D E M O C R A T O P I A

Deseo ofrecer una disculpa y clarificación con respecto al contenido disponible en este espacio. Es importante destacar que la naturaleza del material publicado en esta página no es original, sino que consiste en gran medida en resúmenes derivados de diversos manuales de estudio mejor o peor referenciados. Estos resúmenes varían en su grado de textualidad y en la calidad de las referencias académicas utilizadas, abarcando desde citas directas hasta interpretaciones más libres de los textos originales.

Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

Técnicas subjetivas. Procedimientos estructurados

VERSIÓN 1.1

Introducción

Las técnicas subjetivas representan un compendio de herramientas de evaluación psicológica que tienen como propósito recabar y estructurar datos acerca de la psique, los contenidos de pensamiento y los procesos individuales que conforman las perspectivas y creencias personales respecto a uno mismo y el entorno. Guillermo Feixas (2003) destaca la importancia de estas técnicas para aprehender las construcciones personales de los sujetos y analizar metódicamente la estructura de su subjetividad.

El origen de las técnicas subjetivas se encuentra en corrientes teóricas que enfatizan los fenómenos cognitivos y fenomenológicos, reconociendo el valor de las interpretaciones subjetivas en la comprensión de la conducta y emociones humanas. Feixas y Villegas (2000), así como Neimeyer y Mahoney (1995), han subrayado la influencia de la perspectiva constructivista, aunque la utilización de estas técnicas trasciende a enfoques teóricos variados, desde el conductismo hasta el psicoanálisis.

Rocío Fernández-Ballesteros (2000) identifica características comunes en las técnicas subjetivas, como la fuente de datos que puede ser el sujeto o el evaluador, el material semiestructurado y no enmascarado que permite flexibilidad y adaptación a distintos objetivos, la naturaleza voluntaria y potencialmente falseable de las respuestas del sujeto, y la libertad en la manipulación y análisis de los resultados obtenidos, ya sea desde un enfoque cualitativo o cuantitativo.

Si bien las técnicas subjetivas podrían clasificarse como autoinformes por requerir la autoevaluación y autoclasificación del sujeto, también comparten características con las técnicas de observación, debido a que incluyen evaluaciones basadas en observaciones no sistemáticas realizadas por personas cercanas al evaluado. Debido a estas singularidades, en el presente manual se las reconoce como un conjunto distintivo dentro de la evaluación psicológica.

Este capítulo detalla las técnicas más emblemáticas de este campo, organizadas según su nivel de estructuración y estandarización. Se comienza con pruebas altamente estructuradas y estandarizadas como los Listados de Adjetivos, seguidas por herramientas como las Clasificaciones Q y la Técnica de Rejilla, que, a pesar de su estructura, no son completamente estandarizadas. Estas últimas se desarrollan junto con las pruebas derivadas de la Teoría de los Constructos Personales de Kelly. Por último, se abordan las Técnicas Narrativas, que presentan una menor estructuración y no se consideran estandarizadas, tratadas en una sección separada para una mayor claridad y comprensión.

Lista de adjetivos

Las Listas de Adjetivos (LA) son compilaciones de adjetivos ofrecidos a los individuos evaluados para que determinen su aplicabilidad a personas, objetos o situaciones. En estas listas, las respuestas se estructuran típicamente mediante el uso de adjetivos seleccionados o elegidos a través de escalas tipo Likert, como lo detalla Fernández-Ballesteros (2000). Los formatos principales incluyen:

  1. Escalas gráficas: Permiten calificar un rasgo mediante un rango de adjetivos, eligiendo el que mejor corresponda. Ejemplo: Feliz – Alegre – Animado (x) – Cansado – Aburrido – Apático – Triste
  2. Escalas de elección forzada: El evaluado escoge entre dos adjetivos en una serie de pares. Ejemplo: (Feliz – Triste), (Alegre – Pesimista), (Animado – Calmado), etc., marcando el seleccionado con una (x).
  3. Escalas acumulativas: Se indica si cada adjetivo es aplicable o no al rasgo evaluado. Ejemplo: Feliz, Optimista (x), Ordenado (x), Inteligente (x), Amable (x), etc.
  4. Escalas de orden: Se ordenan los adjetivos de acuerdo a su aplicabilidad al rasgo, de menor a mayor relevancia. Ejemplo: Ordenado (6), Responsable (5), Alegre (2), Optimista (3), Hipócrita (10), etc.
  5. Escalas de intensidad: Se mide la intensidad o frecuencia de aplicabilidad de cada adjetivo al rasgo. Ejemplo: Guapo (Muy aplicable), Alegre (Bastante aplicable), Responsable (Algo aplicable), etc.

Ávila y Giménez de la Peña (1991) sugieren varios pasos en la elaboración de listas de adjetivos, que incluyen:

  1. Recopilar una base inicial de adjetivos a partir de fuentes como diccionarios y muestras de lenguaje.
  2. Contrastar los adjetivos iniciales según criterios como connotaciones y prototipicidad.
  3. Analizar la base de adjetivos resultante considerando su estructura, capacidad discriminativa y propiedades psicométricas.
  4. Estructurar la lista seleccionando un formato de respuesta, aleatorizando los adjetivos y redactando instrucciones claras.
  5. Recolectar datos de muestras diversas para validar y analizar la fiabilidad y dimensionalidad de la escala.
  6. Reexaminar la técnica en relación con el modelo teórico para asegurar su capacidad explicativa.
  7. Refinar la lista basándose en los hallazgos de nuevos estudios.

Los trabajos de Ávila y Giménez de la Peña (1991) son recomendados para quienes deseen profundizar en la construcción y el formato de estas herramientas de evaluación.

Las Listas de Adjetivos suelen presentar un alto nivel de estructuración y estandarización, aunque no siempre cumplen con todos los criterios de las pruebas psicométricas. Algunas técnicas destacadas son:

  • La Lista de Adjetivos ACL de Gough y Heilbrun (1980).
  • La Lista de Adjetivos de Depresión DACL de Lubin (1967) y Lubin, Lazzene y Matarazzo (1984).
  • El Perfil de los Estados de Ánimo POMS de McNair, Lorr y Droppleman (1971).
  • La Escala de Satisfacción por Adjetivos ESFA de Barraca y López-Yarto (1997, 2017).
  • El Inventario de Adjetivos para la Evaluación de los Trastornos de la Personalidad IA-TP de Tous, Pont y Muiños (2005, 2009).

Estos instrumentos se han mantenido como referentes en la evaluación psicológica y continúan siendo relevantes en la práctica actual.

