Técnica de intención paradójica (IP)

Frankl (1984). La técnica de intención paradójica va a confrontar el sentido común de la persona a la que se le aplica, pues se trata de un proceso mediante el cual el paciente es animado a hacer, o a desear que ocurra aquello que precisamente teme.

El uso de la técnica de intención paradójica (IP) está vinculado a la psicoterapia de orientación humanista, concretamente a la logoterapia de . Una paradoja puede definirse como algo opuesto a lo que se considera cierto. El objetivo general de la intención paradójica es provocar cambios en las actitudes y reacciones de las personas ante situaciones de estrés o malestar, tratando de desmontar el círculo vicioso (que suele haberse generado) pautando precisamente lo más temido.

Por ejemplo, un paciente con insomnio pone todo su esfuerzo cada noche en quedarse dormido; con la intención paradójica se pide a la persona con insomnio hacer exactamente lo contrario a lo que intenta, dándole la indicación de acostarse pero tratando de mantenerse despierto el máximo de tiempo posible. Esta forma de proceder le permite dejar la batalla por dormir puesto que la indicación es de mantenerse despierto y llegar así al sueño (dejando de luchar) más rápidamente.

A pesar de su reconocida eficacia en el ámbito clínico, sus mecanismos de acción no están claramente establecidos, entre los modelos teóricos propuestos para explicar la intervención de los elementos apuntados (y otros) destacan:

  • La teoría del doble vínculo, que combina aspectos de la teoría de comunicación de Watzlawick (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1981) y la teoría de sistemas. Este modelo se refiere a la presencia en la IP de dos mensajes mutuamente exclusivos, de forma que responder a uno implique no responder al otro.
  • La teoría de la decontextualización del síntoma (Omer, 1981) según la cual la IP promueve un cambio de contexto del síntoma que le hace perder su significado.
  • La teoría de la ansiedad recurrente (Ascher y Schotte, 1999), según la cual la IP actuaría sobre la ansiedad anticipatoria que genera la anticipación de consecuencias catastróficas, rompiendo el círculo vicioso mediante el afrontamiento de lo temido.
  • La teoría del control mental irónico (Wegner, 1994) que propone la existencia de un sistema cognitivo dual, con un proceso operativo intencional, regulador y consciente, y otro proceso irónico de supervisión, inconsciente e involuntario que sería inhibido por la IP, permitiendo que el proceso intencional cumpla la prescripción paradójica.

Procedimiento de la técnica de intención paradójica

En la aplicación de la IP se pide a los pacientes que detengan la tendencia a tratar de evadir o controlar sus síntomas, a la vez que se les indica que los hagan aparecer deliberadamente, deseándolos y exagerándolos. De esta forma, el procedimiento de intención paradójica va a requerir dos cosas en su aplicación, por una parte, que el paciente renuncie a los intentos de control del problema, y por otra, que esté dispuesto a hacer aparecer y aumentar los síntomas. Ambos requisitos van a ir contra la lógica terapéutica que probablemente maneje el paciente, de tal forma que habrá que conceptualizar de forma extensa y convincente al paciente de qué forma la dinámica del problema puede verse beneficiada con este acercamiento. La secuencia de aplicación de la técnica de IP seguiría el siguiente esquema:

  1. Evaluación del problema, análisis funcional e identificación de la lógica que mantiene al individuo en soluciones ineficaces
  2. Redefinir el síntoma o la conducta problema en función de los datos de la fase anterior. Aportar un nuevo significado del síntoma.
  3. Indicar los cambios paradójicos en función del patrón de queja.
  4. Conceptualizar los cambios a partir de la intervención paradójica (establecer el mecanismo explicativo).
  5. Programación de recaídas.
  6. Finalización y seguimiento.

