cuente con la observación como forma de obtención de los datos parte del mismo punto que cualquier otra; se comienza por el planteamiento del problema: formulación de las hipótesis, definición operativa de las variables, elección de los instrumentos de medida, selección de la muestra de participantes, recogida de datos, análisis de los datos e interpretación de los resultados. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunas decisiones son específicas o particulares de este tipo de metodología.

  • Qué observar, cuestión que resolvemos a través de las decisiones de niveles o dimensiones de respuesta y de unidades de comportamiento, y de la elección, adaptación o creación del instrumento de observación.
  • Cuándo observar, cuánto tiempo, dónde y a quién observar, que determinaremos con las decisiones de muestreo.
  • Cómo observar, que se concreta en la forma de recoger la información y el tipo de registro y codificación que vamos a realizar, con el apoyo de instrumentos de registro.
  • El diseño del estudio, que responderá a cuatro criterios básicos y complementarios de clasificación, y que trataremos con detalle más adelante.
  • Los parámetros de medida y el análisis de los datos, que pueden exigir la aplicación de técnicas específicas adecuadas a su naturaleza y a los objetivos del estudio.
  • La evaluación de la calidad de los datos, que se basa esencialmente en el estudio de la validez y fiabilidad, y que lleva a prestar atención a las posibles fuentes de sesgo propias de esta estrategia.
  • La elaboración del informe, que supone la inclusión de especificaciones y terminología propia de este tipo de estudios, atendiendo a las convenciones acordadas al respecto por la comunidad científica.

Instrumentos de observación

Una de las tareas críticas en una investigación observacional será la selección de aquellos aspectos de la conducta o de la situación que consideramos relevantes para los objetivos del trabajo. La identificación clara y objetiva de las conductas o elementos a observar, y su descripción o definición por parte del investigador constituyen elementos fundamentales del proceso de investigación. Los instrumentos de observación más utilizados son tres: instrumentos que combinan ambos.

  • Formato de campo. El formato de campo es especialmente utilizado cuando no se dispone de marco teórico para la selección de las conductas y se quiere afrontar la tarea de observación con un sistema abierto y flexible, que permita además atender simultáneamente a diversos aspectos de un evento. Se basa en la propuesta inicial de criterios relevantes a considerar y un listado de niveles, o un catálogo de conductas abierto, relacionados con cada uno de dichos criterios. Si se dispone de un marco teórico de referencia que oriente la selección de las conductas relevantes, se construye un sistema de categorías, en el que se hace una relación explícita y completa de las conductas que deben ser registradas.
  • Sistema de categorías. Un sistema de categorías es una forma organizada de descripción de las conductas y/o sucesos a observar y registrar, que plantea un sistema de identificación y clasificación de esos comportamientos o eventos a través de la definición de las categorías. No es fácil que un sistema de categorías creado para un estudio sea aplicable directamente a otro. Deberá ser puesto a prueba en situaciones piloto, revisado y adaptado, si lo precisa, a las necesidades del nuevo estudio. De hecho, es frecuente que los investigadores lleguen a crear un sistema de categorías específico para los objetivos de la investigación. El proceso de creación del sistema, aunque tiene un componente práctico ineludible, es en gran parte un acto teórico, ya que el investigador está decidiendo qué conductas son relevantes y deben ser registradas para dar respuesta a la pregunta de la investigación. En la categorización se seleccionan las conductas pertinentes y se definen los elementos (del comportamiento o del contexto) que formarán parte de una misma categoría (comparten el mismo rótulo y código), especificando cuáles son sus atributos comunes más característicos y cuáles son los que les diferencian de los elementos pertenecientes a otras categorías. Para que un sistema de categorías nos proporcione datos útiles debe reunir las características de exhaustividad y mutua exclusividad, lo que se conoce como condición EME. Como sistema, en su conjunto, debe ser exhaustivo. Debe existir una categoría para todas y cada una de las conductas relevantes que puedan aparecer en la situación de observación, de forma que no provoque vacíos o lagunas en el registro y que los datos que se obtengan tengan validez para alcanzar los objetivos del estudio. La condición de mutua exclusividad se aplica a las categorías, ya que estas deben estar definidas sin ambigüedad, de manera que cada conducta observada solo pueda ser asignada a una de las categorías o códigos de cada dimensión de análisis. En el proceso de creación del sistema de categorías el investigador deberá tomar dos decisiones básicas e interrelacionadas:
    • Determinar las dimensiones o niveles de conducta. El comportamiento que nos interesa puede ser considerado desde una única dimensión o desde varias. Por ejemplo, si queremos analizar la dinámica de las interacciones que se produce en reuniones de toma de decisiones del Comité de Ética de la Investigación de una universidad, podemos tener en cuenta una única dimensión (p. ej., el tipo de intervenciones verbales que realizan sus miembros) o más de una dimensión (p. ej., las intervenciones verbales y también su conducta no verbal, como gestos y posturas).
    • Determinar la unidad de comportamiento. Para poder analizar el comportamiento, que es un flujo continuo, tenemos que realizar una segmentación que permita delimitar los elementos que lo constituyen y que queremos registrar. El investigador determinará el grado de detalle y visibilidad directa de las unidades a observar, es decir, el grado de molecularidad–molaridad de las categorías. Se suele aconsejar que la segmentación tienda a la molecularidad, para facilitar su identificación, denominación y definición. Sin embargo, la complejidad de la conducta es tal que, para poder cumplir con ciertos objetivos de estudio, puede ser necesario considerar categorías que exigen cierto grado de inferencia por parte del observador (como, por ejemplo, tener en cuenta la función de la conducta o la intención del que la realiza).
  • Instrumentos que combinan el formato de campo y el sistema de categorias.