La Lista de Adjetivos ACL ( The Adjective Checklist)

La Lista de Adjetivos ACL (Adjective Checklist) fue desarrollada originalmente como una herramienta para evaluar el autoconcepto en adultos. Establecida por un equipo de investigadores liderados por Gough y Heilbrun (1980) en el Institute for Personality Assessment and Research (IPAR), la ACL es un inventario compuesto por 300 adjetivos, que van desde «distraído» hasta «bromista» (absent minded to zany), organizados alfabéticamente. Los individuos que toman esta prueba marcan aquellos adjetivos que sienten que los describen personalmente, lo cual normalmente toma entre 15 y 20 minutos.

Las respuestas se analizan en 37 escalas diferentes que se detallan en el manual de la ACL. Estas escalas se dividen en cinco categorías generales:

  1. Escalas de modus operandi: Permiten el procesamiento posterior de los datos, incluyendo el conteo total de adjetivos marcados, la cantidad de adjetivos positivos y negativos, y una escala de comunalidad.
  2. Escalas de necesidades: Evalúan impulsos primarios y secundarios del individuo, tales como sexo, orden o dominancia.
  3. Escalas básicas: Se enfocan en características de la personalidad como el ajuste personal o el autocontrol.
  4. Escalas cognitivas: Exploran aspectos asociados con la creatividad y la inteligencia.

Durante la administración de la prueba, ya sea en formato papel o digital, se instruye a los sujetos a marcar los adjetivos que reflejen cómo son realmente, no cómo desearían ser. Los resultados se presentan como puntuaciones directas por escala, que se pueden convertir en puntuaciones estándar gracias a las normas incluidas que toman en cuenta la cantidad de adjetivos seleccionados y el género del sujeto. La representación gráfica de estas puntuaciones crea un perfil del autoconcepto del individuo.

Los análisis realizados por los creadores de la ACL muestran que la prueba posee propiedades psicométricas adecuadas y no se ve significativamente influenciada por tendencias de respuesta como la deseabilidad social, sinceridad y aquiescencia.

La ACL es reconocida como la lista de adjetivos más exhaustiva y ha sido objeto de numerosos estudios de investigación. Según Fernández-Ballesteros (2000), las investigaciones se pueden agrupar en tres categorías: estudios que exploran constructos de la personalidad, desde diferencialistas y psiquiátricos hasta dinámicos; investigaciones centradas en estereotipos o roles sociales en contextos transculturales; y estudios de percepciones del entorno según la Psicología Ambiental. Anastasi y Urbina (1998) añaden otros dominios de investigación que han empleado la ACL, incluyendo la elección ocupacional, creatividad, comportamiento político y económico, y reacciones de pacientes a tratamientos médicos estéticos. Además, la ACL ha sido utilizada para evaluar figuras históricas mediante sus biografías o trabajos publicados y para caracterizar objetos inanimados como automóviles y ciudades.

⭐La Lista de Adjetivos de Depresión DACL (Depression Adjective Checklist)

La Depression Adjective Check Lists (DACL) fue diseñada específicamente para medir el componente afectivo-cognitivo de la depresión. Desarrollada por Lubin en 1967 y refinada en colaboraciones posteriores, este instrumento se basa en una selección de adjetivos que tienen connotaciones de ideación depresiva, con la mayoría provenientes de la Adjective Checklist (ACL) original.

Para la creación de la DACL, se seleccionaron 171 adjetivos y se administraron a dos grupos distintos de sujetos: aquellos diagnosticados con depresión y sujetos considerados normales, ambos incluyendo hombres y mujeres. A través de los análisis de los resultados, se desarrollaron siete versiones diferentes del instrumento (1, 2, A, B, C, D y Forma de Perfil), que consisten en 32 o 34 ítems, dependiendo de la versión específica.

La prueba contiene tanto adjetivos positivos (asociados con la depresión) como negativos (asociados con sujetos no deprimidos). Algunos ejemplos de adjetivos utilizados en la DACL incluyen «triste», «agotado», «melancólico», «esperanzado» y «contento». Las instrucciones para los sujetos son marcar aquellos adjetivos que mejor describan cómo se sienten en el día actual. La puntuación final se calcula sumando los adjetivos positivos marcados, más los negativos que no se marcaron, lo cual refleja la presencia de síntomas depresivos.

La puntuación directa obtenida puede ser transformada en una puntuación estándar, ya que el instrumento cuenta con datos normativos para adultos, adolescentes y distingue entre mujeres y hombres para las siete formas del test. Los estudios psicométricos realizados sobre el DACL sugieren que es un instrumento confiable y válido para la evaluación de la depresión, proporcionando una buena medida del «estado depresivo» de un individuo.

La DACL ha sido una fuente importante de adjetivos para otros inventarios que han sido desarrollados posteriormente. Por ejemplo, en la Escala de Valoración del Estado de Ánimo (EVEA) de Sanz en 2001, se utilizaron adjetivos de las versiones en español de la DACL, traducidas por Ávila en 1987, para medir estados de ánimo depresivos y alegres. Esto demuestra la relevancia y la utilidad de la DACL en el campo de la evaluación psicológica.

El Perfil de los Estados de Ánimo POMS (Profile of Mood States)

El Perfil de los Estados de Ánimo (Profile of Mood States, POMS) es una herramienta psicológica desarrollada por McNair, Lorr y Droppleman en 1971. Originalmente concebido para evaluar los cambios en los estados de ánimo como resultado de intervenciones terapéuticas y el uso de medicación en pacientes psiquiátricos, el POMS ha encontrado aplicaciones mucho más amplias en las décadas posteriores.

El POMS consta de una lista de 65 adjetivos que describen diferentes sentimientos y estados de ánimo. Los sujetos responden basándose en cómo se han sentido durante la semana pasada, incluyendo el día de hoy, usando una escala tipo Likert de 5 puntos que va de «Nada» a «Extremadamente». Esto proporciona una medida de la intensidad con la que han experimentado ciertas sensaciones o emociones.

El POMS mide seis factores o dimensiones diferentes de los estados de ánimo:

  1. Tensión-Ansiedad
  2. Depresión-Melancolía
  3. Cólera-Hostilidad
  4. Vigor-Actividad
  5. Fatiga-Inercia
  6. Confusión-Desorientación

Los análisis factoriales del instrumento han confirmado consistentemente la presencia de estos seis factores. Esto significa que el POMS es capaz de proporcionar una representación multidimensional de los estados de ánimo de una persona, permitiendo así que los investigadores y profesionales obtengan una comprensión más rica y detallada de la experiencia emocional de un individuo.

