Otras técnicas de intervención en Terapia Cognitivo Conductual

VERSIÓN 1.2

Introducción

Algunas de los procedimientos y técnicas de intervención se han desarrollado dentro de la TCC, y proceden de la tradición más experimental (p.ej., los procedimientos de condicionamiento por alarma o los procedimientos encubiertos), otras, sin embargo, vienen de fuera, procedentes de otras tradiciones psicoterapéuticas (p.ej., la hipnosis o los procedimientos de intención paradójica) y han sido adoptadas por la TCC dotándoles ésta de sistematización y validación empírica.

Entrenamiento en reversión de hábitos

Azrin y Nunn (1973). Creadores del entrenamiento en reversión del hábito (ERH). Se trata de un procedimiento de naturaleza multicomponente dirigido al tratamiento de hábitos nerviosos y tics. Una de las intervenciones conductuales más exitosas para los tics.

Se suponía que los hábitos persistían debido a la cadena de respuesta que se ponía en marcha, a una conciencia limitada, a la práctica excesiva y a la tolerancia social hacia ellos. La técnica de reversión del hábito pretendía contrarrestar estas influencias. Anteriormente, la técnica de elección para el tratamiento de los tics y hábitos nerviosos era la práctica masiva (negative practice) consistente en repetir la conducta problema hasta que se produjese fatiga o inhibición reactiva, no obstante debido a la inconsistencia de sus resultados su uso fue relegado a favor de lo que se conoce actualmente como entrenamiento en reversión de hábitos.

Procedimiento de reversión del Hábito

Revisión de la
conveniencia del
hábito
Ayudar a identificar de qué forma interfiere el hábito en
su vida.
Motivar y hacer consciente de la interferencia del hábito en su vida. Identificar situaciones donde esté produciendo malestar, dolor, vergüenza, etc.
Entrenamiento en
conciencia del
hábito
Enseñar a ser consciente de la cadena de respuestas que
conlleva el hábito.
Se trata de un elemento fundamental de la técnica. Se trata de la toma de conciencia de la cadena conductual que implica el hábito. Es necesario:
• Describir paso a paso situaciones y circunstancias en las que se da el hábito.
• Aprender a identificar su ocurrencia.
• Detectar los antecedentes
.
Entrenamiento en
respuesta Incompatible
Desarrollar una o dos conductas incompatibles con
la emisión del hábito para que lo reemplacen
Generar una respuesta cuya emisión compita con el hábito. Debe ser no llamativa socialmente, de fácil inicio y mantenimiento, y físicamente incompatible con el hábito disfuncional.
Apoyo socialAsistencia de personas allegadas para ayudarle a poner en marcha la respuesta incompatibleSe entrena a una persona significativa para el paciente, para que le ayude a detectar la ocurrencia del hábito, pero sobre todo en la puesta en marcha de la respuesta incompatible.
Generalización
del procedimiento
Practicar el repaso simbólico del procedimiento aplicado a una situación concreta y de sus resultados exitosos para facilitar su aplicación en vivo.Depende de diversos procedimientos, entre ellos, el refuerzo social sistemático. Como estrategia de generalización específica, se utiliza la realización exitosa de la respuesta incompatible en imaginación.
Procedimiento de REVERSIÓN DEL HÁBITO. Elementos clave

El entrenamiento se lleva a cabo en pocas sesiones, a las que se añaden las sesiones de refuerzo que resulten necesarias. Una vez realizada la evaluación conductual y explicada la lógica del tratamiento al paciente se comienza desarrollar la secuencia de componentes. Por ejemplo, en un caso de tricotilomanía el paciente puede ser consciente de la vergüenza que le producen las calvas que ha generado su hábito en su cuero cabelludo y también de las cefaleas que pueden producirse como consecuencia, pero quizá es menos consciente del tiempo que pierde ensimismado dándose tirones de pelo, de la evitación de situaciones reforzantes mientras están inmerso en el hábito o del coste de las pelucas que va a tener que adquirir.