Muestreo y registro

La muestra de conducta debe ser representativa de ella. La representatividad de esta muestra de datos va a depender de diversos factores, entre otros de la validez del sistema de categorías para captar los aspectos más relevantes del problema, pero fundamentalmente dependerá de la adecuación de las decisiones de muestreo y registro, en coherencia con los objetivos de la investigación. El procedimiento de muestreo que hayamos elegido para la investigación nos especificará cuándo hay que observar, determinando los criterios de inicio y final de las sesiones (muestreo intersesional), y a qué participantes y cuándo dentro de cada sesión (muestreo intrasesional de participantes). El procedimiento de registro especifica cómo se debe registrar el comportamiento de ese o esos individuos dentro de cada sesión y qué propiedades de la conducta (frecuencia, orden y duración) serán registradas.

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Representación de periodo de observación, subperiodo y sesión.

En un artículo clave sobre el muestreo en metodología observacional, la etóloga Jeanne Altmann (1974) plantea los distintos tipos de muestreo a partir de la combinación de lo que denomina «variables de muestreo». Basándonos fundamentalmente en sus aportaciones, junto con las de Quera (1991) y Martin y Bateson (2007), vamos a exponer esquemáticamente las decisiones fundamentales sobre el muestreo observacional y las opciones de procedimiento más utilizadas.

Procedimientos de muestreo


En este tipo de estudios la estrategia de muestreo más usual es el muestreo de juicio experto, es decir, se selecciona a los participantes porque reúnen unas determinadas características que son relevantes para los objetivos del estudio. Las unidades de estudio o unidades muestrales pueden ser individuos, díadas, grupos, etc.

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Decisiones de muestreo en metodología observacional.
Muestreo intersesional: criterios de inicio y final de las sesiones de observación

El muestreo intersesional nos permite determinar cuándo se debe observar. El muestreo por selección fija es el sistema más sencillo para determinar los momentos y lugares de las sesiones de observación y consiste en la aplicación de un criterio fijo, que puede ser temporal, conductual, o de eventos o situaciones. Las sesiones de observación son siempre a la misma hora del día o coincidiendo con determinadas actividades. Esta estrategia limita la representatividad de los datos a lo que es posible o más probable que ocurra en esas horas o a lo vinculado a ciertas actividades.
Cuando no existan criterios teóricos determinantes de momentos y situaciones, el inicio y final de las sesiones deben programarse para asegurar la representatividad de la conducta registrada. En estos casos, la selección aleatoria contribuye a conseguir esta representatividad y se puede aplicar de varias formas. El sistema más utilizado es el muestreo aleatorio simple por el que los inicios de las sesiones de observación se seleccionan aleatoriamente en el periodo de observación. En determinadas ocasiones los participantes a observar o los observadores suelen tener limitada su disponibilidad a ciertos subperiodos de tiempo, de forma que esta selección aleatoria se aplica solo en los subperiodos con disponibilidad para la observación.

