D E M O C R A T O P I A

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Técnicas objetivas: evaluación psicofisiológica

VERSIÓN 1.2

⭐Introducción

El proceso de Evaluación Psicológica implica con frecuencia recopilar información de diversas fuentes. A menudo, esta información se puede observar o recoger directamente del sujeto en estudio. Sin embargo, hay ocasiones en que esto no es posible, ya que necesitamos obtener datos que no podemos observar directamente ni el evaluado puede proporcionar con precisión. Por ejemplo, en la evaluación de la ansiedad que provoca hablar en público, no es sencillo observar o que la persona proporcione información precisa sobre cambios en su presión arterial, frecuencia cardíaca o tensión muscular. En estos casos, es necesario evaluar este tipo de respuestas psicofisiológicas.

La evaluación de dichas respuestas, junto con otras relacionadas, es parte de la evaluación psicofisiológica. Esta, junto con las técnicas cognitivas y motoras, se incluye dentro de lo que tradicionalmente se ha denominado técnicas objetivas (Calero, Márquez, Vizcarro y Fernández-Ballesteros, 2011). Calero y Fernández-Ballesteros (2004) definen estas técnicas como «procedimientos para recoger información de eventos psicológicos observables o amplificables, la mayoría de los cuales no son controlables voluntariamente, aplicados mediante instrumentos avanzados que permiten una administración, registro, puntuación y análisis objetivos, generalmente mecánicos o electrónicos, sin intervención del evaluador». Sus características principales son: 1) necesitan instrucciones y materiales estandarizados aplicados en condiciones controladas; 2) las respuestas del evaluado no pueden ser alteradas a voluntad; y 3) las respuestas se registran, codifican y procesan de manera objetiva.

Las técnicas cognitivas abarcan la evaluación de la percepción (auditiva, visual, táctil) y de otros procesos cognitivos como atención, vigilancia, aprendizaje y memoria, así como aspectos emocionales como miedo o estrés. Instrumentos para evaluar la percepción incluyen el Sonómetro o el Estensiómetro, mientras que para evaluar procesos cognitivos se pueden usar el Polirreactígrafo o el Taquistoscopio. Las técnicas motoras se refieren a la evaluación de aspectos como la coordinación manual o bimanual, y la estabilidad, utilizando instrumentos como el Test de Precisión Manual de Purdue o el Test de Coordinación de Brazos. También se usa la «actimetría» para medir movimientos generales del cuerpo, útil en la evaluación de la hiperactividad o calidad del sueño.

Originalmente, estas técnicas se usaban en laboratorios para investigar procesos psicológicos básicos, pero su aplicación se ha extendido a campos como la evaluación neuropsicológica, la evaluación de problemas neurológicos, la valoración de efectos de fármacos o drogas, el estudio de síntomas relacionados con ansiedad o demencia, y en ámbitos como la revisión de conductores, obtención de permisos de armas, selección de personal especializado, marketing, deportes de élite y clínica infantil. Pueden complementar el diagnóstico de varios trastornos y evaluar el progreso de un paciente o la eficacia de un tratamiento. Para una revisión completa de estas técnicas y sus aplicaciones, se puede consultar a Calero et al. (2011). Estos instrumentos también se usan en terapias como el biofeedback y en técnicas basadas en la interacción cerebro-ordenador (Brain Computer Interface, BCI).

En los últimos años, la evaluación psicofisiológica ha experimentado un notable crecimiento tanto en investigación como en práctica aplicada, destacándose especialmente en el ámbito de la Evaluación Psicológica en Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Esta disciplina, la Psicofisiología, estudia los correlatos fisiológicos del comportamiento, integrando la Psicología con ciencias biológicas como Fisiología, Genética y Endocrinología. La Evaluación Psicofisiológica implica aplicar técnicas, conceptos y teorías psicofisiológicas para evaluar factores que influyen en la salud y enfermedad (Yila y Guerra, 2017).

Los elementos esenciales en las técnicas de evaluación psicofisiológica incluyen el registro fisiológico y el contexto psicológico. Las técnicas de registro generalmente requieren equipos específicos y seguir una serie de pasos o fases secuenciales. El contexto psicológico durante el registro conecta los procesos psicológicos con los cambios fisiológicos observados, permitiendo su interpretación psicológica. Las tareas que realiza el evaluado dependen del aspecto psicológico a estudiar y pueden variar, incluso cuando se registren las mismas variables fisiológicas.

La evaluación psicofisiológica ha crecido considerablemente en años recientes, aplicándose tanto en contextos experimentales como aplicados. Ha investigado casi todos los procesos psicológicos básicos y, en el ámbito clínico y de salud, ha ganado popularidad por varias razones, incluyendo su relevancia en el tratamiento de trastornos psicosomáticos o psicofisiológicos y su aplicación en tratamientos psicológicos que impactan directamente en respuestas psicofisiológicas, como el biofeedback. Además, los avances tecnológicos han facilitado su aplicación en diversos contextos profesionales.

«Blade Runner» (1982) de Ridley Scott, basada en la novela «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» (1968) de Philip K. Dick. En esta película, se muestra una evaluación psicofisiológica a través de la prueba de Voight-Kampff para determinar si un personaje es humano o un replicante.

Clasificación de los principales tipos de actividad psicofisiológica

Las técnicas psicofisiológicas se clasifican tradicionalmente en función del sistema o mecanismo de control neurofisiológico que las regula. Al tomar en consideración el sistema predominante en la emisión de la respuesta, se distinguen tres categorías principales: las reguladas por el Sistema Nervioso Autónomo o Vegetativo (SNA), por el Sistema Nervioso Somático (SNS), y por el Sistema Nervioso Central (SNC).

En la categoría del SNA, encontramos la actividad electrodérmica, los parámetros cardiovasculares, las respuestas pupilares, la temperatura corporal, la actividad gastrointestinal y las respuestas sexuales. Todas estas funciones son reguladas principalmente por este sistema.

Por otro lado, el SNS controla respuestas como la actividad muscular, los movimientos oculares y la actividad respiratoria, elementos cruciales para la interacción con nuestro entorno y la realización de tareas motoras.

Finalmente, el SNC abarca actividades como la actividad electroencefalográfica y técnicas derivadas de esta, incluyendo los potenciales evocados, la magnetoencefalografía y diversas técnicas de neuroimagen funcional, como la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética funcional.

Cada una de estas categorías proporciona información valiosa acerca de cómo el cuerpo y la mente interactúan, y el entendimiento de estos procesos es fundamental para el avance en campos como la psicología, la medicina y la neurociencia.

⭐⭐Actividad regulada por Sistema Nervioso Vegetativo o Autónomo

La información proporcionada describe cómo el Sistema Nervioso Autónomo (SNA), también conocido como Sistema Nervioso Vegetativo, regula diversas actividades en el cuerpo, incluyendo la actividad electrodérmica (AED) y funciones cardiovasculares. La comprensión de cómo el SNA regula estas actividades es crucial para diversos campos, incluyendo la Psicología, la Medicina y la Investigación Biomédica, ya que permite interpretar las respuestas fisiológicas en el contexto de la salud y el comportamiento humano. A continuación se proporciona un resumen y explicación de los puntos principales:

¿Qué es el Sistema Nervioso Autónomo (SNA)?

Imagina que tu cuerpo es una ciudad grande y compleja, y el SNA es como el sistema que controla todas las funciones automáticas sin que tengas que pensar en ellas, como la circulación de la sangre, la respiración y la digestión. Se divide en dos partes principales: la simpática y la parasimpática.

Actividad Electrodérmica (AED)

  • ¿Qué es?: Piensa en tu piel como una pantalla que muestra cambios eléctricos. La AED mide esa «pantalla».
  • ¿Cómo se mide?:
    • Monopolar: Mide la electricidad natural de tu piel.
    • Bipolar: Aplica una corriente eléctrica y mide cómo tu piel responde.
  • Tipos de Medidas:
    • Tónicas: Muestra el nivel general de actividad.
    • Fásicas: Muestra las respuestas rápidas a cosas específicas.
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Actividad electrodérmica: métodos de registro y tipos de medidas.

Sistema Cardiovascular

  • ¿Qué hace?: Es como el sistema de transporte de tu ciudad corporal, llevando sangre, oxígeno y nutrientes a todas partes.
  • ¿Cómo se mide?:
    • Frecuencia Cardíaca: Mide cuán rápido late tu corazón.
    • Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca: Mide cuán variado es el ritmo de tu corazón, lo cual es importante para entender tu bienestar.
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Componentes del ciclo cardíaco.

