Precisiones conceptuales en Psicopatología

Mussó (1970). Desde una perspectiva hegeliana del conocimiento y las praxis científicas se pueden establecer tres niveles de trabajo y análisis: el teórico, el experimental y el técnico.
Hempel (1973). En términos generales, un criterio es una norma, regla o propiedad, que guía el conocimiento sobre algo.
Magaro (1976). La mayor parte del contenido de los criterios y modelos que manejamos intentan crear un puente entre nuestras creencias (valores, prejuicios) sobre la psicopatología y
algunos pocos hechos.
Kazdin (1983). (…) una forma global de ordenar o conceptualizar el área de estudio. Representa una orientación para explicar la conducta anormal, llevar a cabo la investigación e interpretar los hallazgos experimentales (…). Una teoría tiende a ser una explicación más específica de un fenómeno particular. Propone un conjunto particular de proposiciones o afirmaciones que pueden ser probadas. Un modelo, por el contrario, es una orientación mucho más amplia que refleja una posición básica para conceptualizar problemas.
Ribes (1990). Los modelos no son descripciones isomórficas de la realidad, pues contienen ciertos supuestos que no son susceptibles de verificación empírica directa, pese a lo cual sirven -o se utilizan- para definir la parcela de realidad que pretenden estudiar.

Es necesario precisar a qué nos referimos cuando hablamos de «criterios» y «modelos», cuáles son sus elementos fundamentales y qué utilidad poseen para el avance del conocimiento científico. Las representaciones simbólicas y el manejo de símbolos son los elementos característicos del nivel teórico, cuyos medios de trabajo básicos son, por un lado, el razonamiento, la imaginación, la memoria, y sus productos o elaboraciones, y, por otro, los medios materiales y/o tecnológicos de los que disponemos para aumentar la eficacia de toda esa actividad intelectual.

Los criterios y modelos de la psicopatología son ejemplos característicos de las herramientas conceptuales del nivel teórico.

  • Criterio. Es una categoría, más o menos genérica, una norma o conjunto de normas que designa la propiedad o propiedades sobre cuya base se clasifican y ordenan los datos que parecen relevantes para un objeto y un área concreta de conocimiento. La utilidad y la funcionalidad de los criterios residen, primordialmente, en su capacidad para delimitar el objeto y guiar su explicación y su comprensión. Esto suele significar casi siempre la exclusión de otros, de lo que se deduce que todo aquello que no entre a formar parte de dicho criterio, no será susceptible de explicación, ni será tampoco considerado como relevante para la investigación del objeto.
  • Modelo. Tiene varias acepciones:
    1. Una primera acepción refiere a un modo concreto de concebir el propio statu quo de la psicopatología, como ciencia diferente y diferenciada. En todos los modelos psicológicos y psicopatológicos podemos encontrar aún las influencias de varias escuelas de pensamiento, más o menos recientes, que en un cierto momento histórico se fueron constituyendo alrededor de algunas personas (Wundt, Freud, Janet, James, Kraepelin, Jaspers, Pavlov, Watson, Galton…), y en ciertos lugares (Leipzig, Viena, París, Harvard, Heidelberg, San Petersburgo, Baltimore, Cambridge…), para acabar por extenderse, ya sin delimitación geográfica, a unas doctrinas y sus seguidores. Su pervivencia es, en algunos casos, escasa mientras que en otros adquiere tintes casi doctrinarios y dogmáticos (psicoanálisis).
    2. Otra acepción de modelo que resulta especialmente importante para la psicopatología es la de analogía: se toman ciertos conceptos de otros campos que después se aplicarán, con mayor o menor fortuna, al de la psicopatología. Ejemplos de este tipo son los modelos animales, los de condicionamiento o los de provocación experimental de experiencias anormales, tales como las alucinaciones, los delirios, o las alteraciones de conciencia. Un modelo será útil en la medida en que permita responder a las preguntas que interesan a quien lo utiliza.
    3. La tercera acepción de modelo es la que lo hace análogo a la noción de paradigma para indicar un modo concreto de abordar el objeto de estudio, así como el tipo de problemas que se plantean y las clases de información y metodología que se pueden utilizar. Este planteamiento ha permitido hablar de «paradigmas» para cubrir contenidos idénticos a los que se incluyen bajo el término «modelo»: se habla del modelo de aprendizaje, del sistémico, del social, o del cognitivo, del mismo modo que se habla del paradigma del aprendizaje, del sistémico, del social, o del cognitivo.

Un problema diferente es el de por qué conviven actualmente en la psicopatología tantas perspectivas y modelos distintos. Por qué han surgido y por qué se mantienen. Una primera respuesta tiene que ver con lo indeterminación conceptual que ha presidido históricamente la evolución de la propia psicopatología. ¿Qué es la psicopatología? ¿Por qué catalogamos ciertos modos de actividad, experiencia, comportamiento, e incluso a ciertas personas, como psicopatológicas?

Las ideas sobre la salud mental que mantiene una sociedad, resultan determinantes para la construcción de las ideas sobre su carencia o ausencia. El cambio de unos criterios a otros se produce, en ocasiones, a causa del «descubrimiento» o la «comprensión» de nuevos hechos. Pero esto no es lo habitual. Lo normal es que el cambio se produzca por la construcción de explicaciones más compatibles con el contexto y el momento político, económico, cultural y de desarrollo técnico-metodológico. De modo que cuanto más extraña, inusual o desviada resulten una persona, una experiencia mental, un sentimiento, o un modo de comportarse y expresarse, más necesidad tendrá la sociedad de hacer explícitos sus conceptos sobre lo normal. Los grupos dominantes (intelectuales, políticos, económicos o científicos) asignan a sus contrarios o adversarios una «naturaleza» diferente de la suya propia. Y esto es aún más evidente, si cabe, cuando examinamos los conceptos sobre la psicopatología: vamos a encontrarnos con diferencias, a veces nada sutiles, según la clase o el grupo social al que pertenezca una persona, según su historia anterior, según su nivel de instrucción cultural, y un largo etcétera.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.

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