Técnicas operantes para la reducción o eliminación de conductas

Existen tres procedimientos básicos para eliminar conductas: El reforzamiento diferencial de otras conductas, la extinción y el castigo.

Reforzamiento diferencial de otras conductas (RDO)

Cooper, Heron y Heward (2007); Poling y Ryan (1992); Wallace y Najdowski (2009). Podría destacarse como una ventaja importante del uso del RDO para la reducción de conductas problema la facilidad de su implementación y el éxito demostrado para el tratamiento de numerosos problemas.
Wallace y Najdowski (2009). La lentitud en la reducción de la conducta problema puede deberse a tres factores: 1) dificultad en ocasiones de encontrar conductas meta alternativas adecuadas, 2) incrementar la emisión de conductas alternativas puede reducir sólo parcialmente la conducta a eliminar, 3) el refuerzo diferencial habitualmente reduce gradualmente la conducta a eliminar.

Un procedimiento para eliminar conductas o reducirlas es evitar su reforzamiento y a cambio reforzar conductas alternativas. Existen distintos tipos de reforzamiento diferencial:

  • Reforzamiento diferencial de conductas incompatibles (RDI). Consiste en reforzar una conducta incompatible con la conducta a eliminar. Al incrementar la frecuencia de la incompatible se reduce la de la conducta problema. P. ej. Un Docente que sistemáticamente incumple el horario de atención al estudiante , y se le refuerza con un plus de 300 € para que cumpla el horario de atención al estudiante.
  • Reforzamiento diferencial de conductas alternativas (RDA). Cuando no es posible encontrar respuestas incompatibles con la conducta problema, se puede llevar a cabo reforzamiento diferencial de conductas alternativas. P. ej., Contestar los mensajes en los foros de las asignaturas, crear una fe de erratas, cuestionarios de autoevaluación son conductas que no son incompatibles con cumplir el horario de atención estudiante, pero pueden competir con ella.
  • Reforzamiento diferencial de conductas funcionalmente equivalentes. Hace referencia al reforzamiento de conductas alternativas a la conducta problema que permiten alcanzar las mismas metas pero de forma más adecuada o adaptativa. P. ej., Un docente puede querer promocionar en su carrera y necesita publicar investigaciones, lo que supone quitarle tiempo a la docencia. En este caso se reforzaría cualquier conducta que implique expresar su deseo de investigar de forma adecuada en lugar de robarle el tiempo a la docencia (escrito solicitando más tiempo para investigar, promover una huelga para para conseguir sus objetivos, etc.). Este tipo de reforzamiento requiere la evaluación sistemática de las consecuencias de la conducta problema para seleccionar conductas alternativas a reforzar.
  • Reforzamiento diferencial de tasas bajas de respuesta. Cuando la frecuencia de la conducta inadecuada es muy alta o cuando hay pocas conductas alternativas en el repertorio habitual del individuo, el reforzamiento diferencial de conductas alternativas puede no ser muy efectivo. En estos casos, el reforzamiento diferencial de tasas bajas de respuestas es un procedimiento eficaz de reducción de conductas. Por ejemplo, en la emisión constante de conductas verbales insultantes y ofensivas, puede ser más efectivo aplicar reforzadores cuando se reduce la frecuencia de emisión, que esperar a que se den en las mismas situaciones respuestas verbales más apropiadas.

Ventajas y desventajas del Reforzamiento diferencial de Otras conductas (RDO). Una ventaja del uso de RDO es la facilidad de su implementación y el éxito demostrado para el tratamiento de numerosos proble. Entre las desventajas se encuentra la lentitud en la reducción de la conducta problema, debido principalmente a tres factores:

  1. Dificultad de encontrar conductas alternativas.
  2. Incrementar la emisión de otras conductas puede reducir solo partcialmente la conducta a eliminar.
  3. El refuerzo diferencial reduce gradualmente la conducta a eliminar, por tanto no es aconsejable para casos de conductas de autolesiones o agresivas con otros.