¿Cómo se relaciona el SNA con todo esto?

  • División Simpática: Es como el acelerador de tu carro, activando y acelerando funciones.
  • División Parasimpática: Es como los frenos, calmándote y ayudándote a relajarte.

Importancia en Psicología y Medicina

  • ¿Para qué se usa la AED?: Es como un detector que nos ayuda a entender cómo reacciona tu cuerpo a diferentes situaciones, y se usa mucho en Psicología.
  • ¿Por qué es importante?: Todas estas medidas nos dan pistas sobre cómo estás por dentro, tanto física como emocionalmente, y son herramientas valiosas para doctores y psicólogos.

Herramientas y Técnicas

  • ¿Qué se usa para medir?: Se utilizan herramientas especiales como electrodos para captar todas estas señales de tu cuerpo, y nos ayudan a traducir eso en información que podemos entender y usar.

Los registros pletismográficos y otros métodos de medición mencionados están relacionados con diferentes sistemas del cuerpo y están regulados en gran medida por el Sistema Nervioso Autónomo (SNA), que se divide en las divisiones simpática y parasimpática.

  1. Registros Pletismográficos y Flujo Sanguíneo Periférico: Los registros pletismográficos detectan el flujo sanguíneo periférico y los movimientos pulsátiles de la sangre a su paso por las extremidades. Esta técnica se utiliza también para calcular la frecuencia cardíaca, y la medición se realiza comúnmente en las falanges distales de los dedos. La principal medida obtenida es el volumen de pulso sanguíneo.
  2. Presión Arterial: La presión arterial refleja la fuerza que soportan las arterias debido al paso de la sangre. Puede registrarse de manera continua y se divide en presión sistólica y diastólica. Esta medida es crucial en estudios relacionados con el estrés, las emociones y trastornos psicosomáticos.
  3. Respuesta Pupilar: Dependiendo de la actividad del SNA, las pupilas pueden contraerse o dilatarse. La contracción está mediada por la actividad parasimpática, mientras que la dilatación depende de la actividad simpática. Estos cambios se pueden medir mediante pupilometría.
  4. Temperatura de la Piel: Dependiente del sistema vascular periférico, la temperatura de la piel puede variar con el ejercicio físico, la temperatura exterior y otros factores. La cámara termográfica de alta definición es una herramienta moderna que se utiliza para estudiar emociones a través de los cambios en la temperatura facial.
  5. Sistema Gastrointestinal: En términos de actividad gastrointestinal, la variable más frecuentemente evaluada es la motilidad gástrica. Se ha observado que la activación simpática disminuye la motilidad gástrica. Esta actividad puede ser un índice emocional y también se utiliza en investigaciones sobre el estrés.
  6. Respuestas Sexuales: Las respuestas sexuales son evaluadas mediante técnicas pletismográficas. En los hombres, se mide la circunferencia del pene, mientras que en las mujeres, se evalúa la vasocongestión vaginal mediante fotopletismógrafos vaginales.

En resumen, el SNA juega un papel crucial en la regulación de diversas funciones corporales y respuestas fisiológicas. Los métodos de registro y medición mencionados proporcionan información valiosa para el diagnóstico y tratamiento de diversas condiciones médicas y psicológicas, así como para la comprensión de la relación entre el cuerpo y las emociones.

⭐⭐Actividad regulada por el Sistema Nervioso Somático

La actividad muscular, objeto de estudio por Jacobson en los albores del siglo XX, proporcionó fundamentos tecnológicos cruciales para la moderna electromiografía (EMG), técnica que registra la actividad eléctrica generada por los músculos durante la contracción o en respuesta a un estímulo eléctrico. En la Imagen se ilustra cómo se colocan los electrodos de electromiografía superficial para analizar la actividad del músculo corrugador superciliar, un aspecto particularmente fascinante cuando se explora la expresión emocional mediante la electromiografía facial de superficie. Esta técnica también encuentra aplicación en el estudio de la relajación, las cefaleas tensionales, la fatiga y la rehabilitación neuromuscular.

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Colocación de electrodos para registro de actividad electromiográfica en el músculo corrugador superciliar. El electrodo superior a la izquierda es el de referencia o tierra.
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Localizaciones más comunes de los electrodos para el registro de los movimientos oculares.

Los movimientos oculares desempeñan un papel fundamental en dirigir la imagen de un objeto hacia la fóvea, evaluándose comúnmente a través de la electro-oculografía (EOG) y dispositivos óptico-electrónicos. La EOG detecta cambios en el potencial córneo-retiniano, producidos por los desplazamientos oculares, captados mediante electrodos situados alrededor de las órbitas oculares. Por otro lado, los dispositivos óptico-electrónicos, o sistemas de seguimiento ocular, se fundamentan en el movimiento de un haz de luz proyectado sobre la pupila y su reflejo posterior, siendo la información capturada analizada para extraer los movimientos oculares y los cambios en los reflejos corneales. Estos sistemas son utilizados en campos comerciales no clínicos para anticipar las reacciones del público o segmentos específicos de la población ante estímulos visuales, como parte de un campo emergente de investigación aplicada denominado neuromarketing.

El estudio de los movimientos oculares es esencial para evaluar la atención visual y determinar con precisión los objetos o elementos en los que una persona fija su mirada, el recorrido visual exploratorio y los puntos de fijación. Este análisis es útil en diversas aplicaciones, desde la evaluación de la conducta ocular en conductores hasta la determinación de las preferencias estimulares en individuos incapaces de comunicarse verbalmente, como los lactantes.

En cuanto a la actividad respiratoria, se evalúan habitualmente la profundidad y la frecuencia respiratoria mediante la pneumografía pletismográfica, y la espirometría, que mide directamente diferentes parámetros respiratorios. Estas mediciones son relevantes en contextos emocionales, ya que la respiración se altera en situaciones de excitación emocional y se regula durante la relajación. Además, son herramientas valiosas para evaluar trastornos psicosomáticos y entender cómo el esfuerzo mental afecta la respiración. La medición detallada de las características de la respiración, tanto torácica como abdominal, es fundamental para complementar los ejercicios de entrenamiento en relajación. La respiración influye en la variabilidad del ritmo cardíaco, fenómeno conocido como arritmia sinusal respiratoria, por lo que permite también valorar la actividad parasimpática.

⭐Actividad regulada por el Sistema Nervioso Central

La electroencefalografía (EEG) es una técnica clave en la exploración de la actividad bioeléctrica cerebral, obtenida a través de electrodos ubicados estratégicamente en el cuero cabelludo. Este procedimiento es esencial en diversas áreas de investigación y diagnóstico clínico, tales como el estudio de las etapas del sueño, la actividad cortical durante la realización de tareas específicas, el procesamiento de información cognitiva y emocional, y el análisis del funcionamiento hemisférico cerebral.

Mejoras en la Descripción y Análisis de la EEG

Detección y Procesamiento de la Señal: La actividad eléctrica cerebral capturada por los electrodos es meticulosamente procesada para derivar indicadores que pueden correlacionarse con patrones de comportamiento tanto normales como patológicos. Uno de los indicadores más relevantes en este ámbito son los potenciales evocados cerebrales, los cuales se obtienen promediando la actividad eléctrica cerebral en respuesta a la presentación repetitiva de un estímulo.

Análisis de Potenciales Evocados: Estos potenciales están compuestos por diversas ondas que varían en función del estímulo desencadenante, mostrando diferencias en polaridad, latencia, frecuencia y amplitud. Estas ondas se clasifican y denominan en función de su polaridad y el tiempo en milisegundos que tardan en alcanzar su punto máximo. Un ejemplo claro de esto es el potencial P300, una onda de polaridad positiva que alcanza su máximo aproximadamente a los 300 milisegundos tras la presentación de un estímulo inusual o que requiere una decisión. La Variación Negativa Contingente (VNC) hace referencia a otro potencial evocado que aparece como una amplia onda negativa desencadenada por un estímulo que actúa como señal de otro posterior.

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Gorro con electrodos para registro de la actividad electroencefalográfica (EEG) y medidas derivadas.
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Nomenclaturas utilizadas para denominar los componentes de los potenciales evocados.