La toma de conciencia de la cadena conductual que implica el hábito es un elemento fundamental de la técnica. Para ello será necesario:

  • Describir paso a paso todas aquellas circunstancias y situaciones en las que se da el hábito.
  • Aprender a identificar su ocurrencia. Si la conducta se da durante la sesión el terapeuta le indicará al paciente que trate de identificar ocurrencia, si hay ocasiones en que no lo logra, el terapeuta se lo indicará. Fuera de la sesión, además de la auto-observación, es aconsejable la observación externa de alguna persona allegada que indique al paciente la presencia del hábito cuando él no lo haya identificado.
  • Detectar los antecedentes. La detección de la ocurrencia es un paso previo a la detección de los antecedentes. Por ejemplo, tocarse el pelo puede ser el antecedente de arrancarse el pelo, y tocarse el cuello puede ser el antecedente de tocar el pelo, y sentarse a estudiar puede ser el antecedente de tocarse el cuello, etc.

El papel de la respuesta incompatible es poder generar una respuesta cuya emisión compita con el hábito a revertir. La idea es que la nueva conducta competidora se convierta en el hábito en sí. La respuesta competidora debe no ser llamativa socialmente, de fácil inicio y mantenimiento, así como físicamente incompatible con el hábito disfuncional. La presencia de apoyo social implica la asistencia de una persona significativa que ayude al paciente en la detección de la ocurrencia, pero sobre todo en la puesta en marcha de la respuesta incompatible, además debe reforzar al paciente por la no ocurrencia del hábito en las situaciones en que antes se daba. Esta persona asiste a
las sesiones y recibe entrenamiento para desarrollar estos objetivos. El paciente debe ser consciente de que el éxito dependerá de la rutina de poner en marcha los procedimientos entrenados en cualquier sitio y en cualquier momento.

Aplicacion-de-LaTecnica-De-Azrin-Y-Nunn

Aplicabilidad y datos de eficacia

Higa, Chorpita, y Woods (2001); Woods, Fuqua, Siah, Murray, Welch, Blackman et al. (2001). El ERH es más eficaz en aquellas conductas cuyo objetivo es el auto-reforzamiento (conductas auto-estimulatorias) que en aquellas conductas cuya función es escapar, atraer la atención u otras consecuencias sociales.
Nicolson, Adams y Miltenberger (2009). Este procedimiento ha encontrado aplicación en otros problemas conductuales que implican una conducta repetitiva como tartamudeo, morderse las uñas, hábitos orales como morderse los labios o la boca y rechinar los dientes, también el hábito de chuparse los dedos, el trastorno del pica, rascarse y la conducta de auto-asfixia. Incluso ha sido utilizado en problemas de competencia social, cefaleas y dolor facial, así como en la reducción de explosiones emocionale.

La técnica está específicamente dirigida al tratamiento del síndrome de Tourette, todo tipo de tics y tricotilomanía. La evaluación de la eficacia del ERH indica que aunque la investigación es amplia a lo largo de tres décadas de uso, muchos de los estudios presentan problemas metodológicos.

Técnica de intención paradójica

Frankl (1984). La técnica de intención paradójica va a confrontar el sentido común de la persona a la que se le aplica, pues se trata de un proceso mediante el cual el paciente es animado a hacer, o a desear que ocurra aquello que precisamente teme.

El uso de la técnica de intención paradójica (IP) está vinculado a la psicoterapia de orientación humanista, concretamente a la logoterapia de . Una paradoja puede definirse como algo opuesto a lo que se considera cierto. El objetivo general de la intención paradójica es provocar cambios en las actitudes y reacciones de las personas ante situaciones de estrés o malestar, tratando de desmontar el círculo vicioso (que suele haberse generado) pautando precisamente lo más temido.

Por ejemplo, un paciente con insomnio pone todo su esfuerzo cada noche en quedarse dormido; con la intención paradójica se pide a la persona con insomnio hacer exactamente lo contrario a lo que intenta, dándole la indicación de acostarse pero tratando de mantenerse despierto el máximo de tiempo posible. Esta forma de proceder le permite dejar la batalla por dormir puesto que la indicación es de mantenerse despierto y llegar así al sueño (dejando de luchar) más rápidamente.

En el caso del paciente con insomnio, la prescripción del síntoma haría que el paciente deje de ver su problema desde la perspectiva de la «necesaria y urgente eliminación del insomnio» para pasar a verlo como algo a observar atentamente, es esto lo que se llama descontextualización.

