PROCESAMIENTO BILINGÜE

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Ilustración de dos tipos de modelos teóricos sobre los léxicos mentales de dos lenguas (en distintos colores) en un mismo cerebro. Arriba: modelo modelo multialmacén, con los dos léxicos separados. Abajo: modelo de almacén único integrado.

La experiencia diaria nos muestra que, en la práctica, un bilingüe puede manejar un léxico sin problemas mientras mantiene «a raya» (inhibido) el otro, sin apenas intromisiones entre ambos. Durante bastante tiempo se tendió a pensar en modelos teóricos multialmacén (cada vocabulario estaría en un almacén distinto) y los mecanismos de acceso se dirigirían únicamente al almacén que estaba en uso; el otro almacén quedaría como «durmiente», sin intervenir. Sin embargo, la evidencia acumulada en los últimos años hace pensar más en un modelo de almacén único o integrado, donde convivirían ambos vocabularios en el mismo «compartimento».

¿Qué evidencias hay al respecto?

Efectos léxicos translingüísticos

Cuando una persona monolingüe procesa una palabra, se activan en su mente varias palabras en paralelo. Es un proceso callado que sucede en un plazo de 100-200 milisegundos y del que no es consciente el sujeto. Esto lo sabemos bien, gracias a multitud de experimentos con la técnica del priming.

Cuando una persona bilingüe procesa una palabra, ambos vocabularios funcionan como si estuvieran integrados en un mismo almacén, y el cerebro no se confunde porque sus representaciones quizá se conservan neuralmente diferenciadas ,o el contexto fonético y gramatical las diferencia.

Experimento típico para estudiar el acceso al léxico en personas bilingües: Emplean palabras homógrafas (se escriben igual) y homófonas (suenan igual en ambas lenguas), pero corresponden a palabras distintas, con significados distintos. También utilizan cognados, o palabras idénticas o semejantes en ambos idiomas, con el mismo origen etimológico y que tienen en común parte de su forma y significado (chocolate en inglés y castellano).

Thierry y Wu (2007). Un estudio revelador sobre juicios semánticos. Quienes no encontraron diferencias en los tiempos de reacción, sin embargo, la actividad bioeléctrica cerebral (registrada mediante la técnica de los potenciales evocados) se vio alterada y era diferente entre pares de palabras equivalentes parecidas que entre los pares con equivalentes no parecidos, (concretamente, el componente N400). Así que la lengua no utilizada en la tarea (chino) ejercía cierta influencia, aunque fuera sutil.
Ton Dijkstra y Cols. (2018). Sus experimentos demuestran que los vecinos de la otra lengua también se activan e influyen al procesar las palabras, aparentemente sin fronteras léxicas entre los idiomas.
Dijkstra y van Heuden (2018). La mayoría de los trabajos experimentales muestran que todas estas clases de palabras, cuando se las compara con palabras de control, ejercen un efecto translingüístico, a veces facilitador y otras veces de interferencia, dependiendo del contexto experimental y el tipo de tarea. Es decir, cuando un hablante bilingüe emplea una de las lenguas que conoce, la otra lengua no permanece completamente apagada o dormida, sino que ejerce un cierto grado de influencia, la mayoría de las veces de forma automática e inconsciente.

Control lingüístico

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Ejemplos de estímulos en una tarea de cambio de lengua (Language switch). Según el color del recuadro (verde o rojo, aquí representados como claro u oscuro), el participante debe nombrar rápidamente el dibujo en una lengua u otra.

Un campo de investigación activo es el que pretende comprender los mecanismos de control lingüístico; es decir, cómo las personas bilingües, al comunicarse en modo monolingüe (con un hablante monolingüe), activan sólo una lengua y mantienen inactiva o inhibida la otra, evitando intrusiones entre ambas.

Hay varias técnicas experimentales para estudiar esta cuestión, aunque la mayoría son variantes de las que se emplean con hablantes monolingües. Destacauna en particular, conocida como cambio de lengua (language switching). Es sencilla, pero muy útil. En una pantalla van apareciendo dibujos de objetos y el participante debe nombrarlos lo más rápidamente
posible, por lo que la variable dependiente principal es el tiempo de reacción.
Particularidad: los dibujos aparecen dentro de un recuadro (rojo-verde) y el sujeto debe nombrarlos en una lengua u otra según el color del recuadro. Cada vez que hay un cambio de lengua ocurre, como cabe esperar, un retraso en la respuesta (mayor tiempo de reacción), porque además del tiempo de búsqueda mental del nombre hay un cambio de código lingüístico. ¿Qué produce mayor retraso: pasar de L1 a L2 o pasar de L2 a L1? Todos los experimentos indican que el cambio de lengua tiene un coste asimétrico; se tarda más tiempo en pasar de L2 a L1 que viceversa. Explicación: Mientras nombraba con la L2 (más débil) tuvo que inhibir la lengua dominante, y son procesos de gran coste cognitivo. Volver a activarla cuando viene el cambio es más costoso que se tratara de la lengua L2, (más débil). A partir de aquí los psicolingüistas debaten sobre la naturaleza de esos mecanismos de control inhibitorio de una lengua, que probablemente son los mismos que empleamos en situaciones naturales (cuando un bilingüe habla en una lengua e inhibe la otra. De hecho, este coste asimétrico también se da en tareas atencionales no lingüísticas.

Costa y Santesteban (2004). Una consecuencia de la explicación del coste asimétrico es que, si el hablante disfruta de un bilingüismo muy equilibrado, esta asimetría se verá reducida y apenas habrá diferencia entre el paso L1-L2 y el L2-L1; y eso es exactamente lo que ocurre.

Referencias

  • Cuetos Vega, González Álvarez, Vega, and Vega, Manuel De. Psicología Del Lenguaje. 2ª Edición. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2020.
  • PDF Profesor tutor Ángel J. Pozo García

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