Muestreo intrasesional de participantes

Cuando en un estudio observacional se plantea la observación de un grupo a través del registro de la conducta de los participantes que lo componen, será necesario determinar un procedimiento sistemático de reparto de la atención del observador entre los distintos miembros del grupo en cada sesión.

Muestreo focal

Un solo individuo constituye el foco de atención sostenida del observador. La atención del observador se mantiene focalizada en ese individuo (sujeto focal) durante un periodo de tiempo amplio, que puede ser incluso toda la sesión. Los otros miembros del grupo serán observados (se convertirán en sujetos focales) durante otra parte de la sesión o en sesiones posteriores. Se debe especificar de forma previa al registro cuál o cuáles son los individuos focales de la sesión y qué hacer si el individuo focal deja de ser observable.

Muestreo multifocal o de barrido

La atención del observador se va focalizando en cada uno de los individuos en periodos de tiempo muy breves, pasando de un individuo a otro, en un orden establecido y que puede llegar a repetirse varias veces a lo largo de la sesión. La duración de los intervalos de observación debe ser la misma para todos los individuos y en todos los barridos de las sesiones. El muestreo multifocal genera datos con algunas limitaciones ya que los registros de un individuo están constituidos por períodos discontinuos, lo que no permite analizar sus secuencias de conducta.

Procedimiento de registro

El registro observacional consiste exactamente en esa tarea: anotar las conductas para tener constancia de su ocurrencia y sus propiedades. Qué propiedades de la conducta registremos y de qué forma lo hagamos dependerá, una vez más, de los objetivos de la investigación y, en cierta medida, de razones de índole práctica. La acción de registrar la conducta observada puede tener lugar al mismo tiempo (o casi) que ocurre esta, cuando se realiza observación en tiempo real. Actualmente, dada la gran accesibilidad de los recursos de grabación, la mayoría de las investigaciones se apoyan en la grabación de las sesiones de observación para posteriormente proceder por medio de su visionado a la tarea de registro o codificación de las conductas, propiamente dicha. Sea para la observación en tiempo real o para el análisis de grabaciones, el amplio desarrollo de instrumentos de registro (programas informáticos específicos) ha permitido dotar a los registros de una precisión y seguridad mucho mayor.

Los datos del registro sistemático se obtienen de forma codificada, es decir a través de una matriz de códigos (letras, números) que representan las dimensiones de análisis y las unidades de conducta (categorías) que han ido apareciendo en la sesión de observación. De esta manera, el proceso de registro constituye al mismo tiempo un proceso de codificación de la conducta. A partir de estos datos cualitativos, se obtienen los datos cuantitativos a través del cómputo de los parámetros de medida (frecuencias y/o duración de las conductas o frecuencias de las transiciones entre ellas).

Registro activado por unidades de tiempo (RAUT)

Con el registro activado por unidades de tiempo (RAUT) solo se registra si la conducta ha ocurrido o no, y en los momentos temporales prefijados. La sesión se divide en breves intervalos de tiempo de igual duración, que marcan los momentos de registro. Existen varias modalidades de aplicación, pero todas ellas proporcionan un registro discontinuo y una información incompleta del comportamiento de los participantes, lo que limita considerablemente las posibilidades de análisis de los datos. Entre los formatos posibles del RAUT, los más usuales son:

  • Registro instantáneo o puntual, en el que se comprueba y anota si la conducta está ocurriendo en momentos concretos de la sesión (como si se hiciera una foto fija del momento concreto).
  • Registro de intervalos de tiempo, en el que se registra si la conducta ha ocurrido alguna vez en cada intervalo. Por ejemplo, el observador pone toda su atención para registrar mentalmente las conductas del sistema de categorías que ve que han ocurrido alguna vez durante los 10 segundos del intervalo, tras los cuales interrumpe su atención para poder anotarlo todo en su hoja de registros.

El RAUT puede ser útil para el registro de conductas discretas muy delimitadas, y en ocasiones es la única forma posible para el registro con sistemas de categorías amplios en situaciones de observación en tiempo real, cuando no es viable contar con el apoyo de recursos para grabar.