Equipo Docente.

A pesar de su reconocida eficacia en el ámbito clínico, sus mecanismos de acción no están claramente establecidos, entre los modelos teóricos propuestos para explicar la intervención de los elementos apuntados (y otros) destacan:

  • La teoría del doble vínculo, que combina aspectos de la teoría de comunicación de Watzlawick (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1981) y la teoría de sistemas. Este modelo se refiere a la presencia en la IP de dos mensajes mutuamente exclusivos, de forma que responder a uno implique no responder al otro.
  • La teoría de la decontextualización del síntoma (Omer, 1981) según la cual la IP promueve un cambio de contexto del síntoma que le hace perder su significado.
  • La teoría de la ansiedad recurrente (Ascher y Schotte, 1999), según la cual la IP actuaría sobre la ansiedad anticipatoria que genera la anticipación de consecuencias catastróficas, rompiendo el círculo vicioso mediante el afrontamiento de lo temido.
  • La teoría del control mental irónico (Wegner, 1994) que propone la existencia de un sistema cognitivo dual, con un proceso operativo intencional, regulador y consciente, y otro proceso irónico de supervisión, inconsciente e involuntario que sería inhibido por la IP, permitiendo que el proceso intencional cumpla la prescripción paradójica.

Procedimiento de la técnica de intención paradójica

En la aplicación de la IP se pide a los pacientes que detengan la tendencia a tratar de evadir o controlar sus síntomas, a la vez que se les indica que los hagan aparecer deliberadamente, deseándolos y exagerándolos. De esta forma, el procedimiento de intención paradójica va a requerir dos cosas en su aplicación, por una parte, que el paciente renuncie a los intentos de control del problema, y por otra, que esté dispuesto a hacer aparecer y aumentar los síntomas. Ambos requisitos van a ir contra la lógica terapéutica que probablemente maneje el paciente, de tal forma que habrá que conceptualizar de forma extensa y convincente al paciente de qué forma la dinámica del problema puede verse beneficiada con este acercamiento. La secuencia de aplicación de la técnica de IP seguiría el siguiente esquema:

  1. Evaluación del problema, análisis funcional e identificación de la lógica que mantiene al individuo en soluciones ineficaces
  2. Redefinir el síntoma o la conducta problema en función de los datos de la fase anterior. Aportar un nuevo significado del síntoma.
  3. Indicar los cambios paradójicos en función del patrón de queja.
  4. Conceptualizar los cambios a partir de la intervención paradójica (establecer el mecanismo explicativo).
  5. Programación de recaídas.
  6. Finalización y seguimiento.

Los cambios paradójicos que pueden pautarse serían los siguientes:

