Trastorno de hipersomnia

Diagnóstico y características clínicas

Billiard y Sonka (20I6). En muchos casos se observa un patrón patológico donde el sueño es superior a las nueve horas, pudiendo llegar hasta las 18, sin que dejen de presentarse fatiga diurna y somnolencia.
López et al. (20I7). Para determinar correctamente el trastorno de hipersomnia, no existe un síntoma objetivo o marcador fisiológico que permita establecer el diagnóstico (tal y como ocurre en la narcolepsia) diferenciándolo de otros, por lo que se utiliza principalmente el test de latencias múltiples. Este test consiste en que la persona se acuesta en varios momentos del día, teniendo 20 minutos para dormirse. Si el paciente se queda dormido durante el día, es un claro indicador de somnolencia diurna. Este test tiene una elevada fiabilidad en pacientes con hipersomnia. Si el resultado de la prueba es propio de un bajo rendimiento pero el sueño se corresponde con un adecuado número de horas (o superior a la media), sin una fragmentación elevada ni otros problemas, esto supone el principal indicador diagnóstico. Por otro lado, si el test de latencias múltiples se acompaña de una polisomnografía, esta permitirá diferenciarlo claramente de otros problemas como podrían ser la privación de sueño, las alteraciones del sueño normal, las asociadas con la fase MOR, etc.

La principal característica diagnóstica es que la persona presenta una elevada somnolencia diurna, cansancio y bajo nivel de alerta asociados a la falta de sueño (p. ej., problemas de atención, memoria, aumento de la latencia de respuesta, enlentecimiento del pensamiento, etc.), pese a que el número de horas de sueño efectivo (proporción del tiempo dormido) es normal. Esta elevada somnolencia no es irresistible como, por ejemplo, en el trastorno de narcolepsia. En muchos casos existen dificultades para estar totalmente alerta y despejado tras despertar, produciéndose el fenómeno conocido como borrachera del sueño, pese a que la eficiencia del sueño de estos pacientes suele ser alta. A menudo se realizan siestas que no suelen favorecer la sensación de descanso ni la disminución de la somnolencia o capacidad de reacción.

Epidemiología y curso evolutivo

Prevalencia
Saini y Rye (20I7). A nivel europeo se sitúa en ratios que van desde el 0,001% al 1,6% en población general.

El trastorno de hipersomnia no presenta unos marcadores claros, la prevalencia es difícil de establecer. Sin embargo, siempre hay alguien que encuentra la forma de ofrecer unos números sobre prevalencia.

Inicio y evolución
Sowa (20I0). No existen diferencias en las prevalencias por sexo, aunque algunos estudios parecen indicar que en las mujeres es ligeramente más elevada.

La hipersomnia rara vez se diagnostica en niños aunque los primeros síntomas o presentaciones leves se pueden desarrollar durante la infancia. El patrón más habitual es un inicio en la adolescencia tardía o la adultez temprana hasta los 30 años.

Tipos de hipersomnia
DSM-5
El tipo de hipersomnia se puede clasificar como agudo, subagudo y crónico.

Hipersomnia aguda: Supone un caso de hipersomnia en el que la sintomatología no es superior a un mes.
Hipersomnia subaguda: Se produce cuando los síntomas tienen una duración superior al mes pero inferior a los tres meses, donde ya se podría establecer un diagnóstico de hipersomnia persistente.
Hipersomnia persistente (síndrome de Klein-Levin): Este es el caso más infrecuente dentro de las hipersomnias. La duración de la somnolencia diurna y los problemas de inatención se dan durante más de tres meses. En estos casos la probabilidad de reaparición del trastorno, una vez superado, es mayor que en las presentaciones agudas y subagudas.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.

Deja un comentario

5 × 5 =

Ir al contenido