D E M O C R A T O P I A

Deseo ofrecer una disculpa y clarificación con respecto al contenido disponible en este espacio. Es importante destacar que la naturaleza del material publicado en esta página no es original, sino que consiste en gran medida en resúmenes derivados de diversos manuales de estudio mejor o peor referenciados. Estos resúmenes varían en su grado de textualidad y en la calidad de las referencias académicas utilizadas, abarcando desde citas directas hasta interpretaciones más libres de los textos originales.

Además, es relevante mencionar que en algunos casos, estos resúmenes y contenidos son elaborados con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial. Por tanto, me gustaría reiterar nuestras disculpas por cualquier confusión o malentendido que haya podido surgir debido a la falta de claridad respecto a la naturaleza y el origen del contenido en kibbutzpsicologia.com.

Trastorno de la personalidad evitativo

El Trastorno de Personalidad Evitativo, descrito por primera vez en el DSM-II y derivado de la tipología establecida por Millon basada en el patrón activo-desinhibido, se refiere a aquellas personas que evitan activamente involucrarse en relaciones sociales. Este comportamiento evitativo activo también se ha descrito como característico de otras psicopatologías, como la esquizofrenia (Bleuler), la fobia (Fenicheh) y la personalidad asténica (Schneider). Sin embargo, las descripciones de Kretschmer sobre el temperamento esquizoide de tipo hiporestésico son consideradas los antecedentes más claros de lo que posteriormente Millon describiría como Trastorno de Personalidad Evitativo.

Ejemplo caso clínico.

  • Nombre del paciente: Juan
  • Edad: 35 años
  • Estado civil: Soltero
  • Motivo de consulta: Dificultad para establecer relaciones interpersonales y ansiedad social.
  • Antecedentes: Juan ha sido siempre una persona muy tímida y retraída, desde la infancia ha tenido dificultades para relacionarse con sus compañeros y hacer amigos. Siempre ha sido muy autocrítico y se ha sentido inseguro en las situaciones sociales. A pesar de ser un estudiante brillante, ha evitado participar en clases o hacer presentaciones en público. Juan ha tenido algunos trabajos temporales, pero nunca ha logrado mantener un trabajo estable debido a su ansiedad social. Actualmente trabaja como programador desde su casa, lo que le permite evitar situaciones sociales incómodas. Ha tenido algunas relaciones sentimentales en el pasado, pero todas han fracasado debido a su dificultad para conectar emocionalmente con los demás.
  • Evaluación clínica: Durante la evaluación clínica, Juan manifestó un gran temor a ser rechazado o juzgado por los demás. Describió que se siente ansioso en situaciones sociales y que prefiere evitarlas en la medida de lo posible. También mencionó que se siente cómodo trabajando desde su casa, ya que no tiene que lidiar con las interacciones sociales incómodas en la oficina. Además, Juan presentó síntomas de depresión, como falta de interés en las actividades que antes disfrutaba y sensación de desesperanza respecto a su futuro. También presentó algunos síntomas de ansiedad, como sudoración excesiva y palpitaciones al enfrentarse a situaciones sociales.
  • Diagnóstico: Trastorno de la personalidad evitativo, con síntomas de depresión y ansiedad.
  • Plan de tratamiento: Se recomienda un tratamiento psicoterapéutico que incluya terapia cognitivo-conductual y terapia interpersonal para ayudar a Juan a manejar su ansiedad social y mejorar sus habilidades de comunicación y relaciones interpersonales. También se considerará la terapia farmacológica para abordar los síntomas de depresión y ansiedad.

 Es importante destacar que un diagnóstico preciso solo puede ser realizado por un profesional de salud mental capacitado, y este ejemplo es puramente ficticio con fines ilustrativos.

Características clínicas y criterios para el diagnóstico

Las personas que padecen Trastorno de Personalidad Evitativo suelen mostrar un comportamiento inhibido en situaciones sociales, acompañado a menudo de sentimientos de inadecuación y sensibilidad excesiva a la crítica de los demás. Esto los lleva a evitar actividades que impliquen interactuar con otras personas por miedo a ser juzgados o rechazados. Son reacios a involucrarse en relaciones a menos que estén seguros de ser aceptados y les resulta difícil abrirse a los demás por temor a sentirse avergonzados o ridiculizados. Son extremadamente sensibles a la desaprobación en situaciones interpersonales y cualquier crítica, por leve que sea, puede herirlos.

