LA PUBERTAD

Susman y Rogol (2004). La pubertad es un proceso psicobiológico largo que se pone en marcha mucho antes de que sean apreciados los cambios biológicos. Esta puesta en marcha y su regulación posterior, se relaciona tanto con factores internos o genéticos como externos.

La pubertad es un proceso psicobiológico largo que se pone en marcha mucho antes de que sean apreciados los cambios biológicos. El proceso de la pubertad se inicia con una serie de cambios
madurativos regulados por factores neuroendocrinos que tienen como objetivo final la capacidad reproductora plena.

Mecanismos neurobiológicos y hormonales de la pubertad

Al inicio de la pubertad el sistema endocrino libera una serie de sustancias, denominadas hormonas, que tienen entre sus misiones principales madurar los órganos sexuales y dotarles de funcionalidad reproductiva. Algunas de estas hormonas dejan de liberarse después del nacimiento hasta que, en algún momento entre los 6 y los 8 años, vuelven a activarse y permanecerán activas a lo largo de la edad adulta.

El proceso para hembras y machos es el siguiente:

  1. Estructuras que se encuentran en el hipotálamo liberan GnRH u hormona liberadora de gonadotropina.
  2. La hormona GnRH estimula otra estructura cerebral, la hipófisis o glándula pituitaria. Fruto de esta estimulación, la hipófisis libera dos hormonas: LH (hormona luteinizante) y FSH (hormona folículo estimulante).
  3. Las hormonas LH y FSH viajan por el torrente sanguíneo y llegan a los ovarios y los testículos. Allí, estimulan y regulan la producción, fundamentalmente, de estrógeno y óvulos en las chicas, o testosterona y espermatozoides en los chicos.
  4. Estrógenos y testosterona viajan por el torrente sanguíneo hasta el cerebro, donde las mismas estructuras iniciales que se encuentran en el hipotálamo detectan el nivel de estrógeno y testosterona en sangre.
  5. Dependiendo de dichos niveles, el hipotálamo y la hipófisis regulan la cantidad de hormonas que liberan.
pubertad
Mecanismos generales neurohormonales de la pubertad.

El estrógeno es la principal hormona femenina y es responsable de que los ovarios produzcan óvulos, que preparan para la reproducción. Es el responsable de la aparición y desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (vello púbico y crecimiento de las mamas). También es responsable de regular el ciclo menstrual. Por su parte, la hormona progesterona comienza a ser funcional, en las niñas, en el primer periodo y tiene como función revestir el útero para recibir a un óvulo fertilizado.

La testosterona es la principal hormona masculina. Favorece el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (vello púbico, corporal y facial). Así mismo, contribuye al desarrollo y maduración de la próstata así como a la producción del semen. En los machos, el nivel de testosterona está regulado por la cantidad de progesterona.

Las hembras producen el doble de estrógenos y progesterona que los machos y diez veces menos testosterona.

Maduración sexual

James Tanner (1962). Describe los cambios físicos relativos a la maduración de genitales y los cambios físicos asociados a lo largo de todo el proceso puberal (mamas, vello púbico y axilar en niñas; tamaño de los testículos y escroto, vello púbico y vello axilar en niños).
Graber, Brooks-Gunn y Warren (1995). Controlando las variables de edad de la menarquía de la madre y otros factores del entorno, encontraron que las niñas que vivían en el seno de familias disfuncionales o que tenían unas relaciones muy conflictivas y estresantes con sus madres, tenían una edad de aparición de la menarquía considerablemente anterior a las niñas cuyos entornos eran más cálidos y estables.
Bastiani, Garber y Brooks-Gunn (2008). Aunque el inicio de la pubertad es más tardío en los chicos que en las chicas, una vez comenzado el proceso, los cambios físicos y fisiológicos se atienen a una secuencia muy estable en ambos sexos.
Sørensen, Mouritsen, Aksglaede, Hagen, Mogensen y Juul (2012). El adelanto de la edad de menarquia parece haberse atenuado desde las dos últimas décadas del siglo XX. Esta estabilización se debe a procesos genéticamente programados de maduración neurofisiológica y endocrina, por lo que no es posible esperar que el adelanto se siga produciendo hasta edades mucho más tempranas.
Güemes-Hidalgo, Ceñal e Hidalgo (2017). No todos los niños y niñas alcanzan la pubertad a la misma edad, pero con criterios estadísticos se considera normal que el incremento en el tamaño de los testículos y el escroto (primer signo puberal en niños), se produzca entre los 9 y 14 años.

Los cambios físicos relativos a la maduración de genitales y los cambios físicos asociados a lo largo de todo el proceso puberal (mamas, vello púbico y axilar en niñas; tamaño de los testículos y escroto, vello púbico y vello axilar en niños). Este proceso se desarrolla a lo largo de cinco estadios desde la niñez (estadio I, en el que no se encuentran indicadores objetivos de caracteres sexuales secundarios) hasta el logro de caracteres sexuales secundarios adultos o maduros (estadio V, en el que la apariencia de tales caracteres es la adulta).