  • Prescripción del síntoma. Se trata de la estrategia más utilizada. Consiste en solicitar al paciente que busque y provoque de forma voluntaria los síntomas que está tratando de evitar (antes de que estos aparezcan) en las situaciones o contextos en los que suelen aparecer. Esta estrategia está especialmente indicada en el abordaje de respuestas cognitivas y psicofisiológicas involuntarias (pensamientos intrusivos o insomnio), o de comportamientos acerca de los cuales el paciente dice no tener control (respuesta de ira).
  • Restricción paradójica y contención del cambio. En este caso el terapeuta desaconseja el cambio, renuncia a él, o simplemente lo prohíbe a través de comentarios y argumentaciones pesimistas que no revisten otra intención que la de acelerar o desbloquear el proceso de cambio. Por ejemplo en el caso de un joven con fobia social que presenta muy poco cumplimiento terapéutico, se pautaría el enlentecimiento del tratamiento por la gravedad del caso, indicando que debe ir todavía más despacio.
  • Cambio de postura. Se trata de adoptar la visión catastrofista que un paciente tiene de sí mismo o de la situación, exagerando además esa visión. Esta estrategia es útil en personas que buscan la aprobación de los demás a través de las conductas de queja, o en pacientes desafiantes que retan al terapeuta. Por ejemplo, en el caso de una paciente con un trastorno de personalidad histriónico que busca la atención a través de la queja y que se muestra airada ante el terapeuta por no conseguirlo, argumentando que la terapia que está siguiendo es inútil y que no va a conseguir ningún resultado, el terapeuta puede cambiar su postura y comentarle que ella tiene razón, que la terapia no está sirviendo de nada y que, además, su caso está induciendo en él un proceso de reflexión y que en ese mismo momento está decidiendo dejar de ser terapeuta cognitivo conductual.
  • Programación de recaídas. Se trata de programar recaídas con control, de tal forma que el empeoramiento no sorprenda al paciente y lo genere voluntariamente para comprobar que lo puede volver a afrontar. De esta forma, cuando un paciente está mejorando se le indica que vuelva a hacer lo que no desea.
  • Confusión e interferencia. Cuando el discurso de un paciente es ambiguo, lacónico y se percibe resistencia a expresar el problema en términos concretos, puede ser útil la utilización de un discurso impreciso y vago por parte del terapeuta. Al no entender al terapeuta es probable que el paciente trate de precisar más su información con el objetivo de que el diálogo resulte comprensible.
  • Utilización del paciente y anticipación de resultados. En estos casos el terapeuta utiliza una estrategia de evaluación para producir un cambio en la secuencia del problema. Por ejemplo, en el caso de una paciente obesa que cree que jamás podrá tener control sobre la comida se utiliza un auto-registro exhaustivo de la comida diaria durante una semana, lo probable es que su nivel de ingesta baje simplemente siendo consciente de lo que hace al apuntarlo. La anticipación de resultados pretende conseguir resultados contrarios a los vaticinados, indicándole al paciente que las cosas van a ser más difíciles y molestas de lo que es probable que sean. Un ejemplo de esta última estrategia sería indicar a una paciente bulímica que ir a comprar al supermercado será una tarea difícil, pues serán muchas las tentaciones que vaya a tener de comprar comida para un atracón. Es obvio que el terapeuta debe tener claro que la probabilidad de que se produzcan los resultados anticipados es prácticamente inexistente.
delosrios-intencionparadogica

Aplicabilidad y datos de eficacia

Como se indicaba al principio, la IP es una valiosa herramienta cognitiva para cambiar el curso de procesos terapéuticos lentos, difíciles o bloqueados. Merece la pena señalar la consideración de la IP aisladamente como tratamiento probablemente eficaz (nivel III de evidencia) para el insomnio predormicional crónico, siendo un tratamiento recomendado por la American Academy of Sleep Medicine (2006) para este problema. No obstante, a pesar de su utilidad, la IP puede ser quizá uno de los procedimientos más difíciles de utilizaren la Terapia Cognitivo Conductual pues, además de conocer la lógica y el procedimiento, las dotes de comunicación del terapeuta y su pericia clínica serán determinantes del éxito de la aplicación de la IP.

Intervenciones para la regulación emocional y tratamientos transdiagnósticos

Frijda (1986). La mayor parte de la investigación sobre el concepto de emoción asume que las emociones tienen diversos propósitos o funciones que han tenido un valor eminentemente adaptativo en las transacciones que se establecen con el medio.
Gross (1998). Define el concepto de regulación emocional como un proceso por el cual los individuos influyen en las emociones que experimentan, en cuándo las tienen y cómo las experimentan y expresan.
Borkovec, Alcaine y Behar, (2004). Las personas con trastorno de ansiedad generalizada (TAG), en relación con controles normales, tienen una emocionalidad incrementada, siendo sus respuestas emocionales más rápidas, más intensas, y más fácilmente desencadenadas. Además, presentan mayor reactividad negativa ante la experiencia emocional, y tienen mecanismos pobres de identificación de emociones primarias (ira, disgusto, tristeza, miedo y alegría), experimentando estas emociones como confusas, indiferenciadas y desbordante. También se ha identificado que tienen menor habilidad para recuperarse después de una experiencia emocional negativa.

La regulación emocional tiene un papel sobresaliente en la consecución de una conducta adaptativa. A su vez, se ha producido la incorporación de estrategias de regulación emocional a una buena parte de los programas de intervención cognitivo conductuales (trastorno límite de personalidad, trastorno de ansiedad generalizada, depresión, adicciones, etc.), siendo el elemento nuclear sobre el que pivotan los llamados tratamientos transdiagnósticos.

