LAS RELACIONES DE AMISTAD

Piaget (1984); Kohlberg (1981). La existencia de una cultura de iguales es una prueba de que las relaciones entre iguales son un contexto idóneo para el desarrollo de la negociación, la puesta en perspectiva y la construcción de nociones morales progresivamente más complejas.
Davies (1982); Corsaro (1992). Postulan la existencia de una «sociedad de los niños» o una «cultura de iguales», como modo de reivindicar una organización que se separa de la sociedad general de los adultos.
Berger y Thompson (1987). La cultura entre iguales puede incluir perspectivas diferentes a las de los adultos en asuntos como la agresión.
Davies (1982); Coie y cols. (1991). La reciprocidad en la agresión es mucho más tolerada y respetada entre los niños que entre los adultos.

Las relaciones con los iguales, es decir, con niños de aproximadamente la misma edad que estudian o conviven juntos, tienen una cualidad diferente a las relaciones entre niños y adultos. A diferencia de estas últimas, donde claramente existe una jerarquía que descansa la responsabilidad de las decisiones en los adultos, las relaciones entre iguales proporcionan numerosas oportunidades para la negociación y el desarrollo de la comprensión de uno mismo. Algunos autores reconocen una «sociedad de los niños» o una «cultura de iguales» y esta cultura de los iguales se muestra en un vocabulario especial y en ciertos códigos sobre el modo de vestir y de actuar que son compartidos por el grupo de iguales.

La reciprocidad en la agresión es mucho más tolerada y respetada entre los niños que entre los adultos. No obstante, conforme los niños se hacen mayores su representación de la agresión se hace más negativa, aproximándose a los estándares adultos.

Primera infancia (0-2 años)

Howes (1987). Según el autor ya podríamos hablar de amistad a estas edades porque los niños eligen para jugar a niños conocidos y a aquellos con los que han mantenido previamente interacciones positivas.

Durante el primer año de vida, el mundo social del niño se circunscribe fundamentalmente a las interacciones con los adultos. Será durante el segundo año cuando los iguales adquieran un papel
mayor. Los niños muestran un mayor interés por los iguales y comienza a observarse acciones recíprocas entre ellos (como tirar y coger la pelota).

Etapa preescolar (2-6 años)

Selman (1981). Durante la etapa preescolar, los niños entienden y se representan la amistad desde una perspectiva egocéntrica, piensan sólo en lo que ellos quieren o les agrada de la relación y tienen dificultades para comprender que un mismo acontecimiento pueda ser vivido por sus amigos de una manera diferente a como lo hacen ellos.
Berndt (1988); Epstein (1989). Dentro del grupo de iguales, los preescolares tienden a elegir a sus amigos entre aquellos con los que comparten edad, sexo y cuyo estilo de comportamiento es similar.
Hart et al. (1992). Los niños prefieren para jugar a otros niños que muestran habilidades prosociales.
Ramsey y Lasquade (1996). Los niños evitan a los niños que se muestran agresivos o retraídos en sus interacciones.
Rubin et al. (1998); Snyder et al. (1996). Los niños que tienen experiencias positivas frecuentes cuando interactúan, son los que con mayor probabilidad se consideran y se convierten en pares con los que los niños prefieren interactuar, es decir, en amigos.

Los niños a estas edades tienen una visión egocéntrica a la hora de analizar y entender la amistad. No distinguen la propia perspectiva de las de los demás y son incapaces de reconocer que sus amigos pueden interpretar la misma experiencia social de manera diferente a como lo hace él mismo. La amistad en la etapa preescolar se caracteriza por encuentros inestables donde la ruptura llega con facilidad cuando hay conflictos interpersonales. Generalmente, el mejor amigo es el niño que vive cerca de él y con el que juega a diario. En líneas generales son amistades muy inestables y dirigidas y/o controladas por los padres o cuidadores del niño.

Etapa escolar (6-12 años)

Selman (1981). Durante estos años los niños pue?den interactuar en términos más de igualdad entre ellos, pero las relaciones siguen guiándose, muy a menudo, por intereses propios más que por intereses comunes.
Hartup (1983). A estas edades, se observa también un cambio en la cualidad de las elecciones de los niños, aunque siguen prefiriendo niños del mismo sexo; ahora se consideran amigos a aquellos que les muestran cariño, se preocupan por sus necesidades y atienden más frecuentemente a sus demandas .

Las relaciones de amistad en la etapa escolar se caracterizan por poder mantener una relación de cooperación y de ayuda recíproca. El cambio fundamental que se produce en esta etapa en relación con la anterior es que el niño no está centrado única y exclusivamente en sus pensamientos y sentimientos, sino que es capaz de entender las intenciones, deseos, necesidades y emociones del otro. A estas edades los niños suelen elegir como amigos a aquellos iguales que les muestran cariño, se preocupan por sus necesidades y demandas y generalmente son del mismo sexo. Estas relaciones son más duraderas que en el periodo anterior y pueden mantenerse por mucho tiempo si se forma un estrecho y verdadero vínculo afectivo. La interacción con los iguales en general y la amistad durante la infancia especialmente en los contextos escolares aporta funciones específicas al desarrollo social y emocional respecto a las experiencias que pueden aportar los adultos.

Sin embargo, que la escuela es también el marco en el que en el que pueden aparecer relaciones y conductas de carácter problemático y muy negativo, desafortunadamente bastante extendidas en la actualidad. Nos referimos al hostigamiento o acoso escolar también denominado bullying.

Referencias

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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