En cuanto a su fiabilidad y validez, la versión original en inglés del POMS ha demostrado tener propiedades psicométricas sólidas, lo que significa que es un instrumento confiable y válido para medir los estados de ánimo. Esto ha sido confirmado por una variedad de estudios y revisiones de la literatura psicológica.

En España, el trabajo realizado por Balaguer y colaboradores en 1993 ha llevado a la adaptación del POMS, la creación de formas paralelas y una versión reducida, conservando las propiedades psicométricas del original. Esto indica que el POMS es adaptable a diferentes culturas y sigue siendo relevante para la evaluación del estado de ánimo en una variedad de contextos clínicos y de investigación, incluyendo, pero no limitándose a, deportistas, pacientes con cáncer y estudiantes universitarios.

La Escala de Satisfacción por Adjetivos ESFA (Barraca y López- Yarto, 1997, 2017)

La Escala de Satisfacción por Adjetivos (ESFA), creada por Barraca y López-Yarto, es un instrumento psicométrico diseñado para evaluar la satisfacción familiar de un individuo. Esta escala utiliza adjetivos antónimos para capturar la percepción que una persona tiene de su situación familiar y de las interacciones que ocurren dentro de ella.

La ESFA consta de los siguientes elementos:

  • 27 ítems: Cada ítem incluye una pareja de adjetivos antónimos.
  • Aplicación: Adecuada para individuos a partir de los 16 años y puede ser administrada tanto individual como colectivamente.
  • Tiempo de aplicación: Alrededor de 10 minutos.
  • Uso: Con fines clínicos, de investigación y otros campos relacionados con la evaluación de la dinámica familiar.
  • Puntuación: Varía entre 1 (aspecto negativo) y 6 (aspecto positivo) para cada par de adjetivos. Las puntuaciones se suman para obtener un total máximo de 162 puntos.
  • Interpretación: Una puntuación total más alta indica una percepción más positiva y gratificante de las relaciones familiares.

Los baremos se utilizan para interpretar la puntuación total en términos de centiles, lo que permite comparar la satisfacción familiar de una persona con la de una población de referencia. Esto significa que una puntuación puede ser considerada en relación con la distribución de puntuaciones en un grupo normativo, lo cual es útil para evaluar la posición relativa de una persona o grupo en comparación con la norma.

La fiabilidad de la ESFA es alta (superior al 90%), lo que indica que la escala produce resultados consistentes y reproducibles. Aunque los análisis de validez de constructo han sugerido la existencia de más de un factor, la predominancia de uno de ellos (que explica más del 60% de la varianza) sugiere que la escala se puede considerar unidimensional. Además, la validez de criterio está respaldada por correlaciones significativas con otras escalas establecidas de satisfacción familiar.

La quinta edición revisada y ampliada de la ESFA incluye baremos para diferentes poblaciones, incluidos adolescentes y adultos, y está adaptada a poblaciones de España, México y Perú. Esto indica que la ESFA es un instrumento estandarizado y estructurado, adecuado para la evaluación transcultural de la satisfacción familiar.

tabla 9.1 eva
Extracto de la Escala de Satisfacción por Adjetivos ESFA.

En resumen, la ESFA es una herramienta valiosa y fiable para los profesionales que buscan evaluar aspectos específicos de la dinámica y la satisfacción familiar en diversos contextos y culturas.

El Inventario de Adjetivos para la Evaluación de los Trastornos de la Personalidad IA-TP (Tous, Pont y Muiños, 2005, 2009)

El Inventario de Adjetivos para la Evaluación de los Trastornos de la Personalidad (IA-TP) es una herramienta psicométrica desarrollada por Tous, Pont y Muiños, diseñada para evaluar las tendencias en la personalidad que podrían estar asociadas con trastornos del Eje II según el DSM-IV, siguiendo la Teoría de la Personalidad de Millon. Aquí se resumen los aspectos clave de este instrumento:

  • Características Generales:
    • 146 ítems: Distribuidos en 9 escalas correspondientes a distintos tipos de personalidad/trastornos.
    • Adjetivos: Cada escala contiene 19 adjetivos, de los cuales 14 son únicos (discriminantes) y 5 son compartidos (comunes).
    • Escala 9 (Impulsiva): Tiene una estructura ligeramente diferente, con adjetivos comunes que son propios de las otras escalas.
    • Dimensiones Evaluadas: Cada escala representa un tipo de personalidad y su trastorno de personalidad asociado según el DSM-IV, reflejando la idea de un continuo entre la personalidad normal y los trastornos.
tabla 9.2 eva
ítems propios y comunes de las Escalas Introvertida e Inhibida del
IA-TP (2005, 2009)
  • Escalas y Trastornos Asociados:
    • Personalidad Introvertida: Trastorno esquizoide de la personalidad.
    • Personalidad Inhibida: Trastorno de la personalidad por evitación.
    • Personalidad Dependiente: Trastorno de la personalidad por dependencia.
    • Personalidad Sociable: Trastorno histriónico de la personalidad.
    • Personalidad Narcisista: Trastorno narcisista de la personalidad.
    • Personalidad Antisocial: Trastorno antisocial de la personalidad.
    • Personalidad Respetuosa: Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad.
    • Personalidad Sensible: Trastorno de la personalidad no especificado.
    • Personalidad Límite: Trastorno límite de la personalidad.
  • Administración y Puntuación:
    • Versiones: Manual y computarizada.
    • Administración: Individual o colectiva.
    • Duración: Entre 10 y 15 minutos.
    • Instrucciones: Seleccionar adjetivos que describan al sujeto y omitir los que no.
    • Versiones de Género: Hay ítems adaptados para hombres y mujeres, y baremos diferenciados.
    • Glosario de Sinónimos: Disponible para facilitar la comprensión de los adjetivos.
  • Aplicación y Baremos:
    • Aplicación: Adolescentes, adultos, población anciana y pacientes psiquiátricos.
    • Baremos: Puntuaciones T, con diferenciación por sexo y edad (adolescentes y adultos).
  • Validez y Fiabilidad:
    • Se han realizado diversos estudios psicométricos que indican que el IA-TP tiene buenas propiedades de fiabilidad y validez, esenciales para la evaluación psicológica.

El IA-TP es valioso tanto para la investigación como para la práctica clínica, ya que proporciona una medida sistemática y estandarizada de los rasgos de personalidad y las potenciales patologías asociadas. Su estructura basada en adjetivos hace que sea relativamente sencillo de administrar y de entender por parte de los sujetos evaluados.