Conectividad y Funcionalidad Cerebral: Más allá de los potenciales evocados, la EEG permite el estudio de las conexiones funcionales entre diferentes áreas cerebrales. Al examinar la sincronía en la actividad eléctrica de regiones interconectadas, se pueden identificar redes de funcionamiento cerebral y proporcionar información valiosa sobre condiciones normales y patológicas.

Técnicas Avanzadas y Neuroimagen: El análisis multivariado de patrones y las técnicas de interacción cerebro-ordenador (BCI) son ejemplos de aplicaciones avanzadas de la EEG, que permiten una traducción casi directa de la actividad cerebral a comportamientos específicos. Adicionalmente, técnicas de neuroimagen funcional como la tomografía por emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética funcional (fMRI) complementan y enriquecen el análisis, proporcionando representaciones visuales detalladas de la estructura y funcionalidad cerebral.

Además de las técnicas descritas previamente, algunos expertos consideran que las respuestas del sistema endocrino también constituyen una parte crucial de las respuestas psicofisiológicas, argumentando que existe una red de comunicación integral entre este sistema y el sistema nervioso. El sistema endocrino juega un papel vital en la regulación de las funciones de diferentes órganos del cuerpo mediante el uso de moléculas señalizadoras conocidas como hormonas, las cuales son secretadas por una variedad de glándulas presentes en este sistema (Myers, 2006).

Recientemente, se han introducido nuevas herramientas psicofisiológicas que emplean análisis químicos de la saliva y la sangre. Un ejemplo de esto es el análisis de la enzima monoamino oxidasa (MAO) presente en la sangre, que parece tener un papel crucial en el rasgo de personalidad denominado «búsqueda de sensaciones» (Ruiz-Caballero, 2003). A partir de muestras de saliva, también es posible medir diversas sustancias relacionadas con procesos psicológicos, tanto normales como patológicos. Esto incluye la enzima alfa-amilasa, que indica el nivel de actividad simpática a nivel central, así como los niveles de diferentes hormonas (Sánchez-Navarro, Maldonado, Martínez-Selva, Enguix y Ortiz, 2012).

Otros indicadores bioquímicos, como el nivel de actividad serotonérgica, la secreción de adrenalina y el nivel de testosterona, han sido vinculados con la impulsividad y la agresividad (Sobral, Romero, Luengo y Marzoa, 2000). Además, la actividad del sistema inmunológico, que está estrechamente relacionado con el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino, también puede detectarse en la saliva mediante inmunoglobulinas, como la IgA y otras sustancias.

El cortisol, una hormona esteroidea secretada por la corteza suprarrenal, es una de las hormonas más estudiadas en este ámbito. Su secreción está regulada por el eje hipotálamo-hipofisiario-suprarrenal y depende específicamente de la liberación de corticotropina en la hipófisis, la cual es inducida por la hormona liberadora de corticotropina (CRH) en el hipotálamo. Los niveles de cortisol en sangre se elevan varios minutos después de la exposición a un agente estresante y actúan inhibiendo la producción de CRH, creando así un bucle de retroalimentación negativa. Esta hormona es sensible a diversos factores, incluyendo el ejercicio físico intenso. Su liberación sigue un ritmo circadiano, alcanzando su punto máximo justo antes de despertar y disminuyendo a lo largo del día y la noche, para volver a aumentar en la segunda mitad de la noche. El cortisol es conocido como la hormona del estrés y sus niveles suelen estar elevados en personas con estrés crónico y en muchos pacientes con depresión. Gracias a su fácil detección de forma no invasiva en la saliva, se ha convertido en el principal indicador psicofisiológico de estrés.

El Test de Estrés Social de Trier (Trier Social Stress Test), desarrollado por Kirschbaum, Pirke y Hellhammer (1993), es una de las pruebas estandarizadas más utilizadas para evaluar el estrés agudo cognitivo y social, y permite una valoración tanto conductual como fisiológica de la respuesta al estrés. La melatonina, otra hormona que se puede detectar en la saliva, es de particular interés en estudios relacionados con el sueño y los ritmos biológicos.

Instrumentación y proceso de obtención de la actividad psicofisiológica

Fases en el proceso de obtención de los índices fisiológicos

La evaluación de la actividad psicofisiológica se realiza siguiendo una secuencia estándar, aunque esta puede variar dependiendo de la respuesta específica y la técnica utilizada. El procedimiento general incluye las siguientes fases: 1) Captación; 2) Amplificación y Filtrado; 3) Registro o Adquisición de Datos; 4) Reducción de Datos y Análisis; y 5) Interpretación de la Señal.

  1. Captación: Esta fase involucra la recopilación de señales psicofisiológicas a través de sensores colocados en la superficie externa del cuerpo. Existen dos tipos de señales: bioeléctricas, originadas en fenómenos eléctricos de las membranas celulares y captadas mediante electrodos; y no bioeléctricas, como las mecánicas, ópticas o térmicas, captadas a través de transductores que las convierten en señales eléctricas.
  2. Amplificación y Filtrado: Este paso consiste en incrementar la magnitud de la señal eléctrica original para su posterior procesamiento, y en la eliminación de artefactos o ruido mediante el uso de filtros. La calibración de la señal es fundamental para su análisis cuantitativo.
  3. Registro o Adquisición de Datos: Se lleva a cabo a través de sistemas digitales de adquisición de datos controlados por programas informáticos, permitiendo la visualización y grabación continua de la señal.
  4. Reducción de Datos y Análisis: Depende de la señal registrada y de los objetivos del estudio, y consiste en extraer los parámetros de interés de la señal.
  5. Interpretación de la Señal: Varía según los mecanismos fisiológicos que controlan la señal y el contexto psicológico en el que ha sido registrada. Cada técnica tiene su propio marco teórico de interpretación.

En el pasado, las tres primeras fases se realizaban mediante polígrafos. Hoy en día, los sistemas digitales han reemplazado a los polígrafos tradicionales, ofreciendo mayor precisión y versatilidad. La correcta selección y colocación de electrodos y transductores, así como la limpieza de la piel, son aspectos críticos para garantizar la calidad de la captación de la señal.

La interpretación de las señales psicofisiológicas es compleja y depende de numerosos factores, incluyendo el tipo de técnica utilizada, la variable registrada, el parámetro utilizado y la tarea experimental realizada durante el registro.

Secuencia temporal en la evaluación

La secuencia temporal en la evaluación es un aspecto crucial para obtener resultados precisos y confiables. Aunque esta secuencia puede variar en función del objetivo del estudio, la metodología empleada o el protocolo de la sesión específica, generalmente se pueden identificar al menos cuatro fases en todas las sesiones de evaluación. A continuación, se presenta una descripción detallada de cada una de estas etapas:

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Secuencia temporal tipo en la evaluación psicofisiológica.
  1. Periodo de Adaptación: Esta es la fase inicial en la que la persona se adapta a la situación de evaluación. La duración de este periodo depende del tipo de actividad que se vaya a realizar, pero debe ser de al menos cinco minutos. Durante este tiempo, no se evalúa ninguna variable, y el propósito principal es permitir que el individuo se acostumbre al entorno, los instrumentos y la situación en general para reducir cualquier posible ansiedad o estrés que pudiera afectar los resultados.
  2. Periodo de Línea Base: En esta segunda fase, que también se lleva a cabo sin estimulación externa, comienza el registro fisiológico y se obtiene el nivel basal de actividad de la señal de interés. Este periodo es fundamental porque proporciona un punto de referencia para comparar y evaluar los cambios en la actividad fisiológica que puedan ocurrir durante las fases posteriores de la evaluación.
  3. Fase de Estimulación o Tarea: En esta etapa se presenta la estimulación o se realiza la tarea específica, mientras se continúa con el registro fisiológico de las variables bajo estudio. La duración de esta fase varía en función de las tareas a realizar y es el momento en el que se espera observar cambios significativos en la actividad fisiológica en respuesta a los estímulos o tareas presentadas. El significado psicológico de esta fase es diferente al de las fases previas y posteriores, ya que se centra en la respuesta del individuo a la estimulación específica.
  4. Periodo de Recuperación: Aunque no siempre es necesario, es común incluir una última fase después de la presentación de la estimulación, denominada periodo de recuperación. Durante este tiempo, se continúa evaluando las variables fisiológicas, pero sin la presentación de estímulos adicionales o la realización de tareas. El objetivo de esta fase es observar cómo retorna la actividad fisiológica a sus niveles basales y evaluar la capacidad de recuperación del individuo.
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Procedimiento experimental en el que el sujeto recibe una serie de sonidos para provocar las respuestas de sobresalto y defensa mientras realiza una tarea experimental de búsqueda visual (tomado de Ramírez-Uclés, 2003; Ramírez-Uclés, Guerra, Muñoz, Perakakis, Anllo-Vento y Vila, 2010).

