D E M O C R A T O P I A

Deseo ofrecer una disculpa y clarificación con respecto al contenido disponible en este espacio. Es importante destacar que la naturaleza del material publicado en esta página no es original, sino que consiste en gran medida en resúmenes derivados de diversos manuales de estudio mejor o peor referenciados. Estos resúmenes varían en su grado de textualidad y en la calidad de las referencias académicas utilizadas, abarcando desde citas directas hasta interpretaciones más libres de los textos originales.

Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

Motivación, relaciones y contextos socioculturales

Además de las motivaciones orientadas hacia el logro, los estudiantes poseen también motivaciones de naturaleza social. Estas últimas engloban las necesidades y deseos relacionados con su interacción dentro de contextos socioculturales específicos.

Motivos sociales

Los motivos sociales son el reflejo de necesidades y aspiraciones que se desarrollan a través de la experiencia en el entorno social. Tales necesidades pueden manifestarse en el deseo de ser bien vistos por sus compañeros, formar amistades significativas, y sentirse atraídos por individuos con los que desean establecer vínculos emocionales profundos. Si bien la necesidad de afiliación o conexión es universal, su intensidad varía de un individuo a otro. Algunos estudiantes encuentran gran satisfacción en rodearse de numerosos amigos, mientras que otros pueden no sentirse particularmente afectados por la ausencia de un círculo íntimo de amigos o una relación romántica.

El contexto escolar cotidiano es un escenario donde los estudiantes se esfuerzan por establecer y mantener relaciones sociales. Investigaciones destacan que aquellos estudiantes que demuestran competencias sociales sólidas tienden a tener un mejor rendimiento académico, señalando la importancia de estas habilidades en el ámbito educativo (Kindermann, 2016; Wentzel y Muenks, 2016). No obstante, ha sido relativamente escasa la atención dada a cómo el entorno social de los estudiantes influye en su motivación en el aula.

La búsqueda de aprobación, tanto por parte de los docentes como de los compañeros, constituye un importante motor de motivación social para la mayoría de los estudiantes (Wentzel, 2016). Durante los años de educación primaria, los alumnos suelen estar más motivados por complacer a sus padres que a sus pares (Berndt, 1979). Sin embargo, hacia el final de la primaria, la importancia de la aprobación de los padres y los compañeros tiende a equipararse para la mayoría de los estudiantes. En las etapas finales de la secundaria o al inicio de la preparatoria, la influencia de los compañeros se intensifica, superando la preocupación por la aprobación parental. Esta tendencia se modifica ligeramente hacia el final de la preparatoria, a medida que los estudiantes ganan mayor autonomía y comienzan a tomar decisiones por sí mismos.

La adolescencia emerge como un periodo crítico tanto para la motivación de logro como para la motivación social (Juvonen y Knifsend, 2016). Las crecientes presiones académicas y sociales impulsan a los jóvenes hacia roles más exigentes y responsables. Con el aumento de las demandas de logro, los intereses sociales pueden influir en el tiempo dedicado al estudio, y las aspiraciones en un área pueden afectar el alcance de metas en otra. Por ejemplo, el éxito académico podría llevar a la desaprobación social. Durante esta etapa, los estudiantes enfrentan la disyuntiva de priorizar metas sociales o académicas, una elección que tendrá implicaciones a largo plazo en su trayectoria educativa y profesional.

Relaciones sociales

Las relaciones que establecen los estudiantes con figuras significativas como padres, compañeros, amigos, maestros y mentores juegan un papel fundamental en su desarrollo emocional, social y académico. La interacción con estos grupos puede influir de manera considerable tanto en su motivación hacia el logro como en su motivación social.

La investigación ha examinado en profundidad cómo la crianza afecta la motivación de los estudiantes, explorando desde las dinámicas familiares hasta las prácticas de crianza y las experiencias que los niños tienen en el hogar (Row, Ramani y Pomerantz, 2016; Eccles, Wigfield y Schiefele, 1998). Uno de los hallazgos importantes en este ámbito es el impacto de las características demográficas de la familia en la formación educativa de los hijos.

Características demográficas. Se ha encontrado que las familias con un mayor nivel educativo tienden a valorar más la participación en la educación de sus hijos, siendo más proclives a involucrarse activamente y a proveer en casa recursos que estimulen el aprendizaje y el desarrollo intelectual (Schneider y Coleman, 1993).

Este entorno enriquecido y el apoyo activo de los padres no solo fomentan un ambiente propicio para el aprendizaje, sino que también pueden aumentar significativamente la motivación de los niños hacia el logro académico. Por otro lado, los niños que crecen en entornos con menos recursos, como las familias monoparentales o aquellas en las que los padres están excesivamente ocupados por el trabajo o preocupaciones externas, pueden experimentar una disminución en su motivación de logro. Esto subraya la importancia de que los padres, independientemente de su situación personal, busquen formas de apoyar el desarrollo educativo y emocional de sus hijos.