El Listado de Adjetivos para la Evaluación del Autoconcepto LAEA (Garaigordobil, 2011)

El Listado de Adjetivos para la Evaluación del Autoconcepto (LAEA) es un instrumento psicométrico diseñado por Maite Garaigordobil en 2011 para medir el autoconcepto en adolescentes y adultos, desde los 12 hasta los 65 años. A continuación se detallan las características y aplicaciones de esta herramienta de evaluación:

  • Características Generales del LAEA:
    • Rango de Edad: Para individuos de 12 a 65 años.
    • Adjetivos: Incluye 57 adjetivos positivos que los evaluados usan para describirse.
    • Dimensiones del Autoconcepto:
      • Física
      • Intelectual
      • Social
      • Emocional
    • Escala de Respuesta: Una escala Likert de 0 a 4, donde 0 es «nada» y 4 es «mucho».
  • Administración:
    • Tiempo Estimado: Entre 10 y 15 minutos.
    • Forma de Aplicación: Individual o colectiva.
    • Sencillez: Es una prueba de fácil comprensión y aplicación.
  • Estudios Psicométricos:
    • Basados en la Teoría Clásica de Test.
    • Fiabilidad: Análisis de ítems y consistencia interna.
    • Validez: Se han presentado evidencias de validez para muestras clínicas y no clínicas.
    • Utilidad: Se ha demostrado su aplicabilidad en contextos sociales y educativos.
  • Baremos Normativos:
    • Percentiles: Según la edad, nivel de estudios y ocupación del evaluado.
    • Permiten comparar los resultados de un individuo con un grupo normativo.
  • Tipo de Prueba:
    • Subjetiva: Los participantes se autoevalúan.
    • Sólida Psicométricamente: Indica que ha demostrado confiabilidad y validez en su construcción y aplicación.

La prueba LAEA es especialmente útil en contextos donde se necesita una evaluación rápida y efectiva del autoconcepto, pudiendo aplicarse tanto en entornos educativos como en clínicos para identificar áreas de fortaleza y posibles preocupaciones en la percepción que un individuo tiene de sí mismo. Las dimensiones evaluadas son críticas, ya que ofrecen una visión integral del autoconcepto que abarca aspectos físicos, cognitivos, sociales y emocionales. La inclusión de normas basadas en edad y otros factores sociodemográficos permite una interpretación más precisa y relevante de los resultados de una persona en relación con sus pares.

⭐La clasificación-Q (Q-SORT)

La clasificación-Q, también conocida como Q-Sort, es un método basado en la metodología-Q propuesta por Stephenson en 1953, utilizada principalmente para investigar aspectos del autoconcepto. Esta técnica implica que los individuos clasifiquen un conjunto de afirmaciones o descripciones valorativas de acuerdo con su relevancia personal, de acuerdo con un sistema de puntuación que debe ajustarse a una distribución normal. Es decir, en una escala de 1 a 9, un número específico de afirmaciones se asigna a cada valor de la escala, imitando la forma de una campana de Gauss en su distribución.

Por ejemplo, si se evalúan 100 afirmaciones como «soy amable», «soy hipócrita», «soy optimista», etc., se asignarán cinco descripciones a las puntuaciones más bajas (1) y más altas (9), ocho descripciones a las siguientes puntuaciones más bajas (2) y más altas (8), y así sucesivamente, hasta llegar a la puntuación media (5), a la cual se asignarán dieciocho descripciones.

Para la implementación efectiva del Q-Sort, se requiere un conjunto de descripciones significativas que sean relevantes para la persona o la tarea en cuestión. Estas descripciones pueden aplicarse al mismo sujeto en diferentes momentos o situaciones, permitiendo análisis estadísticos que brinden datos sobre variaciones dentro del mismo individuo. Según Anastasi y Urbina (1998), esta técnica genera datos que son más ipsativos, es decir, idiosincrásicos del individuo, que normativos, lo que significa que reflejan cómo los sujetos ven sus propios «rasgos» en lugar de cómo se comparan con los demás.

La clasificación-Q se caracteriza por:

  1. Flexibilidad en el material utilizado, que se adapta a los objetivos del investigador y consiste en una muestra de elementos del universo de interés.
  2. El uso de un conjunto de declaraciones o descripciones verbales o escritas como base para la muestra.
  3. La autoaplicación de estas declaraciones por parte del sujeto, según su frecuencia o aplicabilidad, ya sea a sí mismo o a otros.
  4. Un sistema de puntuación de elección forzada que sigue una distribución normal.
  5. Condiciones de aplicación determinadas por los objetivos de la investigación.
  6. Análisis estadístico ajustado a los fines del estudio, manteniendo un enfoque intraindividual.

Aunque la Clasificación-Q ha sido criticada por su falta de estandarización, ha servido de base para técnicas más desarrolladas con diversas aplicaciones, como la Técnica de Clasificación de California Q-Set para la evaluación estandarizada de la personalidad, la Metodología-Q de Fierro para la evaluación del autoconcepto basada en conceptos rogerianos, y la Técnica de Ajustes de Modelos para evaluar las interacciones persona-situación en psicología de la personalidad.

La clasificación-Q ha encontrado aplicación en diversos campos, tales como la evaluación de estudiantes, la comparación de grupos, la evaluación de cambio terapéutico y la investigación clínica, demostrando su utilidad y versatilidad como herramienta de investigación en psicología y áreas relacionadas.

Imagina que eres un psicólogo y quieres investigar el autoconcepto de un grupo de estudiantes universitarios. Diseñas un estudio utilizando el Q-Sort para obtener una imagen detallada de cómo estos estudiantes se ven a sí mismos.

Paso 1: Preparar las declaraciones Creas un conjunto de 100 declaraciones que describen diferentes características personales o comportamientos, como:

  1. «Disfruto estando con otras personas.»
  2. «Suelo postergar mis tareas.»
  3. «Me considero una persona creativa.»
  4. «A menudo me siento ansioso.»
  5. «Prefiero liderar proyectos en lugar de seguir a otros.»

Paso 2: Instrucciones a los participantes Reúnes a los estudiantes y les das un conjunto de tarjetas, cada una con una de las declaraciones. Les pides que ordenen estas tarjetas en una serie de pilas según cuán característico o no es cada uno de los enunciados sobre ellos. Les proporcionas una hoja de puntuación que refleja una distribución normal, lo que significa que solo pueden colocar unas pocas tarjetas en las categorías ‘Muy característico’ (9) y ‘Nada característico’ (1), y la mayoría deberán ser clasificadas en las categorías intermedias, con el mayor número en la categoría central ‘Moderadamente característico’ (5).