En resumen, cada fase de la secuencia temporal en la evaluación desempeña un papel importante para asegurar la validez y la fiabilidad de los resultados obtenidos, permitiendo una comprensión más completa y precisa de la actividad psicofisiológica del individuo.

Instrumentos computarizados de evaluación psicofisiológica

Los instrumentos computarizados de evaluación psicofisiológica han experimentado grandes avances gracias al desarrollo de la electrónica y la informática, lo que ha permitido mejorar significativamente sus prestaciones. Estos instrumentos utilizan el ordenador como unidad central de procesamiento, control y presentación de las señales detectadas. A continuación, se describen algunos ejemplos de instrumentación computarizada siguiendo la clasificación propuesta por Roa (2001):

  1. Sistemas Computarizados de Uso Clínico:
    • Sistemas de Registro en el Laboratorio:
      • Utilizados tanto en investigación como en evaluación psicofisiológica clínica.
      • Permiten un control preciso del entorno y de las variables a medir.
      • Ejemplos: polígrafos, sistemas de electroencefalografía (EEG), electromiografía (EMG), entre otros.
    • Sistemas de Biofeedback Automatizados:
      • Diseñados específicamente para su uso en programas clínicos de tratamiento.
      • Ayudan a los pacientes a aprender a controlar voluntariamente ciertas funciones fisiológicas.
      • Ejemplos: sistemas de biofeedback para controlar la tensión muscular, la frecuencia cardíaca, la respiración, etc.
  2. Sistemas de Registro en Ambiente Natural:
    • Sistemas de Registro Ambulatorio:
      • Permiten el registro de variables fisiológicas en ambientes no controlados de forma directa.
      • Facilitan la evaluación de las respuestas psicofisiológicas en condiciones más naturales y cotidianas.
      • Ejemplos: actígrafos, monitores de presión arterial ambulatoria, monitores de glucosa, etc.
    • Sistemas de Registro Telemétrico:
      • Conjunto de instrumentos que permiten la transmisión de señales detectadas, generalmente mediante ondas de radiofrecuencia, hasta una unidad receptora para su posterior análisis.
      • Permiten una mayor libertad de movimiento y pueden utilizarse en una variedad de entornos.
      • Ejemplos: monitores cardíacos telemétricos, sistemas de EEG móviles, etc.

Cada uno de estos sistemas tiene sus propias ventajas y desventajas, y la elección entre ellos dependerá del objetivo específico de la evaluación, las condiciones en las que se realizará, y las características particulares del individuo evaluado. La tecnología sigue avanzando, y es probable que en el futuro veamos aún más innovaciones en el campo de la evaluación psicofisiológica computarizada.

⭐Conceptos básicos de la evaluación psicofisiológica

Antes de abordar las aplicaciones de la evaluación psicofisiológica en los ámbitos clínico y de la salud, es crucial comprender una serie de conceptos que constituyen el marco teórico y metodológico del tema. Entre estos conceptos se encuentran la activación y la reactividad. Las respuestas reflejas, como los reflejos de orientación, defensa y sobresalto, están vinculadas con procesos psicológicos tales como la atención, la memoria, el aprendizaje y la emoción. Además, estas respuestas están sujetas a procesos de plasticidad, como la habituación, el condicionamiento, la inhibición, la potenciación o la sensibilización, los cuales también pueden verse afectados por variables psicológicas o psicopatológicas (Stern y Sison, 1990).

La activación es un constructo hipotético que describe las fluctuaciones en la excitabilidad, actividad o reactividad del sistema nervioso central y periférico. También conocido como nivel de activación, este puede medirse a través de diversas formas de actividad psicofisiológica, como los niveles de actividad electrodérmica o la frecuencia de respuestas electrodérmicas inespecíficas. Tradicionalmente, se ha propuesto que la activación sigue un continuo que va desde estados de máxima alerta hasta estados de mínima alerta, como el sueño y el coma. Sin embargo, esta perspectiva unitaria de la activación ha sido cuestionada debido a la baja correlación ocasional entre diferentes parámetros psicofisiológicos y la disociación entre estos parámetros y la conducta observable. Los críticos de la teoría clásica argumentan que existen distintos patrones de activación para diferentes situaciones y personas.

Por su parte, la reactividad hace referencia a la intensidad y características de las respuestas fisiológicas de un individuo ante cambios en su entorno. Las tres respuestas más destacadas son la de orientación, la de defensa y la de sobresalto. La respuesta de orientación es la reacción del organismo ante un estímulo nuevo o significativo, afectando a varios sistemas corporales y siendo mejor indicada por la respuesta de conductancia de la piel (SCR). La respuesta de defensa se activa ante estímulos intensos o amenazantes, afectando a numerosos sistemas de respuesta y siendo frecuentemente estudiada a través de la respuesta cardiovascular. La respuesta de sobresalto, por otro lado, se presenta ante estímulos más intensos que los que generan una respuesta de orientación, pero que no llegan a desencadenar una respuesta de defensa.

En cuanto a la plasticidad, se refiere al grado en el que las respuestas fisiológicas pueden ser modificadas. Incluye conceptos como la habituación, la sensibilización, el biofeedback y la modulación refleja. La habituación es la disminución de una respuesta ante la estimulación repetida, mientras que la sensibilización es el aumento de la intensidad de la respuesta debido a la estimulación repetida. El biofeedback es un conjunto de procedimientos que proporcionan información inmediata y precisa a una persona sobre algún aspecto de su actividad biológica, con el objetivo de que aprenda a regular voluntariamente dicha actividad. Todos estos procesos están sujetos a la influencia de estímulos externos o procesos psicológicos.

Por último, es importante destacar dos propiedades fundamentales de los sistemas psicofisiológicos: la homeostasis y la ley de los valores iniciales. La homeostasis, término acuñado por Walter B. Cannon, describe la tendencia del organismo a mantener condiciones constantes o un estado de equilibrio entre sus diferentes elementos, un proceso de autorregulación permanente en todo el organismo. La ley de los valores iniciales, propuesta por Wilder (1931/1976), postula que la magnitud de una respuesta fisiológica ante un estímulo o situación depende del nivel previo del sistema que la regula, estableciendo una relación negativa entre la línea base previa a la estimulación y la amplitud de la respuesta.

⭐⭐⭐Modulación emocional del reflejo de sobresalto

En el marco de este paradigma, se presenta el estímulo que induce el sobresalto mientras los sujetos observan imágenes que varían en su carga emocional, siendo estas agradables, desagradables o neutras. Entre todas las respuestas fisiológicas y conductuales que podrían variar según las dimensiones emocionales, la respuesta del reflejo de sobresalto ha captado significativamente la atención de los investigadores. La modulación en la amplitud de este reflejo, medido a través del músculo orbicular del ojo izquierdo, cuando los participantes visualizan imágenes de distintos contenidos emocionales, constituye uno de los hallazgos más consistentes en la investigación experimental, aunque también se ha explorado en otras variables psicofisiológicas como la actividad electrodérmica o el ritmo cardíaco mediante electrocardiograma. Este fenómeno de modulación emocional implica que la respuesta de parpadeo al sobresalto se intensifica con estímulos emocionalmente negativos y disminuye con los positivos.

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Modulación emocional del reflejo de parpadeo. Aumento en el reflejo de sobresalto, medido a través de la actividad electromiográfica del músculo orbicular del ojo (orbicularis oculi), cuando se presentan estímulos desagradables en comparación con los estímulos agradables.

La influencia de factores emocionales sobre el reflejo de sobresalto fue descrita inicialmente por Brown, Kalish y Farber en 1951, en estudios sobre miedo condicionado en ratas, donde la respuesta de sobresalto aumentaba si el estímulo que lo provocaba se presentaba conjuntamente con señales previamente asociadas al miedo. El primer estudio que investigó esta modulación en humanos fue realizado por Vrana, Spence y Lang en 1988, utilizando el paradigma de visualización de imágenes afectivas en combinación con la prueba de sobresalto, reemplazando los estímulos de miedo condicionados usados en los estudios con animales. Este enfoque permite evaluar procesos psicológicos, tanto en trastornos específicos como en población general, y reveló que la magnitud del reflejo de sobresalto variaba sistemáticamente según el contenido emocional de las imágenes visualizadas.

