Parasomnias

Trastornos del despertar del sueño no MOR

Diagnóstico y características clínicas

Se debe presentar un episodio de despertar incompleto en el que la persona emite conductas sin estar realmente despierta. En estos casos, cuando se despierta presenta una amnesia total o prácticamente completa de los episodios sucedidos. Estos episodios se dan fundamentalmente durante el primer tercio de la noche al despertar de las fases 2 y 3 del sueño.

Epidemiología y curso evolutivo
Prevalencia
Bjorvatn et al. (2010). Presentan datos epidemiológicos de los trastornos incluidos en el despertar en sueño no MOR, en una muestra representativa de adultos europeos. En este estudio se observa que la prevalencia de sufrir algún episodio puntual es muy elevada (entre el 4 y el 66,8%). No obstante, las prevalencias de síntomas ocurridos en los últimos tres meses se sitúan entre el 1,7% y el 6,9%.
Inicio y evolución
Castelnovo et al. (2018). El inicio del trastorno durante la adultez es altamente infrecuente. De esta forma, se recomienda la exploración de otras alteraciones del sueño que puedan estar provocando el inicio de este trastorno.

Los trastornos del despertar del sueño no MOR son más habituales durante la infancia, desapareciendo con el aumento de edad y siendo relativamente poco frecuentes en adultos. Muy posiblemente uno de los factores explicativos de la mayor prevalencia en niños se deba a la gran proporción de sueño en fases de sueño profundo, respecto al sueño normal en adultos. A medida que la proporción de sueño de onda lenta se reduce hay una disminución en el número de episodios.

Subtipos
Subtipos trastornos del despertar del sueño no MOR
Sonambulismo.
Terrores nocturnos. Junto con la amnesia de los episodios, la otra gran diferencia respecto a las pesadillas es que los terrores nocturnos se producen casi exclusivamente en fases de sueño no MOR, mientras que las pesadillas se dan con mayor probabilidad en esta última fase.
del sueño.
Arousals confusionales. A diferencia de otros trastornos como la borrachera del sueño, en esta última la persona está despierta, no como ocurre dentro de los arousals confusionales.

Trastornos de pesadillas

Diagnóstico y características clínicas

La característica principal es la presencia de sueños cuyo contenido es perturbador, generando angustia y temor. Estos sueños se deben producir de forma recurrente. A diferencia de los trastornos de despertar del sueño no MOR, en este caso es fácil despertar a la persona y, tras ello, se produce una orientación rápida y adecuada. Además, en las pesadillas se suele recordar con facilidad el contenido del sueño y suceden con mayor probabilidad en la segunda mitad de la noche que es donde se presenta habitualmente una mayor proporción de fase de sueño MOR.

Diagnóstico y características clínicas
Prevalencia
Bjorvatn et al. (2010). En estudios europeos se sitúa en un 2,8% el número de personas que han sufrido al menos un episodio la última semana y un 19,4% en los últimos tres meses.
APA (2013). A nivel mundial se estima entre un 1,3 y un 3,9% en niños y entre un I y 2% en adultos.
Inicio y evolución
APA (2013). Hay un segundo pico en torno a los 30 años donde la prevalencia se vuelve mayor en mujeres (APA, 2013).

El trastorno de pesadillas suele darse con una mayor frecuencia en la infancia hasta el inicio de la adolescencia, momento en el que disminuyen o desaparecen.

Gravedad y duración
Trastornos de pesadillas (DSM-5)
Agudo. Duración inferior a un mes.
✅ Subagudo. Duración entre uno y seis meses.
Persistente. Duración superior a seis meses.

Es necesario establecer la gravedad entendida como la frecuencia de aparición de las pesadillas.
Leve. Menos de un episodio semanal.
Moderado. Varios episodios por semana.
Grave. Ocurrencia diaria.

Trastornos del comportamiento en sueño MOR

Diagnóstico y características clínicas
APA (2013), QMS (2018). En esta fase de sueño se produce una notable relajación muscular, sin embargo, los pacientes presentan el mismo tono muscular que en el resto de fases del sueño. Por esta causa, la persona realiza conductas y/o verbalizaciones propias del contenido de los sueños. Esto, a su vez, provoca que el paciente despierte, aumentando la fragmentación del sueño y produciendo fatiga diurna y somnolencia. Al despertar, la persona se orienta rápidamente no presentando confusión.

La característica fundamental de este trastorno es la ausencia de atonía muscular durante la fase MOR.

Epidemiología y curso evolutivo
Prevalencia
APA (2013); Haba-Rubio et al. (2018). La prevalencia de este trastorno es baja, situándose en torno al 0,38 y 1,06%.
Inicio y evolución
Galbiati et al. (2019); Jozwiak et al. (2017). Existe una elevada presencia del diagnóstico junto con la enfermedad de Parkinson, haciendo, además, que el proceso degenerativo sea más veloz y perjudicial.

Este trastorno presenta una elevada comorbilidad con trastornos degenerativos.

Parálisis del sueño aislada recurrente

Sharpless y Denis (2017). Para el diagnóstico es necesario que estos episodios produzcan una fuerte ansiedad y un notable malestar en la persona.

La parálisis del sueño se produce cuando la persona despierta parcialmente, no teniendo control muscular. En muchas ocasiones la persona puede presentar alucinaciones hipnopómpicas, sobre todo en la visión periférica. Pasado un tiempo, normalmente de un par de minutos, se recupera el tono muscular y la persona se puede mover con normalidad.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.

Deja un comentario

4 × 2 =

Index
Ir al contenido