Extinción

Kazdin (1994). Resalta algunas de las características más importantes del proceso de extinción: El proceso de extinción es gradual en cuanto a su efecto en la reducción de la conducta, estallido de la extinción, y recuperación espontánea.

Los principios del aprendizaje señalan que las conductas se mantienen por sus consecuencias y si una conducta deja de tener consecuencias, dejará de producirse, se extinguirá. La extinción consiste en dejar de reforzar una conducta previamente reforzada. Los procedimientos de extinción se suelen llevar a cabo con conductas que se mantienen por reforzamiento positivo, aunque también se utiliza para la reducción de conductas mantenidas por reforzamiento negativo.

Para que funcione deben estar claramente identificados los reforzadores que mantienen la conducta para que dejen de suministrarse. Pueden provenir de diferentes fuentes (padres, educadores, amigos,…) Cuando la fuente de reforzamiento es múltiple, el proceso de extinción de la conducta problema resulta difícil. Existen variables influyentes en la eficacia de la extinción:

  • Por programa de reforzamiento: cuando es continuo, la extinción suele ser más rápida que cuando es de intermitente.
  • Por la cantidad de reforzador suministrado y durante cuanto tiempo: cuanto mayor reforzador y tiempo, mayor será la resistencia a la extinción, por tanto si es menor, pues menor resistencia. (Lineal y directo).

Kazdin,1994 resalta algunas características del proceso de extinción:

  • El proceso de extinción es gradual. No conviene en conductas autolesivas o agresivas consigo o con otros.
  • Estallido de la extinción. Cuando se comienza la extinción, la ausencia de reforzamiento suele conducir a un incremento significativo de su intensidad o frecuencia (la rabieta o gritos en los niños: cuando se comienza el programa a la conducta de gritos como forma de querer conseguir lo deseado, se suelen incrementar con “escenas” en el suelo, escaleras,…) Ha de aguantarse el tiempo suficiente hasta que vaya decreciendo.
  • Recuperación espontánea. Después de haberse reducido por falta de reforzamiento, puede volver o incrementarse, pero si se mantiene la ausencia de refuerzo, volverá a decrecer.

La eficacia de la extinción se incrementa cuando se combina con refuerzo positivo o con las conductas incompatibles o alternativas. Razones:

  • Identificación estricta de los reforzadores que mantienen conducta puede llevarse a cabo de forma menos estricta pues el incremento de la conducta alternativa por efecto del reforzamiento, facilita la remisión de la conducta problema.
  • Los efectos negativos que pueden acompañar a la extinción tienen menor probabilidad de ocurrencia si la conducta alternativa reforzada reemplaza a la conducta problema en extinción.
  • La extinción reduce la emisión de la conducta problema, pero no permite reemplazarla puesto que no intervienen en la instauración de conductas alternativas (extinguir la queja en alguien como forma de relacionarse, no implica que pueda utilizar otras conductas más adecuadas).

La extinción es útil para eliminar conductas desadaptativas por reforzamiento positivo y puede ayudar a eliminar las mantenidas por reforzamiento negativo. Las conductas a eliminar o reducir suelen ser las conductas que permiten escapar o evitar situaciones aversivas.

Castigo

Desde el punto de vista del condicionamiento operante, el castigo se refiere a la reducción de la frecuencia futura de una conducta cuando tras su emisión se presenta un estímulo aversivo o se retira un estímulo positivo de manera contingente. La introducción del estímulo aversivo o la retirada del positivo no se considera en sí castigo a no ser que lleve aparejado la reducción efectiva de la conducta. Está habitualmente en la vida cotidiana: cárcel por robar, suspender por no alcanzar resultados académicos, multa por exceder velocidad,..

Castigo positivo

Se entiende por castigo positivo la reducción de la frecuencia futura de una conducta cuando tras su emisión se presenta un estímulo aversivo. Se puede hablar de dos tipos de estímulos negativos: primarios o incondicionados y secundarios o condicionados.