En el laboratorio, se evalúa la modulación emocional del reflejo de sobresalto mediante la visualización de imágenes afectivas, usando el Sistema Internacional de Imágenes Afectivas (IAPS). Este instrumento, adaptado para población española, consta de más de 1000 fotografías en color evaluadas en tres dimensiones afectivas: valencia, arousal y dominancia. Además, en España se han creado otras bases de datos de imágenes afectivas evaluadas en estas mismas dimensiones.

El procedimiento experimental típico consiste en seleccionar tres conjuntos de fotografías: agradables y de alta activación, desagradables y de alta activación, y neutras de baja activación, y durante su presentación, se induce el reflejo de sobresalto mediante un ruido blanco. La modulación emocional se estima a partir de las diferencias en magnitud del reflejo entre las imágenes de distintas categorías, reflejándose en una disminución de la magnitud del reflejo ante imágenes agradables y un aumento ante las desagradables, con las imágenes neutras en una posición intermedia.

La modulación emocional del reflejo de sobresalto es un efecto robusto, observado a lo largo de diferentes edades y en distintas condiciones de salud, tanto en población sana como en personas con diversas patologías. Este fenómeno se ha demostrado no solo con imágenes, sino también con otros tipos de estímulos afectivos, y no parece depender de la novedad del estímulo ni de la modalidad sensorial en la que se presente el estímulo provocador del sobresalto.

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Ejemplos de diferentes tipos de ensayos (con estímulos agradables, desagradables y neutros) en una tarea de búsqueda visual con imágenes del IAPS incluidos en un estudio sobre paradigma de modulación emocional de los reflejos defensivos (tomado de Ramírez-Uclés, 2003; Ramírez-Uclés, Guerra, Muñoz, Perakakis, Anllo-Vento y Vila, 2010).

Aplicaciones de la evaluación psicofisiológica

La psicofisiología tiene aplicaciones cruciales que abarcan desde la evaluación hasta la intervención en el ámbito de la psicología clínica y de la salud. Para aquellos lectores que deseen profundizar en este tema, recomendamos consultar las obras de referencia en la materia, como son los manuales de Simón y Amenedo (2001) y Vila y Guerra (2017). En este apartado, destacaremos algunos aspectos relevantes de ciertos marcadores biológicos e indicadores psicofisiológicos que juegan un rol significativo en el diagnóstico y tratamiento de trastornos específicos.

Marcadores biológicos e indicadores psicofisiológicos

La evaluación psicofisiológica es una herramienta clave que busca indicadores objetivos de trastornos psicológicos, apoyándose en marcadores biológicos y mediciones cuantitativas para superar la subjetividad de entrevistas y cuestionarios. Existen tres tipos de marcadores biológicos identificados por Iacono y Ficken (1989): episódicos, que aparecen durante crisis del trastorno; de vulnerabilidad, que señalan una predisposición a desarrollar un trastorno; y genéticos, que son heredables y señalan predisposiciones patogénicas.

Las investigaciones en este campo pueden seguir un enfoque comparativo entre diferentes diagnósticos y controles, como sugiere Turpin (1989), o un enfoque intragrupal para analizar subclasificaciones o la evolución del trastorno. En los llamados trastornos psicosomáticos, la evaluación psicofisiológica es crucial para el diagnóstico y tratamiento, dada su naturaleza fisiológica.

La utilidad de esta evaluación se extiende a varios ámbitos, entre ellos:

  1. La identificación de síntomas específicos en trastornos definidos por componentes fisiológicos, como los trastornos de ansiedad.
  2. La caracterización de personas en riesgo de trastornos psicológicos, marcando predisposiciones estables.
  3. La evaluación de tratamientos, pronósticos de enfermedades, y la detección de recaídas o falsedad en informes de pacientes, con indicativos como la reactividad electrodérmica o la hiperreactividad cardiovascular.
  4. El entendimiento profundo de trastornos psicopatológicos y sus causas, lo cual incluye la determinación de marcadores fenotípicos y etiológicos.
  5. El refinamiento de criterios diagnósticos y la mejora en el diagnóstico diferencial para guiar tratamientos.
  6. La identificación de subgrupos dentro de diagnósticos comunes, como en el caso de disfunciones sexuales.
  7. La aplicación de técnicas de biofeedback para la modulación consciente de respuestas fisiológicas alteradas, como parte integral del proceso terapéutico.

La evaluación psicofisiológica está alineada con los principios de las terapias cognitivo-conductuales, que buscan un método cuantitativo y riguroso para entender y tratar los trastornos psicológicos (Haynes, Falkin y Sexton-Radek, 1989). Esta evaluación es fundamental para establecer objetivos terapéuticos precisos, como modificar respuestas fisiológicas específicas según la naturaleza del trastorno.

En conclusión, la evaluación psicofisiológica, respaldada por las investigaciones y conceptos de autores como Iacono y Ficken (1989), Turpin (1989), y Haynes, Falkin y Sexton-Radek (1989), ofrece una perspectiva objetiva y científicamente cuantificable indispensable para el diagnóstico, comprensión y tratamiento de trastornos psicológicos.

Ansiedad y trastornos de ansiedad

La valoración psicofisiológica de la ansiedad, caracterizada por su objetividad, requiere ser interpretada en conjunto con los hallazgos de una evaluación psicológica más amplia. Esta aproximación multimodal es esencial debido a la coexistencia de síntomas psicológicos y fisiológicos en trastornos de ansiedad, que pueden variar significativamente entre pacientes. Por ejemplo, algunos individuos pueden experimentar predominantemente molestias somáticas, mientras que otros pueden sufrir de perturbaciones principalmente cognitivas.

Analizado desde la perspectiva psicofisiológica, la ansiedad y la relajación representan polos opuestos en un espectro de activación, cada uno con distintivos perfiles fisiológicos. En los estados ansiosos de individuos no clínicos, se observan cambios notables en la actividad del sistema nervioso simpático, particularmente una frecuencia aumentada de respuestas electrodérmicas espontáneas y una habituación más tardía a las respuestas de conductancia cutánea (SCRs).

Con respecto a las respuestas cardiovasculares, se manifiesta un incremento en la frecuencia cardíaca y una reducción del volumen del pulso periférico. Estos fenómenos pueden coincidir con una palidez facial y una baja en la temperatura cutánea de la zona afectada, junto con un ascenso en la presión arterial sistólica. Además, se registra una elevación en la frecuencia respiratoria y una disminución en la profundidad de la respiración.

Es notable también el incremento del tono muscular, especialmente en regiones como la frente, los antebrazos y el músculo trapecio. Se observan asimismo otros cambios motores, como el temblor, un incremento en la frecuencia del parpadeo y un refuerzo del reflejo de sobresalto en el parpadeo.

Los trabajos de investigadores como Cook, Davis, Hawk, Spence y Gautier (1992), Globisch, Hamm, Esteves y Öhman (1999), Hamm, Cuthbert, Globisch y Vaitl (1997), y Vila y Guerra (2017), han contribuido de manera significativa a la comprensión de estos fenómenos, proporcionando un marco para la evaluación y tratamiento de la ansiedad que abarca tanto el dominio psicológico como el fisiológico.

Evaluación psicofisiológica en los trastornos de ansiedad

Claro, puedo incluir los nombres de los autores mencionados en el resumen del texto para referenciar las investigaciones y conclusiones. Aquí tienes un resumen con las citas de autores correspondientes:

Los pacientes con trastornos de ansiedad presentan diferencias en la habituación a estímulos ansiógenos y en la activación fisiológica antes y después de tratamientos, lo cual es útil clínicamente (Martínez-Selva, 1995). Muestran una habituación más lenta y una mayor frecuencia de respuestas electrodérmicas inespecíficas (Turpin, 1989), aunque sus respuestas electrodérmicas no siempre son mayores que en personas sin ansiedad. Las respuestas cardíacas a fobias pueden indicar una respuesta atencional más que de defensa. La modulación del reflejo de parpadeo y la activación del músculo facial corrugador son mayores en presencia de estímulos fóbicos (Hamm, Cuthbert, Globisch y Vaitl, 1997).

En EEG, se observa un predominio del ritmo beta en pacientes con fobias (Lader, 1983). Los potenciales evocados cerebrales aumentan en amplitud ante estímulos relacionados con fobias, reflejando un sesgo atencional (Kolassa et al., 2005; Michalowski et al., 2015). Las terapias cognitivo-conductuales buscan modificar la atención que los pacientes prestan a estímulos de su entorno para controlar mejor sus reacciones de miedo.