Debido a su sentido de inferioridad y temor al rechazo, suelen mostrarse tímidos, retraídos e inhibidos en situaciones sociales nuevas, especialmente con personas desconocidas. Tienen una visión negativa de sí mismos y se consideran socialmente ineptos e poco interesantes en comparación con los demás. Son reticentes a participar en actividades desconocidas o que puedan ponerlos en situaciones incómodas. Además, evitan tanto las emociones positivas como las negativas (Alden et al., 2008).

La versión actual del DSM-5 (modelo alternativo) enfatiza el rasgo de ansiedad como característico del trastorno y lo considera necesario para el diagnóstico. Según este modelo alternativo, los rasgos de afectividad negativa y desapego son los que mejor describen a estas personas.

Criterios para el diagnóstico del Trastorno de la personalidad evitativo según el DSM-5 (APA, 2013)
Patrón dominante de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de los siguientes hechos:

✅Evita las actividades laborales que implican un contacto interpersonal significativo por miedo a la crítica, la desaprobación o el rechazo.
✅Se muestra poco dispuesto a establecer relación con los demás, a no ser que esté seguro de ser apreciado.
✅Se muestra retraído en las relaciones estrechas porque teme que lo avergüencen o ridiculicen.
✅Le preocupa ser criticado o rechazado en situaciones sociales.
✅Se muestra inhibido en nuevas situaciones interpersonales debido al sentimiento de falta de adaptación.
✅Se ve a sí mismo como socialmente inepto, con poco atractivo personal o inferior a los demás.
✅Se muestra extremadamente reacio a asumir riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades porque le pueden resultar embarazosas.
Modelo alternativo para el trastorno de la personalidad evitativo.
CRITERIO A. Deterioro moderado o grave en el funcionamiento de la personalidad, que se manifiesta por dificultades es dos (o más) de las cuatro áreas:

identidad: baja autoestima asociada con autoevaluación de socialmente inepto, poco atractivo o inferior y sentimientos excesivos de vergüenza.
Autodirección: estándares poco realistas de comportamiento asociados con la renuencia a perseguir sus objetivos, asumir riesgos personales o participar en nuevas actividades que impliquen contacto interpersonal.
Empatía: preocupación y sensibilidad a la crítica o al rechazo, asociadas a inferencia distorsionada de las interpretaciones de los demás.
intimidad: reticencia a involucrarse con las personas, salvo que esté seguro que es aceptado; baja reciprocidad en las relaciones intimas debido al temor de ser avergonzado o ridiculizado,

CRITERIO B. Tres (o más) de los siguientes cuatro rasgos patológicos de personalidad, uno de los cuales debe ser ansiedad.

✅Ansiedad (faceta de la afectividad negativa).
✅Distanciamiento (faceta del desapego).
Anhedonia (faceta del desapego).
✅Evitación de la intimidad (faceta del desapego)
⚧️Epidemiología, comorbilidad y curso

Los datos sobre la prevalencia del Trastorno de Personalidad Evitativo en la población general varían considerablemente, oscilando entre el 0,5% y el 5% según diferentes estudios (Reichborn-Kjennerud et al., 2007; Santana et al., 2018; Torgersen et al., 2001; Volkert et al., 2018). Sin embargo, las tasas de este trastorno aumentan significativamente, llegando hasta el 39%, en pacientes con otros trastornos mentales (Zimmerman et al., 2005), lo que lo convierte en uno de los trastornos de personalidad más comunes en este grupo. No se han encontrado diferencias significativas en cuanto a la prevalencia entre géneros.