  • Aversivos primarios o incondicionados, son aquellos cuyo carácter aversivo suele ser universal, como el dolor físico, ruidos fuertes, etc.
  • Aversivos secundarios o condicionados, son los estímulos que adquieren el carácter negativo por su asociación con otros estímulos aversivos (gestos y descalificaciones, provocan vergüenza o malestar).

Considerar un estímulo como aversivo dependerá del grado de malestar que le provoque a cada persona individualmente. Su capacidad para actuar como castigo dependerá de la situación en la que se aplique, quien lo haga y si la conducta a reducir está siendo mantenida por un reforzamiento más potente. El efecto en la reducción de la conducta es más importante que el grado de la aversión que pueda atribuirse, puesto dependerá de quien la dispensa, en presencia de quién, por qué conducta y qué pierde el individuo por la reducción de la misma.

Castigo negativo

El castigo negativo no supone la aplicación de un estímulo aversivo contingente a la conducta que se desea eliminar, sino la retirada de consecuencias apetitivas. Existen dos tipos fundamentales de castigo basado en la retirada de estímulos positivos: Tiempo-fuera de reforzamiento y Coste de Respuestas.

  • Tiempo fuera de reforzamiento positivo. Consiste en negar el acceso temporal a los reforzadores inmediatamente después de que se realice la conducta inadecuada que se desea reducir o eliminar. Debería de llamarse tiempo-fuera de reforzadores generalizados. Este se utiliza sobre todo con niños. Mandarlos al rincón a pensar o a su cuarto sin acceso a actividad reforzante son ejemplos clásicos. Uno de los inconvenientes es el alejar a la persona del medio en el que se hace la conducta problema, pues se negaría el acceso a otros reforzadores, y con ello el refuerzo positivo de otras conductas.
    • Splieger y Guevremont (2010) indican que el tiempo-fuera de reforzamiento positivo es efectivo si se cumplen las condiciones:
      • La persona debe ser consciente de las razones por las que se le aplica el castigo y conozca su duración.
      • La duración del tiempo-fuera ha de ser breve (en niños no más de 5 minutos, en los mayores de 5 años, aumentar el minuto por año).
      • No debe estar presente ni introducirse ningún reforzador durante el tiempo-fuera de reforzamiento positivo.
      • No debe terminar hasta cumplirse lo establecido.
      • Terminar cuando el niño se comporte adecuadamente, si se termina antes y está v.g. Gritando, quedaría reforzada negativamente.
      • El tiempo-fuera no servirá para ayudar al niño a escapar de situación desagradable pues sería reforzamiento negativo (incrementado conducta inadecuada) en lugar de castigo.
  • Coste de respuesta. Se refiere a la pérdida de un reforzador positivo del que dispone el individuo. P. ej., la retirada de puntos o del carnet de conducir por cometer infracción.
Factores que influyen en la efectividad del castigo
Hagopian, Fisher, Sullivan, Acquisto y LeBlanc (1998) o Wacker, Steege, Northup, Sasso, Berg, Reimers, et al. (1990). Aportan evidencia empírica de que el castigo, cuando se combina con procedimientos de reforzamiento y de extinción, tiene efectos inmediatos sobre la conducta que se
desea eliminar y sustancialmente superiores a los efectos producidos por el uso exclusivo de programas de reforzamiento.
Lerman y Iwata (1996). Existen muy pocos estudios que hayan encontrado efectos negativos significativos por la aplicación de procedimientos de castigo.
Azrin y Holz (1966); Lerman y Vorndran (2002). La efectividad del castigo ha sido demostrada por numerosos estudios, tanto básicos como aplicados, llevados a cabo desde los años 60.
Wacker, Harding, Berg, Cooper-Brown y Barretto (2009). Señalan que el uso del castigo sería un tratamiento de elección en aquellos casos en los que, o bien no se identifican adecuadamente los reforzadores que mantienen una conducta, o bien no se pueden controlar suficientemente como para llegar a fomentar las conductas alternativas.