Diferentes trastornos de ansiedad muestran distintos niveles de reactividad psicofisiológica (Lader, 1975; Lang, Greenwald, Bradley y Harum, 1993). La fobia a la sangre o hematofobia muestra una respuesta cardiovascular difásica única y un patrón de coactivación simpático-parasimpática (Sánchez-Navarro y Martínez-Selva, 2009; Sánchez-Navarro et al., 2018). No se observa sesgo atencional en estos pacientes (Sánchez-Navarro et al., 2012).

La desensibilización sistemática y las terapias de exposición han demostrado ser efectivas en trastornos de ansiedad, con la reactividad psicofisiológica pretratamiento correlacionando con la eficacia del tratamiento (Vila y Guerra, 2017). La realidad virtual se ha utilizado también con éxito en la exposición terapéutica (Mühlberger, Hermann, Wiedemann, Ellgring y Pauli, 2001; Coté y Bouchard, 2005). Los cambios en la actividad cerebral tras tratamientos cognitivo-conductuales exitosos han sido documentados, indicando modificaciones fisiológicas subyacentes (de Jong, Mercklebach y Arntz, 1991).

respuesta cardiaca fobicos
Respuesta cardíaca de fóbicos a la sangre y a las serpientes. Respuesta de frecuencia cardíaca en dos grupos de sujetos fóbicos, a serpientes y a estímulos relacionados con sangre, inyección y heridas, cuando se les presentan imágenes correspondientes a ambos tipos de fobias.

Este resumen enfatiza la importancia de la evaluación psicofisiológica en los trastornos de ansiedad y cómo puede servir para entender mejor las diferencias entre trastornos, así como para evaluar la eficacia del tratamiento.

La respuesta de relajación

Este extenso fragmento proporciona una visión general sobre los efectos de la relajación y el mindfulness en la fisiología y la psicología de los individuos. Aquí hay un resumen en español que incluye los principales puntos e investigadores mencionados:

La práctica de técnicas de relajación tiene efectos beneficiosos significativos, como la disminución en el nivel general de activación, lo que se traduce en una reducción del tono muscular y la presión arterial. También se observan aumentos en la vasodilatación periférica y mejoras en la respiración, lo que sugiere un predominio de la actividad parasimpática del sistema nervioso autónomo (Martínez-Selva, 1995). La calidad y profundidad de la relajación pueden verse influenciadas por el control de la respiración, especialmente mediante la respiración abdominal, que disminuye la activación durante situaciones de estrés.

El mindfulness, o atención plena, es un tipo de meditación que se ha estudiado por sus efectos positivos en el manejo de preocupaciones crónicas y ansiedad anticipatoria, asociada con una regulación autonómica deficiente. Las investigaciones han indicado que el entrenamiento en mindfulness podría ser una herramienta eficaz para enfrentar estas preocupaciones crónicas, con estudios que muestran mejoras en la auto-regulación emocional y autonómica (Delgado et al., 2010).

Los efectos de la meditación, incluido el mindfulness, en la función del sistema nervioso central también han sido tema de investigación. Canh y Polich (2006) revisaron estudios psicofisiológicos y encontraron una disminución en los niveles de activación cerebral durante la meditación, incremento de ondas theta y alfa en el EEG y cambios en la neuroimagen funcional, particularmente en la corteza cingulada anterior y áreas de la corteza prefrontal dorsolateral. Sin embargo, advierten que aún no se ha llegado a un consenso sobre los cambios neurales específicos y las diferencias entre tipos de meditación.

El estudio de Delgado et al. (2010) exploró los efectos del mindfulness en índices clínicos, psicológicos y fisiológicos, encontrando mejoras significativas en la meta-cognición emocional y en la regulación autonómica, como se evidencia en la variabilidad de la frecuencia cardíaca y el patrón respiratorio. Aunque ambos grupos (mindfulness y relajación tradicional) mostraron progresos clínicos, el mindfulness se destacó por promover una mejor autorregulación emocional y fisiológica.

Sin embargo, se reconoce que los estudios sobre relajación y mindfulness han enfrentado críticas por sus limitaciones metodológicas y conceptuales, lo que indica que aún se requiere más investigación para validar completamente su eficacia (Van Dam, van Gugt y Vago, 2017).

En resumen, tanto la relajación como el mindfulness son prácticas beneficiosas que pueden influir positivamente en la fisiología y psicología del individuo, aunque se necesita más investigación para entender completamente sus mecanismos y eficacia.

⭐Trastornos depresivos

Los trastornos depresivos son condiciones complejas que afectan tanto la psicología como la fisiología de un individuo. La inhibición general del comportamiento y la disminución del tono vital que caracteriza a los trastornos depresivos pueden manifestarse en diversas formas a nivel psicofisiológico, y la investigación en este campo busca correlaciones y posibles marcadores biológicos que puedan ayudar en el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos.

  1. Respuestas Autonómicas: Miquel, García-Merita, Fuentes y Rojo (1994) y Vila y Guerra (2015) han investigado las respuestas autonómicas en personas con trastorno depresivo, observando alteraciones como un aumento en la actividad cardiovascular y una disminución de la actividad electrodérmica y de la secreción salival.
  2. Respuestas Electrodérmicas y Conducta Suicida: Aunque no se proporciona un autor específico para el estudio sobre respuestas electrodérmicas y la conducta suicida, esta línea de investigación es conocida en el ámbito psicofisiológico de los trastornos depresivos.
  3. Actividad EMG de Músculos Faciales: Vila y Guerra (2017) han realizado estudios sobre la actividad EMG de los músculos faciales en personas con depresión, notando diferencias significativas en la forma en que las personas depresivas expresan emociones a través de sus expresiones faciales.
  4. Actividad EEG: No se mencionan autores específicos en tu texto original para los hallazgos relacionados con la actividad EEG, pero se sabe que la asimetría hemisférica y las alteraciones en el ritmo alfa son áreas de interés en la investigación de la depresión.
  5. Potenciales Evocados Cerebrales: Kayser et al. (2000) se refieren a cambios en los potenciales evocados cerebrales en personas con depresión, especialmente en la amplitud de la onda P300 frente a estímulos negativos.
  6. Alteraciones del Sueño: García-Merita et al. (1991) estudiaron las alteraciones del sueño en la depresión, destacando las anomalías en la latencia y la arquitectura del sueño REM.
  7. Regulación del Cortisol: Ramos (1996) discute la privación del sueño REM y su relación con la mejora de los síntomas depresivos, así como la posible presencia de un marcador biológico en relación con la pérdida de feedback negativo a los niveles de cortisol.

Es importante destacar que la investigación en este campo está en constante evolución, y nuevos estudios pueden proporcionar información adicional o alternativas a los hallazgos de los autores mencionados. Además, los estudios clínicos pueden variar en sus conclusiones y es vital una interpretación cuidadosa y una consideración de la replicabilidad y generalización de los resultados.

⭐Esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico complejo que implica una variedad de síntomas cognitivos, emocionales y conductuales. Los marcadores psicofisiológicos mencionados en tu texto están ampliamente investigados y vinculados con la patología de la esquizofrenia y su base genética potencial. A continuación, he añadido más detalles sobre los autores y sus contribuciones al estudio de la esquizofrenia:

  1. Movimientos Oculares: Los estudios de García-Merita et al. (1991) señalan irregularidades en los movimientos lentos de seguimiento ocular, sugiriendo un marcador genético de la esquizofrenia. Esto se correlaciona con la investigación de Iacono, Carlson y Malone (2000), quienes encontraron estas irregularidades tanto en pacientes como en algunos familiares, lo que indica una posible predisposición genética.
  2. Potenciales Evocados (P300): Theodore P. Zahn fue uno de los pioneros en el estudio de la onda P300 en pacientes con esquizofrenia, notando que la amplitud reducida de la P300 no parecía estar relacionada con la medicación (Zahn, 1986). Más tarde, Almeida et al. (2011) observaron resultados similares en pacientes con primeros episodios de esquizofrenia y en pacientes crónicos. Además, Kim et al. (2018) vinculan la magnitud de la reducción de la P300 con la persistencia de síntomas negativos y cambios estructurales cerebrales.
  3. Actividad Electrodérmica (AED): Los estudios de Fuentes et al. (1993) destacan la relación entre la actividad electrodérmica y los síntomas clínicos de la esquizofrenia. Encontraron que una gran proporción de personas con esquizofrenia no mostraban respuestas de conductancia ante estímulos auditivos inocuos, siendo esto más prevalente en aquellos con síntomas negativos. Zahn et al. (2001) añaden que los pacientes no responsivos a menudo muestran escasa respuesta a los tratamientos con neurolépticos o antipsicóticos.
  4. Estudios Neuropsicológicos: Nilsson, Holm, & Ekselius (2015) proporcionaron evidencia de que los pacientes no responsivos también tienden a tener un desempeño más pobre en las pruebas neuropsicológicas.

