Trastorno delirante

Diagnóstico y características clínicas

Freeman (2016). Hay cierto consenso en identificar una personalidad con autoestima inestable, una vulnerabilidad interpersonal marcada con preocupaciones sobre evaluación y rechazo por parte de los demás, o la idea del mundo como potencialmente peligroso.

La característica central es la presencia de delirios sistematizados, habitualmente en ausencia de alucinaciones. No hay coincidencia en la duración mínima entre las clasificaciones, pero se resalta que normalmente es persistente. No hay un verdadero deterioro del comportamiento como en la esquizofrenia. En términos generales, los delirios son de contenido plausible, con una tendencia a la constancia temática (paranoia clásica).

CIE-11 Trastorno deliranteDSM-5 Trastorno delirante
a. Desarrollo de delirios o conjunto de delirios durante al menos tres meses (normalmente mucho más tiempo) en ausencia de un episodio depresivo o maníaco.

b. Los delirios tienden a ser estables, aunque evolucionen en cada persona.

c. Frecuentemente son de tipo persecutorio, somáticos, megalómanos, infidelidad o celotipia, erotomanía.

d. Ausencia de alucinaciones claras y persistentes; cuando se dan, están relacionadas con el contenido del delirio.

e. Ausencia de síntomas negativas, habla o pensamiento desorganizados, o experiencias de alteraciones del self (influencia, pasividad o control).
A. La presencia de una (o más) ideas delirantes con una duración de un mes o más.

B. Nunca se ha cumplido el Criterio Á para la esquizofrenia.
Nota: Las alucinaciones, si están presentes, no son prominentes y están relacionadas con el
tema del delirante (p. ej, la sensación de estar infestado de insectos asociada con los delirios de infestación).

C. Excepto por el impacto directo de la(s) idea(s) delirante(s) o sus ramificaciones, la actividad psicosocial no está deteriorada de forma significativa y el comportamiento no es raro ni extraño.

D. Si se han producido episodios afectivos simultáneamente con las ideas delirantes, su duración total ha sido breve en relación con la duración de los períodos delirantes.

Especificar si:
Tipo erotomaníaco: ideas delirantes de que otra persona, en general de un status superior, está enamorada del sujeto.
Tipo de grandiosidad: ideas delirantes de exagerado (pero no reconocido) talento o la convicción de haber hecho un importante descubrimiento.
Tipo celotípico: ideas delirantes de que el cónyuge o amante es infiel.
Tipo persecutorio: ideas delirantes de que la persona (o alguien próximo a ella) está siendo objeto de una conspiración, engaño, espiado, seguido, envenenado o drogado, calumniado maliciosamente, acosado, o perjudicado para sus propósitos a largo plazo.
Tipo somático: ideas delirantes acerca de las funciones o sensaciones corporales.
Tipo mixto: ideas delirantes características de más de uno de los tipos anteriores, pero sin predominio de ningún tema.
Tipo no especificado: no puede determinarse con claridad o no es descrito en los temas anteriores; delirios referenciales sin un componente persecutorio o grandioso predominante.

Especificar si:
De contenido bizarro: Los delirios se consideran bizarros si son claramente implausibles, no comprensibles, a no derivan de las experiencias típicas de la vida (p. ej., la creencia de que un extraño ha eliminado los órganos internos y los ha reemplazado por los órganos de otra persona sin dejar heridas a cicatrices).


Criterios diagnósticos

Epidemiología y curso evolutivo

Prevalencia
FuentePrevalencia vital
APA (2013)0,2%

En los hombres sobresalen ciertos delirios como el de celos.

Inicio, evolución y pronóstico
Rodriguez-Testál et al. (2010). Una mitad de los casos mejoran, un 25% de los casos evolucionan a versiones de la esquizofrenia y un 10% a trastornos del estado de ánimo.

El inicio del trastorno delirante es normalmente tardío, entre 35-45 años de edad. El delirio más común es el persecutorio (hasta el 70% de los casos). Á menudo aparece un ánimo disfórico e irritable, con riesgo de comportamientos violentos, o estados interminables de litigios y disputas. El curso es normalmente crónico, con tendencia al enquistamiento de la actividad delirante. En términos generales, el pronóstico no es favorable.

Referencias

  • Belloch, Sandín, Ramos Campos, and Sandín, Bonifacio. Manual De Psicopatología. 3ª edición. Madrid [etc.]: McGraw-Hill Interamericana De España, 2020. Print.

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