Se ha demostrado la efectividad del castigo en muchos estudios desde los años 60. Los efectos positivos de los estudios puede deberse a que la mayoría de ellos han utilizado combinación de castigo y refuerzo y no utilizando castigo corporal, por lo tanto los efectos negativos han sido encontrados en muy pocos estudios. La mayoría de los autores coinciden en utilizar procedimientos de castigo (positivo), sólo cuando otros procedimientos de reforzamiento fallan. Son especialmente efectivos cuando la selección del tipo de castigo se realiza en función de la conducta problema y se combina con el refuerzo constante de las conductas alternativas.

Aspectos guía para la aplicación de los distintos castigos, Spiegler y Cuevremont (2010) resaltan los cinco siguientes:

  1. El castigo, positivo o negativo, debería ocurrir inmediatamente después de la ocurrencia de la conducta inadecuada. Menos tiempo, mayor efectividad.
  2. Deberá ser administrado cada vez que ocurre la conducta inadecuada. Intermitente es menos efectivo que continuo.
  3. La persona a la que se le aplica debe ser consciente de la contingencia entre conducta inadecuada y el castigo aplicado.
  4. El reforzamiento no debe administrarse muy a continuación del castigo porque puede contrarrestar su efecto y además reforzar la conducta castigada.
  5. El castigo ha de ser precedido por un aviso de advertencia para que se produzca una asociación entre la conducta a eliminar y el castigo.

La mayoría de los estudios sobre los factores que influyen en la efectividad del castigo han sido en laboratorio y con castigo positivo. Se considera que los resultados pueden ser extrapolables a la aplicación clínica. Algunos de estos factores contribuyentes a la eficacia del mismo:

  • Demora del castigo. La efectividad aumenta cuando se aplica de forma inmediata y contingente a la conducta que se desea modificar.
  • Programa de aplicación. El castigo es más efectivo cuando se utiliza de forma continua, cada vez que se lleva a cabo la conducta problema, que cuando se aplica intermitentemente. Aplicado a una de alta frecuencia (levantarse continuamente en clase) o que es compleja formada por una serie de cadena de respuestas – pegar, gritar y tirarse al suelo cuando no se obtiene lo deseado – puede ser conveniente un prog.de castigo intermitente. A mayor proporción de respuestas castigadas, mayor es su reducción.
  • Regulación temporal del castigo en la secuencia de respuesta. La reducción de la conducta final (último eslabón) será más eficaz si se comienzan a castigar los primeros eslabones de la cade- na que conduce a su realización. Por ej. llegar tarde al colegio por la mañana donde están implicados el levantarse tarde, entretenerse, desayunar despacio,… En la medida en que se reducen las conductas que llevan a la final, menor es la probabilidad de que que la conducta final sea reforzada positivamente: no entrar en clase de ciencias.
  • Fuente de reforzamiento. El efecto del castigo puede estar contrarrestado por reforzamiento que reciba la conducta a eliminar. Es fundamental conocer las posibles fuentes (frecuente que el profesorado imponga un castigo y la conducta se mantenga porque los compis la aprueben con sus risas o admiración. Llegar tarde a casa puede ser penalizado, pero es reforzado a la vez por los amigos que se burlan si se marcha antes que ellos).
  • Variaciones del castigo. Hay evidencia de que variar el tipo de castigo favorece la reducción de la conducta a eliminar o reducir. La utilización sistemática de la técnica de tiempo-fuera puede llevar a que pierda la capacidad para reducirla. El castigo físico sistemático seguirá siendo aversivo pero dejará de tener efecto en la reducción de la conducta problema. Variar intercambiando distintas modalidades facilita que se mantenga su función.
  • Reforzamiento de respuestas alternativas. La mayoría de las aplicaciones del castigo en Terapia de Conducta van acompañadas del reforzamiento positivo de conductas alternativas adecuadas. Las razones que lo justifican son:
    • Utilización conjunta incrementa los efectos del castigo.
    • Ayuda a desplazar y a reducir la frecuencia de aparición de las conducta a eliminar.
    • Ayuda a reducir o eliminar los efectos colaterales que se producen tras el castigo.
Efectos colaterales del castigo