Registro activado por transiciones de conductas: RAT

Con el registro activado por transiciones de conductas (RAT), el observador deberá anotar todas las ocurrencias de las categorías conductuales indicadas en el sistema de categorías y el orden en el que ocurren. El orden de aparición de las conductas surge directamente del registro, en la medida en que el observador anota un código cada vez que se produce un cambio, es decir, una transición de una conducta a otra, de ahí su denominación. El registro puede limitarse a las ocurrencias y transiciones de las conductas o puede incluir además información sobre su duración. El registro activado por transiciones (RAT), por regla general, posibilita un registro continuo y completo (permite registrar la frecuencia, la duración de las conductas y su orden de aparición) y, por tanto, permite el análisis de secuencias del comportamiento

Medidas de la observación

Parámetros de medida

Bakeman y Quera (2011); Casarrubea et al. (2015). Frecuencia y duración, y sus medidas derivadas (tasa, frecuencia relativa y duración relativa) son indicadores conductuales estáticos. Si el registro efectuado identifica no solo las conductas (con o sin información sobre sus duraciones) sino también su orden de aparición, podremos obtener también indicadores conductuales dinámicos como son las frecuencias de transición, la frecuencia relativa de transición y otros indicadores relacionados con la estructura secuencial de los datos.

La forma de registro utilizada y la unidad de comportamiento definida determinarán el tipo de indicadores conductuales que obtendremos. Las medidas conductuales básicas son: la ocurrencia, la frecuencia de aparición de cada conducta y la duración de las ocurrencias de dichas conductas, entendiendo que cuando hablamos de conductas nos estamos refiriendo a categorías, ya que son estas las que a través de su definición determinan e identifican las conductas de interés. A partir de estas medidas básicas se pueden obtener medidas derivadas o secundarias.

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Esquema resumen de parámetros de medidas de observación.
  • La ocurrencia de una conducta nos indica sencillamente si dicha conducta ha aparecido o no en el intervalo de tiempo registrado o en la sesión de observación.
  • La frecuencia de cada conducta se obtendrá por el recuento del número de veces que ocurre esa determinada conducta en una sesión de observación. Para las frecuencias de conductas, podemos calcular las tasas de frecuencias de transición (dividiendo su valor por el tiempo de observación), para poder comparar los resultados de sesiones de distinta duración.
  • La tasa de la conducta se obtiene dividiendo la frecuencia registrada por el tiempo total de observación (sesión o suma de sesiones). La frecuencia obtenida puede variar dependiendo del tiempo durante el que se esté observando y registrando la conducta; por tanto, para poder comparar registros procedentes de sesiones de distinta longitud o resultados de distintas investigaciones es necesario utilizar la tasa.
  • La frecuencia relativa o proporción relativa es el resultado de dividir la frecuencia de la conducta por el total de conductas registradas en esa sesión de observación (la suma de las frecuencias obtenidas con todas las categorías del sistema). Nos informa del mayor o menor predominio de cada una de las categorías de conducta en las sesiones de observación analizadas.
  • La duración nos informa de las unidades de tiempo (generalmente en segundos o fracciones) ocupados por esa conducta en cada una de sus ocurrencias. La duración total de la conducta la obtendremos simplemente sumando las duraciones de las distintas veces que aparece esa conducta, y nos informará del tiempo total de la sesión (o sesiones) de observación que ha ocupado esa conducta.
  • La duración relativa es una medida secundaria o derivada de la duración. Se obtiene dividendo la duración total de una conducta por el tiempo total de observación. La duración relativa nos aporta información de la proporción de tiempo de observación con presencia de esa conducta.
  • La frecuencia de transición entre dos conductas es el número de veces en el tiempo de observación que tras la ocurrencia de una primera conducta determinada ha tenido lugar otra conducta concreta.
  • La frecuencia de transición relativa se obtiene dividiendo la frecuencia de transición de ese par de conductas por la frecuencia de la primera de las conductas de ese par. Nos informa de la probabilidad de aparición de esa asociación de conductas, teniendo en cuenta como referencia la frecuencia de aparición de la primera.