Paso 3: Realizar la clasificación Los estudiantes comienzan a clasificar las tarjetas. Por ejemplo, un estudiante puede sentir que ser «creativo» es muy característico de sí mismo y colocar esa tarjeta en la pila con la puntuación 9. Otro estudiante puede sentir que la procrastinación es algo que no lo caracteriza en absoluto, por lo que coloca «Suelo postergar mis tareas» en la pila con la puntuación

FIGURA 9.2 eva
Hoja de respuesta de la Técnica-Q del Autoconcepto de Fierro
(1982)

Paso 4: Recoger y analizar los datos Una vez que todos los estudiantes han clasificado sus tarjetas, recoges los datos y los analizas. Por ejemplo, puedes encontrar que la mayoría de los estudiantes se consideran «creativos» y «disfrutan estando con otras personas», pero hay variabilidad en la autopercepción de la procrastinación y la ansiedad.

Paso 5: Interpretación y aplicación Puedes utilizar estos datos para entender mejor cómo los estudiantes se ven a sí mismos, lo que podría tener implicaciones para su bienestar y rendimiento académico. También podrías comparar estos autoconceptos con su rendimiento real y relaciones interpersonales para ver si las autopercepciones se alinean con las acciones observables.

Este es un ejemplo simplificado, pero ilustra cómo el Q-Sort puede ser utilizado para obtener datos cuantitativos y cualitativos sobre cómo las personas se ven a sí mismas, lo cual es valioso en la investigación psicológica y en la práctica clínica.

La técnica del diferencial semántico (DS)

El Diferencial Semántico (DS) es una herramienta de evaluación psicológica desarrollada por Osgood y su equipo en la Universidad de Illinois en 1957, fundamentada en la teoría mediacional neoconductista. Esta técnica se enfoca en medir el significado connotativo -la interpretación subjetiva y emocional- de los conceptos, distinguiéndolo del significado denotativo, que es la definición objetiva y común a todos los sujetos.

El DS se basa en la idea de que el significado que un individuo atribuye a un estímulo influye en su respuesta hacia ese estímulo. Por ejemplo, el término «pareja» puede tener connotaciones muy distintas para personas con diferentes experiencias de relación. En su vertiente denotativa, «azul» se refiere simplemente a un color, pero su connotación puede evocar el mar, el cielo o sentimientos de calma.

La técnica implica presentar a los participantes una serie de conceptos para que los evalúen utilizando listas de adjetivos bipolares, como «agradable-desagradable» o «activo-pasivo», en una escala de puntos. Mediante el análisis factorial, Osgood identificó tres dimensiones principales en el espacio semántico: evaluación (valorativo), potencia (intensidad) y actividad (grado de acción). Estas dimensiones explican la mayor parte de la varianza en las connotaciones de los conceptos.

El DS es flexible y debe adaptarse según el objetivo de cada evaluación. La aplicación del diferencial semántico requiere varios pasos, incluyendo la selección cuidadosa de conceptos y adjetivos, elección del formato de aplicación, administración cuidadosa de la prueba y un análisis de datos que puede incluir la media y la «puntuación D» o «Distancia Semántica» para medir la proximidad semántica entre conceptos.

A pesar de su flexibilidad, la fiabilidad del DS puede variar, aunque generalmente se considera alta. La validez de la técnica ha sido corroborada por estudios que comparan los resultados del DS con otras técnicas. El DS ha sido aplicado en diversos campos, como investigaciones transculturales, psicología social, estudios de personalidad y psicología de la percepción. Entre los ejemplos específicos de escalas del DS se encuentran aquellas utilizadas para investigar el autoconcepto y el «yo» en trabajos publicados por Fierro en 1982.

Aquí tienes un ejemplo de cómo se podría utilizar el Diferencial Semántico (DS) en una investigación psicológica para evaluar la percepción del concepto de «liderazgo».

Paso 1: Selección de conceptos El investigador selecciona el concepto central a evaluar, en este caso, «liderazgo».

Paso 2: Selección de escalas bipolares Se eligen adjetivos bipolares que puedan reflejar distintas dimensiones connotativas del liderazgo. Por ejemplo:

  1. Débil – Fuerte
  2. Inseguro – Seguro
  3. Pasivo – Activo
  4. Deshonesto – Honesto
  5. Ineficaz – Eficaz

Paso 3: Selección del formato de aplicación Se decide utilizar un formato en el que cada concepto se presenta junto a escalas de adjetivos bipolares en una hoja de papel. Cada escala tiene siete puntos, donde 1 corresponde al extremo izquierdo (por ejemplo, «débil») y 7 al extremo derecho («fuerte»).

Paso 4: Administración de la prueba Los participantes son instruidos para evaluar el concepto de «liderazgo» utilizando las escalas proporcionadas, marcando en cada escala el punto que mejor representa su percepción del liderazgo.

Ejemplo de respuesta de un participante:

  1. Débil [1] – – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [7] Fuerte (Marca en 6)
  2. Inseguro [1] – – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [7] Seguro (Marca en 5)
  3. Pasivo [1] – – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [7] Activo (Marca en 6)
  4. Deshonesto [1] – – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [7] Honesto (Marca en 7)
  5. Ineficaz [1] – – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [ ] – – – [7] Eficaz (Marca en 5)

Paso 5: Puntuación y análisis de los datos Las respuestas son analizadas para obtener la media de cada escala. En este ejemplo, el participante percibe el liderazgo como predominantemente fuerte, seguro, activo, honesto y eficaz. La «Distancia Semántica» entre diferentes conceptos (como «liderazgo» y «autoridad», por ejemplo) también podría calcularse para explorar la relación semántica percibida entre ellos.

Si muchos participantes evalúan «liderazgo» de manera similar, se podría inferir que hay una connotación generalizada de liderazgo en la muestra estudiada. Sin embargo, si hay una gran variabilidad, esto podría indicar que la percepción del liderazgo es muy subjetiva dentro del grupo.

Este procedimiento permite a los investigadores explorar y cuantificar cómo se perciben conceptualmente diferentes términos y conceptos desde una perspectiva psicológica, lo que puede ser particularmente útil en el desarrollo de programas de formación y desarrollo de liderazgo.