La mayor parte de la investigación sobre el concepto de emoción asume que las emociones tienen diversos propósitos o funciones que han tenido un valor eminentemente adaptativo:

  • Proveer información sobre el entorno (físico y social). Las señales del medio son capaces de desencadenar estados emocionales que implican una valoración automática del entorno (ver una sonrisa en la cara de un dependiente facilita un estado de bienestar que puede llevarnos a dirigirnos a él y no a otros, caminar por una calle completamente vacía probablemente desencadene una respuesta de alerta, etc.).
  • Comunicar a los demás cómo se está procesando el entorno (poner una cara seria puede indicar a nuestro interlocutor que lo que está diciendo no nos está gustando).
  • Afectar el comportamiento de los demás hacia el individuo que siente (llegar a casa con cara de enfado es una información determinante para que nuestro hijo de quince años nos deje en paz con el tema de la salida el sábado por la noche).
  • Las emociones se pueden fingir, y son una herramienta de manipulación y/o persuasión muy potente.

Las emociones pueden ser definidas como pistas o señales internas que estimulan tendencias de acción dirigidas a establecer, mantener o disolver relaciones con el entorno interno o externo, preparando al individuo para un afrontamiento adaptativo. Como se ha indicado, tienen una función informativa, señalando al individuo la relevancia de sus necesidades, preocupaciones u objetivos en un momento dado.

La regulación emocional se refiere a la capacidad de un individuo para experimentar, influenciar, controlar y expresar emociones, de tal forma que dichos estados emocionales no interfieran (o faciliten) la conducta dirigida a objetivos en su medio. Las intervenciones en regulación emocional están, por tanto dirigidas a proveer al sujeto esa capacidad. Un buen sistema de regulación emocional incluye:

  • Reconocimiento de la presencia de un estado emocional.
  • Discriminación de dicho estado emocional.
  • Aceptación de la respuesta emocional.
  • Acceso a recursos y estrategias que permitan la reducción o modulación de la intensidad emocional en función de las necesidades.
  • Capacidad para poner en marcha una conducta dirigida a objetivos a pesar de la presencia del estado emocional.
  • Inhibición de las conductas impulsivas.

La desregulación emocional se produce cuando una persona es incapaz de aceptar o cambiar diferentes componentes del proceso emocional, o experimenta un nivel de intensidad desmedido que interfiere con su autocontrol. No obstante la simple experiencia de una emoción intensa no debe considerarse desregulación emocional. Tanto respuesta emocional como su regulación se entienden inmersas en un proceso transaccional de adaptación, de tal forma que la intervención en cualquier componente que forme parte de esa transacción tendrá impacto sobre todo el sistema. Hay, por tanto, dos acercamientos diferentes a la hora de abordar el proceso de desregulación emocional: 1) estrategias de aceptación y 2) estrategias de cambio.

ESTRATEGIAS DE ACEPTACIÓNESTRATEGIAS DE CAMBIO
• Educación emocional.
• Discriminación emocional.
• Etiquetación emocional adecuada.
• Expresión emocional ajustada.
• Incremento de la tolerancia a los estados emocionales.
Mindfulness.
• Normalización y validación de la experiencia emocional.
• Exposición con prevención de respuesta.
• Disminución de la vulnerabilidad a la desregulación (p.ej,. dejar las apuestas)
• Estrategias de control estimular.
• Distracción y desactivación fisiológica.
• Activación conductual.
• Incremento de habilidades sociales.
• Resolución de problemas.
Estrategias de regulación emocional.

Procedimiento del entrenamiento en regulación emocional

El ejemplo de entrenamiento en regulación emocional que se expone a continuación ha sido aplicado por Huppert y Alley a diversos pacientes con trastornos de ansiedad.