Los cambios paradójicos que pueden pautarse serían los siguientes:

  • Prescripción del síntoma. Se trata de la estrategia más utilizada. Consiste en solicitar al paciente que busque y provoque de forma voluntaria los síntomas que está tratando de evitar (antes de que estos aparezcan) en las situaciones o contextos en los que suelen aparecer. Esta estrategia está especialmente indicada en el abordaje de respuestas cognitivas y psicofisiológicas involuntarias (pensamientos intrusivos o insomnio), o de comportamientos acerca de los cuales el paciente dice no tener control (respuesta de ira).
  • Restricción paradójica y contención del cambio. En este caso el terapeuta desaconseja el cambio, renuncia a él, o simplemente lo prohíbe a través de comentarios y argumentaciones pesimistas que no revisten otra intención que la de acelerar o desbloquear el proceso de cambio. Por ejemplo en el caso de un joven con fobia social que presenta muy poco cumplimiento terapéutico, se pautaría el enlentecimiento del tratamiento por la gravedad del caso, indicando que debe ir todavía más despacio.
  • Cambio de postura. Se trata de adoptar la visión catastrofista que un paciente tiene de sí mismo o de la situación, exagerando además esa visión. Esta estrategia es útil en personas que buscan la aprobación de los demás a través de las conductas de queja, o en pacientes desafiantes que retan al terapeuta. Por ejemplo, en el caso de una paciente con un trastorno de personalidad histriónico que busca la atención a través de la queja y que se muestra airada ante el terapeuta por no conseguirlo, argumentando que la terapia que está siguiendo es inútil y que no va a conseguir ningún resultado, el terapeuta puede cambiar su postura y comentarle que ella tiene razón, que la terapia no está sirviendo de nada y que, además, su caso está induciendo en él un proceso de reflexión y que en ese mismo momento está decidiendo dejar de ser terapeuta cognitivo conductual.
  • Programación de recaídas. Se trata de programar recaídas con control, de tal forma que el empeoramiento no sorprenda al paciente y lo genere voluntariamente para comprobar que lo puede volver a afrontar. De esta forma, cuando un paciente está mejorando se le indica que vuelva a hacer lo que no desea.
  • Confusión e interferencia. Cuando el discurso de un paciente es ambiguo, lacónico y se percibe resistencia a expresar el problema en términos concretos, puede ser útil la utilización de un discurso impreciso y vago por parte del terapeuta. Al no entender al terapeuta es probable que el paciente trate de precisar más su información con el objetivo de que el diálogo resulte comprensible.
  • Utilización del paciente y anticipación de resultados. En estos casos el terapeuta utiliza una estrategia de evaluación para producir un cambio en la secuencia del problema. Por ejemplo, en el caso de una paciente obesa que cree que jamás podrá tener control sobre la comida se utiliza un auto-registro exhaustivo de la comida diaria durante una semana, lo probable es que su nivel de ingesta baje simplemente siendo consciente de lo que hace al apuntarlo. La anticipación de resultados pretende conseguir resultados contrarios a los vaticinados, indicándole al paciente que las cosas van a ser más difíciles y molestas de lo que es probable que sean. Un ejemplo de esta última estrategia sería indicar a una paciente bulímica que ir a comprar al supermercado será una tarea difícil, pues serán muchas las tentaciones que vaya a tener de comprar comida para un atracón. Es obvio que el terapeuta debe tener claro que la probabilidad de que se produzcan los resultados anticipados es prácticamente inexistente.
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Aplicabilidad y datos de eficacia

Como se indicaba al principio, la IP es una valiosa herramienta cognitiva para cambiar el curso de procesos terapéuticos lentos, difíciles o bloqueados. Merece la pena señalar la consideración de la IP aisladamente como tratamiento probablemente eficaz (nivel III de evidencia) para el insomnio predormicional crónico, siendo un tratamiento recomendado por la American Academy of Sleep Medicine (2006) para este problema. No obstante, a pesar de su utilidad, la IP puede ser quizá uno de los procedimientos más difíciles de utilizaren la Terapia Cognitivo Conductual pues, además de conocer la lógica y el procedimiento, las dotes de comunicación del terapeuta y su pericia clínica serán determinantes del éxito de la aplicación de la IP.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.
  • De Los, R., & Camacho, R. (s/f). LA TÉCNICA DE “LA INTENCIÓN PARADÓJICA” EN LA LOGOTERAPIA. DISTANCIARSE DE SÍ MISMO MEDIANTE EL BUEN HUMOR. Logoterapia.net. Recuperado el 23 de agosto de 2022, de http://www.logoterapia.net/uploads/09_delosrios_2005_intencionparadogica.pdf

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