Además, se destaca la necesidad de comprender y atender las variadas necesidades de los estudiantes provenientes de distintos contextos familiares. La escuela y los educadores juegan un rol crítico en este aspecto, pudiendo ofrecer soporte adicional y recursos a aquellos estudiantes que puedan carecer de un entorno estimulante en casa. La colaboración entre la familia y la escuela es clave para garantizar que todos los estudiantes, independientemente de su origen o situación familiar, reciban el apoyo necesario para prosperar tanto académica como socialmente.

Prácticas de crianza infantil. Las prácticas de crianza y la exposición a experiencias específicas en el hogar tienen un impacto significativo en la motivación y el logro académico de los estudiantes, tal como destacan investigaciones en este campo (Wigfield et al., 2015). Entre las estrategias de crianza efectivas se incluyen conocer al niño para proporcionar un equilibrio adecuado entre desafíos y apoyo, fomentar un ambiente emocional positivo que incentive a los niños a adoptar los valores y metas de sus padres, y modelar conductas de persistencia y esfuerzo ante tareas difíciles.

Exposición a experiencias específicas en el hogar. Actividades como la lectura a temprana edad y la disponibilidad de materiales de lectura en el hogar están correlacionadas positivamente con el logro y la motivación lectora posterior en los estudiantes (Wigfield y Asher, 1984). Se ha demostrado que las competencias y hábitos de trabajo que los niños desarrollan antes de ingresar a la educación primaria son predictores clave de su motivación y desempeño académicos en etapas posteriores (Entwisle y Alexander, 1993). Asimismo, la importancia que los padres otorgan al logro académico o a actividades como los deportes, y el soporte que brindan para la participación de sus hijos en estas áreas, influye considerablemente en la probabilidad de que los adolescentes se inscriban en cursos y actividades extracurriculares relacionadas (Simpkins y colaboradores, 2004).

Compañeros. En cuanto a la influencia de los compañeros, esta puede manifestarse de diversas maneras en la motivación de un estudiante (Greenhow y Askari, 2016; Wentzel y Muenks, 2016). Es crucial reconocer no solo las metas académicas sino también las sociales cuando se evalúa el éxito de los jóvenes. Los estudiantes que son bien aceptados por sus pares y poseen habilidades sociales sólidas suelen mostrar un mejor desempeño y mayor motivación académica. Por contraste, aquellos que enfrentan rechazo, especialmente si muestran comportamientos agresivos, corren el riesgo de sufrir problemas de logro, como bajas calificaciones y abandono escolar (Dodge, 2010). Estudios recientes han identificado que la presencia de amigos agresivos o disruptivos en la adolescencia puede disminuir la probabilidad de completar la educación secundaria, mientras que tener amigos con una fuerte orientación académica se asocia con mayores logros durante esta etapa (Veronneau y colaboradores, 2008; Crosnoe et al., 2008).

Maestros. Los maestros juegan un papel esencial en el éxito académico y el desarrollo de la motivación de los estudiantes. Su influencia trasciende el ámbito del conocimiento, extendiéndose a la formación emocional y social de los alumnos. La efectividad y empatía de los educadores pueden significativamente fomentar el progreso de sus estudiantes, impulsándolos a desarrollar habilidades de autorregulación y autoeficacia, fundamentales para su desempeño académico y personal (Fox y Dinsmore, 2016; Wubbels et al., 2016; Martin y Collie, 2016).

Una relación positiva entre maestros y estudiantes es crucial. Aquellos estudiantes que perciben el apoyo y el interés genuino de sus maestros se sienten más motivados para participar activamente en el trabajo académico (Wentzel, 2016). Los maestros que se interesan por sus alumnos como individuos y que establecen altos estándares académicos, comunicando así su expectativa de que todos los estudiantes pueden lograr el éxito, tienen un impacto notable en la motivación y el compromiso de sus alumnos.