ENTRENAMIENTO EN REGULACIÓN EMOCIONAL EN TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Psicoeducación sobre teorías de la emoción.
• Funciones de la emoción:
• Informar sobre el entorno físico y social
• Mejorar el proceso de comunicación con los otros
• Influir en la conducta de los demás en relación con el individuo
Elaboración de una jerarquía emocional (la lista será la base de las próximas sesiones).
• Preparar una lista de emociones ordenadas por dificultad de manejo, si el individuo no es capaz de hacerlo el terapeuta le ayudará a identificar situaciones en las que se puedan estar manifestando.
• Comenzar a trabajar la discriminación emocional: qué estímulos o contextos pueden desencadenar determinadas emociones, forma de las diferentes respuestas emocionales (identificación del componente cognitivo, fisiológico y conductual), intensidad proporcionada o desproporcionada, etc.
• Ordenarlas por dificultad de manejo, de menor a mayor.
• Revisar en la siguiente sesión qué emociones pueden faltar de la lista y el porqué (posible evitación cognitiva automática o deliberada).
• La amplitud de la lista refleja el nivel de complejidad con el que el paciente concibe las emociones.
Análisis individual de las emociones identificadas.
Objetivo:
• Optimizar el proceso ya empezado de identificación y discriminación emocional.
• Aceptación de las respuestas emocionales y validación de las mismas.
Método:
• Análisis de las dimensiones de valoración para las experiencias emocionales:
Identificar qué significa para el individuo experimentar esa emoción.
¿Es aceptable para él/ella sentir determinadas emociones?
• Analizar cada emoción usando un marco cognitivo-conductual estableciendo:
1.- Antecedentes de la emoción
2.- Cogniciones asociadas a la emoción
3.- Reacción fisiológicas asociadas a la emoción
4.- Conductas asociadas a la emoción
5.- Papel específico en la situación
6.- Papel evolutivo de la emoción

Ejemplo: Emoción VERGÜENZA
Antecedentes: Confundir el nombre de alguien en una reunión.
Cogniciones: «soy idiota», «he hecho el ridículo», «pensará que no le presto atención»,…
Respuestas fisiológicas: Enrojecimiento facial, incremento de FC, temblores, sudoración,…
Conductas: Pedir excusas repetidamente, dar explicaciones sobre lo ocurrido, dejar la reunión,…
Papel específico: Comunicar al otro que sentimos haber olvidado su nombre, ayudar a no volver a olvidarlo.
Papel evolutivo: Prevenir el romper reglas sociales, arreglar errores sociales y mantener las relaciones.
Exposición en imaginación a las situaciones provocadoras de los estados emocionales de difícil manejo (si el individuo considera que está preparado para la exposición en vivo, se puede obviar esta fase).
Exposición en vivo a las situaciones evitadas.
Estrategias de mantenimiento:
• Mantener la monitorización emocional
• Seguir conceptualizando los estados emocionales desde el marco cognitivo-conductual ofrecido
• Mantener la búsqueda y confrontación con experiencias emocionales difíciles

Tratamientos transdiagnósticos para los trastornos emocionales

Barlow (1988). La vulnerabilidad puede ser: 1) heredable (vulnerabilidad biológica general), 2) asociada a cambios en el funcionamiento del SNC y autonómico debido a experiencias tempranas adversas (vulnerabilidad psicológica general), y 3) referida a la historia de aprendizaje concreto que determinaría el desarrollo de un trastorno específico y no otro (vulnerabilidad psicológica específica).
Rector, Man y Lerman (2014). Las intervenciones transdiagnósticas se están mostrando en ciertos problemas superiores en efectividad a las intervenciones específicas, parece conveniente y aconsejable considerar estas aproximaciones terapéuticas, no tanto como sustitutivas, sino como complementarias a la forma de proceder tradicional.
Boyes, Hasking y Martin (2016). En el desarrollo de un problema emocional pueden también estar implicadas experiencias tempranas (vulnerabilidad psicológica generalizada), no necesariamente traumáticas ni especialmente perjudiciales (por ejemplo, una persona que a lo largo de su niñez ha sufrido numerosos cambios de residencia y colegio), que contribuirían a que un individuo experimente un exceso de ansiedad y de estados emocionales negativos en su interacción con el entorno.

Los trastornos emocionales (trastornos de ansiedad y del estado de ánimo) se encuentran entre los problemas mentales más frecuentes en la sociedad occidental. La investigación ha mostrado que existen tratamientos que son eficaces y efectivos basados en la evidencia para este tipo de problemas, sin embargo, el acceso y disponibilidad de estos tratamientos resulta restringido para muchas personas que los padecen (principalmente por causas políticas e ideológicas).