⭐⭐⭐Técnica de rejilla

Fundamentación teórica

La Técnica de Rejilla (TR) emerge en el contexto de la Teoría de los Constructos Personales (TCP) de Kelly (1955), una teoría constructivista significativa en psicología clínica y de la personalidad (Botella y Feixas, 1998). El constructivismo, una postura epistemológica multidisciplinaria, reconoce que la realidad no puede ser captada de manera objetiva. Esta perspectiva es compartida por expertos de diversas disciplinas, incluyendo físicos cuánticos, biólogos, filósofos de la ciencia y psicólogos como Jean Piaget y George Kelly. Según el constructivismo, la realidad es una construcción activa de las personas, interpretada a través de nuestro sistema nervioso, contexto cultural y familiar, y esquemas cognitivos.

La TCP, originada desde la observación clínica y con escasa influencia de otros enfoques, propone que todos los seres humanos, de cualquier edad, sexo y cultura, construyen modelos de la realidad basados en sus experiencias. Estos modelos, aunque parcialmente explícitos, sirven como marcos interpretativos para entender y reaccionar a la realidad. De manera crucial, la TCP enfoca cómo cada persona desarrolla su «self» o yo, una estructura central en su teoría personal que interpreta la realidad. Este «self» se construye y se define a través de experiencias, y se mantiene y modifica a lo largo del tiempo.

Los constructos personales son esenciales en este proceso. Cada constructo refleja diferencias percibidas en la experiencia, como en el ejemplo de Juan, quien se ve a sí mismo como «protector» en contraste con su padre, a quien percibe como «no cuidador». Estos constructos ayudan a las personas a dar sentido a su mundo interpersonal y a anticipar comportamientos futuros. Son dicotómicos y forman una red jerárquica, donde los constructos nucleares incluyen las creencias más íntimas y fundamentales para el «self». Estos constructos nucleares son resistentes al cambio y fundamentales para mantener la identidad personal y la coherencia interna.

Por otro lado, los constructos más periféricos, que son menos centrales para el «self», pueden cambiar más fácilmente cuando la experiencia los invalida. Esto explica la dinámica de cambio y resistencia en diferentes aspectos de la personalidad y la identidad. Los cambios en los constructos nucleares pueden desestabilizar todo el marco interpretativo de la persona, resaltando la importancia de una descripción detallada de la red de constructos durante la evaluación psicológica.

Definición de la Técnica de Rejilla (TR)

La Técnica de Rejilla (TR), ideada por George Kelly y originalmente llamada RepTest, es una herramienta valiosa para entender cómo percibimos y actuamos en nuestra vida diaria. Este instrumento de evaluación se basa en una matriz donde los constructos personales se cruzan con elementos específicos. A lo largo del tiempo, la TR ha evolucionado, dando lugar a diversas variantes en su administración y análisis.

Interesantemente, la TR ha trascendido su uso inicial en psicología clínica y de la personalidad, encontrando aplicaciones en campos tan variados como la psicología educativa, organizacional, forense, así como en inteligencia artificial, marketing, percepción ambiental, y estudios antropológicos.

En este manual, nos enfocamos en la modalidad interpersonal de la TR, la más común en el estudio de la personalidad y en contextos clínicos. Esta modalidad permite al individuo analizar su propia percepción de sí mismo y de las personas importantes en su vida. Para ello, la persona entrevistada identifica a individuos significativos en su entorno (los elementos de la rejilla), y a través de la comparación de estos elementos, se derivan los constructos personales.

El siguiente paso en la TR es pedir al sujeto que califique a cada uno de los elementos en relación con los constructos a través de una escala Likert, generalmente de 7 puntos. Esto genera una matriz numérica que incluye tres componentes clave: elementos, constructos y puntuaciones. La naturaleza sistemática de la TR y su capacidad para producir datos analizables matemáticamente la convierten en una herramienta científica para el estudio del significado personal.

Es importante destacar que, a diferencia de otras pruebas psicológicas, la TR no es un procedimiento totalmente estandarizado. Debe ser adaptada a los objetivos específicos y al contexto de cada evaluación.

Procedimiento de administración de la Técnica de Rejilla

El procedimiento para administrar la Técnica de Rejilla (TR) es flexible y se adapta a cada individuo, dependiendo de sus respuestas y necesidades específicas. A diferencia de otras evaluaciones, la TR no se basa en un conjunto fijo de preguntas, sino que se construye en colaboración con el sujeto, siguiendo unas pautas generales. Esto permite ajustar la técnica a los objetivos de la evaluación, a las características del sujeto y al área de estudio en cuestión.

La TR es aplicable a una amplia gama de personas a lo largo de su ciclo evolutivo y en diferentes niveles socio-culturales. Sin embargo, es necesario adaptar la técnica a las capacidades del entrevistado. Hay que tener en cuenta que su aplicación puede ser limitada o menos fiable en niños y ancianos con dificultades perceptivas o de memoria.

Generalmente, la TR se administra mediante una entrevista estructurada, en un ambiente relajado que permita al sujeto expresar sus impresiones libremente, sin temor a ser juzgado. La rejilla no se introduce en la primera entrevista, sino más adelante, cuando se ha establecido un marco general para el proceso de evaluación y se han recogido los datos básicos. Es importante enfatizar que no hay respuestas correctas o incorrectas; el objetivo es que el sujeto comparta sus perspectivas personales y subjetivas sin influencia o juicio por parte del entrevistador.

La administración de la TR puede dividirse en tres fases: 1) Obtención de elementos; 2) Elicitación de constructos; y 3) Puntuación. Para entender mejor este proceso, se puede tomar como ejemplo la rejilla de «Juan» (nombre ficticio), un hombre de 35 años diagnosticado con psicosis paranoide y delirios persecutorios. Juan, que vive con sus padres y hermana, participó en un estudio sobre análisis de constructos personales en personas diagnosticadas con esquizofrenia, llevado a cabo por el grupo de investigación «Intervención en Psicología Clínica y de la Salud» de la Universitat de Barcelona (más información en www.ub.edu/ipcs).

Obtención de los elementos

La selección de elementos en la Técnica de Rejilla (TR) se ajusta al contexto y objetivo de la evaluación. En el ámbito clínico, por ejemplo, los elementos son a menudo personas significativas en la vida del sujeto o relacionadas con su problema. Consideremos un adolescente que sufre acoso escolar; en este caso, sería apropiado incluir a sus compañeros de clase como elementos.

En la rejilla interpersonal, seleccionamos personas clave en la vida del sujeto, normalmente entre 10 y 20. Estas personas pueden incluir familiares, amigos importantes, y figuras como un «yo ideal» o un «yo ahora», así como representaciones del «yo» en diferentes momentos o contextos, como «yo antes del síntoma» o «yo en mi país de origen». Esta diversidad ayuda a explorar diferentes facetas y perspectivas del sujeto.