Estos autores y sus estudios contribuyen significativamente a la comprensión de la esquizofrenia como un trastorno con raíces genéticas y manifestaciones psicofisiológicas observables. La investigación en esta área ayuda a comprender mejor cómo estos marcadores pueden ser utilizados para el diagnóstico precoz, la comprensión de la etiología y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

Psicopatía

La psicopatía es un trastorno de la personalidad que se ha estudiado ampliamente debido a su impacto tanto en el individuo como en la sociedad. La característica distintiva de las personas con rasgos psicopáticos es un patrón persistente de comportamiento antisocial, falta de empatía y remordimientos, impulsividad y, en muchos casos, una conducta criminal.

Hipótesis del Déficit Emocional: La idea de que los psicópatas tienen un déficit en la reactividad emocional es una teoría central en la literatura sobre la psicopatía. Vila y Guerra (2017) apuntan a que los psicópatas muestran una menor reactividad ante estímulos aversivos, lo cual ha sido confirmado por investigaciones que utilizan medidas como la Actividad Electrodérmica (AED).

Respuestas Fisiológicas Diferenciales: Sin embargo, cuando se trata de la respuesta cardiaca, el panorama es diferente. Según Hare, Frazelle y Cox (1978), los psicópatas pueden tener respuestas más intensas, con mayores aumentos en la frecuencia cardiaca ante la anticipación de estímulos aversivos en comparación con no psicópatas. Raine (2014) añade que en condiciones de reposo, su frecuencia cardíaca tiende a ser más baja que la de la población en general, lo que sugiere una calma fisiológica incluso en contextos que serían estresantes para otros.

Sistema de Inhibición Conductual: Fowles (1980) propone que la psicopatía puede entenderse como un déficit en el sistema de inhibición conductual de Gray. Esto podría explicar la dificultad que tienen los psicópatas para aprender de la experiencia del castigo y de la frustración, manifestándose en una actividad electrodérmica reducida frente a amenazas.

Modulación Emocional del Reflejo de Sobresalto: Benning et al. (2005) y Pastor et al. (2005) han investigado cómo los psicópatas muestran una modulación emocional alterada del reflejo de sobresalto. A diferencia de los individuos sanos, que exhiben una potenciación del reflejo de sobresalto frente a imágenes desagradables, los psicópatas pueden no mostrar esta potenciación, sugiriendo una respuesta atenuada a lo que normalmente serían estímulos emocionalmente impactantes.

Estos hallazgos sugieren una compleja interacción entre las respuestas emocionales y fisiológicas en la psicopatía. Estas características pueden contribuir a los comportamientos desadaptativos asociados con el trastorno, como la falta de miedo ante las consecuencias negativas y una tendencia a involucrarse en comportamientos riesgosos o antisociales. Estos estudios no solo ayudan a comprender mejor el trastorno, sino que también pueden orientar el desarrollo de estrategias de intervención y tratamiento.

Adicciones

Las adicciones son trastornos complejos que implican una interacción entre factores genéticos, psicológicos y ambientales. Los indicadores psicofisiológicos que mencionas proporcionan información valiosa sobre posibles predisposiciones biológicas al desarrollo de comportamientos adictivos y trastornos asociados, como los antisociales.

Los tres indicadores principales son:

  1. Amplitud reducida del componente P300 de los potenciales evocados: Este fenómeno es bien conocido en el contexto del alcoholismo y es interpretado como un indicador de la excitabilidad o desinhibición del sistema nervioso central (SNC). Se ha encontrado tanto en individuos con alcoholismo como en hijos de personas con alcoholismo, sugiriendo que puede ser un marcador biológico de vulnerabilidad genética a la adicción.
  2. Disminución de la respuesta electrodérmica ante estímulos aversivos precedidos por una señal: Esta es una medida de cómo las personas anticipan y reaccionan a estímulos aversivos. En individuos con un funcionamiento típico, la respuesta electrodérmica es menor cuando se anticipa el estímulo aversivo, lo cual no sucede en aquellos con una tendencia alcohólica, indicando un déficit en el control inhibitorio.
  3. Disminución del control de los movimientos antisacádicos: Esta medida se refiere a la capacidad de una persona para dirigir la mirada en la dirección opuesta a un objeto que aparece en su campo visual, un acto que requiere control inhibitorio. Los adolescentes con bajo rendimiento en este control tienen una mayor probabilidad de desarrollar adicciones.

Estos hallazgos están en línea con los siguientes estudios y autores:

  • Iacono et al. (2000): Identificaron los tres indicadores psicofisiológicos como predictores de propensión a las adicciones.
  • Corral y Cadaveira (2002): Discuten el componente P300 reducido como un marcador biológico de vulnerabilidad a la adicción alcohólica.

También se hace referencia al «tipo 2» de alcoholismo de Cloninger, que se asocia con personalidades antisociales y se piensa que tiene una base genética. El «tipo 2» no es un término acuñado por Corral y Cadaveira, sino que es parte de la tipología del alcoholismo propuesta por C. Robert Cloninger.

Esta información apunta a la compleja interacción entre factores genéticos, neurobiológicos y conductuales en el desarrollo de adicciones, y sugiere que ciertas características psicofisiológicas pueden ser indicativos útiles para identificar individuos en riesgo antes de que desarrollen un trastorno adictivo.

⭐Detección del engaño

La detección de engaños ha evolucionado desde métodos basados en supersticiones hasta procedimientos empíricos y científicos. Actualmente, es un campo relevante dentro de la psicología aplicada, con enfoques que van desde lo evaluativo-forense hasta lo psicofisiológico (Masip et al., 2004). Específicamente, en el ámbito psicofisiológico, existen dos paradigmas principales para detectar el engaño: el paradigma de la persona culpable y el del conocimiento culpable (Vila & Guerra, 2017). El primero busca identificar la culpabilidad a través de interrogatorios, mientras que el segundo se enfoca en si el individuo tiene conocimiento exclusivo de cierta información relacionada con el delito.

Las técnicas del paradigma de la persona culpable comúnmente miden varias señales psicofisiológicas como la presión arterial y la respiración. En contraste, el paradigma del conocimiento culpable a menudo se limita al uso de la actividad electrodérmica. Una innovación en este campo es el uso de la tarea «oddball» para evaluar el potencial P300, que ha demostrado ser eficaz para detectar el conocimiento que solo un culpable tendría (Lykken, 1998). Adicionalmente, se ha explorado la dilatación pupilar como un indicador de esfuerzo mental en la respuesta a preguntas comprometedoras.

Aunque las técnicas psicofisiológicas muestran altas tasas de éxito en laboratorio, superiores al 90%, en la práctica profesional estas tasas rondan el 70%, pudiendo aumentar con una alta calificación del profesional (Martínez-Selva, 2005). Sin embargo, la efectividad de estas técnicas puede verse comprometida por factores como el mal uso de los equipos, artefactos en las mediciones, o la presencia de emociones como el miedo a ser falsamente acusado (Martínez-Selva, 2005). Además, existe la preocupación de que las personas puedan aprender a burlar estas técnicas (Hacker et al., 2014; Kircher & Raskin, 2016).

Con el avance tecnológico, la resonancia magnética funcional se ha sumado a las herramientas disponibles para detectar el engaño, buscando patrones de activación cerebral distintos entre quienes mienten y quienes dicen la verdad. Sin embargo, tanto la neuroimagen como las mediciones de la actividad cerebral enfrentan desafíos interpretativos similares a otros métodos psicofisiológicos.

