D E M O C R A T O P I A

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Sucesos traumáticos y daño psicológico

Introducción

Según el DSM-5 (APA, 2013), los trastornos relacionados con el trauma y el estrés se caracterizan por la exposición explícita a un suceso traumático o estresante como criterio diagnóstico. Estos trastornos incluyen el trastorno de apego reactivo (TAR), el trastorno de relación social desinhibida (TRSD), el trastorno de estrés agudo (TEA), el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y los trastornos adaptativos. Los primeros dos se presentan durante la primera infancia y requieren la negligencia (es decir, la falta de cuidado adecuado por parte de los padres o cuidadores durante las primeras etapas del niño) para el diagnóstico.

Sucesos traumáticos y daño psicológico

Amor et al. (2010): Wittchen et al. (2009). El daño psicológico sufrido se refiere, por un lado, o las lesiones psíquicos agudas producidas inmediatamente tras un suceso violento; y, por otro, a los secuelas emocionales que pueden persistir en algunas personas de forma crónica como consecuencia de lo ocurrido y que afectan negativamente a su desarrollo futuro.
Echeburúa et al. (2013); Finkelhor (1999). Desde una perspectiva psicológica, una fragilidad emocional previa, un historial de victimización, un estrés acumulativo, una red de apoyo familiar y social débil y una mala adaptación a los cambios debilitan la resistencia a las frustraciones y contribuyen a generar una sensación de indefensión y de desesperanza.

La exposición a sucesos traumáticos genera un intenso miedo y sensación de vulnerabilidad, poniendo en riesgo la integridad física y psicológica de la persona y dejándola a menudo en una situación emocional abrumadora. Ejemplos de estos sucesos pueden ser una agresión sexual, un atentado terrorista, la violencia de pareja o el asesinato de un ser querido. Estos sucesos interrumpen la sensación de seguridad y producen un profundo sentimiento de indefensión en la víctima.

El daño psicológico puede ser agudo inmediatamente después del suceso o persistir crónicamente como consecuencia de los efectos emocionales a largo plazo. Las lesiones psíquicas agudas suelen ser resultado de la amenaza a la vida o a la integridad psicológica, lesiones físicas graves, la percepción del daño como intencional o la pérdida de un ser querido de manera violenta. El daño emocional puede ser mayor si las consecuencias del suceso son múltiples.

A pesar de que cada persona experimenta los sucesos traumáticos de manera diferente, existen factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de la víctima, como la fragilidad emocional previa, el historial de victimización, el estrés acumulativo, una red de apoyo social débil y una mala adaptación a los cambios. Por otro lado, el apoyo social y los recursos psicológicos de afrontamiento disponibles pueden aumentar la resistencia al estrés.

En resumen, el daño psicológico después de un suceso traumático está influenciado por la gravedad del suceso, el daño físico o el grado de riesgo sufrido, la vulnerabilidad de la víctima, la existencia de otros problemas actuales o pasados, el apoyo social disponible y los recursos psicológicos de afrontamiento. La respuesta traumática de la víctima, más que el suceso traumático en sí, define si se produce un cuadro clínico de trauma.

FACTORES PREDISPONENTES
(PRETRAUMA)
FACTORES PRECIPITANTES
(SUCESO TRAUMÁTICO)
FACTORES DE MANTENIMIENTO
(POSTRAUMA)
✅Psicopatología previa personal o Familiar.
✅Exposición previa a traumas.
Personalidad vulnerable.
✅Estrés acumulativo.
✅Tipo de suceso traumático (intencionalidad).
✅Gravedad del suceso traumático (modelo dosis/efecto o modelo dosis/dependiente).
✅Anclaje en el pasado.
✅ Hacerse preguntas sin respuesta o buscar explicaciones imposibles de obtener.
✅ Necesidad de buscar culpables.
✅ Negación cognitiva y emocional del suceso.
Variables facilitadoras del trauma (Echeburúa et al, 2011)

Las reacciones psicológicas ante un acontecimiento traumático también dependen del tiempo transcurrido desde el suceso. Por esta razón, se han clasificado en dos categorías: el trastorno de estrés agudo, cuando los síntomas clínicos aparecen dentro de las primeras cuatro semanas después del suceso; y el trastorno de estrés postraumático, que solo se diagnostica después de que hayan pasado más de cuatro semanas desde el suceso.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.
  • ChatGPT

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