FIGURA 9.4 eva
Protocolo de la técnica de rejilla, tomado de Feixas, de la Fuente y Soldevilla (2003).

Los elementos se anotan en las columnas del protocolo de la rejilla, con el «yo ahora» generalmente en la primera columna y el «yo ideal» en la última. Los constructos, por otro lado, se escriben en las filas, y cada polo del constructo en los espacios adyacentes. En el cruce de elementos y constructos, se asigna una puntuación según una escala tipo Likert, que refleja el grado en que el elemento posee las características de cada polo del constructo.

FIGURA 9.5 eva
Rejilla de Juan (tomada de García-Mieres, Ochoa, Teba y Feixas, 2017).

Tomando el caso de Juan, un hombre diagnosticado con psicosis paranoide, se incluyeron sus padres, hermana, amigos, un primo cercano, su «yo antes de la crisis psicótica», el «yo ahora», el «yo ideal», y una persona non grata (su vecino). Esto lleva a un total de 11 elementos, indicando una red social no muy extensa. Generalmente, el mínimo de elementos es 10, y el rango más común es de 15 a 20.

Elicitación de constructos

La elicitación de constructos en la Técnica de Rejilla (TR) es un proceso interactivo y reflexivo. El evaluador presenta al sujeto pares de elementos (método diádico) y pide que identifique similitudes y diferencias entre ellos, las cuales representan los constructos personales. Estos constructos son las maneras en que el sujeto discrimina y da sentido a los elementos de su mundo.

Por ejemplo, en el caso de Juan, se le presentó un par formado por «yo ahora» y «madre». Se le preguntó cómo se parecen, a lo que Juan respondió que ambos son «protectores». Este es el primer polo del constructo. Luego, al preguntarle el contrario de «protector», Juan mencionó «no cuidar a los que te rodean», formando así el constructo «protector-no cuida». Es importante notar que los polos de los constructos pueden ser adjetivos o frases cortas con función descriptiva.

También se pregunta por diferencias entre los elementos. A Juan se le preguntó cómo difiere él de su madre, y él describió que es más «solitario» en comparación con su madre, que es «familiar». Estos contrastes son fundamentales para entender los constructos personales desde la perspectiva del sujeto, incluso si el evaluador no comparte la misma visión.

La elicitación de constructos continúa hasta alcanzar un número predefinido o hasta que el sujeto no pueda generar más constructos (punto de saturación). Generalmente, se busca obtener al menos 10 constructos, aunque más de 20 puede ser difícil de manejar. En el caso de Juan, se llegó a 25 constructos, mostrando una diversidad en su manera de interpretar su mundo interpersonal. Además, se suele incluir un polo de constructo «feliz» para explorar su opuesto, contribuyendo a estudios más amplios sobre el significado de la felicidad.

El método diádico es el más común para la elicitación de constructos, aunque hay otros métodos como el método monádico, donde se pide describir cada elemento individualmente. Durante este proceso, se pueden repetir características ya anotadas; en esos casos, se escuchan pero no se anotan de nuevo, buscando nuevas características.

Puntuación

La elicitación de constructos en la Técnica de Rejilla (TR) es un proceso interactivo y reflexivo. El evaluador presenta al sujeto pares de elementos (método diádico) y pide que identifique similitudes y diferencias entre ellos, las cuales representan los constructos personales. Estos constructos son las maneras en que el sujeto discrimina y da sentido a los elementos de su mundo.

Por ejemplo, en el caso de Juan, se le presentó un par formado por «yo ahora» y «madre». Se le preguntó cómo se parecen, a lo que Juan respondió que ambos son «protectores». Este es el primer polo del constructo. Luego, al preguntarle el contrario de «protector», Juan mencionó «no cuidar a los que te rodean», formando así el constructo «protector-no cuida». Es importante notar que los polos de los constructos pueden ser adjetivos o frases cortas con función descriptiva.

También se pregunta por diferencias entre los elementos. A Juan se le preguntó cómo difiere él de su madre, y él describió que es más «solitario» en comparación con su madre, que es «familiar». Estos contrastes son fundamentales para entender los constructos personales desde la perspectiva del sujeto, incluso si el evaluador no comparte la misma visión.

La elicitación de constructos continúa hasta alcanzar un número predefinido o hasta que el sujeto no pueda generar más constructos (punto de saturación). Generalmente, se busca obtener al menos 10 constructos, aunque más de 20 puede ser difícil de manejar. En el caso de Juan, se llegó a 25 constructos, mostrando una diversidad en su manera de interpretar su mundo interpersonal. Además, se suele incluir un polo de constructo «feliz» para explorar su opuesto, contribuyendo a estudios más amplios sobre el significado de la felicidad.

El método diádico es el más común para la elicitación de constructos, aunque hay otros métodos como el monádico, donde se pide describir cada elemento individualmente. Durante este proceso, se pueden repetir características ya anotadas; en esos casos, se escuchan pero no se anotan de nuevo, buscando nuevas características.

⭐Análisis cualitativo y cuantitativo de la Rejilla

El análisis de la Técnica de Rejilla (TR) ofrece un panorama amplio y detallado del mundo interpersonal y cognitivo del individuo, abarcando tanto aspectos cualitativos como cuantitativos. Esta técnica resulta ser una herramienta compleja y multidimensional que permite una comprensión profunda de la estructura de construcción personal del sujeto.