Estas referencias subrayan la complejidad y los desafíos continuos en la detección psicofisiológica del engaño, así como la necesidad de cautela y rigor en su aplicación práctica. Es importante señalar que ninguna de las tecnologías descritas es infalible ni universalmente aceptada como un medio definitivo para detectar mentiras. La eficacia de estas tecnologías puede variar ampliamente dependiendo de la situación, el individuo y cómo se implementan y se interpretan los resultados. Además, todas las metodologías para detectar mentiras enfrentan críticas y escepticismo en cuanto a su validez y confiabilidad. Por ello, es fundamental considerar las conclusiones de múltiples estudios y evaluaciones para formarse una opinión sobre cuál tecnología es la más fiable y eficiente.

Analizadores de la tensión vocal

Los analizadores de tensión vocal, también conocidos como analizadores de estrés de la voz, operan bajo la premisa de que el estrés o la tensión asociados con el acto de mentir inducen cambios en las características de la voz humana. Estos dispositivos intentan detectar variaciones sutiles en la voz que serían imperceptibles al oído humano. La teoría sostiene que el estrés podría eliminar los microtremblores naturales en los músculos de la laringe, alterando así las frecuencias de la voz (Masip et al., 2004).

Este tipo de tecnología surgió alrededor de la década de 1960 y rápidamente atrajo la atención de empresarios que vieron un potencial de mercado significativo en la venta de estos dispositivos. Sin embargo, la eficacia de los analizadores de tensión vocal ha sido objeto de intenso debate y escrutinio científico.

Según la revisión exhaustiva realizada por Masip et al. (2004), la evidencia tanto de estudios de laboratorio como de investigaciones de campo indica que estos dispositivos no son efectivos para detectar mentiras, funcionando no mejor que el azar. Además, estos autores concluyen que los analizadores de tensión vocal son menos válidos que otros indicadores poligráficos como la conductividad electrodérmica, y que las evaluaciones basadas en sus lecturas carecen de fiabilidad inter-jueces. Esto sugiere que, a pesar de su popularidad y disponibilidad comercial, la confiabilidad de los analizadores de tensión vocal para detectar el engaño es altamente cuestionable.

Termografía facial

La termografía facial es una técnica de detección de engaño que utiliza cámaras térmicas de alta definición para medir los cambios en la temperatura superficial de la cara. Como Pavlidis, Eberhart y Levine (2002) identificaron, estos cambios térmicos se concentran especialmente en la zona periorbital, es decir, alrededor de los ojos, donde el flujo sanguíneo puede aumentar debido a esfuerzos mentales intensos, como mentir.

La base teórica de esta técnica es que cuando las personas se enfrentan a situaciones que requieren un esfuerzo cognitivo significativo—como resolver problemas complejos, estar bajo evaluación o intentar engañar—se producen fluctuaciones en la temperatura facial debido al cambio en la distribución de la sangre. En el contexto de la mentira, se sugiere que estos cambios son parte de una respuesta fisiológica primitiva que mejora la visión en situaciones percibidas como amenazantes, ya que prepararían al individuo para responder más efectivamente a un ataque.

Sin embargo, la termografía facial para la detección de mentiras se enfrenta a críticas por su falta de especificidad. Esto se debe a que no distingue adecuadamente entre los diferentes tipos de estrés o esfuerzo mental y, por lo tanto, no puede determinar de manera concluyente que un cambio térmico se deba a un acto de engaño. Además, la técnica no toma en cuenta las variaciones individuales en las respuestas térmicas que pueden existir de una persona a otra (diferencias interpersonales), ni las variaciones que pueden ocurrir dentro de la misma persona en diferentes momentos o situaciones (diferencias intrapersonales). Asimismo, las influencias ambientales o situacionales que pueden afectar la temperatura facial también plantean desafíos para la precisión de esta metodología.

⭐Tecnologías basadas en eye-tracking o seguimiento de movimientos oculares

Las tecnologías de seguimiento ocular, o eye-tracking, se basan en la comprensión de que mentir puede requerir un mayor esfuerzo cognitivo que decir la verdad, lo que puede afectar ciertos comportamientos oculomotores. Este tipo de tecnología no se centra tanto en las reacciones emocionales asociadas con la mentira, sino en las respuestas cognitivas que pueden detectarse mediante la observación y análisis de los movimientos oculares.

El Examen Oculomotor para Detectar el Engaño (EODE) utiliza eye-tracking para recopilar varios indicadores, como la dilatación de las pupilas, los tiempos de respuesta, y la frecuencia de lectura y relectura, así como los errores cometidos durante una tarea que requiere la atención visual. Estas medidas están vinculadas con el esfuerzo mental y, según esta teoría, pueden revelar una carga cognitiva aumentada cuando una persona miente.

Investigadores de la Universidad de Utah, como Cook et al. (2012), Patnaik et al., Webb et al. (2009), y Webb, Honts, Kircher, Bernhardt y Cook (2009), han trabajado en el desarrollo y evaluación de software y métodos para emplear eye-tracking en la detección del engaño. Sus estudios y desarrollos han contribuido a la elaboración de métodos de análisis más sofisticados que se esperan sean aplicables en el campo de la detección del engaño, potencialmente ofreciendo una alternativa o un complemento a las técnicas poligráficas tradicionales.

Estos métodos analíticos podrían proporcionar datos objetivos y cuantificables sobre cómo las personas procesan la información y responden bajo condiciones de posible engaño. Aunque la tecnología de eye-tracking presenta promesas en este ámbito, como con todas las técnicas de detección de mentiras, es probable que también enfrente escrutinio y debate respecto a su eficacia y fiabilidad.

Garantías de calidad en la evaluación psicofisiológica

La fiabilidad y la validez son pilares en la evaluación psicofisiológica, según establecen autores como Sierra y Sánchez (2017). La fiabilidad, que remite a la precisión de un instrumento de medida, puede verse comprometida por factores ambientales y biológicos, tales como ruido, luz, temperatura, humedad, movimientos corporales y otros elementos que pueden introducir artefactos en los registros. Para minimizar estos efectos, se recomienda el uso de espacios con condiciones controladas, como habitaciones insonorizadas y con condiciones ambientales estabilizadas.

La validez de un instrumento evalúa su capacidad para medir lo que realmente pretende medir. En el contexto de la evaluación psicofisiológica, técnicas como la electromiografía miden con precisión la actividad muscular, pero la interpretación de estos datos, por ejemplo, como indicadores de ansiedad, requiere cautela. El contexto experimental y el conocimiento exhaustivo de la literatura científica son cruciales para una interpretación adecuada de los indicadores fisiológicos. Sin embargo, la validez ecológica sigue siendo un reto, ya que los resultados obtenidos en el laboratorio no siempre son extrapolables a contextos de la vida real. Las técnicas telemétricas son un avance significativo en este aspecto, ya que permiten la recolección de datos en entornos reales.

La variabilidad interindividual y la reactividad diferencial cuestionan la comparabilidad y la generalización de los datos, y las correlaciones entre distintas medidas fisiológicas suelen ser modestas. Se ha observado, además, una correlación escasa entre medidas psicofisiológicas y autoinformes de activación, particularmente en estados de baja activación.

En cuanto a la activación, aunque las diversas medidas psicofisiológicas pueden indicar el nivel de activación de un individuo, la especialización de las mismas impide una generalización simplificada. Peter J. Lang, en 1985, introdujo el concepto del «triple sistema de respuesta» en la ansiedad, que incluye el sistema cognitivo-subjetivo, fisiológico y conductual, que, a pesar de su relevancia teórica, en la práctica, suelen mostrar correlaciones bajas entre sí.

La psicopatología es inherentemente multimodal, con diferencias individuales significativas en su etiología y manifestación. Estos factores interactúan de manera compleja y pueden cambiar asincrónicamente en el tiempo, lo que afecta la utilidad de las mediciones como indicadores del estado de un trastorno o de la respuesta a la terapia. Una solución a este desafío es el uso combinado de indicadores de tipos psicofisiológicos, conductuales y de autoinforme.

Por último, la especificidad de los indicadores psicofisiológicos es una cuestión relevante; por ejemplo, alteraciones como la amplitud reducida de la onda P300 pueden ser indicativas de varios trastornos, no solo de la esquizofrenia.

En conclusión, las herramientas de evaluación psicofisiológica son robustas y de gran utilidad, reflejando los avances en las ciencias conductuales, neurocientíficas y genéticas. No obstante, es imperativo reconocer sus limitaciones y aplicarlas con discernimiento en los diversos campos de la Psicología.

Referencias

  • Moreno Rosset and Ramírez Uclés (2019) Evaluación psicológica : proceso, técnicas y aplicaciones en áreas y contextos. Madrid: Sanz y Torres.

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