Principales aplicaciones y efectividad de las técnicas de relajación y respiración

Lehrer, Atthowe y Weber (1980). El entrenamiento autógeno ayuda a disminuir la frecuencia cardiaca en sujetos con ansiedad y es especialmente en útil en el tratamiento de las migrañas.
Choliz (1995). En algunas formas de ataques de pánico se produce una hiperventilación debida al aumento de ventilación y la disminución del CO2 en relación con los niveles de oxígeno circulante. Uno de los procedimientos que se han demostrado eficaces en la reducción de estas crisis de angustia es la retención de respiración, la cual produce una disminución en la ventilación y reducción de la ansiedad.
Sultanoff y Zalaquett (2000). En trastornos por abuso de sustancias, ha demostrado su eficacia combinada con otras técnicas en personas muy ansiosas y en aquellas que específicamente consumen las sustancias para reducir sus síntomas de ansiedad.
Jacobs (2001). El entrenamiento en respiración produce también efectos de desactivación autonómica y activación parasimpática relevantes, siendo una excelente opción en el tratamiento de trastornos con un gran componente autonómico, como los cardiovasculares, y sería una opción más específica en el caso de los trastornos de pánico con componente respiratorio.
Meuret y Ritz (2010). El entrenamiento en respiración produce también efectos de desactivación autonómica y activación parasimpática relevantes, siendo una excelente opción en el tratamiento de trastornos con un gran componente autonómico, como los cardiovasculares, y sería una opción más específica en el caso de los trastornos de pánico con componente respiratorio.

Se aconseja que la elección de la técnica específica de relajación se haga teniendo en consideración la sintomatología del problema a tratar. Los ejercicios del entrenamiento autógeno implican una mayor respuesta del sistema nervioso autónomo, de tal forma, que este procedimiento se considera especialmente indicado para los problemas que conlleven una desregulación autonómica.

Las técnicas de respiración suelen ser, además, las técnicas de elección en aquellos pacientes para los que las técnicas de relajación muscular tienen dificultades, bien porque no pueden tolerar la situación de entrenamiento o por la lentitud de la misma.

La Relajación Progresiva tiene mayor efecto sobre los síntomas somáticos, siendo mejor opción en el caso de las cefaleas tensionales y todos aquellos problemas relacionados con el sistema muscular. En el tratamiento de la ansiedad generalizada se ha mostrado útil combinada con otras técnicas. En las fobias específicas su práctica ayuda al sujeto a exponerse a las situaciones temidas y en la fobia social ha demostrado su utilidad especialmente en pacientes con gran reactividad fisiológica. Además el entrenamiento en Relajación Progresiva se ha empleado en el tratamiento de problemas psicofisiológicos tales como insomnio, trastornos relacionados con el sistema cardiovascular, procesos de dolor, enfermedades crónicas como la diabetes, asmáticos con precipitantes emocionales, y manejo de los vómitos anticipatorios condicionados a la quimioterapia. En el caso de los niños ha demostrado su utilidad sobre todo en el tratamiento de la hiperactividad y en la mejora del aprendizaje y rendimiento académico.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.

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