El castigo y los limitados estudios que indican efectos negativos de su uso, aún reduciendo la conducta puede producir efectos colaterales. Pueden producir problemas perjudiciales. Algunos de los efectos negativos (Kazdin,94):

  • Reacciones emocionales adversas (p. ej., llanto, rabia, miedo, etc.) cuyos efectos pueden dificultar el aprendizaje o la realización de conductas alternativas mejores (regañar a un niño por tirar la comida puede tener como consecuencia que se ponga a llorar y deje de comer). Las reacciones emocionales negativas pueden también convertir en estímulo aversivo a la persona que ha impuesto el castigo (p.ej., padre) y como consecuencia alejarse afectivamente de él, dejando de ser un estímulo positivo. El uso del castigo también puede promover un incremento general de reacciones emocionales perturbadoras, incluso aunque no se esté suministrando ningún castigo.
  • Evitación y escape. Las reacciones negativas ante el castigo también pueden llevar a realizar conductas de escape de la situación en la que se ha producido (p.ej., irse de casa, escaparse de la escuela) y de evitación de la persona o personas que lo han administrado.
  • Agresión. El castigo puede llevar al individuo que lo recibe a reaccionar con agresividad contra la persona que lo utiliza. Suele darse como defensa ante el castigo físico o ante la agresión verbal.
  • Castigo modelado. Uno de los efectos más destacables que puede tener la utilización del castigo es que el individuo que lo recibe aprenda por experiencia directa. Si el niño aprende que su padre le pega por la acción que le resulta inapropiada o le disgusta, cuando se vea en situación similar puede usar el mismo procedimiento.
  • Perpetuación del castigo. El castigo puede convertirse en herramienta habitual de las personas que los dispensan para reducir o modificar conductas inadecuadas, descuidando refuerzos de otras conductas o el aprendizaje de otras alternativas mejores.

Sobrecorrección

Kazdin (1994). Señala como procedimiento adicional para reducir conductas la realización de actividades. La realización de tareas que exigen algún tipo de esfuerzo no se consideran técnicas de castigo, puesto que la tarea a realizar puede resultar incómoda o molesta, pero no aversiva, no cumpliendo, por tanto, ninguna de las dos condiciones del castigo: la introducción de un estímulo aversivo o la pérdida de un reforzador positivo.

La sobrecorrección es penalización por llevar a cabo una conducta o acción inadecuada y tiene 2 componentes:

  1. Restitución: corrige los efectos negativos causados por la conducta inadecuada (conducta vandálica, pagar desperfectos).
  2. Práctica positiva: implica llevar a cabo repetidamente una conducta adaptativa apropiada (en el caso de conducta vandálica, limpiar las calles que han ensuciado y las adyacentes durante varios días).

La sobrecorrección cumple una función educativa al incluir el entrenamiento en la práctica de conductas alternativas. Dos aspectos importantes son:

  1. Aplicar inmediatamente después de realizada la conducta y sigue siendo efectiva si se demora su aplicación.
  2. El incremento de la duración de la práctica positiva no va acompañado de una mayor reducción de la conducta desadaptativa.

El rango de aplicación de la sobrecorrección es menor que el de otros procedimientos de reducción de conductas como es el castigo. Es una técnica especialmente apropiada para reducir conductas que tienen efectos adversos que pueden ser corregidos, y ha mostrado ser muy efectiva en numerosos problemas, entre los que cabe destacar conductas agresivas, enuresis, conductas poco cívicas o falta de modales.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.
  • Apuntes Adela C. Leal
  • Apuntes M. Goretti González

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