El Trastorno de Personalidad Evitativo suele manifestarse en la infancia con sentimientos exagerados de vergüenza, aislamiento, miedo a lo desconocido y a situaciones nuevas. Sin embargo, la vergüenza es común en la infancia en general y en muchos casos desaparece a medida que los niños crecen. Sin embargo, en las personas con este trastorno, estos síntomas de vergüenza social aumentan a medida que crecen, volviéndose más «activamente evitadores», especialmente durante la adolescencia y las primeras etapas de la vida adulta, cuando las relaciones sociales y conocer gente nueva son especialmente importantes.

Diagnóstico diferencial

Una de las principales dificultades en el diagnóstico diferencial del Trastorno de Personalidad Evitativo es su superposición con otros trastornos de ansiedad social y trastornos de angustia con agorafobia, con los que a menudo coexiste (en cuyo caso, se debe realizar ambos diagnósticos). La diferencia fundamental entre la ansiedad social y el TP evitativo radica en la relativa especificidad de la evitación fóbica en la ansiedad social, en contraste con un comportamiento más generalizado de evitación en individuos con TP evitativo. Además, los síntomas de miedo y ansiedad suelen ser más intensos en la ansiedad social, incluyendo síntomas físicos de ansiedad y, a veces, de pánico en situaciones temidas (Rettew, 2000). Sin embargo, la superposición entre ambas entidades es notable y es común que coexistan, estimándose tasas de comorbilidad entre un 26% y un 45,2% para el TP evitativo como diagnóstico secundario en fóbicos sociales con diagnóstico principal, siendo estas tasas menores en el caso del TP evitativo como diagnóstico principal con fobia o ansiedad social como diagnóstico secundario. En el caso del trastorno de angustia con agorafobia, la evitación suele ocurrir después de la aparición de las crisis de angustia y puede variar en intensidad, frecuencia y afectación emocional a lo largo de la evolución del trastorno. Sin embargo, es importante tener en cuenta la posibilidad de que este trastorno de ansiedad coexista con el TP evitativo, dada la alta tasa de comorbilidad (21,8%; Zimmerman et al., 2005).

Etiología

La investigación sobre la etiología del trastorno de evitación es escasa debido a que su formulación en términos estrictos es reciente. Una de las principales contribuciones a este respecto proviene del trabajo de Millon, quien sugiere que el trastorno se desarrolla a partir del rechazo y la censura de los padres, lo que puede estar reforzado por el rechazo de los compañeros. La teoría psicodinámica sugiere que la evitación puede derivar de experiencias tempranas que llevan a un deseo exagerado de aceptación o a una incapacidad para tolerar las críticas.

Estudios recientes desde una perspectiva biológica han señalado la importancia de disposiciones temperamentales innatas en el desarrollo de la conducta de evitación. Se ha observado que algunos niños tan pequeños como de 21 meses de edad muestran una mayor activación fisiológica y rasgos de evitación en situaciones sociales, como retirarse de lo que les resulta poco familiar y evitar relacionarse con extraños, y que esta inhibición social tiende a persistir durante años. Sin embargo, también se ha observado que estudiantes con rasgos de personalidad evitativos tienen más recuerdos negativos de su infancia que estudiantes sin estos rasgos o con características de otros trastornos de personalidad.

Es probable que en la génesis del trastorno estén involucrados factores de aprendizaje social de evitación, como experiencias tempranas de rechazo, críticas o desprecios sobre la valía del individuo, provenientes tanto de adultos como de pares, o en una historia de carencia de refuerzos positivos por los logros y capacidades del individuo. Si estas experiencias coinciden con la presencia de características o rasgos de personalidad, o con una carga genética alta, como la introversión y el neuroticismo extremos, las probabilidades de desarrollar un comportamiento activo y generalizado de evitación aumentan considerablemente. De hecho, este trastorno se explica mejor mediante el modelo de personalidad de los Cinco Grandes Factores y se ha asociado consistentemente con alto neuroticismo y baja extraversión. Además, algunos estudios muestran que se asocia con un mayor nivel de amabilidad en comparación con otros trastornos de personalidad y con bajos niveles de búsqueda de sensaciones, lo cual es consistente con la evitación de situaciones novedosas y no familiares observada en estos pacientes.

Referencias
  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.
  • ChatGPT

Deja un comentario

error: Contenido protegido
Ir al contenido