Los modelos de intervención de carácter transdiagnóstico asumen que distintos trastornos o problemas comparten características sustanciales, y que, por tanto, la comorbilidad existente entre diferentes síndromes emerge a partir de la presencia de vulnerabilidades de carácter biológico y psicológico comunes. Sería posible diseñar un sistema de clasificación de los trastornos emocionales a partir de dimensiones del temperamento ampliamente conocidas, concretamente: neuroticismo/afecto negativo y extroversión/afecto positivo. La importancia de estos constructos para la perspectiva transdiagnóstico estriba en que son capaces de explicar gran parte de las características comunes a los trastornos emocionales. Por ejemplo, la variable neuroticismo se relaciona con la presencia de inestabilidad emocional, percepción de incontrolabilidad respecto del futuro, intolerancia a la incertidumbre, alerta permanente y percepción de baja auto-eficacia en relación con la competencia para gestionar acontecimientos estresantes, tanto en el presente como en el futuro; de esta forma, los individuos que presenten un grado de neuroticismo mayor tenderán a presentar conductas de escape y/o evitación. En relación con el afecto positivo, aquellos individuos con un menor afecte positivo tenderán a ser pesimistas, a estar desanimados, a sentir que todo implica un gran esfuerzo, a mostrar poco entusiasmo e interés por lo que les rodea, y presentarían un bajo nivel en el sistema de activación conductual.

Si la vulnerabilidad biológica y psicológica generalizadas coinciden, la probabilidad de desarrollar un trastorno emocional es mayor. La vulnerabilidad psicológica específica daría cuenta del porqué de la aparición de un trastorno y no otro (p. ej., la exposición a modelos fóbicos o depresivos, situaciones de ridículo social, el aprendizaje a través de instrucciones sobre la gravedad que implica la presencia de determinadas sensaciones o emociones, podrían precipitar una fobia específica, un trastorno de ansiedad social, una fobia a la enfermedad, ataques de pánico, etc.).

Desde la perspectiva transdiagnóstico, la sintomatología concreta que caracteriza cada uno de los trastornos emocionales no sería sino una manifestación (no substancial) de un síndrome subyacente generalizado, común a todos ellos y verdadero núcleo substancial, y que tendría que ver con un déficit de habilidades para la gestión de los estados emocionales. Los modelos de intervención transdiagnóstico para trastornos emocionales consideran que las personas afectadas tienen dificultades de regulación emocional al no comprender, no saber expresar, no aceptar, y/o no afrontar de forma adaptativa los estados emocionales que emergen de la interacción con el contexto. La conceptualización transdiagnóstico de los trastornos emocionales viene acompañada de una opción terapéutica alternativa al proceder tradicional centrada en la aplicación de protocolos específicos. Esta alternativa terapéutica está basada en el aprendizaje de mecanismos adaptativos de regulación emocional. En general, estas intervenciones utilizan la estructura teórico-metodológica de la orientación cognitivo conductual como eje aglutinador de las aportaciones de la psicología clínica basada en la evidencia, dando lugar a protocolos de tratamiento unificados que están mostrando gran utilidad en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Las ventajas del modelo transdiagnóstico implica el poder realizar un abordaje terapéutico sin necesidad de una discriminación diagnóstica excesiva, lo que supone una simplificación del proceso de toma de decisiones por parte del clínico.

Estos protocolos cuentan con los elementos que se nombran a continuación, además de incluir módulos de prevención de recaídas y, en algunos casos, sesiones iniciales de mejora de la motivación al tratamiento:

  • Psico-educación dirigida al conocimiento y comprensión de las emociones.
  • Entrenamiento en detección y discriminación emocional.
  • Expresión ajustada de estados emocionales.
  • Reatribución de sensaciones físicas.
  • Atenuación emocional y conductas de evitación.
  • Aceptación y tolerancia de las sensaciones físicas y estados emocionales.
  • Exposición interoceptiva.

Aplicabilidad y datos de eficacia

Feigenbaum (2007; Robbins y Chapman (2006). La evidencia empírica indica que el uso de las estrategias de regulación emocional, tanto de aceptación como de cambio, y también su combinación, son efectivas. Estos datos se han obtenido básicamente en torno a la Terapia Conductual Dialéctica, cuyo foco central es la regulación emocional.