Control de calidad de los datos

La fiabilidad y la validez de los datos son características fundamentales y exigibles a todo estudio científico. Su comprobación garantiza la replicabilidad del estudio y la seguridad de los conocimientos que aporta para la comprensión del fenómeno de interés.

Estimación de la fiabilidad

La forma más usual de análisis de la fiabilidad de los datos de observación se basa en el cálculo de índices de acuerdo o concordancia. No existe una norma rígida sobre el procedimiento a seguir en el examen de la fiabilidad de los datos de un estudio observacional. Puede ser aconsejable comenzar trabajando la fiabilidad por consenso, esto es:

  1. Afrontar la tarea de registro por varios observadores de forma conjunta y negociada, permitiendo así detectar y resolver las posibles discrepancias.
  2. Los observadores trabajarán codificando una serie de sesiones seleccionadas de manera independiente. Se recomienda que sea en torno al 30% de las sesiones analizadas.
  3. Los registros obtenidos de forma independiente se compararán y analizarán con índices de concordancia, para comprobar que se alcanza un nivel de acuerdo aceptable e identificar dónde puede existir algún problema. Es recomendable no dejar esta tarea de confrontación de registros para el final para evitar riesgos de sesgos (como el efecto deriva del observador).
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Los índices de concordancia aplicables son muy diversos. El más sencillo y básico es el porcentaje de acuerdo total, y uno de los índices más versátiles y mejor valorados, el índice Kappa.

  • Porcentaje de acuerdo total: se basa en la comparación de los registros de dos observadores y el recuento de las ocurrencias de conductas (categorías) en las que coinciden (número de acuerdos), para dividirlo por el total de conductas registradas (número de acuerdos + número de desacuerdos).
  • Índice Kappa (Cohen, 1960). Su interpretación es fácil: sus valores están entre 0 y 1, y se considera que los datos son fiables si se obtienen valores superiores a 0.7. Corrige el posible acuerdo debido al azar y proporciona un valor más ajustado que tiene en cuenta la complejidad del sistema de categorías y la frecuencia de aparición de las conductas. Es muy versátil, siendo aplicable tanto con datos obtenidos por registro activado por unidades de tiempo (RAUT, registro discontinuo) como por registro activado por transiciones (RAT, registro continuo). Es un índice especialmente informativo, ya que la matriz de datos necesaria para su cálculo permite identificar las categorías específicas que pueden estar siendo causa de desacuerdo.

Para calcular el índice Kappa es necesario construir una matriz cuadrada a partir de las categorías del sistema, en cuyas celdillas se reflejarán los acuerdos de los dos observadores (en la diagonal de la matriz) y también los desacuerdos, que se irán anotando en las celdillas correspondientes en función de la categoría conductual identificada por uno y otro observador. A partir de los datos reflejados en la
tabla de contingencias se obtienen los componentes de la fórmula del índice K.

Fuentes de error y formas de control en la observación

El observador

El observador realiza un papel fundamental en un estudio observacional. Sus posibles errores en la aplicación del instrumento de observación (por la inadecuada interpretación de las definiciones) o sus errores en el registro (por falta de atención a determinados elementos) inciden directamente en los datos del estudio.

La deriva del observador se puede dar en la medida en que su propia experiencia en la aplicación del sistema le puede llevar a ir desarrollando interpretaciones y adaptaciones idiosincráticas de las definiciones originales de las categorías, desviándose de forma sistemática de ellas en el registro de los datos.

Las expectativas del observador acerca de lo que debería ocurrir o aparecer en la situación de observación puede llevarle a registrar conductas en casos que no se ajustan correctamente a lo indicado en las categorías o a no percibir otras conductas que debería registrar. Además de los controles periódicos de fiabilidad interobservadores, una estrategia de control específica para este problema consiste en la utilización de observadores entrenados pero que desconozcan el objetivo y las hipótesis del estudio (procedimiento ciego).

El participante: reactividad

El hecho de sentirse observados puede llevar al participante a modificar su conducta, de forma consciente y voluntaria o de forma involuntaria, difiriendo de lo que hubiese sido su comportamiento espontáneo. Esto puede suponer una fuente de error que afecte negativamente a la validez de las conclusiones del estudio. Para evitar esta desviación tratamos de minimizar, en la medida de lo posible, los riesgos de reactividad.

