Terapia Metacognitiva (TMC)

Adrian Wells (2000, 2008 y 2009). Desarrolla la Terapia Metacognitiva (TMC) para el tratamiento de diversos trastornos mentales, dirigiendo su objetivo especialmente a los mecanismos metacognitivos de génesis y mantenimiento que los perpetúan y hacen resistentes al tratamiento. Se trata de una propuesta que pretende la ampliación del foco de las terapias cognitivas más allá del trabajo sobre los contenidos cognitivos (lo que las personas piensan), al trabajo sobre la forma en cómo los individuos piensan y el cómo se relacionan con sus contenidos y procesos mentales.

Wells considera la TMC como una extensión de la TCC, pero así como esta última se encarga de contrastar la validez de los pensamientos, la TMC se ocupa de modificar la manera en que los pensamientos son experimentados y regulados. La asunción básica de la TMC es que no es el contenido específico del pensamiento lo que perpetua un trastorno mental, sino un proceso reiterativo de pensamiento, conducta y atención que es denominado síndrome cognitivo atencional.

La TMC se considera una terapia de tercera generación al basarse en el concepto de metacognición y, por tanto, de distanciamiento o defusión del pensamiento. No obstante, Wells considera que es más una extensión de la TCC que realmente una terapia de tercera generación. La TMC difiere de otros enfoques de la tercera generación en cuanto a que, en este caso, el concepto de distanciamiento no implica necesariamente la aceptación y la eliminación del juicio sobre el evento cognitivo, sino más bien la conciencia del producto cognitivo para examinar su valor funcional o su grado de verdad, como si fuese un paso previo para la reestructuración cognitiva de las metacreencias. La TMC se dirige a corregir los sesgos existentes en las creencias metacognitivas con el objetivo de restaurar el adecuado control de los procesos cognitivos.

Concepto de metacognición

La forma en cómo pensamos se refiere al concepto de metacognición, entendiendo por metacognición aquellos mecanismos cognitivos implicados en la toma de conciencia, interpretación y regulación de nuestros procesos mentales.

Modelo de funcionamiento ejecutivo autorregulado

Díaz (2015); Vann, Strodl y Anderson (2013). Diversos estudios apoyan la importancia de las metacogniciones en los TCA y las ventajas de ser abordados mediante TMC pues los mecanismos metacognitivos explicarían no solo la sintomatología asociada a estos trastornos, sino también la resistencia al tratamiento y las frecuentes recaídas.
Matthews (2015). El modelo de funcionamiento ejecutivo autorregulado ha recibido apoyo empírico creciente en distintas poblaciones clínicas, ayudando a entender los mecanismos metacognitivos como elementos nucleares en la génesis y mantenimiento de diversos trastornos mentales.

El modelo se funcionamiento ejecutivo autorregulado fue propuesto por Wells como marco teórico metacognitivo general para explicar la vulnerabilidad y el mantenimiento de los trastornos mentales. El sistema de funcionamiento ejecutivo autorregulado se refiere básicamente a un sistema de procesamiento de la información interna o externa que valora, en función del sistema de creencias y metacreencias del individuo, la estimulación que le llega y decide si esta es susceptible de mayor atención o simplemente la descarta. Este modelo establece tres niveles de procesamiento.

Según el modelo hay dos tipos de conocimiento metacognitivo que guían el procesamiento de la información, las interpretaciones y el control de los pensamientos y estados internos:

  1. Creencias proposicionales. Creencias positivas o negativas sobre la regulación de los estados internos, por ejemplo: «pensar en el dinero que me debe mi jefe hace que no se me olvide que mi jefe es un hijo de puta».
  2. Planes que guían el procesamiento y las decisiones tomadas para regular estados internos y que dan lugar a estrategias de coping y cambios en el foco de atención, por ejemplo: «Hablare con mi jefe y así dejaré de sentirme culpable por no pedirle lo que me debe».

El modelo de funcionamiento ejecutivo autorregulado establece dos modos de procesamiento de la realidad, es decir, dos estilos cognitivos:

  1. Modo objeto. Es el modo de procesamiento por defecto, en el que la asunción implícita es que las valoraciones y creencias negativas se asumen como correctas y son fiel reflejo de la realidad, facilitando conductas de afrontamiento no adaptativas.
  2. Modo metacognitivo. Las valoraciones o creencias negativas se ven de modo despegado y se tratan como sucesos mentales que deben ser evaluados como tal y no como simples descripciones de la realidad.

Los trastornos mentales se mantienen por estilos de pensamiento perseverativos (p. ej., obsesiones, rumiaciones o preocupaciones), estrategias atencionales de alerta frente a posibles amenazas y estrategias conductuales que fracasan a la hora de modificar creencias desajustadas. Aunque las aplicaciones más conocidas del modelo se han dado en él ámbito de los trastornos obsesivos y los trastornos emocionales, este modelo es susceptible de aplicación a otros trastornos.