Análisis Cualitativo
  1. Comprensión de los Constructos:
    • Contexto Cultural y Conceptual: Se analiza si los constructos son fácilmente comprensibles dentro del contexto cultural del individuo o si son idiosincrásicos (únicos para el sujeto).
    • Relación con Problemas Presentados: Se evalúa cómo los constructos específicos pueden estar relacionados con las dificultades o preocupaciones del sujeto.
    • Ejemplo de Juan: Sus constructos no son excesivamente idiosincrásicos y se adecúan a su contexto cultural.
  2. Análisis de Contenido Temático:
    • Diversidad de Constructos: Se observa la variedad y el número de constructos, lo que puede indicar la riqueza del sistema de construcción del sujeto.
    • Preponderancia Temática: La presencia de varios constructos con un mismo contenido temático sugiere áreas de mayor estructura y relevancia personal.
    • Ejemplo de Juan: No hay una preponderancia temática específica, lo que sugiere una adecuada variedad temática.
FIGURA 9.6 eva
Representación dual (constructos y elementos) del primer eje o factor de la rejilla de Juan.
Análisis Cuantitativo
  1. Técnicas de Análisis:
    • Análisis de Correlaciones y Distancias Euclidianas: Se examina la relación entre constructos y elementos, proporcionando información sobre asociaciones y distancias.
    • Análisis Multivariante: Como el análisis factorial de correspondencias, que proporciona una visión global de la estructura y agrupación de constructos y elementos.
  2. Interpretación Gráfica:
    • Representación Dual: Diagramas que muestran la relación entre elementos y constructos, interpretando cada eje como una dimensión de significado.
    • Eje Central: Generalmente, el primer eje (el que explica más varianza) es el más relevante.
  3. Índices Cognitivos:
    • Discrepancia Yo-Ideal: Mide la distancia percibida entre el «yo actual» y el «yo ideal», reflejando aspectos como autoestima o satisfacción personal.
    • Discrepancia Yo-Otros: Indica el grado de percepción de similitud o diferencia con los demás.
    • Discrepancia Ideal-Otros: Mide la percepción de adecuación de los demás en comparación con el ideal del sujeto.
    • Diferenciación Cognitiva: Evalúa la diversidad en la construcción del yo y los demás.
    • Polarización: Mide el uso de puntuaciones extremas, indicando posibles tendencias a la rigidez cognitiva.
  4. Conflictos Cognitivos:
    • Constructos Dilemáticos: Constructos que sugieren un conflicto cognitivo en el que no hay preferencia clara entre los polos.
    • Dilemas Implicativos: Conflictos cognitivos identificados cuando existe una correlación positiva entre constructos congruentes (sin discrepancias entre el «yo actual» y el «yo ideal») y constructos discrepantes (con discrepancias significativas).
Ejemplo con Juan

Análisis de su Rejilla: El análisis de la rejilla de Juan revela un interesante dilema psicológico. Juan se percibe a sí mismo como alguien bastante ‘antisocial’, pero aspira a ser más ‘sociable’. Sin embargo, en su esquema cognitivo, ser ‘sociable’ se relaciona inesperadamente (r = 0.44) con el rasgo negativo ‘vicioso’, tal como se muestra en la Figura 9.7. Tanto su ‘yo actual’ como su ‘yo ideal’ se identifican más con la característica opuesta ‘sano’. Por tanto, para Juan, ser más ‘sociable’ conlleva también ser percibido como ‘vicioso’, lo que representa un conflicto interno. Este dilema, quizás no plenamente consciente, puede generar obstáculos en su experiencia y autopercepción. Además, el programa RECORD 5.0 identifica otros dilemas en la rejilla de Juan. Los constructos ‘infeliz-feliz’ y ‘solitario-familiar’ también muestran una correlación dilemática (r = 0.35 y r = 0.42 respectivamente) con el constructo ‘sano-vicioso’. Esto sugiere que, para Juan, convertirse en alguien ‘sociable’, ‘feliz’ y ‘familiar’ implica también ser ‘vicioso’, es decir, perder su ‘sanidad’. Esta contradicción interna no es algo que Juan aceptaría fácilmente. Por lo tanto, aunque la rejilla de Juan presenta tres dilemas distintos, todos ellos están vinculados al mismo constructo central. Esto nos permite interpretarlos como un único ‘macrodilema’, lo que proporciona una visión más integrada de su conflicto psicológico.

FIGURA 9.7 eva
Dilema implicativo en la rejilla de Juan.
Aplicaciones Adicionales de la TR
  • Evaluación de Cambios: Al aplicar la TR al inicio y al final de una intervención (terapéutica, educativa, empresarial, etc.), se pueden evaluar los cambios en el sistema de construcción de la persona.
  • Estudios Interdisciplinarios: La TR ha encontrado aplicaciones en campos como marketing, diseño, apreciación ambiental, etc., demostrando su versatilidad.
Conclusión

La Técnica de Rejilla es una herramienta versátil que combina enfoques cualitativos y cuantitativos para ofrecer una visión integral de la estructura de construcción personal del individuo. Su capacidad para adaptarse a diferentes contextos y su utilidad en la comprensión profunda de los procesos cognitivos y relacionales del individuo la convierten en una técnica valiosa en psicología y más allá.

Otras técnicas derivadas de la Teoría de los constructos personales de Kelly

Además de la conocida Técnica de Rejilla, la Teoría de los Constructos Personales de Kelly (1955, 1991) incluye una variedad de técnicas de evaluación para explorar los significados personales. Neimeyer (1996) las clasifica en dos categorías: técnicas estructurales y técnicas orientadas al proceso. Las técnicas estructurales buscan explicitar la estructura implícita del sistema de creencias del individuo, mientras que las técnicas orientadas al proceso se centran en evaluar cómo estas construcciones cambian con el tiempo.

En las técnicas estructurales se incluyen el escalamiento (ascendente, descendente y dialéctico), la flecha descendente y la técnica de rejilla. Por otro lado, las técnicas orientadas al proceso abarcan la autocaracterización, el flujo de conciencia, los nudos sistémicos, las técnicas de juego y las técnicas narrativas (adaptado de Carrasco, 2007).

A continuación se describen brevemente algunas de estas técnicas, excluyendo la técnica de rejilla:

  • Escalamiento: Mediante una entrevista semiestructurada, se identifican constructos nucleares y periféricos. El escalamiento puede ser ascendente, descendente o dialéctico.
  • Flecha Descendente: Se trabaja sobre pensamientos complejos para explorar sus implicaciones más profundas, siguiendo una serie de inferencias desde un hecho concreto.
  • Autocaracterización: El sujeto realiza una descripción de sí mismo en tercera persona, la cual es luego analizada por el evaluador.
  • Flujo de Conciencia: El individuo informa sobre sus pensamientos continuos, sensaciones, imágenes, recuerdos y sentimientos, enfocándose en la asignación de significados personales.
  • Nudos Sistémicos: Usados en psicología sistémica, evalúan la posición de cada miembro de un sistema en relación con su nivel de construcción y acción.
  • Técnicas de Juego: Utilizadas principalmente en población infantil para explorar aspectos del desarrollo lingüístico, cognitivo, motor o relacional.

Estas técnicas, ofrecen una amplia gama de herramientas para comprender y evaluar los sistemas de creencias y constructos personales de los individuos.

Referencias

  • Moreno Rosset and Ramírez Uclés (2019) Evaluación psicológica : proceso, técnicas y aplicaciones en áreas y contextos. Madrid: Sanz y Torres.

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