Además, se ha demostrado que la implementación de tareas desafiantes en un ambiente orientado al dominio, que incluye el soporte emocional y cognitivo apropiado, material de aprendizaje significativo e interesante, y suficiente apoyo a la autonomía e iniciativa de los estudiantes, optimiza la motivación y fomenta un sentido de pertenencia y compromiso con el aprendizaje (Wentzel, 2016; Blumenfeld, Krajcik y Kempler, 2006).

maestros 1
Descripciones de los estudiantes de los maestros que se interesan (o no) en ellos.
maestros 2

Maestros y padres. La colaboración entre maestros y padres también ha cobrado importancia como un factor que contribuye significativamente al logro de los estudiantes. Cuando los profesores comunican sistemática y frecuentemente con los padres acerca del progreso de sus hijos e involucran a estos últimos en el proceso educativo, se observan mejoras notables en los niveles académicos de los estudiantes (Horvat y Baugh, 2015; Nitecki, 2015; Regional Educational Laboratory Mid-Atlantic, 2015). Un estudio longitudinal demostró que las expectativas positivas conjuntas de los estudiantes sobre sí mismos, las expectativas de éxito de sus padres y las expectativas de sus profesores son predictores significativos del éxito académico futuro (Gregory y Huang, 2013).

En resumen, la relación entre maestros y estudiantes, junto con el apoyo activo de los padres, forma un eje central en el desarrollo de la motivación y el logro académico. La creación de un entorno de aprendizaje que valora la curiosidad, el desafío, la autonomía y el reconocimiento del esfuerzo individual es fundamental para cultivar el éxito y el bienestar de los estudiantes.

Contextos socioculturales

La influencia de los contextos socioculturales en el rendimiento académico de los estudiantes es un tema complejo y multifacético. La diversidad dentro de los grupos étnicos minoritarios muestra variabilidad en el logro académico, lo que resalta la necesidad de reconocer las diferencias culturales sin caer en la trampa de considerarlas como deficiencias (Banks, 2015; Koppelman, 2017; Gollnick y Chinn, 2017). Es crucial diferenciar entre la diversidad y la percepción de deficiencia, especialmente cuando el rendimiento de los estudiantes de minorías étnicas se compara con los estándares establecidos por individuos blancos de clase media, ignorando las ricas diferencias culturales que influyen en dichos rendimientos.

La investigación ha demostrado que la posición socioeconómica es un predictor más fuerte del rendimiento académico que el origen étnico (Bailentine y Roberts, 2009; Entwisle, Alexander y Olson, 2010). Estudiantes de familias con ingresos medios y altos, independientemente de su origen étnico, tienden a tener un mejor desempeño en varios indicadores de éxito académico, incluyendo las expectativas de éxito y las aspiraciones de logro.

Un factor crítico que afecta el rendimiento de los estudiantes de familias de bajos ingresos es la falta de recursos adecuados, como tecnología actualizada en el hogar que apoye el aprendizaje (Schunk, Pintrich y Meece, 2008). Sandra Graham (1986, 1990) enfatizó la importancia de considerar la motivación de los estudiantes de minorías étnicas dentro de una teoría motivacional general, mostrando que la posición socioeconómica juega un rol más significativo que el origen étnico en el rendimiento académico.

Los estudiantes de minorías étnicas, especialmente aquellos en situaciones de pobreza, enfrentan desafíos adicionales como el prejuicio racial y la falta de modelos a seguir dentro de su comunidad (Banks, 2015). La percepción de discriminación racial por parte de los maestros también se ha vinculado negativamente con el rendimiento académico de los estudiantes afroestadounidenses y caribeños (Thomas et al., 2009).

Es crucial considerar la calidad de las escuelas que atienden principalmente a estudiantes de minorías étnicas. En Estados Unidos, una proporción significativa de estudiantes afroestadounidenses y latinos asisten a escuelas en distritos de bajos ingresos, que a menudo carecen de recursos y oportunidades educativas comparables a las ofrecidas en escuelas de áreas más privilegiadas (Wigfield et al., 2015). Esto presenta un desafío particular para los estudiantes motivados que buscan superarse.

Finalmente, es esencial encontrar formas de apoyar a los estudiantes de minorías étnicas, muchos de los cuales provienen de familias de bajos ingresos. Ejemplos inspiradores como Jaime Escalante y Henry Gaskins demuestran el impacto positivo que los mentores y programas de tutoría pueden tener en la motivación y el logro académico de estos estudiantes. Estas iniciativas subrayan la importancia de la comunidad y la mentoría en el apoyo al éxito educativo de los estudiantes desfavorecidos, destacando que muchos mentores potenciales en la comunidad aún no han sido movilizados por el personal escolar (falacia del superviviente).

Este análisis subraya la complejidad de los factores socioculturales que influyen en el rendimiento académico y la importancia de abordar estas cuestiones con sensibilidad, recursos adecuados y un compromiso con la equidad educativa.

Referencias

  • Santrock, J.W. (2021) Psicología de la educación. 6th & #170; ed. adaptada a la UNED. edn. Madrid [etc.]: McGraw-Hill (McGraw-Hill Create).

Deja un comentario

error: Contenido protegido
Ir al contenido