D E M O C R A T O P I A

Deseo ofrecer una disculpa y clarificación con respecto al contenido disponible en este espacio. Es importante destacar que la naturaleza del material publicado en esta página no es original, sino que consiste en gran medida en resúmenes derivados de diversos manuales de estudio mejor o peor referenciados. Estos resúmenes varían en su grado de textualidad y en la calidad de las referencias académicas utilizadas, abarcando desde citas directas hasta interpretaciones más libres de los textos originales.

Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

Otros trastornos depresivos

Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (TDD)

El Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo (TDD) es una nueva categoría que aún no ha sido validada y cuya utilidad clínica no ha sido probada. Esta categoría es aplicable en el rango de edad de 6 a 18 años cuando se presentan accesos de comportamiento de cólera verbal o conductas agresivas cuya intensidad o duración son desproporcionados a la situación o provocación. Estos accesos ocurren al menos tres veces por semana durante más de doce meses, y entre dos accesos hay una irritabilidad persistente. Es llamativo el alejamiento de los dos criterios normales de tristeza/anhedonia que caracterizan la depresión y, por otro lado, en este caso, los criterios de comparación social (definidos como algo «desproporcionado») son evidentes como definición de los «síntomas».

La creación de esta nueva categoría surgió de la necesidad de incluir casos infantiles y adolescentes con problemas de regulación emocional relacionados con la irritabilidad permanente. Parte de este interés se debe a que hay estudios longitudinales que muestran que la irritabilidad de los adolescentes, informada por los padres, es un predictor significativo de problemas de ansiedad y depresión informados 20 años más tarde (Stringaris et al, 2009). Algunos casos así eran incorrectamente clasificados como bipolares en el pasado, y se decidió incluirlos forzadamente en la sección de trastornos depresivos. Sin embargo, crear nuevas categorías de manera improvisada y forzada para intentar solucionar un problema clínico y social como es el sobrediagnóstico y sobretratamiento del trastorno bipolar en niños no es una buena solución, ya que persiste el riesgo de psiquiatrización y medicalización (Axelson et al., 2011). Además, parece una categoría innecesaria, ya que existen categorías diagnósticas para problemas similares, como la del trastorno negativista desafiante, en los que la irritabilidad o los accesos de cólera podrían simplemente haberse considerado como un especificador de los trastornos desafiantes, como se opta en la CIE-11.

Aunque el TDD intenta reflejar casos con dificultades emocionales complejas, una perspectiva más sistémica y conductual que psicopatológica podría ayudar a explicarlos mejor que crear categorías ad hoc. En suma, la evidencia empírica existente indica que son casos de baja prevalencia, en los que la depresión no tiene que aparecer necesariamente, y es difícil de distinguir de problemas como la conducta desafiante. Su inclusión en un sistema diagnóstico tiene más que ver con elementos de sociología de la ciencia que con argumentos empíricos sólidos.

Trastorno disfórico premenstrual

Gehlert et al (2009). Los estudios indican que hasta un 20% de las mujeres en edad reproductiva manifiestan síntomas psicológicos premenstruales molestos que pueden ser realmente interferentes en la esfera personal o de funcionamiento en un 2% de las mujeres en edad fértil.

La inclusión de este nuevo trastorno en el DSM-5 ha sido objeto de controversia durante décadas, con muchos debates clínicos y teóricos sobre si los síntomas premenstruales experimentados por algunas mujeres deben ser considerados como un trastorno mental. Según diversos estudios, hasta un 20% de las mujeres en edad reproductiva experimentan síntomas psicológicos premenstruales que pueden ser muy molestos e interferir en su vida diaria, aunque solo un 2% de las mujeres en edad fértil experimentan un deterioro significativo de su funcionamiento. Los criterios propuestos para el diagnóstico del trastorno requieren cumplir cinco síntomas de un conjunto de dos categorías diferentes, lo que aumenta la heterogeneidad de los perfiles diagnósticos.

En la primera categoría, se debe cumplir al menos uno de los siguientes cuatro síntomas: labilidad afectiva, irritabilidad, depresión y ansiedad. En la segunda categoría, se debe cumplir al menos uno de siete síntomas: anhedonia, problemas de concentración, falta de energía, cambios en el apetito, cambios en el sueño, sensación de abrumamiento o pérdida de control, y síntomas físicos como hinchazón o sensación de hinchazón. Estos síntomas deben aparecer una semana antes de la menstruación y mejorar unos días después de su inicio. Para el diagnóstico, los síntomas deben ocurrir en la mayoría de los ciclos menstruales durante el año anterior, y deben ser habituales durante la última semana del ciclo y remitir a los pocos días después del inicio de la menstruación.

Al igual que en otros trastornos, se requiere que estos síntomas causen interferencia significativa en la vida diaria y no sean simplemente exacerbaciones de otros problemas preexistentes. Además, no deben ser debidos a medicamentos, sustancias o enfermedades médicas diagnosticadas, como problemas hormonales. Es interesante destacar que para el diagnóstico del trastorno, el DSM-5 exige una «evaluación diaria prospectiva» de al menos dos ciclos con síntomas, lo que recuerda a un registro de muestreo de experiencias.

