Racismo moderno

El racismo moderno (McConahay, 1986) se basa principalmente en la percepción de que los afroamericanos están amenazando los valores genuinamente estadounidenses, basados en principios de meritocracia. Así, este tipo de racismo está caracterizado por:

  • La defensa de los valores tradicionales de la ética protestante.
  • La creencia de que los afroamericanos (u otros grupos minoritarios) no respetan estos valores y se aprovechan de la «discriminación positiva».
  • La existencia de un afecto negativo difuso hacia los miembros de los grupos minoritarios, como consecuencia de largos años de racismo institucional.

Los racistas modernos se caracterizan por:

  • No considerarse racistas, ya que «sus creencias son hechos objetivos».
  • Identificar el racismo con las características del prejuicio tradicional (p. e., creencia en la inferioridad genética de los grupos minoritarios, o el apoyo a la segregación).
  • Considerar que en la actualidad no existe discriminación hacia los grupos minoritarios («tienen igualdad de oportunidades en el mercado laboral y en la sociedad en general»).
  • Creer que las demandas de estos grupos son excesivas y que se les da más de lo que merecen.

Los racistas modernos comparten con los racistas antiguos algunos sentimientos negativos hacia los grupos minoritarios, pero no asumen estereotipos negativos tradicionales hacia estos grupos (p. e., no creen que los afroamericanos «son menos inteligentes»), ni están de acuerdo con las medidas segregacionistas. El racista moderno otorga una importancia fundamental a la trasgresión de los valores anglosajones, es decir, que determinadas políticas a favor de los grupos minoritarios puedan limitar ciertas Iibertades.

Un estudio sobre racismo moderno llevado a cabo en nuestro país

García, Navas, Cuadrado y Molero (2003) investigaron el prejuicio hacia inmigrantes magrebíes y subsaharianos en una muestra de 712 estudiantes de E.S.O. residentes en localidades de la provincia de Almería con alta recepción de inmigrantes. Para ello, emplearon tanto la escala de Racismo Moderno de McConahay et al. (1981) como una escala compuesta por 16 emociones (Navas, 1998).

Los resultados pusieron de manifiesto que los adolescentes que participaron en el estudio obtuvieron puntuaciones moderadas y similares en Racismo Moderno hacia los inmigrantes marroquíes y subsaharianos. Asimismo, se encontró que ambos exogrupos suscitan emociones con una intensidad similar y moderadamente baja. En tercer lugar, el tipo de emociones experimentadas hacia los inmigrantes mostraron un patrón coherente con las nuevas teorías del prejuicio, es decir, las emociones negativas sutiles (p.e., incomodidad, desconfianza) se experimentaban con igual intensidad que las positivas (p.e., admiración, simpatía) y mucho más que las negativas tradicionales (p.e., odio, rabia) . Finalmente, las relaciones entre los distintos tipos de emociones y el Racismo Moderno apoyaron parcialmente los postulados básicos de las teorías sobre las nuevas expresiones del prejuicio. Concretamente, se encontró que el Racismo Moderno estaba relacionado con la expresión de emociones negativas sutiles, y que la ausencia de emociones positivas hacia los exogrupos era un buen predictor del prejuicio medido a través de la escala de Racismo Moderno de McConahay et al. (1981). No obstante, también se halló un resultado contrario a los estudios revisados, a saber, que las emociones negativas tradicionales eran buenas predictoras del Racismo Moderno en adolescentes (aunque este resultado no se halló en estudios previos del equipo de investigación realizados con adultos).

Referencias.

Elena Gaviria ; María Isabel Cuadrado Guirado ; Mercedes López Sáez. 3ª ed. Madrid : Sanz y Torres : Universidad Nacional de Educación a Distancia 2019

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