La evidencia empírica indica que el uso de las estrategias de regulación emocional, tanto de aceptación como de cambio, y también su combinación, son efectivas. En cuanto a los tratamientos transdiagnósticos en trastornos emocionales, las revisiones sistemáticas más recientes muestran que este tipo de intervenciones, en comparación con tratamientos específicos, son igualmente efectivas en el caso de los trastorno de ansiedad y parece que superiores en el caso de la depresión.

Consideraciones sobre la regulación emocional

Contar con un contexto social y familiar que apoye y valide (o al menos no castigue) el proceso de aprendizaje emocional es fundamental. La forma que tenemos de relacionarnos con nuestros estados internos, bien sean sensaciones físicas, pensamientos, imágenes o sentimientos está determinada por nuestra historia de contingencias, instrucciones y modelado en relación con dichos estado. Aunque no seamos conscientes, existen una serie de dimensiones a partir de las cuales hemos aprendido a valorar la adecuación, ajuste, pertinencia, deseabilidad social, simplicidad, comprensibilidad, etc. de nuestras experiencias emocionales, y, en función de esa valoración, reaccionamos ante ellas, bien aceptando o bien intentando evitarlas. El riesgo de fracaso de las intervenciones dirigidas a la regulación emocional es muy alto cuando las habilidades que se están adquiriendo no son comprendidas, ni validadas, por el entorno social o la familia.

Si una joven ha crecido en un entorno dónde ha visto que su madre tomaba medicación en cuanto se sentía un poco nerviosa, ha oído como se quejaba de lo insoportable y negativo de su estado y esta le ha dicho en numerosas ocasiones que no hay nada peor que sentirse ansioso porque así es como comienzan los trastornos psicológicos, es difícil pensar que esta joven pueda tener mecanismos de regulación de la ansiedad apropiados para enfrentarse a su vida, y no sería extraño que a medida que su vida se fuese haciendo más compleja, y tuviese que afrontar más situaciones estresantes, llegara a desarrollar un problema de ansiedad de carácter clínico. Si además añadimos que la cultura occidental actual no solo no facilita el aprendizaje emocional adaptativo, sino que valora negativamente la presencia de los estados internos que implican malestar, el pronóstico de nuestra joven puede ser aún peor.

Resumen

  • La Terapia Cognitivo Conductual en algunos casos integra técnicas procedentes de otras orientaciones. Este es el caso concreto de la hipnosis o los procedimientos de intención paradójica.
  • Una de las intervenciones conductuales más exitosas para los hábitos nerviosos y tics es el entrenamiento en reversión del hábito.
  • El papel de la respuesta incompatible en el ERH es poder generar una respuesta cuya emisión compita con el hábito a revertir.
  • El objetivo general de los procedimientos de intención paradójica es provocar cambios en las actitudes y reacciones de las personas ante situaciones de estrés o malestar, pautando lo más temido.
  • La intención paradójica es una valiosa herramienta cognitiva para cambiar el curso de procesos terapéuticos lentos, difíciles o bloqueados.
  • La regulación emocional se refiere a la capacidad de un individuo para experimentar, influenciar, controlar y expresar emociones, de tal forma que dichos estados emocionales no interfieran la conducta.
  • Los modelos de intervención transdiagnóstico asumen que distintos trastornos comparten características sustanciales, y que, por tanto, la comorbilidad existente entre diferentes síndromes emerge a partir de la presencia de vulnerabilidades de carácter biológico y psicológico comunes

Esquemas Equipo Docente


Autoevaluaciones


Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.
  • De Los, R., & Camacho, R. (s/f). LA TÉCNICA DE “LA INTENCIÓN PARADÓJICA” EN LA LOGOTERAPIA. DISTANCIARSE DE SÍ MISMO MEDIANTE EL BUEN HUMOR. Logoterapia.net. Recuperado el 23 de agosto de 2022, de http://www.logoterapia.net/uploads/09_delosrios_2005_intencionparadogica.pdf

Deja un comentario

dos × 1 =

Ir al contenido