modelo Fea
El primero es un nivel de procesamiento básico que es en esencia automático y que se activa de forma refleja por los estímulos a los que está expuesto el individuo. A veces la información a este nivel es detectada conscientemente (p.ej., pensamientos intrusivos, sensaciones de malestar, emociones negativas, etc.) por la existencia de una discrepancia entre la estimulación detectada y la información que se encuentra en un nivel (superior) inconsciente representada por el sistema de creencias y metacreencias del individuo. Esta discrepancia activa el llamado sistema (nivel) ejecutivo que analiza la discrepancia generada y establece estrategias de afrontamiento, las cuales pueden ser de carácter cognitivo.
MODO OBJETOMODO METACOGNITIVO
👁️‍🗨️ Metacogniciones
Los pensamientos describen la realidad (la amenaza es objetiva).
Los pensamientos deben ser llevados a la práctica.
👁️‍🗨️ Metacogniciones
Los pensamientos son eventos internos, no realidades (la amenaza es subjetiva).
👁️‍🗨️Estrategias
Evaluar la amenaza.
Reducir la amenaza (p. ej., no comer, no salir, etc…).
👁️‍🗨️Estrategias
Evaluar pensamientos.
Ejecutar conductas de control metacognitivo (p. ej., redirijir la atención, comprobar la realidad).
👁️‍🗨️Resultados probables
Conocimiento desadaptativo fortalecido.
👁️‍🗨️Resultados probables
Conocimiento ajustado.
Modos de procesamiento de la realidad según el modelo de funcionamiento ejecutivo autorregulado.

Estructura de la intervención metacognitiva

La estructura de la intervención en TMC suele constar de unas 10 o 12 sesiones semanales (50′- 60′ de duración), estructuradas en las siguientes fases:

  • Desarrollo de una formulación del caso (2 ó 3 sesiones). Dirigida a la formulación del caso, tiene como objetivo obtener información sobre el tipo de mecanismos metacognitivos que subyacen al procesamiento de las situaciones que desencadenan una sensación de malestar. El cuestionamiento de las ideas y valoraciones se realiza en esta fase mediante estrategias como el diálogo socrático, la inducción de disonancia cognitiva, la utilización de material como figuras ambiguas, errores perceptuales o ilusiones ópticas, y/o metáforas.
  • Cambio de meta-creencias sobre el proceso de pensamiento y las creencias (3 sesiones). Una vez se ha conseguido introducir la desconfianza en el propio proceso de pensamiento, entraría en marcha la segunda fase dedicada al cambio de creencias metacognitivas, donde se continua el trabajo de la fase anterior con las creencias metacognitivas de fusión. Para ello se utilizan:
    • Técnicas experienciales, como son los experimentos conductuales, formulando predicciones concretas a partir de su creencia metacognitiva de fusión.
    • Técnicas verbales como el cuestionamiento socrático o el juego de roles narrativo a partir de la externalización del problema. En cuanto al diálogo socrático, algunas preguntas útiles son (p. ej. en un caso de TCA) :
      • ¿Cómo explicas que antes del problema no estuvieses gorda y comieses de todo?
      • ¿Cómo explicas que antes del problema te vieses bren y fueses más feliz aunque no estuvieses tan delgada?
      • ¿Cómo explicas que tus amigas (u otras personas) coman lo que tú no comes y no engorden?
      • ¿Cómo explicas que a muchas personas no les importe tener más peso?
      • ¿Qué hay que hacer para tener un problema como el que tú tienes? Enséñame.
plan wells
Una buena forma de revisar los nuevos patrones de conducta, pensamiento y atención es mediante el ejercicio del nuevo plan de acción (Wells, 2009; Simons, 2012). De tal forma que, mediante dos columnas, la forma antigua de relacionarse con la comida y de vivir se compara con la nueva forma de vida y de relación con la comida.
  • Cambio de metacreencias sobre las estrategias de coping disfuncionales (3 sesiones). Se valoran las creencias metacognitivas que surjan al poner en marcha estas estrategias y si es necesario se abordan mediante las técnicas de la fase anterior.
  • Prevención de recaídas (1 sesión). Se revisa el estado del problema y su comprensión del mismo. Algunas preguntas de utilidad para este fin son:
    • ¿Qué has aprendido?
    • ¿Qué es lo más importante para ti?
    • ¿Cómo describirías lo que hemos estado haciendo a un amigo?
    • Sí alguien tuviese un problema como el tuyo¿ qué le aconsejarías?
    • ¿Qué harás si vuelven pensamientos similares?

Evidencia empírica de la Terapia Metacognitiva

Norman, Emmerik y Morina (2014). Meta-análisis donde examinan 16 estudios en los cuales la TMC fue utilizada para tratar un buen número de trastornos emocionales (ansiedad generalizada, depresión mayor, trastorno obsesivo compulsivo y trastorno de estrés postraumático). El meta-análisis identificó tamaños del efecto grandes intra-grupo, además, la TMC se mostró efectiva en todos los trastornos, aunque con variabilidad en los tamaños del efecto obtenidos. Los autores hacen notar el pequeño tamaño de la muestra de los estudios analizados y la necesidad de mejorar la rigurosidad metodológica.

La evidencia empírica sobre la TMC se ha centrado básicamente en el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo compulsivo en adultos y en niños, y la depresión. Para estos trastornos los resultados están siendo satisfactorios. Es posible afirmar que los resultados hasta la fecha apuntan a que en breve la TMC pueda ser caracterizada como tratamiento probablemente eficaz.

Referencias

  • Díaz García, et al. Manual De Técnicas y Terapias Cognitivo Conductuales. Desclée De Brouwer : Universidad Nacional De Educación a Distancia, 2017.

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