La decisión de incluir esta categoría en el DSM-5 fue el resultado de una evaluación de los beneficios y los inconvenientes, pero también fue una decisión política además de científica. La inclusión del trastorno puede ayudar a entender mejor el alcance del problema, los factores predictores y las estrategias de intervención. También puede ayudar a visibilizar un problema de género y a ofrecer ayuda a las mujeres que lo necesitan. Por ejemplo, se ha observado que las mujeres con una historia de síntomas psicológicos premenstruales graves tienen aproximadamente el doble de riesgo de ideación, planes o intentos de suicidio que las mujeres sin estos síntomas. Sin embargo, el diagnóstico del trastorno tiene algunos inconvenientes, ya que puede enfocar estas dificultades psicológicas con una perspectiva medicalizadora.

Trastorno depresivo debido a una afección médica

La definición de este trastorno es extremadamente simple, no se basa en una combinación amplia de síntomas, sino en un estado de ánimo deprimido o anhedonia que persiste durante un período prolongado. Sin embargo, se requiere evidencia de que estos síntomas son el resultado directo de una enfermedad médica, lo que se puede confirmar mediante análisis de laboratorio, historial clínico o exploración física.

El DSM ha reservado una categoría específica para los trastornos depresivos causados por enfermedades médicas en ediciones anteriores. En cualquier caso de depresión, es esencial examinar cuidadosamente si existe una etiología orgánica de los síntomas. Aunque no siempre es fácil determinar la causa de manera clara y atribuir los síntomas a un factor orgánico, se estima que entre el 10% y el 20% de los casos diagnosticados como «trastorno depresivo mayor» o «distimia» están realmente causados por factores orgánicos de diversos tipos que no se han valorado adecuadamente (Rush, 1990).

CONDICIONES NEUROLÓGICAS
Epilepsia
✅Parkinson
✅Demencias degenerativas
Hidrocefalia normotensa
✅Traumatismos encefálicos
✅Infecciones del SNC
✅Migrañas
✅Esclerosis múltiple
Narcolepsia
CONDICIONES METABÓLICAS Y ENDOCRINAS
✅Relacionados con menstruación
Porfiria
✅Enfermedades de tiroides y paratiroides
✅Enfermedades de Cushing y de Addison
✅Déficit de vitamina B-12
✅Déficit de ácido fólico
TRASTORNOS INFLAMATORIOS Y AUTOINMUNES
✅Artritis reumatoide
Síndrome de Sjögren
Lupus eritematoso sistémico
✅Reúmas
✅Porfiria
OTRAS CONDICIONES
✅Enfermedades cardiopulmonares
✅Infarto de miocardio
✅Estados postoperatorios
✅Enfermedades renales
✅Anemia
✅Colitis ulcerosa
CÁNCERES
Hipófisis
✅Aparato digestivo
EFECTOS DE SUSTANCIAS Y MEDICAMENTOS
✅Plomo
✅Mercurio
✅Antihipertensivos
✅Betabloqueantes
✅Hormonas (estrógenos, progesterona)
Alcohol
✅Antiparkinsonianos
Corticosteroides (cortisona)
✅Antineoplásicos
✅Antituberculínicos
INFECCIONES VÍRICAS Y BACTERIANAS
Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
✅Gripe
✅Neumonías virales
Mononucleosis
✅Hepatitis vírica
✅Sífilis
ENFERMEDADES INCAPACITANTES
✅Todas
Algunas condiciones médicas que pueden causar secundariamente síntomas depresivos (Vázquez y Sanz, 2008; Lam, 2018)

Trastorno depresivo inducido por una sustancia/medicamento

El diagnóstico de este trastorno también se basa en el criterio de depresión o anhedonia durante un «periodo importante y persistente». Además, se requiere agregar un código numérico según la sustancia, ya sea legal o ilegal, que parezca ser la causa inequívoca del cuadro.

Otro trastorno depresivo especificado

Esta categoría se refiere a casos en los que los síntomas propios de un trastorno depresivo son predominantes y generan un malestar clínicamente significativo o un deterioro en áreas importantes del funcionamiento social o laboral, pero no cumplen todos los criterios de ninguno de los trastornos incluidos en la categoría diagnóstica de los trastornos depresivos. En el DSM-5 se sugieren especificaciones para esta categoría, como la depresión breve recurrente o el episodio depresivo de corta duración (4-13 días), aunque no se asigna un código numérico específico.

Otro trastorno depresivo no especificado

La falta de cumplimiento de criterios diagnósticos en esta categoría, al igual que en el caso anterior, puede deberse a la falta de información suficiente por parte del clínico, como puede ocurrir en diagnósticos realizados en servicios de urgencias o triaje inicial. Debido a la heterogeneidad de las entidades incluidas en esta categoría, a menudo denominada «otros trastornos», resulta difícil ofrecer datos epidemiológicos, de curso clínico u otros parámetros significativos. En resumen, se trata de una categoría amplia y poco específica, que agrupa diversos trastornos y cuya utilidad diagnóstica puede ser limitada.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.
  • ChatGPT

Deja un comentario

error: Contenido protegido
Ir al contenido