La situación ideal en relación con este asunto es la observación de individuos ingenuos (desconocen que están siendo observados) a través del uso de dispositivos ocultos. Otra forma de disminuir el riesgo de reactividad es lograr la habituación a la presencia del observador.

El instrumento de observación

A veces el propio instrumento de observación es lo que provoca los errores de los observadores. Problemas de definición de las categorías o falta de claridad para cumplir la condición de mutua exclusividad, así como una excesiva amplitud o complejidad del sistema pueden ser causas de errores en el registro. La revisión realista del sistema, teniendo en cuenta las condiciones operativas del estudio, y la búsqueda de recursos (instrumentos de registro) que faciliten el manejo de los códigos contribuirán a evitar estos problemas. Por otra parte, el estudio de la fiabilidad en el proceso de entrenamiento de los observadores nos puede informar de la incidencia de estos riesgos y de si es necesario seguir depurando el instrumento de observación antes de proceder al registro sistemático de los datos.

Diseños: Tipología de los estudios observacionales

El diseño de un estudio observacional supone la planificación de las condiciones del estudio y orientará la forma de recogida, organización y análisis de los datos de acuerdo a los objetivos de la investigación. La clasificación de los diseños observacionales se basa en la aplicación de cuatro criterios complementarios que se combinan entre si:

estudios observacionales
Tipología de estudios observacionales.
  1. Según las unidades de estudio distinguimos entre estudios idiográficos, basados en un solo participante o una unidad natural como una diada o familia, y estudios nomotéticos, que se basan en el estudio de un grupo o grupos de participantes.
  2. Según la temporalidad de los momentos de registro se distingue entre estudios puntuales, basados en un solo punto de medida, y estudios de seguimiento, en los que se dispondrá de varios momentos de medida, con el objeto de analizar la evolución o el cambio en el comportamiento.
  3. Según el número de niveles o dimensiones de conducta analizados identificamos estudios unidimensionales en los que únicamente se registra y analizar una dimensión de análisis de la conducta y estudios multidimensionales cuando se tienen en cuenta varias dimensiones de análisis del comportamiento.
  4. Según los indicadores conductuales a analizar se identifican como estudios extensivos cuando se basan solo en indicadores conductuales estáticos (frecuencia y/o duración y sus medidas derivadas), y estudios intensivos si además de estos aportan indicadores conductuales dinámicos como las frecuencias de transición u otros datos secuenciales de la conducta.

Análisis de datos

El tipo de análisis a aplicar depende, como en toda investigación, de los objetivos e hipótesis del estudio, el tipo de diseño empleado y las medidas obtenidas; pero en metodología observacional, el análisis dependerá también de ciertas características métricas y de las posibilidades informativas de los datos registrados, concretamente, de si solo tenemos indicadores conductuales estáticos o si también disponemos de información para obtener indicadores dinámicos.

Cuando el estudio tiene carácter extensivo y el análisis se realiza a través de indicadores conductuales estáticos (frecuencias, duraciones o sus medidas derivadas) se aplican técnicas estadísticas descriptivas y técnicas que permiten identificar agrupamientos y relaciones como los análisis multivariados para datos categóricos.

En los estudios intensivos que proporcionan indicadores de conducta dinámicos, como las frecuencias de transición, resulta especialmente informativo el análisis secuencial de los datos. El análisis secuencial permite detectar patrones de conducta, y para ello disponemos de diversas técnicas como el análisis secuencial de retardos, la detección de patrones-T o el análisis de coordenadas polares.

El análisis de secuencias del comportamiento solo es posible si se ha realizado un registro continuo (como el registro activado por transiciones, RAT), que informe del orden de aparición de las conductas y nos permita obtener índices conductuales dinámicos como
las frecuencias de transición. El análisis secuencial permite conocer la probabilidad de que ocurran ciertas conductas en función de que previamente hayan ocurrido otras, y encontrar patrones estadísticamente significativos que revelen las regularidades de la dinámica del comportamiento individual o interactivo.

Referencias

  • Quintanilla Cobián, Laura. Fundamentos De Investigación En Psicología. 2ª Ed. [adaptada a 7ª Ed. Normas APA]. ed. Madrid: Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2020. Print. Grado (UNED) ; 6201104.

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