No todos los niños y niñas alcanzan la pubertad a la misma edad, pero con criterios estadísticos se considera normal que el incremento en el tamaño de los testículos y el escroto se produzca entre los 9 y 14 años. El proceso de maduración sexual desde el primer aumento del volumen de los testículos dura entre tres y cuatro años. Por su parte, la aparición de la telarquia es esperable entre los 8 y 13 años. De manera gradual, el pecho comienza a crecer y conformarse; el vello axilar se hace más profuso y tupido, las caderas se harán más anchas y curvadas a la vez que el vello púbico aumentará y también se producirán cambios en el tono de voz. En términos generales, desde la aparición del botón mamario, el proceso de maduración sexual se desarrolla a lo largo de un tiempo algo menor que entre los niños, entre dos años y medio a tres años.

La primera menstruación suele aparecer en las niñas en los 6 meses siguientes a la aparición del botón mamario (revisar). El registro de la edad de menarquia permite observar un adelanto progresivo de la edad en la que aparece la primera regla. Los estudios muestran cómo mientras a mediados del siglo XIX esta edad se situaba entre los 16 y 17,5 años, un siglo después la edad de la primera menstruación se situaba entre los 12,5 y 13,5 años. Este adelanto se ha atribuido a variables epigenéticas como la mejora en las condiciones de salud y vida de la población. Cuando la pubertad en las niñas comienza antes de los 8 años o de los 9 en niños, se denomina pubertad precoz y es motivo de evaluación e intervención médica.

Aunque la biología establezca un límite mínimo de maduración, los factores ambientales ejercen una notable influencia sobre el comienzo de la pubertad. Como ejemplo, niñas que viven en el seno de familias disfuncionales o que tenían unas relaciones muy conflictivas y estresantes con sus madres, tenían una edad de aparición de la menarquía considerablemente anterior a las niñas cuyos entornos eran más cálidos y estables. Otros estudios indican que la obesidad se relaciona con un adelanto en la edad de menarquía mientras que la desnutrición está relacionada con un retraso de la misma. Una de las explicaciones se encuentra en la hormona Leptina, que se sintetiza en el tejido adiposo.

Crecimiento y peso

Bastiani, Garber y Brook-Gunn (2008). El tejido muscular, el tejido adiposo y la densidad ósea, son similares en niños y niñas antes de la pubertad, pero una vez iniciada la pubertad, los chicos tienen más masa ósea y tejido muscular que las chicas en la proporción 1.5/1, mientras las niñas tienen dos veces más grasa corporal total que los chicos.
Güemes-Hidalgo, Ceñal e Hidalgo (2017). Respecto a las extremidades superiores, crecen primero las manos y después se produce el crecimiento de los brazos. La columna y el torso crecen al final del proceso.

El pico de crecimiento en las niñas se produce entre los 12 y 13 años y entre los 14 y 15 en los niños. En ambos sexos el segundo año del estirón es cuando se produce un mayor crecimiento (entre 5 y 11 centímetros en las niñas y entre 5 y 13 en los niños). La talla definitiva en los chicos se alcanza hacia los 21 años, mientras las chicas dejan de crecer entre los 16 y 17 años.

Entre los 10 y los 12 años, el peso también se modifica debido a la acumulación de grasa que se produce durante esta época de la vida. Poco tiempo después se produce un aumento de talla que redistribuye la grasa de forma distinta en los chicos que en las chicas. Esta distribución desigual de la grasa corporal es debida, en parte, a que los hombres poseen células musculares en mayor cantidad y de mayor tamaño que las mujeres, de forma que hacia el final de la pubertad, el 54% del peso del chico será masa muscular. Por el contrario, las células adiposas se encuentran en mayor número en las mujeres y se distribuyen alrededor del vientre y las caderas, lo que podría tener una misión de soporte metabólico para el desarrollo del feto en futuros embarazos.

El crecimiento puberal no se lleva a cabo de forma armónica. Comienza con el crecimiento de las extremidades inferiores y en ellas, comenzando por el aumento del tamaño de los pies. Respecto a las superiores, crecen primero las manos y después se produce el crecimiento de los brazos. La columna y el torso crecen al final del proceso.

El nexo entre el ámbito biológico y el psicológico: Ritmos en la pubertad

Marshall & Tanner (1970). Un adolescente puede presentar una pubertad temprana/precoz, en tiempo o tardía.
Ullsperger y Nikolas (2017). En una revisión metaanalítica en la que toman en consideración 101 estudios desde la década de los 90 hasta el año 2013, sobre los efectos psicológicos del desfase en la pubertad, encuentran que un desarrollo puberal temprano se asocia con mayores niveles de desajuste psicológicos tanto internalizados (p.ej., ansiedad, depresión) como externalizados (p.ej., conductas agresivas, conductas desafiantes) y que este desajuste se produce tanto en los chicos como entre las chicas. Respecto a la pubertad tardía, los autores encuentran que los chicos y chicas no muestran más problemas de ajuste emocional que los que la tienen al tiempo que sus pares.

Como hemos visto, el inicio de la pubertad y, por tanto, su evolución no se produce a la misma edad ni al mismo ritmo. Se denomina Timing Puberal al desarrollo puberal relativo de un individuo comparado con sus pares de la misma edad y sexo. El Timing puberal es un aspecto relevante, ya que los estudios muestran cómo el adelanto o el retraso en el inicio y desarrollo de la pubertad respecto a los iguales, tiene consecuencias en el ajuste psicológico de los adolescentes. Los mecanismos por los que el timing puberal puede influir en el ajuste psicológico son de índole tanto biológica como psicosocial. Biológicamente, la pubertad temprana puede influir en el desajuste psicológico debido a que supone la liberación precoz de hormonas sexuales que tienen un efecto en la estructura y funcionamiento del cerebro.

Referencias

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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